Latest / Parir Sin Miedo -Embarazo, parto y maternidad real / Crianza fisiológica - Porque tu bebé no necesita más estímulo - Con Melina Bronfman
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- Melina Bronfman: hay que entender cómo son los procesos del bebé, Y esto hace que a lo mejor varias prácticas que actualmente están de moda, porque aparte la medicina siempre tuvo modas. Antes el bebé tenía que dormir boca abajo, Luego descubrieron que boca arriba los índices de muerte subita descendían. Bueno, ahora tiene que dormir boca arriba, como Andrea: Bienvenidas a otro episodio del podcast. Hoy tenemos el honor de tener a Melina Bronfman. Ella nos va a estar hablando de crianza fisiológica y seguramente hay muchas que no tienen ni idea de qué es esto. Así que la traemos a Melina para que nos dé luz. Contanos un poquito, Melina, quién sos y bueno, y contanos qué es la crianza fisiológica. Melina Bronfman: Bueno, en principio muchas gracias por haberme invitado. La verdad que aprovechar estos nichos donde se pueda compartir información genuina acerca de procesos tan importantes como los biológicos del desarrollo me parece una oportunidad que es un privilegio. Así que gracias por un lado y por otro lado, bueno, te cuento. Me llamo Melina Bronfman, tengo 61 años, soy madre hace 35, casi 36. Soy músico terapeuta, soy terapeuta corporal, soy doula o doula, me formé en el Instituto Pickler de Budapest en desarrollo infantil. Viste que cuando uno vive muchos años es como que si los aprovecha puede hacer muchas cosas. Andrea: Sí, total. Melina Bronfman: Y durante muchísimos años y hasta ahora me ocupo de acompañar parejas y familias en el proceso de su transformación. de parejas a familias, acompañando las gestaciones, el parto, el nacimiento y estudiando exhaustivamente lo que sucede en el desarrollo de los bebés. Actualmente doy una diplomatura sobre desarrollo y crianza, desarrollo fisiológico y crianza, porque el desarrollo es lo que ocurre, quieras o no quieras, pero lo que puede cambiar muchísimo es la crianza, o sea, las experiencias que decidamos darles a nuestros bebés. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: porque no es lo mismo que nazca un bebé y lo envuelvas así como un abanito y se quede quietito todo el día con un chupete puesto a un bebé que esté libre y que pueda tomar la teta y poder estirarse y poder cambiar de posición a veces que necesite. Eso genera una configuración en su cerebro y en su cuerpo completamente opuestas en su desarrollo, ¿no? De acuerdo a las decisiones que uno toma en la crianza. Entonces, la crianza fisiológica apunta a que el bebé tenga una crianza lo más parecida posible a lo que su fisiología dice como tiene que ser. La fisiología son... La palabra fisiología significa la sabiduría del cuerpo. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Y eso significa que nuestro cuerpo ya sabe todo lo que necesita y simplemente lo que tenemos que hacer es dárselo y no equivocarnos. para que pueda perfectar, cuanto más fisiológico es un proceso, saludable es. Entonces, para que tenga un desarrollo, lo más saludable posible. Porque una cosa es ya estar hechas, construidas como lo estamos, que quién sabe cómo lo estamos. Y otra cosa es asistir a la construcción de un ser humano. Es como asistir a la construcción de un edificio. Si vos sos una buena ingeniera... tenés que saber que requiere de unos cimientos de tanta profundidad, de tal, no es lo mismo ponerle acero y hormigón que ponerle una argamasa hecha con, no sé, con arena y sal, ¿no? Que Andrea: Sí, sí, sí, con engrudo. Melina Bronfman: claro, que en la primera lluvia se desarma, Bueno, entonces, esto es la crianza fisiológica y para eso hay que saber mucho de fisiología, hay que saber mucho de desarrollo, hay que saber mucho de neurodesarrollo. hay que entender cómo son los procesos del bebé, Y esto hace que a lo mejor varias prácticas que actualmente están de moda, porque aparte la medicina siempre tuvo modas. Antes el bebé tenía que dormir boca abajo, Luego descubrieron que boca arriba los índices de muerte subita descendían. Bueno, ahora tiene que dormir boca arriba, como que... Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Pero... La fisiología nunca tuvo modas, la fisiología siempre tuvo las mismas necesidades de que somos organismos, sea, seres humanos de la época de las cavernas. Eso no ha cambiado, esas necesidades no han cambiado y de hecho hay culturas que son más fisiológicas y lo que vemos es que en la vida adulta no tienen prácticamente patologías, enfermedades y las culturas que más intervenciones provocan. en los niños desde, digamos, las personas desde la edad pequeña, son las que desarrollan más patologías, porque el cuerpo se configura durante esos años tan importantes, en donde una persona más invisible es paradójicamente. Porque cuando un niño es pequeño, si nada, a haces una cosita casi como que te lo confundís como un juguete, Andrea: Claro. Melina Bronfman: Entonces, da lo mismo, lo porteo mirando para adelante, lo porteo mirando para arriba, lo porteo mirando... cambia totalmente lo que le pasa a ese bebé según cómo lo porteas porque Andrea: clara. Melina Bronfman: mientras lo estás porteando su esqueleto está creciendo y no es lo mismo portear a un bebé en posición vertical con todo el peso de su cabeza sobre sus vértebras que no están calcificadas y que deberían armarse con el espesor correspondiente sin el peso porque si un bebé no está capacitado para estar vertical no debería estar vertical. Andrea: mmm Melina Bronfman: Como que si no puede no debe. Bueno, esto, digamos, la creencia fisiológica derriba muchos mitos, derriba muchos cursos, va en contra de muchos intereses, porque además, yo me acuerdo cuando yo me formé como musicoterapeuta, en ese momento, son varios años, ahí se me cae la lmana, que en ese momento se está descubriendo la estimulación. Andrea: Mira. Melina Bronfman: Y entonces la historia de la estimulación, no sé si lo sabías, comienza en la época de la postguerra, cuando había cualquier cantidad de personas que habían quedado paralíticas, lesionadas, con el medio cerebro volado y estaban en rehabilitación. Entonces Andrea: mmm Melina Bronfman: lo que se intentaba era recuperar habilidades que habían tenido. y algunas se lo graban porque es como que gracias a la anamoría plasticida que tampoco se conocía, lograban como que otras áreas del cerebro reemplazaran a algunas, ¿no? En el caso de las afasias, por ejemplo, si el centro del habla estaba lesionado, decíamos, chau, no va a hablar nunca más. Pero resulta que el centro del canto no está ahí, está en otro lado. Entonces, las personas empezaban a cantar y podían decir las cosas cantando y luego... lograban decir algo, como entonando, que se activaba el centro del canto, pero estaban hablando. Entonces, como que en ese momento se conseguían hacer muchas cosas en el mundo de la rehabilitación. Y Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: entonces alguien dijo, pero si le hacemos esto a los bebés, van a como desarrollar mucho más su potencial, ¿no? Y Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: entonces empezaron a existir los centros de es estimulación. Resulta que yo me formé como en ese descubrimiento y yo en ese momento estaba embarazada. Y yo decía, ¿qué oportunidad para mi bebé? Andrea: jajaja Melina Bronfman: Justo que su mamá, que soy yo, estoy aprendiendo todos estos recursos, todas estas habilidades. Mi hijo va a ser un genio. Yo lo voy a estimular y va a hablar Yiddish y alemán. en dos semanas iba a ser médico y abogado y arquitecto, cumpla tres años. ¿viste? Porque ahora yo soy muy exagerada, muy Andrea: Claro. Melina Bronfman: idealista y me gusta hacer las cosas bien. