Latest / Historias De Terror / 11 Impactantes Relatos de Terror de PUESTOS de COMIDA CALLEJERA en MEXICO | HISTORIAS Reales | La Carne Humana
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- 0:08Speaker 2: Me llamó Manuel y llevo ocho años vendiendo tortas de
- 0:11Speaker 2: pierna y refrescos frente a la entrada principal del Hospital
- 0:14Speaker 2: General Zaragoza, en el corazón de Puebla. Mi puesto consiste
- 0:18Speaker 2: en una lona azul sujeta con mecates a dos postes oxidados,
- 0:22Speaker 2: una mesita de madera y un fogón improvisado donde caliento
- 0:25Speaker 2: la carne y el pan. Alrededor de mí siempre hay movimiento,
- 0:30Speaker 2: médicos corriendo de un lado a otro, enfermeras agotadas después
- 0:33Speaker 2: de turnos interminables, familiares con el rostro lleno de angustia,
- 0:38Speaker 2: camilleros que parecen cargar el peso del mundo en cada paso.
- 0:42Speaker 2: He aprendido a ser un observador silencioso, a escuchar pedazos
- 0:46Speaker 2: de conversaciones sin mostrar interés y a respetar los secretos
- 0:49Speaker 2: que flotan en el aire. Mi vida era tranquila hasta
- 0:52Speaker 2: el invierno de 2018, cuando unas palabras al pasar y unos
- 0:56Speaker 2: hechos que presencié pusieron mi mundo de cabeza. Aquel diciembre,
- 1:01Speaker 2: las noches eran crudas y la neblina caía temprano, envolviendo
- 1:05Speaker 2: la calle en un manto blanco que dificultaba ver a
- 1:07Speaker 2: pocos metros de distancia. El frío se metía en los huesos,
- 1:12Speaker 2: pero yo me mantenía firme detrás de mi pequeña estufa
- 1:14Speaker 2: de gas, sirviendo tortas a quien pasara. Nunca había visto
- 1:19Speaker 2: nada que me perturbara, más allá de algún borracho que
- 1:22Speaker 2: gritaba incoherencias o algún paciente furioso que salía a desahogar
- 1:26Speaker 2: su frustración por la falta de medicamentos. Sin embargo, una
- 1:30Speaker 2: noche de viernes, cuando el reloj marcaba casi las once,
- 1:34Speaker 2: se acercó un hombre con uniforme quirúrgico y la mirada extraviada.
- 1:38Speaker 2: Tenía un barbijo colgando del cuello y manchas oscuras en
- 1:41Speaker 2: la tela, quizás sangre o un líquido que prefiero no imaginar.
- 1:46Speaker 2: Con voz ronca me pidió dos tortas de pierna. Apenas
- 1:50Speaker 2: articuló un gracias mientras rebuscaba en sus bolsillos. No olía
- 1:54Speaker 2: a licor, no parecía ebrio, pero irradiaba un cansancio extremo.
- 1:59Speaker 2: Cuando me pagó, noté que temblaba de forma incontrolable. se
- 2:03Speaker 2: alejó unos pasos se detuvo bajo la luz amarilla de
- 2:06Speaker 2: un poste y alzó la vista hacia la ventana del
- 2:09Speaker 2: segundo piso del hospital no sé por qué mis instintos
- 2:13Speaker 2: se encendieron en ese momento tal vez por su mirada
- 2:15Speaker 2: o por la forma en que apretaba los dientes era
- 2:19Speaker 2: como si contuviera un secreto que luchaba por salir un
- 2:22Speaker 2: secreto que no quería compartir pero que lo consumía por
- 2:25Speaker 2: dentro A la noche siguiente, el mismo hombre regresó y
- 2:30Speaker 2: se quedó en silencio, apenas musitando que le preparara tres
- 2:33Speaker 2: tortas de huevo con jamón. Su voz temblaba cuando murmuró
- 2:37Speaker 2: algo como nadie sabe lo que pasa allá abajo. Fingí
- 2:41Speaker 2: no entender, no quise abrir la conversación, pero mi curiosidad ardía.
- 2:46Speaker 2: Por un segundo pensé en preguntarle a qué se refería,
- 2:49Speaker 2: más preferí quedarme callado. Él recibió su pedido, se alejó
- 2:54Speaker 2: y no regresó en toda la semana. Cada día que
- 2:57Speaker 2: pasaba me preguntaba qué habría querido decir con allá abajo.
- 3:01Speaker 2: El hospital tenía un área de sótanos, lo sabía porque
- 3:04Speaker 2: a veces veía subir camillas vacías desde un elevador al
- 3:08Speaker 2: fondo de un pasillo. La mayoría de la gente normal
- 3:11Speaker 2: no presta atención a esos detalles, pero cuando uno se
- 3:14Speaker 2: pasa las noches en el mismo lugar, nota rutinas, gestos, patrones.
- 3:20Speaker 2: Me empecé a fijar más en el personal. Noté que
- 3:23Speaker 2: algunos doctores salían con el ceño fruncido, mirándose entre sí
- 3:27Speaker 2: con ojos cómplices. Algunas enfermeras hablaban en voz baja de
- 3:31Speaker 2: procedimientos misteriosos que supuestamente sólo pocos conocían. Yo no tenía
- 3:37Speaker 2: pruebas de nada, únicamente esa corazonada que me decía que
- 3:40Speaker 2: algo siniestro latía tras las paredes del hospital. A mediados
- 3:45Speaker 2: de ese mes, comencé a oír rumores de pacientes que
- 3:48Speaker 2: desaparecían de la noche a la mañana. En teoría, los
- 3:52Speaker 2: habrían trasladado a otras instituciones, pero era extraño que los
- 3:55Speaker 2: familiares no supieran nada. También me contaron que en la
- 3:59Speaker 2: morgue había un reacomodo de cuerpos porque el espacio se
- 4:02Speaker 2: había vuelto insuficiente. De pronto, en un lapso de 10 días,
- 4:07Speaker 2: vi tres camiones de carga estacionados en la parte trasera
- 4:10Speaker 2: del hospital. Siempre llegaban cerca de la medianoche o en
- 4:14Speaker 2: la madrugada y no mostraban ningún logotipo ni placa visible.
- 4:19Speaker 2: Cargaban cajas largas y gruesas, posiblemente ataúdes, o eso quise
- 4:23Speaker 2: pensar para no perturbarme demasiado. Sin embargo, una noche en
- 4:28Speaker 2: que la niebla era tan densa que apenas veía mi
- 4:31Speaker 2: propia mano, ocurrió algo que heló mi sangre. Faltaba poco
- 4:35Speaker 2: para cerrar, casi no tenía clientes, y me encontraba guardando
- 4:39Speaker 2: los refrescos y limpiando la mesa cuando escuché el chirrido
- 4:42Speaker 2: de unas ruedas pesadas. Me asomé discretamente y vi un
- 4:46Speaker 2: camión grande, color gris oscuro, con las luces apagadas. Dos
- 4:51Speaker 2: hombres robustos con overoles negros salieron de la parte trasera,
- 4:54Speaker 2: abrieron la puerta lateral del hospital y empezaron a sacar
- 4:58Speaker 2: bolsas largas, negras, como las que se usan en las morgues,
- 5:02Speaker 2: pero más anchas, como si contuvieran algo voluminoso. El modo
- 5:06Speaker 2: en que las manipulaban, casi con prisa y ansiedad, hizo
- 5:10Speaker 2: que un escalofrío recorriera mi espalda. Intenté convencerme de que
- 5:15Speaker 2: sólo se trataba de un traslado normal de cadáveres a
- 5:17Speaker 2: otra instalación, pero había demasiada cautela en sus gestos. Además,
- 5:23Speaker 2: no usaban las rampas habituales ni entraban por la morgue oficial.
