
Epílogo con mi viejo profesor
Hay conversaciones que uno guarda durante años. No por rencor ni por cuentas pendientes, sino por gratitud. Y hoy te cuento y reflexiono sobre una de esas historias.
Hace cuatro años volví a ver a uno de los profesores que más me marcó en el instituto. Lo había mencionado tiempo atrás en Limiar, en aquel audio sobre Moraime y las maneras de mirar la realidad. Durante mucho tiempo tuve la sensación de que debía reencontrarme con él para decirle algo sencillo y, al mismo tiempo, importante: gracias.
La tarde sucedió. Hablamos largo. Recordamos nombres, épocas, intuiciones. Y ocurrió algo…
The skinny
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