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Entonces, bueno, esa era mi idea cuando yo más o menos me recibí y fui mamá al mismo tiempo, prácticamente. pero venía haciendo muchas prácticas antes de recibirme y eran prácticas que no me dejaban tan contenta porque los bebés lloraban muchísimo cuando yo los quería estimular con algo así y les hacía bueno así para que los sigan con la mirada los bebés no miraban pero de repente... ¡Bua! y yo no podía seguir haciendo así porque les Andrea: Y no. Melina Bronfman: lloraba Y entonces, bueno, me quedaba media neurona y le decía a la mamá, media neurona de lógica, le decía a la mamá, llorando no se puede hacer mucho, traerlo la semana próxima. Y así pasaban las semanas y las semanas. Hasta que un día después del cuarto bebé que lloró, en un momento dije, acá hay un problema. O los bebés no saben venir a musicoterapia porque no aprovechan lo que yo tengo para darles y hacer, y qué sé yo. O esto está muy mal planteado. Yo me gradué con honores, o sea, yo estaba muy orgullosa de mí misma como profesional de la música típica, pero esos honores no me servían para nada. Así que justo en ese momento, bebé de dos meses, ya recibida, mi mamá me dice, ¿por qué no te formas como eutonista, profesional de la eutonía? Yo Andrea: en Melina Bronfman: conocía la eutonía porque antes era pianista en mi vida. en la prehistoria de mi vida. Andrea: en otra fase de la vida. Melina Bronfman: Sí, y mi profesora de piano conocía de la eutonía, conocía mucho a Violeta Gansa, que era una gran educadora musical, que a su vez era muy amiga de Gerard Alexander, la creadora de la eutonía. Yo tuve mucha suerte, los astros fueron muy generosos conmigo desde esos momentos en los que yo no era consciente. Y entonces me daba... Yo tocaba muy bien, pero tenía muy mala técnica, tenía muchos vicios posturales, ya vamos a saber por qué. Y esta información que parece como muy autorreferencial es valiosa. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Y entonces hasta que me hacía tocar una nota aguda y yo la tocaba, que parecía que tocaba el piano con un martillo y sonaba feo. Y ella me decía, ¿pero no te das cuenta? Y yo decía, no, como que yo llegué y ya con eso me encanta. Me decía, pero... A ver, bueno, soltacá, soltacá, aflojá y que se bueno ahora tocála. Y la nota sonaba como un cristal. Y eso me decía, bueno, eso cambia por cómo vos pudiste armonizar el tono en tu cuerpo. Entonces yo decía, pero yo estoy toda mal hecha, pues yo suena como un martillo, ¿no? Bueno, la cosa es que conocí la autonía, empecé como a practicar la autonía y cuando se abrió la carrera de autonía, justo yo había entrado en la carrera de músico terapia y no podía hacerla dos. Pero también le había dicho a mi madre, mamá, mira esto, esta técnica, este abordaje es interesantísimo y mi mamá le gustó y ella hizo la carrera de autonía. Cada una hizo su carrera de manera paralela. Cuando yo me recibí de músico terapia, ella se recibe de autonista. Pero se abrió otra formación de autonía porque se abría cada vez que se cerraba una, No era como Andrea: y Melina Bronfman: cada año, ¿viste? Como cuando vas a estudiar psicología que todos los años puedes entrar. Y entonces yo dije, pero mamá, tengo un bebé, mamá. No sé ni cómo me llamo. sea, estoy agotada. Ay, pero yo te voy a ayudar, te voy a contratar una niñera que esté en el aula de al lado y si quiere la teta le das la teta. Pero hazela, hazela, hazela porque si no vas a tardar otros cuatro años. Andrea: mmm Melina Bronfman: Y llegó un momento en que yo estaba tan agotada que no tenía fuerzas ni para decirle que no. Y yo dije, guay, está bien. Y arranqué la formación como autonista. Con mi bebé, iba con mi bebé, el porteadito. Y la verdad que lo pude sobrellevar bien. Y el primer, primer libro que nos dieron para leer fue Moverse en libertad, de la doctora Amy Pickler. En ese libro Amy Pickler, que había, estaba en ese momento dirigiendo un orfanato en Budapest, donde yo después me fui a formar, mostraba como ellos tuvieron la oportunidad de tener muchos niños desde bebés y tenían ocho niños por grupo, ocho bebés por grupo. Obviamente no tenían ocho personas, ni cuatro ni siquiera por grupo, entonces los bebés estaban, pero Emi Picler era muy consciente de la necesidad de los niños de estar en compañía. Los niños aislados estando solos desarrollaban hospitalismo, marasmo, tenían enfermedades mentales gravísimas porque ella era médica, ella sabía lo que necesitaban los niños y necesitaban una experiencia de apego. Entonces, que decidió es que los niños durante el día no estuviesen solos aislados en sus cunas, sino que estuviesen en compañía de otros en grandes extensiones en el suelo. Un tatami, con una pequeña amabilidad en el suelo que no sea duro. y que cuando estuviese con una cuidadora, que la cuidadora no se ocupara del niño así, como bueno, rápido, al siguiente, no como si fuese un paquete a envolver, sino que ese momento fue un momento de privilegio, de cuidado, de mirar a los ojos, de decirle su nombre, de mostrarle cuál, parte del cuerpo le está tocando y qué le está poniendo. Y si quiere elegir entre el chalequito verde y el rojo y el nene con la manito tocaba el rojo y elegía entonces. eran niños que no tenían madres ni padres y necesitaban que alguien en algún momento les dijera quiénes eran y les hicieran saber qué preferían y qué desarrollaran su yo de alguna manera. Andrea: No, no. Melina Bronfman: Entonces, el resto de las horas del día mientras no durmieran, iban a estar en compañía de otros. Entonces había muchos bebés en el suelo. Y lo que ella empezó a observar y luego este el centro Pickler, el Instituto Pickler se convirtió en una en un centro de investigación, es que todos hacían lo mismo. A los dos, tres, cuatro, cinco meses todos se giraban. Desde boca arriba pasaban a de costadito y de costadito a boca abajo. Y de boca abajo empezaban a empujarse con las manos y a alejarse del suelo. Y así empezaban a reptar y luego gateaban y luego se sentaban. Esto es un hito. que contradice los hitos clásicos porque los hitos clásicos cesan. los tres meses se gira, a los seis meses se sienta, pero no se sienta, lo sientan. Andrea: Lo siento, claro. Melina Bronfman: Entonces, ahí apareció