- 5:27Speaker 2: Esa sección del hospital estaba al otro extremo, y estos
- 5:30Speaker 2: tipos entraban por un acceso subterráneo que, hasta ese momento,
- 5:34Speaker 2: yo no sabía que existía. Agudicé la vista y vi
- 5:38Speaker 2: como en una de las bolsas pareció moverse algo, aunque
- 5:41Speaker 2: tal vez fue un efecto de la luz. Me quedé petrificado,
- 5:45Speaker 2: mi corazón latía con tanta fuerza que temía que alguien
- 5:48Speaker 2: pudiera oírlo. En las noches siguientes la situación se repitió.
- 5:53Speaker 2: Cuando el reloj superaba las dos de la madrugada, ese
- 5:56Speaker 2: camión sin placa se estacionaba en la parte posterior o
- 5:59Speaker 2: a veces por un costado del edificio, y los mismos
- 6:02Speaker 2: hombres descargaban bolsas con idéntica rapidez. siempre se cuidaban de
- 6:07Speaker 2: no ser vistos, miraban en todas direcciones y mantenían el
- 6:11Speaker 2: motor encendido, listos para huir. Uno de esos días, entre
- 6:15Speaker 2: la penumbra, me pareció escuchar una especie de gemido apagado,
- 6:19Speaker 2: un sonido humano atrapado en el silencio. Me tapé la
- 6:23Speaker 2: boca para no gritar, convencido de que estaba perdiendo la razón.
- 6:27Speaker 2: Pero lo que más me aterraba era que, al volver
- 6:30Speaker 2: la vista hacia la lona de mi puesto, sentía que
- 6:33Speaker 2: alguien me observaba desde la distancia, como si hubiera notado
- 6:36Speaker 2: mi curiosidad y quisieran asegurarse de que me quedara callado.
- 6:40Speaker 2: No podía quitarme de la cabeza la imagen de esas
- 6:43Speaker 2: bolsas negras. Empecé a tener pesadillas donde me veía dentro
- 6:47Speaker 2: de una de ellas, incapaz de moverme, oyendo el rechinar
- 6:51Speaker 2: de las ruedas del camión. De día, trataba de aparentar
- 6:55Speaker 2: que todo era normal, pero incluso mis clientes notaban que
- 6:58Speaker 2: estaba distraído y con ojeras. Una enfermera, a la que
- 7:02Speaker 2: solía servirle refrescos, me preguntó si estaba enfermo, pues me
- 7:06Speaker 2: veía pálido. Solo le dije que no dormía bien. Ella
- 7:11Speaker 2: suspiró y se marchó sin insistir. Hubo un momento en
- 7:15Speaker 2: que casi decidí dejar mi negocio para instalarlo en otro lugar.
- 7:19Speaker 2: Sin embargo, la costumbre y la esperanza de que solo
- 7:22Speaker 2: fuera mi imaginación me ataron a ese pedazo de calle.
- 7:26Speaker 2: Pensé que tal vez esos cuerpos pertenecían a alguna investigación
- 7:30Speaker 2: forense y que la discreción era parte de un procedimiento confidencial.
- 7:34Speaker 2: Pero un viernes de luna nueva, cerca de la medianoche,
- 7:38Speaker 2: todo cambió definitivamente. Esa noche, había mucha menos gente de
- 7:43Speaker 2: lo normal, apenas tres o cuatro familiares de pacientes y
- 7:46Speaker 2: algún médico exhausto. Cuando empecé a recoger mi equipo, vi
- 7:50Speaker 2: al mismo camión gris estacionarse muy cerca de mi puesto,
- 7:54Speaker 2: más de lo habitual. Los dos hombres bajaron por el
- 7:57Speaker 2: costado y, para mi horror, traían dos bolsas cada uno.
- 8:02Speaker 2: Avanzaron hacia el hospital con prisas, pero se detuvieron en
- 8:05Speaker 2: seco cuando me notaron. Uno de ellos se giró despacio
- 8:09Speaker 2: y clavó la mirada en mí. Podía ver la tensión
- 8:12Speaker 2: en sus hombros, su respiración agitada, como si sopesara si
- 8:16Speaker 2: debía confrontarme o ignorarme. El otro le susurró algo al oído,
- 8:20Speaker 2: y ambos se encaminaron al acceso subterráneo. Respiré aliviado pensando
- 8:26Speaker 2: que simplemente pasarían de largo, pero mi tranquilidad duró apenas
- 8:29Speaker 2: unos minutos. Cuando regresaron al camión sin las bolsas, el
- 8:34Speaker 2: mismo hombre que me había mirado se separó de su
- 8:36Speaker 2: compañero y caminó directo a mi puesto. Sentí un tirón
- 8:40Speaker 2: en el estómago, una alarma interna que gritaba peligro. Con lentitud,
- 8:46Speaker 2: me quité los guantes grasientos y los saludé con un
- 8:48Speaker 2: ligero movimiento de cabeza. Él se acercó lo suficiente para
- 8:52Speaker 2: que yo percibiera un olor agrio, mezcla de sudor y
- 8:55Speaker 2: algo más que no supe identificar. Se inclinó sobre mi
- 9:00Speaker 2: mesa de madera y, sin pronunciar palabra, señaló las ollas
- 9:03Speaker 2: y los recipientes donde guardaba la carne. En ese momento,
- 9:08Speaker 2: supe que no quería comprar nada. Su mirada era fría, inquisitiva. Pestañee,
- 9:14Speaker 2: esperando que se marchara, pero en lugar de eso, dejó
- 9:17Speaker 2: escapar un murmullo que casi no se oyó. Lo entendí
- 9:21Speaker 2: a medias, pero capté lo esencial, si ves algo que
- 9:24Speaker 2: no te corresponde, mejor olvídalo. Apreté los labios, incapaz de responder.
- 9:31Speaker 2: Se dio la vuelta y subió a la cabina del camión,
- 9:33Speaker 2: que se alejó en la oscuridad sin encender las luces delanteras,
- 9:37Speaker 2: como una bestia sigilosa que huye tras cazar. Me quedé allí, temblando,
- 9:42Speaker 2: convencido de que si me quedaba por más tiempo, algo
- 9:45Speaker 2: malo pasaría. Sin embargo, pasaron dos semanas y la rutina
- 9:50Speaker 2: siguió casi igual. Yo trataba de no mirar hacia la
- 9:54Speaker 2: puerta lateral del hospital, cerraba más temprano de lo habitual
- 9:57Speaker 2: y evitaba hablar con el personal que pudiera contar algo
- 10:00Speaker 2: de mis preguntas. Empecé a aparcar mi coche dos calles
- 10:04Speaker 2: atrás para no llamar la atención, y cada vez que
- 10:07Speaker 2: regresaba a casa, vigilaba que nadie me siguiera. Aún así,
- 10:12Speaker 2: el miedo me perseguía. Tenía la sensación de que en
- 10:15Speaker 2: cualquier momento aparecería ese hombre o alguien peor para silenciarme.
