Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 364 Como apagar la ira de un esposo. José Ordóñez
Transcript
- Para no terminar. De la misma manera de ocasiones anteriores, ella prefirió guardar silencio, esperando a que él se calmara. Él vociferó hasta quedar exhausto y al notar que, como nunca antes, su esposa sólo lo miraba con firmeza, amorosa y decidida, se le fue apagando el impulso fragoroso que le acompañaba siempre en esas encarnizadas disputas maritales. Al verse solo en la discusión sin otra retórica que el eco de su voz, el tono, le fue cambiando la razón se le fue perdiendo y al sentir el vértigo que le producía el vacío de sus improperios sin respuestas, prefirió quedarse callado. Se sintió absurdo, tonto apocado minúsculo. No supo si fue a causa de la insensatez con la que volvió a tratar las diferencias con su esposa. O fue porque ella, como nunca antes, había decidido permanecer impávida observándolo mientras parecía hablar mentalmente con alguien y ese alguien la escuchaba atentamente desde el cielo. Sólo dio media vuelta y lo abandonó, dejándolo ahí con sus inagotables y cotidianas ansias de hacer de todo un motivo para la disputa. Eso sí, antes de dejarlo frente a la dura franqueza de su actitud, le dijo una frase que él recordaría por siempre cuando dominees el enojo que no te deja hablar con sabiduría ven a verme para que calmadamente le busquemos solución a esto. Trata de no demorarte. Yo te espero muchas cosas lo habían hecho madurar en la vida. Pero este pequeño gran empujón que le dio su esposa fue el comienzo osado de la búsqueda de una mejor comunicación, porque a veces es mejor demostrar que a la IRA no hay que ponerle otra ira enfrente. Cuando la IRA no encuentra motivación de ser ella solita, se va apagando ahora hazlo tú que Dios te bendiga