como la primera contradicción con la pediatría clásica porque ella descubrió que en realidad los bebés primero no se sientan. Primero dominan la posición boca abajo y luego logran entonces ponerse verticales. Y cuando lo hacen, tienen un esqueleto tan osificado que lo hacen con absoluta estabilidad. Y encima, desde posición sentado, pueden bajar otra vez a la posición panza abajo y hacer lo que quieran con su cuerpo porque tienen mucho dominio de también lo que son las posiciones intermediarias. Entonces, lo que descubrió es que cuando manipulamos a los bebés para que hagan cosas, en realidad los bebés dejan de aprender a hacerlas. Y después vos dejas a ese bebé y ese bebé no sabe qué hacer. no sabe qué hacer con su cuerpo. Entonces, yo estaba leyendo eso con mi bebé, que yo lo pensaba estimular, y yo leía y era tipo... Y era como... Todo lo que tenía que construir un castillo de naipes que se derrumbó así. Andrea: Claro. Melina Bronfman: Y yo dije, entonces no tengo que hacer nada. Y todo lo que yo pensaba hacer para que mi hijo sea Eugenio. Y sorry, me dijo la fisiología. Eso Andrea: Claro. Melina Bronfman: es una construcción de tu cabeza. Y le hice caso a la fisiología. Y vos sabes una cosa, André. O sea, yo disfruté mucho de ver el desarrollo de mi hijo porque fue hermoso, fue de una plasticidad y de una riqueza. Y de una gracia. O sea, él se divertía y yo me divertía con el papá, nos divertíamos mirándolo. Mi hijo apenas aprendió a caminar, se puso a bailar, bailaba, de feliz que era de poder estar vertical sobre sus dos pies. Andrea: No, no, no. Melina Bronfman: Y siempre estaba sonriente, siempre estaba curioso, siempre estaba interesado. como que sabía que el mundo tenía muchas cosas muy interesantes para él. Nunca me estaba mirando a ver qué le iba a hacer, cómo hacen los niños que son estimulados. Los niños que son estimulados tienen su mirada dirigida al adulto permanentemente. Están siempre así. Nunca están Andrea: Claro. Melina Bronfman: así. Concentrados. Porque primero que se les interrumpe de manera permanente y luego que empiezan a desarrollar una matriz. que tiene que ver con si vos haces lo que yo quiero, te voy a querer, te voy a aprobar, ¿sí? Te voy a aprobar. Andrea: Clara. Melina Bronfman: Y si no haces lo que yo quiero, voy a insistir hasta que hagas lo que quiero. Entonces el niño aprende Andrea: Claro, como una dependencia. Melina Bronfman: a ser aprobado, ¿sí? Y también lo que sucede es que su desarrollo se configura de una manera muy pobre, porque son niños Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: que no aprenden a manejar su cuerpo. Si un niño se cae lo levantan. Me acuerdo que una vez estaba en una plaza y un niño se cayó y quedó así, apoyado, panza arriba, mirando al cielo. Se quedó así. Hasta que la mamá no fue y lo levantó. Andrea: Cual tortuga que quedó ahí no se puede... Melina Bronfman: Sí, impresionante. Entonces, en su momento la verdad que renunciar a mis ideas fue como lo más difícil después. Andrea: Sí, te iba a preguntar eso. sea, después de hacer la carrera y todo, o ir en contra de eso y básicamente decirte lo que es aprender todo lo que aprendí. Melina Bronfman: Un día tiré toda mi carrera. Toda mi carrera que me había inflado el ego hasta las nubes porque te dije, me gradué con honores. Encima yo venía de un historial personal. Mi secundario fue un desastre. Yo me llevé todas las materias, el timbre, los bancos, el recreo. Obviamente pasé por momentos muy difíciles en ese tiempo y no era que... Yo me autopersivía como poco inteligente y poco capaz, pero en realidad estaba total mi capacidad de progresamiento estaba totalmente alterada por lo que estaba sucediendo en mi familia, separados, situaciones de maltrato por parte de algunas personas, por suerte ni mi mamá ni mi papá, pero personas cercanas a mí sí que me hacían sufrir mucho de las cuales yo no hablaba, que eran de alguna manera abusivas y eso me tenía totalmente... obstaculizada y trabada. Entonces, es que, por más que me podías una... Por eso yo ahora también hablo tanto de qué importante es que es que un niño se sienta bien. Si queremos que tenga un buen rendimiento escolar, no tenemos que poner una maestra que le enseñe cuánto es 2 más 2. Tenemos que permitir que se sienta a gusto, que se sienta bien, que se sienta salvo, que se sienta seguro y eso le va a permitir activar porque el cerebro lo tenemos todos. Lo que pasa es que cuando la situación es un adversaz... el cerebro prioriza la supervivencia, no aprender cuánto Andrea: Exacto, se va ocupar de otra cosa. Melina Bronfman: no cuánto es domar 2. Bueno, entonces tenía como esa auto percepción mía de que yo no era capaz. Y apenas terminé el secundario, empecé el conservatorio y ahí en el conservatorio empecé como una carrera medio meteórica porque empecé en primer año, di segundo libre, pasé a tercero, di cuarto libre, pasé a quinto, era como que mi familia, que yo era el desastre. no entendían qué estaba pasando, como que al final, qué onda Melina, Y de ahí pasé a la facultad y en la facultad me gradué con honor. Entonces, yo me sentía como, ven, toma, resulta que Andrea: No, Melina Bronfman: sí, ¿viste? Y bueno, esto era como mi gran orgullo. Y de repente, di cuenta de que mi gran orgullo era un fiasco y que no sé, pero además los martiricé años. En cualquier escena familiar les ponía la música de la escena porque aprendí como a, de alguna manera, a condicionar las situaciones a través de la música, ¿no? Y del sonido y de los climas sonoros, como aprendí un montón y los sigo usando, Andrea: mmm Melina Bronfman: pero los volví locos. No, esa música, ¿no? Porque no sé qué. Y bueno, era Andrea: No, Melina Bronfman: como el grano en el... Perdón, que vos estás grabando esto, pero era el grano en el orto después de editar. de la familia porque de repente manejaba una información que nadie conocía, que todos más o menos intuía, pues tampoco es el misterio de la vida, pero yo de repente venía con bajabas líneas que eran heavies y de repente renunciar a todo eso y a toda esa importancia que me había dado cuando fue. Andrea: Y tirarte para atrás de todo lo que habías Melina Bronfman: Fue tremendo, fue muy tremendo Andrea: Gracias. Melina Bronfman: eso y estuve un tiempo como en estado de parálisis, que esto no lo puedo seguir haciendo pero ahora no sé qué hacer. Sorry, no sé qué hago, Andrea: jajaja Melina Bronfman: de qué me dibujo. Bueno, seguí funcionando. Yo también era profesora de yoga, había diseñado unas clases de gimnasia muy interesantes, pues siempre tengo asentos en acuario, soy muy creativa. Y entonces, como que tenía una vida paralela como edutonista y trabajaba hermoso así, y de repente, intuitivamente, me convertí en doula. No sabía, pero empecé a ayudar a... Yo fui la primera que fue mamá y empecé a ayudar a todas mis amigas que empezaron a ser mamás. Entonces tenía mucha información, había ido lugares de ayuda para amamantar y de repente estaba haciendo doula sin saberlo. Me enteré cuando