- 10:20Speaker 2: Mis pesadillas empeoraron. Soñaba que el camión se detenía frente
- 10:25Speaker 2: a mi vivienda, que rompían la puerta y me metían
- 10:27Speaker 2: a la fuerza en una de esas bolsas, sin que
- 10:30Speaker 2: nadie escuchara mis gritos. Despertaba con sudor frío, sintiendo la
- 10:35Speaker 2: garganta seca y el corazón a punto de salirse de
- 10:37Speaker 2: mi pecho. Con cada noche, mi paranoia se volvía insoportable.
- 10:43Speaker 2: Empecé a rechazar la ayuda de cualquier vecino que se
- 10:46Speaker 2: ofreciera a descargar mis insumos, por temor a que fuera
- 10:49Speaker 2: un infiltrado. Dejé de aceptar clientes desconocidos con facilidad. En
- 10:55Speaker 2: mi cabeza, todos podían ser cómplices, todos podían estar vigilándome.
- 11:00Speaker 2: A inicios de enero del año siguiente, la presión explotó.
- 11:05Speaker 2: Una madrugada, cuando ya no quedaban clientes, vi un auto
- 11:08Speaker 2: color blanco estacionado a unos metros. Dentro había una figura
- 11:12Speaker 2: apenas visible, observándome a través de la ventanilla. Fingí que
- 11:17Speaker 2: no me importaba, pero mis manos sudaban y mis pensamientos
- 11:20Speaker 2: eran un hervidero de suposiciones. Al día siguiente, la misma escena,
- 11:25Speaker 2: el coche en la misma posición, luces apagadas, esperando. Cada
- 11:31Speaker 2: minuto que pasaba, mis nervios se multiplicaban. Me percaté de
- 11:35Speaker 2: que no era coincidencia. Estaban vigilándome y yo no tenía
- 11:40Speaker 2: la menor idea de qué hacer. Mi determinación se quebró
- 11:43Speaker 2: una noche en que, al llegar a la calle, vi
- 11:46Speaker 2: el camión gris otra vez, estacionado justo donde se suponía
- 11:50Speaker 2: que iba a colocar mi lona. Los hombres de overoles
- 11:53Speaker 2: negros permanecían recargados en la parte trasera, fumando en silencio
- 11:57Speaker 2: y mirándome de reojo. Sentí un escalofrío que me recorrió
- 12:01Speaker 2: desde la nuca hasta la planta de los pies. Me
- 12:05Speaker 2: detuve a pocos pasos, incapaz de avanzar, con la mente
- 12:08Speaker 2: en blanco. Uno de ellos dejó caer el cigarro al
- 12:11Speaker 2: suelo y lo aplastó con la bota, sin apartar sus
- 12:14Speaker 2: ojos de mí. Ese gesto fue el anuncio de que
- 12:17Speaker 2: el juego había terminado. Me di la media vuelta y
- 12:21Speaker 2: huí calle abajo, abandonando mi puesto, mis mesas, mi mercancía
- 12:25Speaker 2: y la poca dignidad que me quedaba. A la mañana siguiente,
- 12:29Speaker 2: regresé por mis cosas con el corazón en la mano.
- 12:33Speaker 2: Las encontré intactas, como si alguien hubiera querido dejar claro
- 12:37Speaker 2: que nada me pertenecía ya. No había nadie cerca. Sentía que,
- 12:42Speaker 2: de un momento a otro, podrían salir de algún rincón
- 12:45Speaker 2: para atraparme. Metí todo en mi camioneta sin perder tiempo
- 12:49Speaker 2: y conduje hasta un barrio más apartado, donde pagué la
- 12:52Speaker 2: renta de un pequeño local para vender tortas sin llamar
- 12:55Speaker 2: la atención. Aunque la clientela era menor, sentí que al
- 13:00Speaker 2: menos podría sobrevivir sin esa angustia constante. Han pasado cinco
- 13:04Speaker 2: años desde aquello. Abandoné Puebla al poco tiempo y me
- 13:08Speaker 2: establecí en un pueblito cercano a Veracruz. Aquí también hay
- 13:12Speaker 2: un hospital, pero mucho más modesto. Vivo con el miedo
- 13:16Speaker 2: a que un día aparezca ese maldito camión gris o
- 13:19Speaker 2: uno de sus ocupantes, buscando venganza porque me atreví a
- 13:22Speaker 2: presenciar sus secretos. A veces, en mis sueños, vuelvo a
- 13:27Speaker 2: ver las bolsas negras moviéndose, escucho gemidos que nadie más
- 13:31Speaker 2: percibe y despierto con un grito atrapado en la garganta.
- 13:35Speaker 2: He comprendido que la curiosidad puede ser un arma de
- 13:38Speaker 2: doble filo, que no siempre se deben buscar respuestas a
- 13:41Speaker 2: lo que ocurre en la oscuridad, y que hay silencios
- 13:43Speaker 2: que es mejor mantener si uno valora la vida. Sin embargo,
- 13:48Speaker 2: cada tanto, cuando miro por la ventana de mi nueva
- 13:50Speaker 2: cocina y veo pasar una ambulancia, no puedo evitar pensar
- 13:54Speaker 2: en ese sótano secreto del Hospital de Zaragoza, en las
- 13:57Speaker 2: sombras que habitaban sus rincones, en las cosas que se
- 14:00Speaker 2: hacen sin que el público se entere. En el hombre
- 14:03Speaker 2: de la mirada atormentada que me dijo con su temor
- 14:06Speaker 2: que no todos pueden manejar lo que sucede allá abajo.
- 14:10Speaker 2: Aún hoy, hay veces que me despierto en mitad de
- 14:12Speaker 2: la noche y reviso compulsivamente que no haya un camión
- 14:15Speaker 2: estacionado junto a mi puerta, porque aprendí a la mala
- 14:18Speaker 2: que el horror real no siempre grita, sino que se
- 14:21Speaker 2: esconde en la penumbra, esperando a quien se atreva a
- 14:24Speaker 2: mirar demasiado cerca. He contado mi historia pocas veces, y
- 14:28Speaker 2: cada vez que lo hago, me recorre un temblor que
- 14:31Speaker 2: no logro controlar. Tal vez no me creas, tal vez
- 14:35Speaker 2: pienses que exagero o que la fatiga me volvió paranoico,
- 14:38Speaker 2: pero yo sé lo que vi, lo sentí en mi
- 14:40Speaker 2: carne y lo cargué como un peso muerto en mi conciencia.
- 14:44Speaker 2: Aunque escapé, jamás me he librado de las pesadillas. Y
- 14:48Speaker 2: si algo he entendido es que hay misterios que uno
- 14:51Speaker 2: no debe revelar, que la vida puede ser efímera cuando
- 14:54Speaker 2: se enfrentan secretos oscuros, y que aquel sótano, con sus
- 14:57Speaker 2: pasillos fríos y ese camión sin nombre, sigue allí, esperando
- 15:01Speaker 2: la siguiente noche de silencio para cumplir un propósito que
- 15:04Speaker 2: jamás me atreveré a investigar. El Quiente de las Dos
- 15:17Speaker 2: Me llamo Rodrigo y llevo 17 años atendiendo mi propio puesto
- 15:21Speaker 2: de tacos de bistec y suadero en una banqueta de
- 15:23Speaker 2: la Colonia Guerrero, en la Ciudad de México. Esta zona
- 15:27Speaker 2: se ha vuelto mi segundo hogar. Conozco a todos los
- 15:31Speaker 2: que viven aquí, desde los viejos vecinos hasta los policías
- 15:34Speaker 2: que patrullan con desgano de madrugada. Mi rutina es sagrada,
- 15:38Speaker 2: abro todos los días a las 6 de la tarde y
- 15:41Speaker 2: cierro cerca de las 4 de la mañana o antes si
- 15:43Speaker 2: la venta está floja. En esta colonia uno termina acostumbrándose
- 15:48Speaker 2: a ver de todo, desde riñas callejeras hasta borrachos que
- 15:51Speaker 2: se tambalean buscando un último taco antes de dormir. Sin embargo,
- 15:56Speaker 2: por más dureza que presumas tener, siempre hay algo que
- 15:59Speaker 2: puede romper tus nervios. Esa noche, hace unos meses, comenzó
- 16:04Speaker 2: como tantas otras. Encendí la plancha, coloqué los trozos de
- 16:09Speaker 2: carne y preparé la salsa verde, que me sale bastante
- 16:12Speaker 2: picosa según mis clientes más fieles. El viento corría helado
- 16:16Speaker 2: entre los edificios derruidos y no había mucha gente. Parecía
- 16:21Speaker 2: una velada tranquila, de esas en las que uno se
- 16:23Speaker 2: pone a platicar con cualquier borrachín para matar el aburrimiento.
