Latest / El Mural del Alma / Episodio 28 - De que reino somos
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- Muy bien. Aquí estamos en otro momento de reflexión para que lo disfrutemos con estilo propio. Esto se llama el mural del alma. Si el mural del alma un espacio que pretende ayudar un poco a la sociedad, quizás no podemos cambiar el mundo al cien por cien, pero un grano de arena podemos aportar y eso puede que sea más que suficiente. Mi nombre a vid Fernando Guera, como siempre invitándonos para que nos sigan en todas las plataformas podcast pues de renombre, por supuesto, o también en YouTube y en Facebook como el mural del alma, y no se olviden ir a nuestro blog. El mural del alma, punto blogspot, punto com Ahí ustedes pueden conectarse con todos los demás episodios, incluido este, Por supuesto, el mural del alma, punto blogspot, punto com momento para Reflexionar? Reflexionar? No está demás. Muy bien. La reflexión de hoy tiene algo muy significativo, porque vamos a seguir hablando de economía. Una vez, en una grande ciudad del sur de los Estados Unidos, un pequeño grupo de cristianos organizó una iglesia bautista en un barrio que estaba creciendo rápidamente en las orillas de la ciudad. Al principio tenían los servicios en un salón que había servido de bodega, por lo cual pagaban alquiler. Durante el verano, los tenían en una tienda de campaña, discutieron, hicieron planes y, además de eso, trabajaron para reunir dinero con el cual construir el templo que deseaba en el auditorio. Una persona rica que vivía en ese barrio, interesada en la cultura general, pero sin pertenecer a ninguna iglesia, ofreció dar Cien mil dólares para la construcción del templo, con la condición de que a ella se le permitiese hacer los planos y vigilar la construcción del auditorio para que se hiciera como ella pensaba que debía ser construido la iglesia. Después de algunos años de orar, contribuir, trabajar y sacrificarse, ha construido un hermoso auditorio y lo ha equipado con un moblaje conveniente. Escucha esto. Los templos tienen más que ladrillos, mezcla yeso ventanas y bancas. Tienen lágrimas, corazón y sacrificios de las iglesias que los construye. Muy bien. Seguimos adelante con esto de dar para Dios y con esto le quiero decir algo con mucho cariño, y es que usted y yo no podemos ser mezquinos o, como dicen, en mi país y en otros tantos tacaños con las cosas de Dios y más que todo viene de él. Mire el hecho de que usted y yo tengamos un sueldo un trabajo estable, algo que nos permita sostener un hogar. No es tanto por lo que logremos o por las palancas, o por la inteligencia, o por los títulos o por las capacidades que cada uno de nosotros podamos tener. Por el contrario, todo es de Dios. El Dios que hizo el Universo nos permite tener todas estas bendiciones y yo pienso que la mejor manera de corresponder en gratitud a ese Dios que nos ha bendecido es apoyar los asuntos de Dios. Sí, no es pecado apoyar las obras que requiere una iglesia, comprar un lote y comprar materiales, terrenos, sonido, etcétera, etcétera. Es que todo es dinero. Todavía vivimos en la cultura del dinero. Ya no estamos en la cultura del trueque donde yo cambiaba objetos por servicios. No yo adquiero servicios convienes y el bien primario En este planeta se llama dinero llámese como se llame dinero físico, dinero de plástico, criptomoneas lo que sea, pero todavía vivimos en el dinero. Y el mismo dinero que le permite a usted y me permite a mí pagar un arriendo, me permite pagar servicios públicos, me permite pagar muchas cosas. Es el dinero que también necesita la Iglesia en general para subsistir. La Iglesia no tiene tratamiento especial de un gobierno en la parte económica. No, señor Toca, pagar ciertas cosas, pagar la luz como cualquiera, pagar el agua como cualquiera fallo una cosa, se daña una cosa, hay que comprar una nueva. Entonces busca Dios para su obra, patrocinadores y usted y yo podemos hacerlo. Simplemente quitémonos cada uno de nosotros la mezquindad y sencillamente poder decir bueno listo en la medida de mis posibilidades. Ojalá que dije en la medida de mis posibilidades. Yo voy a aportar poco o mucho, pero lo voy a hacer de corazón, porque la bi lia dice el apóstol palo decía esto no den con tristeza o de mala gana. Dios ama al dador alegre, al que da con alegría, porque si usted va a dar refunfuñando y entre dientes, ni de ni de para qué eso es plata echada en saco roto. Pero si usted va a aporta para que una congregación, una hora social, siga adelante, pues de lo con alegría, de lo con buena gana, de lo con buena actitud y créame el dios que hizo todo este universo le va a recompensar. No es turco de magia son principios, como lo hablé en un episodio anterior. Así las cosas, pues, hombre, tengamos un corazón horizontal, Es decir, no pensemos tanto en nosotros mismos, sino pensemos en los demás. Los demás, incluyendo las obras eclesiásticas, en nuestros países, en nuestros continentes, necesitan gente como usted, como yo, si usted es una persona que ha sido bendecida con mucha holgura económica, fantástico. Pero si usted está en, digamos la clase media, si digamos no tiene muchos recursos, pero algo pequeño puede aportar claro que sí. De cualquier manera, Dios no mira cantidades. Dios mira el corazón con el que damos para los demás y, sobre todo, para los proyectos de Dios, las iglesias que están regadas por todo el mundo y que prestan un cambio para la sociedad, mi nombre de Víctor Hernando higuera bueno en otra oportunidad, en otro episo, y nos encontramos para escribir juntos en el mural del alma