hice un curso para hacer doula y yo dije, después que lo terminé, dije, entonces yo soy doula. Esto que estoy haciendo, que no sé qué corno es, tiene un nombre, ¿no? Entonces ahí como doula empecé a advertirlas a las familias, ojo, cuando tengas a tu bebé no se te ocurra hacer lo que todo el mundo dice que hay que hacer que es lo más moderno y lo más progre que es estimular a tu bebé. No, yo ya estoy de vuelta de ese país, no sirve, no vayas. Bueno, y así empezó poco a poco. Todos me decían, por ahí me encontraba a los seis meses con esa familia y un bebé sentado todo torcido. Yo decía, pero yo te había dicho que no, no, pero el pediatra me dijo que sí, el pediatra estudió. No estudian desarrollo, te lo juro que no lo... Bueno. Entonces un día dije, ¿sabes qué? Me voy a al Instituto Pickler. O sea, si ellos chapean con el terapia, yo voy a chapear con el Instituto Pickler. Y Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: conseguí, porque era muy difícil encontrar lugar para ir y conseguí un lugarcito porque alguien había pagado todo y tuvo un problema y no podía ir. Y entonces yo dije, bueno, yo... te doy, te devuelvo toda la plata que vos pagaste y voy en tu lugar. Y así logré entrar. Y cuando llegué allá, que es complicado estar en Hungría, en húngaros, sea... Andrea: Me imagino. Si estar en Inglaterra con inglés, es más o menos difícil. Melina Bronfman: No all be that. Pero yo me doy maña. llegué este y cuando llegué yo dije bueno yo acá ya había estudiado de pieza a cabeza el libro de Pickler, muchas otras cosas. Yo dije yo acá yo ya sé lo que me van a enseñar. Voy a ordenar lo que sé, que está bueno. Bueno, eso me duró cinco minutos. A los cinco minutos de estar ahí yo hice así. ¿Qué estuve haciendo? Dios mío, perdón, perdón, perdón, perdón. Y me di cuenta de que tenía que seguir yendo. Y de hecho, fui, creo que la última vez que fui al Instituto Pickler fue en año 2014. Yo ya hice toda la formación de, como si fuese una pedagoga Pickler. Andrea: Mhmm. Melina Bronfman: Así que, bueno, podríamos decir que tengo una vasta formación en lo que es desarrollo. fisiológico porque ellos enseñan y muestran no solamente cómo es el desarrollo, sino qué necesita un bebé para desarrollarse adecuadamente. Y lo que más necesita un bebé para desarrollarse adecuadamente son como dos cosas en paralelo. Por un lado, es verdad, no estimulación. de ninguna clase. Ni el móvil dando vueltas en la cabeza, ni el gimnasio. Hay un montón de cosas que es lo primero que regalan cuando nace un bebé que creen que le están regalando la panacea y le están regalando todo lo contrario. Viste como cuando una mujer se queda embarazada y le regalan la mamadera y el chupete, Andrea: Sí. Melina Bronfman: Es como, yo siempre digo... Imagínate un varón, un hombre, que les cuenta a los amigos, chicos, estoy de novio, estoy súper enamorado, me encanta, va a ser la madre de mis hijos. ¿En serio? ¡Qué bueno! Y le regalan un paquete de viagra, como si le dijeran, flaco, Andrea: que Melina Bronfman: no vas a funcionar. ¡Para! Andrea: ¡Later! Melina Bronfman: Dame un par de fichas, ¿no? Andrea: Nada. Melina Bronfman: Esto es lo que solemos regalarles a las madres, cosas que obstaculizan la fisiología, la lactancia y el desarrollo. Andrea: Ahora sí. Melina Bronfman: Y yo siempre digo, a los bebés hay que regalarles una colchoneta, una muy buena colchoneta que no sea de las de goma eva porque esas son muy duras, que generan plagiocefalia y algún método de porteo en donde el bebé pueda estar horizontal los primeros meses de vida para no ponerlo vertical cuando todavía no puede estar vertical. Andrea: Qué interesante eso, porque la mayoría porteamos vertical. Melina Bronfman: y el bebé no está diseñado para estar ahí. Andrea: Esto estaría muy bueno profundizar un poquito porque seguramente que muchas de las mamás que nos están escuchando ya compraron algún sistema de porteo vertical. Ahí tenemos al bebé. Melina Bronfman: Bueno, esto que te voy a mostrar no hay que hacerlo nunca. Pero imagínate que vos agarrás un bebé y lo sentás, ¿no? Andrea: Sí. Melina Bronfman: Esto es todo hipotético, pero yo te lo voy a mostrar con un muñeco. Lo sentás. Bebe y recién. Andrea: las que lo están escuchando en podcast van a tener que ir a ver esto en youtube, chicas así que pásense a youtube ahora mismo Melina Bronfman: Bueno, y lo soltás. No? Para. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Ahí va. Pum. Cuando lo soltás, se va para atrás. Andrea: Claro. Melina Bronfman: ¿Y esto qué nos dice? Nos dice que no puede estar vertical. Imagínate si lo tuvieras así, Paradito. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Lo soltás. Pum. Andrea: Sí, peor. Melina Bronfman: Esto que significa que no puede estar vertical y si no puede estar vertical no debe estar vertical, no debe porque significa que no solamente El bebé se va para atrás, ¿sabes por qué? Porque cuando nace tiene un patrón flexor, sea, al haber estado en el útero está todo flexionado. Andrea: Uh-huh. Melina Bronfman: Y lo que el bebé necesita hacer durante sus primeros meses es alargarse, estirarse, recuperar o tener el largo que esos músculos tienen la capacidad de tener. Y vos lo ves en bebés que los dejan en el suelo, se estira, se estira. alejan la cabeza, sacan el cuello. Es como que... Pero vos sentás a un bebé y el bebé hace esto. Se le cae Andrea: mmm Melina Bronfman: la cabeza porque la cabeza es lo más pesado que tiene. Entonces no es lo primero que tiene que levantar, es lo último que va a levantar. Porque para levantarlo tiene que tener la manera de contrarrestarlo. Te voy a hacer otro títere. Imagínate que vos tenés un subí baja. No. Andrea: Mhmm. Melina Bronfman: Sí. El subí baja. O sea, esto puede bajar porque pesa lo suficiente como para mantener esto alto. Pero si vos acá tenés una cosa muy pesada, no lo podés levantar. No tenés Andrea: No. Melina Bronfman: como levantarlo. Entonces, cuando el bebé logra fortalecer su columna, hasta por lo menos la pelvis, recién ahí puede levantar su cabeza. Y mientras tanto, ¿qué es lo que hace? Se gira, se pone de costado y ahí lleva la cabeza hacia atrás. Los bebés Andrea: mmm Melina Bronfman: que hacen movimiento libre están en posición boca arriba y se suelen poner de costado y ahí llevan la cabeza hacia atrás. Andrea: Sí. Melina Bronfman: Entonces, cuando se ponen panza abajo, ya la tienen levantada. Andrea: mmm Melina Bronfman: ¿Entendés? Sin el sufrimiento. Cuando vos ves los bebés pequeñitos, que los ponen panza abajo, volvemos a la función de riteres, Andrea: No Melina Bronfman: primero que les ponen algo para obligarlos a estar así. Andrea: Sí, sí, el famoso Tami Time que nos recomienda el médico. Melina Bronfman: pero les ponen un almohadón, entonces el bebé no le queda a otra, está atrapado en esa postura y si vos Andrea: Claro. Melina Bronfman: le des la cara, está así. Andrea: No, sufren. sea, yo peco de haberlo hecho porque a mí me dijeron que lo tenía que hacer. Mis nenas que tienen 10 