- 16:27Speaker 2: Poco imaginaba que esa noche, a la misma hora de siempre,
- 16:31Speaker 2: llegaría el hombre que lo cambiaría todo. Empezó a frecuentar
- 16:35Speaker 2: mi puesto hacia mediados de 2021. Era alto, con una complexión
- 16:40Speaker 2: delgada y un porte que no sabría describir, no era
- 16:43Speaker 2: estrictamente elegante, pero sí transmitía una extraña seguridad. Vestía una
- 16:49Speaker 2: chamarra de mezquilla oscura, una playera deslavada y pantalones negros.
- 16:54Speaker 2: Su cabello, siempre peinado hacia atrás, brillaba como si estuviera mojado.
- 16:59Speaker 2: Pero lo que más me inquietaba eran sus ojos, inexpresivos,
- 17:03Speaker 2: casi vacíos, como si detrás de esa mirada no existiera nada.
- 17:08Speaker 2: Aparecía puntual, a las dos de la mañana, y se
- 17:11Speaker 2: ubicaba en un rincón de la barra donde la luz
- 17:13Speaker 2: del poste apenas alcanzaba a iluminarlo. Jamás intercambiamos una palabra
- 17:18Speaker 2: de más, salvo el inevitable, cuántos serán, y su voz
- 17:21Speaker 2: monótona al responder, cuatro de suadero, con todo. Su tono
- 17:26Speaker 2: era tan neutro que ponía la piel de gallina, porque
- 17:29Speaker 2: parecía que no existía emoción alguna en él. Preparaba sus
- 17:33Speaker 2: tacos con rapidez y trataba de no mirarlo más de
- 17:36Speaker 2: la cuenta. Pagaba siempre con billetes viejos de 50 pesos, esos
- 17:41Speaker 2: que dejaron de circular hace muchos años, los de José
- 17:44Speaker 2: María Morelos con el fondo grisáceo. Al principio pensé que
- 17:48Speaker 2: tal vez eran billetes guardados por alguien mayor o que
- 17:51Speaker 2: provenían de un monedero olvidado, pero conforme avanzaban las semanas
- 17:55Speaker 2: y veía repetirse esa misma escena, comencé a preguntarme de
- 17:58Speaker 2: dónde demonios sacaba tantos billetes caducos. Cada noche era lo mismo,
- 18:04Speaker 2: extendía el billete, yo se lo recibía, ofrecía cambio y
- 18:07Speaker 2: él lo rechazaba con un leve gesto, como si no
- 18:10Speaker 2: le importara deshacerse de ese dinero. Nadie más parecía prestarle atención.
- 18:16Speaker 2: Los clientes regulares, los taxistas que se paraban a echar
- 18:20Speaker 2: un taco antes de continuar su recorrido, y hasta los
- 18:23Speaker 2: vendedores ambulantes que ofrecen cigarros sueltos o dulces en la esquina,
- 18:27Speaker 2: no parecían notar su presencia. Era como si solo existiera
- 18:31Speaker 2: para mí. Esa indiferencia colectiva me hizo sentir aislado, como
- 18:35Speaker 2: si estuviera lidiando con un espectro que nadie más podía ver.
- 18:40Speaker 2: Con el paso de las noches, mi curiosidad se fue
- 18:42Speaker 2: volviendo insoportable. Empecé a reunir los billetes que me daba
- 18:47Speaker 2: en una pequeña caja de plástico donde suelo guardar la propina.
- 18:51Speaker 2: Uno tras otro, parecían recién impresos a pesar de su antigüedad,
- 18:55Speaker 2: sin rasgaduras ni manchas. Tenían un olor extraño, como a
- 19:00Speaker 2: humedad encerrada durante años en un lugar sin ventilación. Cada
- 19:04Speaker 2: billete era idéntico, con la misma textura y un ligero
- 19:07Speaker 2: tono amarillento que delataba su vetustez. Para cuando reuní casi treinta,
- 19:13Speaker 2: algo dentro de mí gritaba que ese hombre no era
- 19:15Speaker 2: alguien ordinario. La sospecha se convirtió en obsesión. Necesitaba saber
- 19:21Speaker 2: quién era, de dónde venía y, sobre todo, qué hacía
- 19:24Speaker 2: rondando estas calles a esa hora cada noche. Me propuse
- 19:29Speaker 2: seguirlo y desenmascarar su rutina, pero confieso que el miedo
- 19:32Speaker 2: me paralizaba. Había visto cosas terribles en esta colonia, robos,
- 19:37Speaker 2: ajustes de cuentas, extorsiones. Pero siempre había podido mantenerme al
- 19:42Speaker 2: margen gracias a la misma ley silenciosa que muchos creemos infalible,
- 19:46Speaker 2: no te metas con nadie y nadie se meterá contigo.
- 19:50Speaker 2: El problema era que mi curiosidad estaba a punto de
- 19:53Speaker 2: romper esa ley. Tomé la decisión una noche de sábado,
- 19:57Speaker 2: cuando supuse que su llegada sería tan puntual como siempre.
- 20:01Speaker 2: Apareció a las dos, me pidió sus cuatro tacos de suadero,
- 20:04Speaker 2: pagó con su billete viejo y rechazó el cambio. Esa
- 20:08Speaker 2: vez su mirada se cruzó con la mía por un instante.
- 20:12Speaker 2: Sentí un escalofrío recorrerme la espalda, como si estuviera frente
- 20:15Speaker 2: a una presencia mucho más peligrosa de lo que aparentaba.
- 20:19Speaker 2: Aún así, tragué saliva, cerré el puesto con la excusa
- 20:23Speaker 2: de que se me había terminado la carne y salí
- 20:25Speaker 2: a seguirlo a prudente distancia. Lo vi alejarse por calles
- 20:29Speaker 2: apenas iluminadas, donde la poca luz se filtraba entre los
- 20:33Speaker 2: edificios derruidos. Caminaba despacio, con pasos firmes, casi como si
- 20:38Speaker 2: supiera que, tarde o temprano, llegaría a su destino sin
- 20:41Speaker 2: ser molestado. Recorrió tres cuadras enteras en línea recta hasta
- 20:46Speaker 2: que dobló a la izquierda en una avenida donde habían
- 20:48Speaker 2: cerrado varios negocios. Sobre las cortinas metálicas se leía grafiti
- 20:53Speaker 2: y las paredes mostraban carteles de eventos pasados, arrugados y
- 20:57Speaker 2: casi ilegibles. Me mantuve lo suficientemente lejos para evitar que
- 21:02Speaker 2: me descubriera, pero lo bastante cerca para no perderlo de vista.
- 21:07Speaker 2: El corazón me latía con fuerza y el sudor me
- 21:09Speaker 2: recorría la frente. Cegaramente me veía ridículo, agazapado detrás de
- 21:14Speaker 2: postes y automóviles estacionados. En cualquier momento, podía toparse con
- 21:20Speaker 2: un grupo de delincuentes o policías corruptos, y yo no
- 21:23Speaker 2: tendría forma de defenderme. Sin embargo, mi obsesión por descubrir
- 21:28Speaker 2: su secreto me empujaba a seguir avanzando. Llegó a una
- 21:32Speaker 2: bodega abandonada, de esas que hace años funcionaban como almacén
- 21:36Speaker 2: de refacciones automotrices. La puerta principal era de lámina oxidada
- 21:40Speaker 2: y estaba cerrada con candados. Él, sin inmutarse, rodeó el
- 21:45Speaker 2: lugar hasta una entrada secundaria, una puerta de madera descascarada
- 21:49Speaker 2: que parecía a punto de caerse. De pronto sacó algo
- 21:53Speaker 2: de su chamarra, tal vez una llave o un dispositivo,
- 21:56Speaker 2: y la puerta se abrió ante él sin hacer el
- 21:58Speaker 2: menor ruido. Me acerqué despacio y me escondí detrás de
- 22:02Speaker 2: una pila de llantas viejas apiladas contra la pared exterior.
- 22:07Speaker 2: no había luz en las ventanas apenas un tenue resplandor
- 22:10Speaker 2: rojizo que se filtraba por las rendijas del lugar me
- 22:13Speaker 2: armé de valor y busqué algún hueco para mirar dentro
- 22:17Speaker 2: encontré una pequeña abertura en la madera astillada de la
- 22:20Speaker 2: puerta y me asomé lo que vi me hizo sentir
- 22:23Speaker 2: un nudo en el estómago que casi me hace vomitar
- 22:27Speaker 2: dentro de la bodega bajo el destello amortiguado de varias
- 22:30Speaker 2: veladoras había gente repartida en los rincones Algunos parecían dormidos
- 22:35Speaker 2: en el suelo, con cobijas sucias y caras demacradas. Otros
- 22:40Speaker 2: estaban de pie, murmurando apenas, casi sin levantar la voz.
- 22:45Speaker 2: En el centro había una mesa improvisada con tablones, donde
- 22:48Speaker 2: dos hombres de aspecto siniestro contaban dinero. Podía ver claramente
- 22:52Speaker 2: montones de billetes viejos, los mismos de 50 pesos que me
- 22:56Speaker 2: había estado entregando ese individuo noche tras noche. En uno
- 23:00Speaker 2: de los muros colgaban varias fotografías. No pude distinguir los
- 23:05Speaker 2: rostros con claridad, pero me pareció ver un sinfín de
- 23:08Speaker 2: imágenes de personas diferentes, como si fuera un registro de víctimas,
- 23:12Speaker 2: migrantes o gente que habían sacado de sus casas. Al
- 23:16Speaker 2: costado había maletas y mochilas polvorientas, algunas abiertas y llenas
- 23:20Speaker 2: de documentos, tal vez pasaportes o identificaciones. El olor a
- 23:25Speaker 2: encierro y sudor era tan fuerte que atravesaba la puerta
- 23:28Speaker 2: y se me metía en la nariz con un tufo repugnante.
- 23:31Speaker 2: De pronto, distinguí a mi enigmático cliente acercándose a la mesa.
- 23:36Speaker 2: Les entregó un sobre a los hombres, quienes lo vaciaron
- 23:39Speaker 2: sobre los tablones y comenzaron a contar su contenido. No
- 23:43Speaker 2: logré ver qué había exactamente, pero supuse que podía tratarse
- 23:47Speaker 2: de más dinero o algún tipo de papeleo. Mi cliente
- 23:51Speaker 2: no dijo palabra, se quedó ahí, de pie, con la
- 23:54Speaker 2: misma expresión vacía, como si sólo cumpliera órdenes o estuviera
- 23:57Speaker 2: cumpliendo con un ritual. Luego dio media vuelta y atravesó
- 24:01Speaker 2: la bodega para perderse por una puerta interior. Mi respiración
- 24:06Speaker 2: se aceleró y, sin querer, pisé un trozo de metal
- 24:09Speaker 2: que resonó con un eco contundente. Sentí mi corazón hundirse
- 24:14Speaker 2: en el pecho. Escuché pasos que se dirigían hacia la entrada,
- 24:18Speaker 2: murmullos crecientes y el deslizarse de un cerrojo. No pensé
- 24:22Speaker 2: en nada más que en huir. Eché a correr calle abajo,
- 24:26Speaker 2: sin importarme hacer más ruido. Detrás de mí oí gritos
- 24:30Speaker 2: ahogados y el rechinar de la puerta de lámina, pero
- 24:33Speaker 2: no volteé a mirar. No quise enfrentarme a lo que
- 24:36Speaker 2: fuera que habitaba en ese lugar. Llegué de vuelta a
- 24:40Speaker 2: mi puesto sin aliento, sintiendo las piernas temblar. No había nadie.
- 24:46Speaker 2: Los faroles alumbraban la plancha de acero aún caliente y
- 24:49Speaker 2: el recipiente con salsa ya medio cuajado por el frío
- 24:52Speaker 2: de la noche. No sabía si encerrarme en mi casa
- 24:55Speaker 2: o esperar a que se calmaran mis nervios. Pensé llamar
- 24:59Speaker 2: a la policía, pero la sola idea me pareció inútil.
- 25:03Speaker 2: Esta ciudad tiene rincones donde la ley no significa nada
- 25:06Speaker 2: y donde la complicidad se extiende como una plaga. Me
- 25:10Speaker 2: imaginaba llegando a un ministerio público con uno de esos
- 25:13Speaker 2: billetes viejos, tratando de explicar la historia y las risas
- 25:17Speaker 2: de burla que me soltarían en la cara. Otra leyenda
- 25:20Speaker 2: urbana de la colonia Guerrero, ¿verdad, joven? No dormí esa noche.
- 25:27Speaker 2: Cuando cerré mis ojos, volvían las imágenes de gente amontonada
- 25:30Speaker 2: en la bodega, el brillo rojizo de las veladoras y
- 25:33Speaker 2: esos billetes en la mesa, como un tributo macabro. Una
- 25:37Speaker 2: y otra vez me preguntaba qué clase de negocio era ese.
- 25:41Speaker 2: Trata de personas, tráfico de órganos, explotación. Se me ocurrieron
- 25:46Speaker 2: mil teorías, todas peores que la anterior. El rostro vacío
- 25:51Speaker 2: de mi cliente me atormentaba. Era como un intermediario entre
- 25:55Speaker 2: ese horror y la luz pública donde yo vivía mi vida,
- 25:57Speaker 2: ajeno al infierno que se cocinaba a unas cuadras de
- 26:00Speaker 2: mi puesto. A la siguiente noche, mis manos temblaban mientras
- 26:05Speaker 2: acomodaba la carne y las salsas. Sentía que en cualquier
- 26:09Speaker 2: momento aparecería ese hombre para seguir con la misma rutina
- 26:12Speaker 2: y yo simplemente no estaba seguro de cómo reaccionar. Pero
- 26:17Speaker 2: cuando dieron las dos, no apareció. Ni esa noche ni
- 26:21Speaker 2: la siguiente. Durante días estuve tenso, esperando que surgiera de
- 26:25Speaker 2: la penumbra para pagarme con otro billete carconido por el
- 26:28Speaker 2: tiempo y mirarme con esos ojos sin vida. Sin embargo,
- 26:32Speaker 2: jamás regresó. Con el paso de las semanas, intenté olvidar
- 26:37Speaker 2: lo sucedido. No le conté a mi familia ni a
- 26:40Speaker 2: mis amigos. Era como si mi silencio fuera la única
- 26:44Speaker 2: forma de mantenerme a salvo. Los billetes todavía estaban en
- 26:48Speaker 2: mi caja de plástico, recordándome esa bodega repleta de presencias sombrías.