y 12 años, las dos hicieron tummy time y yo era como que sentía la obligación que lo tenía que hacer porque me habían dicho, el médico me había dicho que lo tenía que hacer. Entonces vos los pones y el pibe llora, está incómodo, todo y vos dices bueno, un minutito más, un minutito más porque me dijeron que lo tengo que hacer tantos minutos y es como que es una obligación para todos, ¿no? Melina Bronfman: Pero la locura de esto de la fisiología es que lo que yo te estoy explicando, repito, el bebé Andrea: Sí. Melina Bronfman: está panza arriba, boca arriba, logra girarse y hace la extensión del cuello, o sea, hace Andrea: Claro. Melina Bronfman: esto. Y cuando logra ponerse panza abajo, que ya tiene la cabeza mega levantada, porque lo estuvo ejercitando, pero sin Andrea: Claro. Melina Bronfman: tener que soportar el peso del cuello, además va a estar el tiempo que quiera y luego va a volver porque... sabe desarmar la posición. Andrea: Claro. Melina Bronfman: Un bebé que lo pones en esa posición y ya está así, aprende a estar Andrea: Sí. Melina Bronfman: paralizado en esa posición, no sabe cambiar. Andrea: Clara. Melina Bronfman: Entonces está atrapado en su propio cuerpo. Andrea: Claro, por eso empiezan a llorar, porque están incómodos y empiezan a llorar. Melina Bronfman: Después, pasa otra cosa que es muy terrible también. Hay bebés que lloran tanto que finalmente no los ponen, pero son bebés que quedan traumados con la posición boca abajo. Entonces, nunca luego se ponen boca abajo y son bebés que no pueden desarrollar el gateo porque le tienen terror a la posición boca abajo, de tanto que sufrieron al principio. Cuando los bebés nacen, cuando son muy chiquititos, tienen un patrón de respiración abdominal. Vos vas a ver que el abdomen es el que se levanta, ¿sí? Esto es. Entonces, cuando el bebé está en posición chamey time, tiene el abdomen aplastado contra la superficie rígida, que Andrea: mmm Melina Bronfman: no es lo mismo. pero entonces me dicen las mamás, no lo puedo tener panza abajo sobre mí. Vos sos así, no sos un piso. No, una superficie. Andrea: ¡LATO! Melina Bronfman: Entonces tu bebé va a tener espacio. El tema es que el bebé siente que no puede respirar. Andrea: Claro. sé. Melina Bronfman: Es horrible sentir que no puedes respirar. No sé si alguna vez te pasó. Andrea: Sí me ha pasado porque tengo asma, así que me ha pasado no poder respirar y es horrible. Melina Bronfman: Bueno, entonces fíjate qué impacta en un bebé, digamos, qué aprende un bebé de todas estas experiencias. Primero que vivir es horrible. Y al Andrea: Sí, un sufrimiento. Melina Bronfman: contrario, un bebé que tiene su fisiología desplegándose, el bebé se siente a gusto consigo mismo y con su entorno, porque aparte Andrea: nada Melina Bronfman: siente que su mamá lo entiende. sea, esto puede empezar a generar culpa. Ay, yo lo hice, yo lo hice, yo lo hice, yo lo hice. Cuando vos te das cuenta de que lo que hiciste fue un error, lo que tienes que hacer es perdonártelo porque no sabías. Andrea: Claro que sí. Melina Bronfman: No es que lo hiciste a propósito y dijiste le voy a arruinar la vida a mi hijo. Perdonártelo y además repararlo. Y contarle a tu hijo que hiciste eso y que fue un error. Y no Andrea: Claro. Melina Bronfman: lo tendrías que haber hecho. Porque hacer eso es de alguna manera... no haber oído sus señales, no haberlo respetado. Como que hay un montón de cosas que están relacionadas con no escuchar la fisiología y que tienen que ver con la dignidad de la persona. Y cuando vos le devolvés esa experiencia y le decís, esto tendría que haber sido de otra manera y yo me tendría que haber... Perdón, no lo supe hacer, pero vos estabas bien. El niño recupera su lugar dentro de sí Andrea: Claro. Melina Bronfman: mismo. Andrea: Y aparte les queda la educación para el futuro cuando tengan sus propios niños, si es que los tienen. Ya Melina Bronfman: También. Andrea: por lo menos ese error no lo van a cometer, o cometerán otros, pero bueno. Melina Bronfman: Entonces, bueno, espero que haya quedado claro lo del sammityme. Andrea: Sí. Melina Bronfman: Los médicos no estudian nada de desarrollo, pero vieron un ril de otro médico y Andrea: Que decía que había que hacer también. Melina Bronfman: vieron como que el bebé levanta la cabeza. Y aparte hay como una concepción fragmentada del cuerpo. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Cuando en realidad el bebé tiene un desarrollo global. de su cuerpo, o todo su esqueleto se osifica al mismo tiempo, todos sus huesos crecen, sus músculos también, en su sistema nervioso se produce un estallío. Si vos vieras lo que sucede, dos millones de sinapsis por segundo se producen. Pero cuando vos le das la experiencia contraria, se producen esas dos millones, pero en el lugar incorrecto. Andrea: Claro, según qué información Melina Bronfman: ¿Entendés? Es como que... Andrea: se está activando en ese momento, positivo Melina Bronfman: Exacto. Andrea: o negativa. Melina Bronfman: o que le va a servir, o digamos, ¿para qué le va a servir? Y bueno, para sentirse cada vez más manipulado, más dependiente, ¿no? O cada vez más libre, más dueño de sí mismo, más a gusto consigo mismo. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: O sea, son muchas las cosas que están alrededor de lo que es el desarrollo. No solamente es cómo se mueve, sino cómo se siente respecto de sí mismo. Andrea: Exacto. Y si le pudiéramos dar un consejito a las mamás que están embarazadas de cómo comenzar, o sea, mañana se van a encontrar con un bebécito en sus brazos, nadie viene con un manual de crianza, ¿qué serían las mejores prácticas para hacer o no hacer, porque muchas Melina Bronfman: Uh-huh... Andrea: veces es el no hacer, más que el hacer, para comenzar de la manera más fisiológica esa maternidad y esa crianza? Melina Bronfman: Para empezar, existe el manual y el manual es el bebé. Si vos observas bien a tu bebé, te va a decir lo que necesita y lo que no necesita permanentemente. Ni siquiera hace falta que llore. Con que le veas la cara es suficiente. O sea, Andrea: bien. Melina Bronfman: el lenguaje no verbal existe desde... Ponerle que en la panza exista pero no lo podés ver, desde que nace ya lo podés ver, existe desde que nace. Y... Lo que yo podría decirte que necesitan los bebés al principio es un contacto piel con piel permanente, sin interrupciones idealmente, para eso está bueno el porteo para que la madre no se sienta que así con el bebé, pero tipo camisa de fuerza. Andrea: Sí, o sea, Melina Bronfman: Un porteo horizontal le permite... Mira, tenemos todo preparado. Un porteo horizontal... Esto es una tela de 1.40x1.40. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: que le haces un nudo, convertís en un triángulo. Andrea: o sea es una tela cualquiera que consigamos de 1.40 por 1.50 Melina Bronfman: Yo uso el lienzo porque es como la más fresquita, respirable, Andrea: Okay. Melina Bronfman: que se pone blandita y qué sé yo. No, no, es una tela, sábana vieja. Andrea: ok pero no hay que ir a comprar ninguna marca en especial ni nada, es una pena perfecto Melina Bronfman: Me puse el nudo para atrás que está entre los dos homóplatos y Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: agarré a mi bebé y me lo puse. Andrea: Ahí. Melina Bronfman: Que pesadito, ¿viste? Ahí. Si esto me llega a quedar un poco bajo, acá le puedes dar la teta. está mi teta. Puede Andrea: Es lo que estaba pensando. Justamente, qué práctico. Melina Bronfman: estar así, con la punta, si te da miedo, envolviéndole las patitas para que no se caiga. Y si te queda muy flojo, lo das vuelta. Andrea: y queda más amarradito Melina Bronfman: Y te envolvés el hombro, como hago yo con esta sola parada dentro, te envolvés así el hombro y te queda otra vez la teta al descubierto. Andrea: Claro. Melina Bronfman: Y entonces manos libres, mano en la cabeza al principio porque es muy chiquitito y es muy bolsita de papas. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: vos te quedas, mano libre, agarrás agua, te lavas la cara, vas al baño a limpiar, ¿no? Y es como Andrea: Sí. Sí. Exacto. Sí. Melina Bronfman: que te agarrás algo de comer. Andrea: Sí, estás libre. Sí, sí, Melina Bronfman: Podés vivir mientras tu bebé está donde necesita. Andrea: Claro. Melina Bronfman: como, ¿viste? Lo apoyás, o sea, llegaste de pasear, se quedó dormido, lo sacás como... Lo apoyás en la colchoneta, que te dije que es necesaria, Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: y queda dormidito, todo envuelto en el olorcito divino, ¿no? Andrea: Ahora quiero ir a tener otro bebé para hacer todo esto. Melina Bronfman: Es que la fisiología es muy sencilla porque no hay nada más simple que un vaso de tela y dos tetas Andrea: Exacto. Melina Bronfman: y una colchoneta y es muy placentera. sea, yo Andrea: excepto Melina Bronfman: hice eso de verdad que bastante, de manera bastante intuitiva. Y para mí era... eso era criar, sí, pero cuando empecé a ir a la plaza con mi bebé y veía a otras madres. Y los llevaban de otra manera, los bebés rígidos lloraban un Este, dándoles helado. yo las miraba con los ojos así, tipo... ¿no? Este... Y los bebés eran muy otros. Y yo decía, yo pensaba que esto era como criábamos todos, pero no. ¿Entendés? Como que soy soy un marciano en el mundo... consumista, todos los artilugios sabidos y por haber. Andrea: Ese es el tema, lo que estaba pensando mientras vos hablabas es que menos es más, en lo que es crianza. Es conexión con tu bebé y guiarte por el instinto, pero el tema es la conexión, que hoy día nos falta tanto, porque estamos tan cegados con todo lo que es la cultura del lo quiero ya, de las imágenes, de todo, entonces como uno quiere comprar, comprar, comprar, comprar, y en realidad cuando estás por recibir a tu bebé no tienes que comprar nada. Melina Bronfman: Al contrario, cuanto más despejada tengas la casa, Andrea: Exacto. Melina Bronfman: Porque aparte todos los artefactos que te venden, ahora, para reemplazar a la madre, me muero de la risa cada vez que lo digo, es irreemplazable. Como que yo te diga, reemplazate un dedo, olvídate, Andrea: Claro. Melina Bronfman: no existe. No sé, reemplazar a la madre. Pero venden una cosa que sube y que baja. Andrea: Sí, sí, y estos juguetitos que tiemblan para ponerle al bebé para que lo... como que le hagan el arrusso. Melina Bronfman: Sí, bueno, y pareciera ser que funcionan porque el bebé es como que, en realidad Andrea: sé. Melina Bronfman: el bebé lo que sucede es que esas cosas que ocupan un montón de lugar y que son carísimas, que duran dos meses porque después el bebé crece, esas cosas satisfacen una parte, o sea la necesidad de movimiento del bebé, pero lo hacen de manera mecánica, no existe un ser humano que haga esto. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Las mujeres, las personas, tenemos movimientos dinámicos. De repente quieta, repente subo, de repente bajo, de repente no sé qué. O sea, o me quedo quieta leyendo un libro o mirándolo. O sea, esa máquina satisface de manera artificial una parte, pero la otra parte que es la presencia de la mamá, la voz de la mamá, el amor de la mamá y todo lo que... Andrea: pensando hasta los ruidos corporales, el ruido de la panza, el ruido del corazón, el ruido... Melina Bronfman: el corazón. aparte, viste, no sé, cuando... A ver, hablemos de otra cosa. Hablemos de gatitos. ¿Te gustan los gatos? ¿Sólo las personas que les gustan los gatos? Bueno, Andrea: Sí me gusta. Melina Bronfman: cuando tenés a tu gatito cerca... te agarra como una cosa que el águila te crece, que lo quieres envolver con toda tu energía. Andrea: es este. Melina Bronfman: eso el bebé en la máquina no lo siente. El gato lo siente y se pone a ronronear y como está feliz. El bebé también Andrea: Sí. Melina Bronfman: lo siente cuando está la mamá con ese amor hacia su bebé. Pero en esta cultura a su vez no se implantan que los bebés son una molestia, son una carga, son un embole, hacen mucho trabajo, qué se yo. Y cuanto antes te lo saques encima mejor. Andrea: lo vas a maltriar Melina Bronfman: o antes, claro, y antes aprenda a estar solo mejor, mejor para quién? Para los que venden las cosas, ¿no? Y los que venden de... Andrea: Y para los que te necesitan dentro del mercado trabajando, sea la mamá tiene que salir rápido a trabajar, sacarse al pibe de encima, dejarlo en algún lado, que se quede tranquilo y la mamá vuelve a ser parte de la fuerza de trabajo. Melina Bronfman: Y para la industria farmacéutica, porque ese bebé se va enfermar mucho más y luego va a tener seguramente o más ansiedad o más problemas de regulación a todo nivel emocional. Andrea: Gracias. Melina Bronfman: Y viste que ya hay niños del Jardín Infantes que requieren medicación psiquiátrica. Andrea: mmm Melina Bronfman: Entonces, bueno, ahí tenemos. Andrea: Sí, sí, sí. Melina Bronfman: Pero bueno, ¿qué necesita una mamá y un bebé parido, recién nacido, esa manera de estar en contacto? Alrededor del mes y medio, según lo que yo he observado, el bebé de repente es como si dijera, bueno, listo, ya fue, ya nací. Déjame en el piso, quiero estirarme. Primero el bebé está como en un periodo de exerogestación. Sigue hecho un bollito y la mamá lo tiene porteadito. Y de repente es como si el bebé hiciera... Andrea: Lara. Melina Bronfman: Y ahí está bueno tener la colchoneta. Y que yo, la que recomiendo, perdón, no sé si vos permitís, pero es una que Andrea: Recomendar, recomendar. Melina Bronfman: es marca Buliba, que es bueno, lindo y barato, para que te acuerdes, Buliba. Andrea: Ok. Muy bien. Melina Bronfman: Porque ella la hizo de acuerdo a mis indicaciones. Y la verdad que le salieron muy Andrea: bueno, buenísimo. Melina Bronfman: bien. Sí, hubo, o sea, como te dije, a mí me gusta hacer las cosas muy bien. Y busqué gente que fabricara esas cosas. Porque yo decía, bueno, búscate. No, esto es muy alto. No, eso es un blando. Bueno, ¿y qué hago? bueno, a ver. alguien me dijo yo puedo fabricarla como tiene que ser