- 26:53Speaker 2: Un día, mientras ojeaba las noticias, leí sobre la desaparición
- 26:57Speaker 2: de varias personas en el centro de la ciudad. Sus
- 27:01Speaker 2: rostros aparecieron en pantalla y sentí un escalofrío al imaginar
- 27:04Speaker 2: que tal vez, solo tal vez, esas vidas podían haber
- 27:08Speaker 2: pasado por aquella bodega. Tomé la caja con los billetes
- 27:12Speaker 2: viejos y la escondí en un sitio seguro. No he
- 27:15Speaker 2: querido tirarlos ni destruirlos. Cada vez que los veo, recuerdo
- 27:20Speaker 2: lo frágil que es la vida y lo cerca que
- 27:22Speaker 2: podemos estar de caer en los rincones más oscuros de
- 27:25Speaker 2: esta ciudad. Pienso en toda la gente que no es
- 27:28Speaker 2: tan afortunada como para escapar a tiempo, que termina atrapada
- 27:32Speaker 2: en redes de crimen sin esperanza de salvación. Desde entonces
- 27:36Speaker 2: sigo vendiendo tacos todas las noches en la misma esquina
- 27:39Speaker 2: de la colonia Guerrero. A veces cierro un poco más temprano,
- 27:44Speaker 2: fingiendo que se acabó la carne, y me voy a
- 27:46Speaker 2: casa antes de que la oscuridad se vuelva demasiado densa.
- 27:50Speaker 2: Desde aquel incidente miro a cada cliente con la sospecha
- 27:53Speaker 2: de que, detrás de un rostro cualquiera, puede existir un
- 27:57Speaker 2: secreto inimaginable. Sé que en esta ciudad uno no debe
- 28:00Speaker 2: husmear demasiado, porque la curiosidad puede costar la vida. He
- 28:05Speaker 2: aprendido a callar, a bajar la mirada y a no
- 28:08Speaker 2: cuestionar demasiado a los extraños que se acercan a mi puesto.
- 28:12Speaker 2: Aún así, en lo profundo de mis pensamientos, me pregunto
- 28:15Speaker 2: cuántos lugares como esa bodega siguen operando sin que nadie
- 28:18Speaker 2: haga algo.¿ Cuántas personas han sido llevadas a sitios donde
- 28:23Speaker 2: se decide su destino a puerta cerrada? La simple idea
- 28:27Speaker 2: me quita el sueño. A veces quisiera creer que todo
- 28:30Speaker 2: fue una pesadilla, pero luego vuelvo a encontrar el rastro
- 28:33Speaker 2: fantasmal de esos billetes y comprendo que no hay olvido posible.
- 28:38Speaker 2: Ahora guardo un cuchillo extra bajo la plancha por si acaso.
- 28:42Speaker 2: No sé si algún día tendré que usarlo, pero me
- 28:45Speaker 2: hace sentir un poco más seguro. La colonia Guerrero nunca
- 28:49Speaker 2: ha sido un jardín de rosas, pero después de aquella
- 28:52Speaker 2: noche percibo la oscuridad de sus calles con nuevos ojos.
- 28:56Speaker 2: Sé que el peligro es real y que, en el
- 28:58Speaker 2: silencio de la madrugada, hay presencias que se mueven en
- 29:01Speaker 2: las sombras, comerciando con vidas y alimentándose del miedo. Tal
- 29:06Speaker 2: vez nunca vuelva a ver a ese cliente de las dos,
- 29:09Speaker 2: pero su recuerdo me acompaña cada vez que sirvo un taco,
- 29:12Speaker 2: recordándome que no todos los monstruos son leyendas. Algunos caminan
- 29:17Speaker 2: entre nosotros. El bocado maldito. Me llamo Darío y tengo 24 años. En 2019,
- 29:32Speaker 2: por falta de mejores oportunidades, acabé trabajando en un puesto
- 29:36Speaker 2: de tacos en la colonia Barrio del Reloj, una zona
- 29:39Speaker 2: de la Ciudad de México donde las calles están llenas
- 29:41Speaker 2: de baches y grafitis, y los postes de luz apenas alumbran.
- 29:46Speaker 2: El negocio era de Don Alfredo, un hombre de voz
- 29:49Speaker 2: ronca y risa fácil que siempre traía un delantal manchado
- 29:52Speaker 2: de salsa. Yo no era buen estudiante y la necesidad
- 29:56Speaker 2: me empujó a aceptar cualquier trabajo que pagara lo suficiente
- 29:59Speaker 2: para sostenerme. Desde las 6 de la tarde hasta pasadas las 2
- 30:03Speaker 2: o 3 de la mañana, servíamos tacos a oficinistas, estudiantes con
- 30:07Speaker 2: poca lana y borrachos que venían tambaleándose en busca de
- 30:11Speaker 2: algo que absorbiera el alcohol. Siendo sincero, no era un
- 30:15Speaker 2: empleo soñado ni limpio, pero al menos podía sobrevivir sin
- 30:18Speaker 2: robar ni hacer cosas peores. Mi rutina era simple, llegar
- 30:23Speaker 2: antes de que anocheciera, acomodar la plancha, sacar la carne
- 30:27Speaker 2: del refrigerador portátil y preparar las salsas. Al principio todo
- 30:31Speaker 2: parecía normal, salvo por la costumbre de don Alfredo de
- 30:34Speaker 2: guardar ciertos cortes en una hielera aparte, una neverita de
- 30:38Speaker 2: color azul que él llamaba la especial. No le daba
- 30:42Speaker 2: mucha importancia, porque supuse que era un abastecimiento distinto, tal
- 30:46Speaker 2: vez de un proveedor mejor o más barato. Yo solo
- 30:49Speaker 2: cumplía con cocinar, limpiar y atender a los clientes que
- 30:53Speaker 2: se formaban con su boleto en mano. Aunque la mayoría
- 30:56Speaker 2: de la gente del barrio ya me conocía, siempre aparecía
- 30:59Speaker 2: uno que otro sujeto raro. Tal vez drogadictos, tal vez
- 31:03Speaker 2: gente que me rodeaba buscando pleito. Sin embargo, aprendí a
- 31:08Speaker 2: mantener la mirada baja para no buscar problemas. En una
- 31:12Speaker 2: zona como esta, uno nunca sabe con quién se cruza.
- 31:16Speaker 2: Las primeras semanas todo marchó con cierta normalidad, pero de pronto,
- 31:20Speaker 2: la colonia se llenó de rumores. Se hablaba de una
- 31:24Speaker 2: mujer que había desaparecido de su casa sin dejar rastro,
- 31:27Speaker 2: luego de un joven que trabajaba como repartidor de pan.
- 31:31Speaker 2: Nadie levantaba la voz porque en estos rumbos la gente
- 31:34Speaker 2: prefiere el silencio antes que involucrarse con la policía. Pero
- 31:38Speaker 2: cuando un comerciante de la esquina cerró su tienda de
- 31:41Speaker 2: la noche a la mañana y no volvió a aparecer,
- 31:43Speaker 2: el rumor se convirtió en un secreto a voces, algo
- 31:46Speaker 2: o alguien estaba desapareciendo a los vecinos. Por esos días
- 31:51Speaker 2: comencé a notar detalles que me ponían la piel de gallina.
- 31:55Speaker 2: La carne que don Alfredo me pedía cocinar no se
- 31:57Speaker 2: parecía a la carne de res o de cerdo a
- 31:59Speaker 2: la que estaba acostumbrado. A veces tenía un color demasiado oscuro,
- 32:04Speaker 2: casi violáceo, y el olor era agrio, como si hubiese
- 32:07Speaker 2: sangre vieja mezclada con hierros oxidados. Don Alfredo no me
- 32:12Speaker 2: daba explicaciones, solo decía que era carne especial que le
- 32:15Speaker 2: traía un carnicero de confianza. A mí me daba escalofríos,
- 32:20Speaker 2: pero no me atrevía a preguntar nada más, pues necesitaba
- 32:23Speaker 2: el empleo y no quería problemas con mi jefe. Una
- 32:27Speaker 2: noche empezaron a llegar clientes desconocidos, siempre pasadas la una
- 32:31Speaker 2: de la madrugada. Vestían de traje o ropa muy fina,
- 32:34Speaker 2: algo inusual para esta colonia tan humilde. Solían venir en
- 32:39Speaker 2: autos oscuros, estacionarse a unos metros y caminar con paso
- 32:43Speaker 2: decidido hasta el puestecito. Pedían tacos de esa carne especial
- 32:47Speaker 2: y pagaban con billetes grandes, casi sin hablar. Don Alfredo
- 32:51Speaker 2: los atendía con urgencia y se deshacía en cumplidos que
- 32:54Speaker 2: no eran propios de él. Aquellos hombres, nunca venían mujeres,
- 32:59Speaker 2: daban propinas exageradas y se marchaban tan rápido como llegaban.
- 33:04Speaker 2: Sus rostros serios y sus modales de gente con dinero
- 33:07Speaker 2: no encajaban con el ambiente de la cuadra. Una vez,
- 33:11Speaker 2: escuché que uno de ellos le murmuraba a don Alfredo,
- 33:14Speaker 2: esta vez que sea más suave, a lo que mi
- 33:16Speaker 2: jefe respondió con un asentimiento leve. Me hice el desentendido,
- 33:21Speaker 2: pero mi curiosidad me carcomía cada vez más. En la
- 33:24Speaker 2: misma época, algo sucedía con el proveedor de carne. Don
- 33:29Speaker 2: Alfredo me pidió que fuese a recoger el pedido en
- 33:31Speaker 2: persona con don Herminio, el carnicero que vivía cerca de
- 33:34Speaker 2: un callejón que apestaba a orines y basura. Odiaba pasar
- 33:39Speaker 2: por ahí, porque la peste era insoportable y la gente
- 33:41Speaker 2: que me rodeaba no parecía muy confiable. Al llegar, el
- 33:46Speaker 2: local de Don Herminio era un cuarto oscuro con un
- 33:48Speaker 2: foco parpadeante y estantes oxidados. No había vitrinas ni mostradores
- 33:53Speaker 2: exhibiendo cortes, solo un congelador industrial y un riel del
- 33:57Speaker 2: que colgaban pedazos de algo indescriptible. Sentí un escalofrío cuando
- 34:02Speaker 2: lo vi sacar un paquete envuelto en plástico negro. Lo
- 34:05Speaker 2: puso sobre una balanza vieja y luego lo colocó en
- 34:08Speaker 2: una bolsa de lona que olía a sangre y mugre.
- 34:11Speaker 2: Ni siquiera me miró a los ojos, solo me dijo
- 34:14Speaker 2: con voz áspera, llévaselo a Alfredo, dile que esta noche
- 34:17Speaker 2: hay un extra por si lo necesita. Cuando regresé al puesto,
- 34:22Speaker 2: abrí la bolsa con cuidado y noté que la carne
- 34:24Speaker 2: estaba demasiado roja, casi amoratada, con unos hilos blancos que
- 34:28Speaker 2: no se parecían al tejido graso habitual. Al ponerla en
- 34:32Speaker 2: la plancha, un vapor maloliente me envolvió. Me pregunté qué
- 34:36Speaker 2: clase de animal podía tener ese color y ese olor
- 34:39Speaker 2: tan invasivo. Aún así, lo cociné porque tenía que cumplir órdenes.
- 34:45Speaker 2: Los tacos salieron jugosos, la gente no se quejó, más
- 34:48Speaker 2: bien parecían encantados con el sabor y exigían más. Esa
- 34:53Speaker 2: misma noche, los hombres misteriosos también aparecieron y pidieron su ración.
- 34:58Speaker 2: Pagué con asco mi silencio porque la rutina de siempre
- 35:01Speaker 2: era fingir que todo estaba bien mientras mi estómago se
- 35:04Speaker 2: revolvía con dudas. Las cosas se pusieron peores cuando, en
- 35:08Speaker 2: la basura del puesto, encontré un trozo de lo que
- 35:11Speaker 2: parecía piel humana. Era gruesa y pálida, con una especie
- 35:15Speaker 2: de vello corto en su superficie. Al principio pensé que
- 35:19Speaker 2: mi imaginación me estaba jugando una mala pasada, que quizás
- 35:23Speaker 2: se trataba de pellejo de cerdo, pero la forma y
- 35:25Speaker 2: la textura me inquietaron lo suficiente como para guardar silencio absoluto.
- 35:31Speaker 2: Empecé a tener pesadillas con gritos, con cuerpos mutilados y
- 35:34Speaker 2: con don Alfredo y don Herminio riéndose a carcajadas mientras
- 35:37Speaker 2: cortaban pedazos de carne. Me despertaba sudando, con el corazón
- 35:42Speaker 2: en un puño, sintiendo que estaba en medio de algo
- 35:45Speaker 2: muy oscuro. Otra noche, después de cerrar, me tocó lavar
- 35:50Speaker 2: la plancha y los trastos en una pileta detrás del local.
- 35:53Speaker 2: Fue entonces que vi a don Alfredo hablando con dos hombres.
- 35:57Speaker 2: Ambos vestían de color oscuro y se cubrían el rostro
- 36:00Speaker 2: con gorras. Hablaban en susurros, pero alcanzaba a oír palabras sueltas.
- 36:06Speaker 2: Mencionaban la frase nuevo cargamento y deshacerse de él rápido.
- 36:11Speaker 2: Uno de ellos señaló una camioneta estacionada en la esquina.
- 36:15Speaker 2: Cuando se marcharon, me fijé en que algo goteaba desde
- 36:18Speaker 2: la cajuela al pavimento, un líquido espeso que brillaba bajo
- 36:21Speaker 2: la tenue luz amarillenta del poste. Me temblaban las manos,
- 36:25Speaker 2: pero no dije nada. Pasados unos días, decidí que necesitaba respuestas.