así, así, así, así, así, así, así Andrea: Buenísimo, muy bien. Melina Bronfman: Entonces, este es el momento, pero no es que luego lo dejas ahí y vos te vas, lo dejas ahí y vos te quedas, porque el bebé Andrea: Mhmm. Melina Bronfman: es como que, ok, yo me quedo acá y vos qué vas a hacer, me vas a dejar acá solo. Entonces, hasta que el bebé logra, y además las madres necesitan mucho descansar su espalda, entonces lo que que que los dos vayan ahí, los dos se acuesten en el piso, los tres si están con el papá, los... cuatro si están con la Andrea: Sí. Melina Bronfman: abuela. y descubran qué hermosos estar en el suelo. Es permitir que tu columna se aline, dejar que tus músculos para vertebrales descansen. Porque mientras estamos verticales, nuestros músculos nos están ayudando a sostener nuestro esqueleto. Pero cuando Andrea: No Melina Bronfman: estamos en el suelo, descansan, se resetean. Entonces, eso es... hermoso para los adultos y maravilloso para los bebés, un bebé que tiene un adulto que está en el suelo confía en el suelo. Y Andrea: de Melina Bronfman: en algún momento se adueña tanto de sus movimientos que después ya no le importa si el adulto está arriba, abajo, porque muy rápido aprenden a moverse. Y si mamá se va para allá, el bebé se da vuelta, se pone a reptar y va con mamá como un gusanito. Entonces ya tampoco requieren de tanto contacto todo lo que le dimos, que fue un montón. es una inversión. Y en algún momento, el bebé toma esas herramientas, esos recursos, y ya lo sabe usar. Y no le dimos un dedo. No le pusimos el piecito, la patita. Ay, Dios mío, yo veo cada vez más las cosas para estimular los bebés. Y son insoportables, porque aparte es un trabajo para los adultos, que es inhumano. No resistís. Porque aparte de los estimuladores... Andrea: No, y sentís que tenés un montón de obligaciones, porque si no hago toda esta estimulación mi hijo no se va a desarrollar. Melina Bronfman: Pero aparte las cosas que les hacen, agarran con la mano, con los pies, el bebé está atrapado ahí, es como insano, o sea, es insostenible. Andrea: Y ahora se me viene a la mente justamente hablando de estimulación, el tema de masaje para bebé. sí o no. Melina Bronfman: Esto lo cambia por esto. ¡Caricias! ¿Por qué tenemos que convertirlo todo en una técnica? En la India existe esta... yo estuve en la India dos veces Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: y entrevisté a una médica ayurvedica y le pregunté sobre los masajes y me dijo, durante el primer año de vida los bebés reciben un masaje por día. Si no es la mamá, es la abuela, alguien tiene que ser, lo untan en ghee, que es la manteca clarificada Andrea: Sí, sí. Melina Bronfman: y lo masajean entero. Este... es esa cultura, es hermoso. o sea, me encanta. Hubo un obstetra que pudo ver eso. La mujer que lo estaba haciendo era una chica muy jovencita y él la fotografió y se llamaba Yantala. Y ahí sí apareció el libro, La Técnica Yantala. Lo compartimos en una técnica. No hace falta. O sea, con qué... Nos dediquemos a acariciar a nuestro bebé es suficiente, no hace falta. Lo que sí, tenemos que ver bien que le vamos a untar en el cuerpo, porque el aceite para bebés es un derivado del petróleo. Andrea: total. Melina Bronfman: Entonces yo pensaría en un aceite de almendras, en un aceite de... Andrea: Yo siempre le digo a las mamás, si te lo podés comer, se lo podés poner a tu bebé. Melina Bronfman: Aceite de coco virgen, aceite de sésamo virgen crudo del tostado que si no va a tenerlo ahora sushi. Doble motivo para querer comerte a tu bebé. Entonces, Andrea: Sí. Un raso así. Melina Bronfman: eso no, que por qué tenemos que de alguna manera bastardear lo que es espontáneo. Andrea: Clara. Melina Bronfman: Si acariciamos a nuestro bebé lo que es yo, recomiendo por ejemplo para bañar a los bebés. Recomiendo que, bueno, usen esas como tinas de hule que se usaban antes, bien llenitas de agua, tibiecira y qué sé yo, y tenían una tapa, le ponías la tapa y ahí podés apoyar al bebé. Y recomiendo que nunca usen jabón, porque el jabón le quita a la piel una capa de grasa que es protectora. Y lo que sí recomiendo, y esto lo aprendí en el Instituto Pickler, que usen aceite. que bañen al bebé los pliegues, donde están los quesitos, como digo yo, cuando se le hacen los rollitos en la entrepierna, que el aceite barra con todo eso y cuando lo pones en el agua, el agua enjuaga. ¿Nunca te pasó que vas a nadar y salís de la bañada de la pileta limpia? El agua enjuaga, suficiente, Andrea: Sí, total. Sí, sí. Melina Bronfman: no hay que jabón, nada, nada, nada, nada, nada, con el agua es suficiente. Entonces... Bueno, y ese momento de tocarlo con aceite, todo el cuerpito, es una belleza, es un momento breve porque los bebés son mecha corta. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Y luego que en el agua se regalar con la experiencia del agua tibia, atravesando toda su piel y que eso sea suficiente. Y convertirlo Andrea: Perfecto. Melina Bronfman: en una experiencia fisiológica, sea, cuanto menos intervenida. Cuanto menos productos, cuanto menos técnicas y lo estoy haciendo bien, estoy haciendo mal, hacelo feliz. Andrea: Claro. Melina Bronfman: Hacelo feliz y con eso va a estar bien. Andrea: Totalmente. Hoy día necesitamos indicaciones Melina Bronfman: Sí, y no te... Andrea: para todo y no nos damos cuenta, lo mismo nos pasa con el tema del parto y todo, no nos damos cuenta que realidad todo ya está dentro nuestro. Melina Bronfman: Fijilogía, la sabiduría del cuerpo, es eso. Es como que yo, Andrea: Falta ponerse a escuchar. Melina Bronfman: yo ese siento como muchas veces cuando inicio mis cursos, digo, este curso no debería existir. Cerebro que existe porque hay gente que está interesada en recuperar Andrea: A ver si... Melina Bronfman: una sabiduría que perdió. Es como si nos hubiésemos auto-expulsado del paraíso y ahora queremos volver. Andrea: Sí, lo mismo digo yo en mi curso de preparación al parto, después se lo termino de darle y digo, pero ustedes en realidad no necesitan todo esto porque ya lo saben hacer, pero bueno. Melina Bronfman: Ya lo sabes, lo que pasa es cuando estás pariendo decís, y sí, o sea, vas chequeando que en realidad va sucediendo lo que te dijeron que iba a suceder con tu cuerpo Andrea: Exacto. Melina Bronfman: y seguramente es como que eso te hace sentir bien porque al final estabas preparada para esa experiencia. Porque como hemos Andrea: Claro. Sí, sí, Melina Bronfman: perdido la transmisión entre nuestras ancestras, mi curso se llama, Andrea: Exacto, necesitamos que alguien nos comunique, claro. Melina Bronfman: mi curso se llama de preparación, se llama Matter Pattern. Andrea: Sí. Melina Bronfman: Y yo siempre hablo de mis gatas. Tuve muchas gatas que parieron muchas veces a lo largo de mi vida. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Y yo siempre vi lo mismo. Porque aparte, mis gatas me... parían en mi cama o me agarraban a mí, me mordían y me llevaban para... Quiero que estés en mi dula, viste? Porque en Andrea: Glorio, glorio. Melina Bronfman: realidad vigilamos que haya un entorno seguro. Andrea: Sí. Melina Bronfman: Y entonces, nace el primer gatito empapado, lo lamentero. que lo convierte en un pompón que parece la pantera rosa saliendo de la lavarropas y lo pone a tomar la teta, le come la placenta, sale la placenta, come la placenta, se come el cordón umbilical y le deja un milímetro Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: y lo pone a tomar la teta, ha un pomponcito, se pone a parir el segundo y así está que la última tuvo siete. Y no hicieron el curso Gatter Gatter. Ya Andrea: ¡Gatear! Melina Bronfman: lo sabían. Andrea: Totalmente, totalmente. Melina Bronfman: Una vez tuve una gata que la recogí, era re bebé, muy chiquita, no sé cómo apareció tirada, yo la crié con mamaderita y todo, y ella cuando tuvo cría no se ocupó muy bien de sus bebés. Yo la tuve que ayudar. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Pero una hija de ella sí ya se ocupó bien de sus bebés. Entonces, en nuestras generaciones anteriores los partos fueron y siguen siendo. lamentablemente muy malamente intervenidos, innecesariamente Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: intervenidos y muy traumáticos. Entonces, la transmisión que hay acerca de cómo son los partos es horrible, para ir es horrible. Andrea: totalmente. Melina Bronfman: Lo que es horrible son las intervenciones innecesarias. El parto está hecho para que sea muy intenso, pero muy poderoso y muy impoderante. Si la mujer puede conectar con su potencial, igual que el bebé cuando está creciendo y desarrollándose. Es conectar Andrea: total. Melina Bronfman: con el potencial que ya tenemos. Entonces, Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: Nuevamente esto, saber creer, porque hay que casi como que creer que existe ese potencial y conocerlo. Una vez que lo conoces, decís no, no le está en juego, de aquí no me muevo, pero Andrea: Me exacto. Melina Bronfman: hay que llegar ahí. Hay que llegar ahí porque Andrea: Sí. Melina Bronfman: realmente nos alejamos mucho de la costa. Andrea: Sí, hay que estar abierto, que escuchar y hay que desaprender un montón también. Y confiar en el proceso. Melina Bronfman: y confiar que eso que te están diciendo no es la tierra prometida, la tenés acá, delante de tus narices. Andrea: la verdad, Melly, creo que nos podríamos quedar acá hablando mil horas de todo esto, pero bueno, vamos a tener que hacer otro episodio para que no se nos haga tan largo. Me gustaría, bueno, que nos cuentes un poquito más dónde te puede encontrar la gente. Queremos que te encuentren y que se empapen de toda esta información súper valiosa para la crianza de nuestros bebés. Y contanos si estás haciendo algo en estos momentos que nos podrías compartir. Melina Bronfman: Bueno, en este momento para mí lo más lindo que estoy organizando es para el mes de octubre 10 y 11 presencial un congreso de crianza de Fisiología y Crianza. Y justamente pueden encontrar la data en Fisiología y Crianza punto com va Andrea: perfecta. Melina Bronfman: a haber speakers muy interesantes porque va a haber temas troncales. O voy a hablar de Fisiología, voy a hablar de qué necesita un bebé. Va a estar Naomi Aldort, que para mí es una referente en lo que es crianza y desarrollo. Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: es una speaker de Estados Unidos, está invitada al Congreso y va a un bloque de medicina de, por ejemplo, por qué hay tanta pubertad precoz y qué cosas tenemos que evitar para que nuestras niñas y nuestros hijos no distorsionen su desarrollo. Hay un médico que va a hablar sobre consulta médica pediátrica sin desbordes porque los bebés odian ir a la consulta pediátrica y entonces, Andrea: Ajá. Melina Bronfman: cómo él logra que eso no suceda. Y va a haber muchos speakers hablando de temas. Hay una hermosa psicoterapeuta peruana, Pilar Portal, que habla sobre la conexión y la desconexión y sobre aquello que nos hacen netamente humanos, que es la conexión. Andrea: Buenísimo. Melina Bronfman: Entonces, hay muchos temas muy bonitos y hay muchas sorpresas. También yo voy a dar una Andrea: Gracias. Melina Bronfman: ronda de Juego Libre para adultos, para las personas que se inscriban. Es por orden de llegada, pero bueno, eso es gratuito. Andrea: Sí. Melina Bronfman: No tienen que parar. Andrea: OK. Te quería preguntar, ¿esto es abierto a la comunidad? ¿Se puede inscribir cualquier persona o es para algún tipo de persona? Melina Bronfman: Se puede escribir cualquier persona. Está hecho como para que las familias, madres, padres, pero sobre todo y también profesionales, accedan a información valiosa que les pueda cambiar su uso quehacer profesional. Porque sabemos Andrea: Gracias. Melina Bronfman: que hay muchos profesionales que están muy aburridos de fracasar, pero no saben Andrea: Sí. Melina Bronfman: que están como estaba yo cuando me recibí. Andrea: Sí. Melina Bronfman: No, como que esto está mal, pero no sé qué hacer y no se puede. Eso es lo que me enseñaron, en qué quedamos. Andrea: Claro. Melina Bronfman: Entonces está hecho como para cambiar un poco la mirada y abarcar nuevamente la fisiología en nuestra vida, nuestro Andrea: Mm-hmm. Melina Bronfman: cotidiano y también en nuestro quehacer profesional. Andrea: Perfecto, me encantó, me encantó. Y esto es presencial o online? Melina Bronfman: por ahora es netamente presencial. Por ahora en Andrea: Ok, en Argentina, en Buenos Aires. Melina Bronfman: la capital federal en Argentina, así 10 y 11 Andrea: Ok, perfecto. Melina Bronfman: de octubre, Fisiología y Crianza punto. Andrea: Buenísimo, entonces las que estén por acá o tengan ganas de pegarse un viajecito a buscar la información que a mí me encantaría poder estar, pero ya voy a estar en Londres, pero si no me hubiera encantado sumarme. Bueno. Melina Bronfman: Bueno, para la próxima por ahí lo hacemos también online. Pero esta, la primera vez lo vamos a hacer presencial. Porque, aparte, Andrea: Buenísimos, Melina Bronfman: apostamos a la presencia justamente. Andrea: Claro, Sí, sí, sí. Melina Bronfman: porque va a haber ejercicios vivenciales. Como que la idea es recuperar esto que nos quitó la pandemia y valorarlo y ser conscientes de eso. Es una necesidad. Andrea: Claro, sí, sí, sí, es una necesidad, es una necesidad volver a conectar con otros humanos. Melina Bronfman: Sí, porque si no terminamos realmente troquelados y debilitados y ahí es cuando pueden hacer de nosotros lo que quieren. Andrea: Sí. Totalmente. Totalmente de acuerdo. Bueno, Mely, Melina Bronfman: Bueno, gracias. Andrea: no, gracias a vos. La verdad es que me encantó esta charla. Y, bueno, como te decía, me encantaría seguir charlando porque hay un montón más para sacarle jugo a este tema. Pero, quedará para otro momento. Igualmente. Bueno, Melina Bronfman: Fue un placer realmente. Gracias. Andrea: muchas gracias. Un saludito a todas. Melina Bronfman: Saludos a todos también. Andrea: Chao, chao.