- 36:32Speaker 2: No tenía a quién recurrir, porque la policía en el
- 36:34Speaker 2: barrio del reloj es casi inexistente y, de presentarme con
- 36:38Speaker 2: mis sospechas, seguro me tomarían por loco o cómplice. Me
- 36:42Speaker 2: armé de valor y le pregunté a don Alfredo directamente
- 36:45Speaker 2: de dónde salía esa carne tan extraña. Él me miró
- 36:49Speaker 2: con una mezcla de lástima y enojo, como si fuera
- 36:52Speaker 2: un niño entrometido que no entiende las reglas. Me dijo
- 36:55Speaker 2: que era mejor que no preguntara nada, que hay secretos
- 36:58Speaker 2: que pueden costar la vida. Su mirada dura me advirtió
- 37:02Speaker 2: que no siguiera hurgando. Ignoré su consejo y planeé investigar
- 37:07Speaker 2: por mi cuenta. Falté un día al puesto con la
- 37:10Speaker 2: excusa de sentirme mal del estómago. Desde la azotea de
- 37:14Speaker 2: un edificio abandonado, vigilé el local de Don Herminio por
- 37:17Speaker 2: la tarde. El lugar permanecía casi desierto, pero alrededor de
- 37:22Speaker 2: las seis llegaron dos camionetas negras. Vi a un par
- 37:26Speaker 2: de tipos bajar y entrar con prisas, mientras don Herminio
- 37:29Speaker 2: les entregaba varias bolsas. Parecían muy pesadas, tanto que costaba levantarlas.
- 37:36Speaker 2: Después de unos minutos, se marcharon sin voltear atrás. Esperé
- 37:40Speaker 2: a que se alejaran, bajé corriendo las escaleras oxidadas y
- 37:44Speaker 2: seguí a pie a la última camioneta. Me mantuve agachado
- 37:48Speaker 2: entre los autos estacionados, esquivando a los vecinos curiosos. La
- 37:53Speaker 2: camioneta avanzó hasta un viejo taller mecánico que estaba clausurado
- 37:56Speaker 2: desde hacía años. Ahí se metieron cargando las bolsas. Oí
- 38:02Speaker 2: portazos metálicos y candados cerrándose. Un escalofrío me recorrió. Estaba
- 38:08Speaker 2: seguro de que adentro no había nada bueno. Regresé a
- 38:11Speaker 2: casa con el corazón agitado y las ideas revueltas. En
- 38:15Speaker 2: la noche no pude dormir. Imaginaba que en esas bolsas
- 38:19Speaker 2: iban partes humanas, tal vez de la gente que había desaparecido.
- 38:24Speaker 2: Al día siguiente quise hablar con algún conocido para desahogar
- 38:27Speaker 2: mis sospechas, pero no confiaba en nadie. Temía que pudieran
- 38:32Speaker 2: delatarme o que, si corría la voz, terminara siendo la
- 38:35Speaker 2: siguiente víctima. Respiré hondo y decidí ir al taller mecánico
- 38:40Speaker 2: yo solo. Era casi media noche cuando llegué al lugar.
- 38:44Speaker 2: La calle estaba oscura, con sólo un foco intermitente que
- 38:48Speaker 2: iluminaba un portón verde. Al acercarme, sentí un hedor penetrante,
- 38:53Speaker 2: como de carne podrida y químicos fuertes. Con cuidado, empujé
- 38:58Speaker 2: una portezuela lateral que estaba mal cerrada y entré intentando
- 39:01Speaker 2: no hacer ruido. El interior era amplio y estaba lleno
- 39:05Speaker 2: de herramientas oxidadas y autos descompuestos. Al fondo, vi un
- 39:10Speaker 2: refrigerador industrial que zumbaba. Entre latas vacías y plásticos rotos,
- 39:15Speaker 2: distinguí un rastro de sangre en el piso, tiras rojizas
- 39:19Speaker 2: que llevaban hasta el refrigerador. Abrí la puerta con manos temblorosas,
- 39:24Speaker 2: temiéndolo peor. El aire helado me golpeó el rostro, acompañado
- 39:29Speaker 2: de un olor dulzón y a la vez pútrido. Vi
- 39:32Speaker 2: bolsas negras amontonadas, unas encima de otras. Alcancé a distinguir
- 39:37Speaker 2: lo que parecía un brazo con tatuajes, un pedazo de
- 39:40Speaker 2: piel con lunares y un rostro congelado en una mueca
- 39:43Speaker 2: de terror. El corazón me martillaba tanto que sentí que
- 39:47Speaker 2: me desmayaría. Reconocí a un vecino que hacía un mes
- 39:50Speaker 2: atendía un pequeño puesto de antojitos por la tarde y
- 39:53Speaker 2: que desapareció sin dejar señales. Su pierna estaba ahí, con
- 39:58Speaker 2: el mismo lunar que le había visto una vez cuando
- 40:00Speaker 2: se remangó el pantalón. Sentí náuseas y me cubrí la
- 40:04Speaker 2: boca con las manos temblorosas. Apenas reaccioné para tomar mi
- 40:08Speaker 2: celular y tomar unas fotos como prueba, cuando escuché pasos
- 40:12Speaker 2: detrás de mí. Alcancé a voltear y vi a don Alfredo,
- 40:16Speaker 2: su semblante transformado en una mueca de furia. No dijo nada,
- 40:20Speaker 2: solo me miró con esa expresión que mezcla rabia y decepción.
- 40:24Speaker 2: Supe de inmediato que no tenía escapatoria. Algo me golpeó
- 40:29Speaker 2: la cabeza con fuerza y caí de rodillas, solté el
- 40:32Speaker 2: celular y todo se nubló. Desperté horas después en un
- 40:35Speaker 2: callejón sucio, con un dolor insoportable en la nuca. Tenía
- 40:40Speaker 2: sangre seca en la frente y mis ropas olían a podredumbre.
- 40:44Speaker 2: Intenté buscar mi celular, pero no estaba. El sol ya
- 40:48Speaker 2: asomaba por el horizonte. Me sentí mareado y con la
- 40:51Speaker 2: certeza de que había descubierto un horror que iba más
- 40:54Speaker 2: allá de mi imaginación. Corrí al puesto para ver si
- 40:58Speaker 2: encontraba a don Alfredo, pero estaba cerrado. La plancha, las salsas,
- 41:03Speaker 2: los trastos, todo había desaparecido como si nunca hubiera existido.
- 41:08Speaker 2: Nadie sabía nada de él ni de don Herminio. Se
- 41:12Speaker 2: los había tragado la tierra. Algunos días después, empecé a
- 41:16Speaker 2: escuchar más rumores de gente desaparecida. Un taxista, dos señoras
- 41:21Speaker 2: que vendían fritangas en la misma cuadra, hasta un joven
- 41:24Speaker 2: que trabajaba en una refaccionaria. Pensé en denunciar todo, pero
- 41:29Speaker 2: comprendí que no tenía pruebas. Nadie me creería y arriesgaría
- 41:34Speaker 2: mi vida inútilmente. Empecé a tener paranoia de ser seguido.
- 41:39Speaker 2: Cada vez que sentía pasos a mis espaldas, me giraba asustado,
- 41:43Speaker 2: esperando ver a uno de esos hombres de traje oscuro.
- 41:47Speaker 2: Me obsesioné con la idea de que vendrían por mí
- 41:49Speaker 2: a silenciarme definitivamente. Conseguí un trabajo temporal en otra colonia
- 41:54Speaker 2: y jamás regresé al barrio del reloj. Pero las pesadillas
- 41:58Speaker 2: no me han dejado en paz. Sigo soñando con aquellos
- 42:02Speaker 2: trozos de carne humana, con los tatuajes, con los rostros
- 42:05Speaker 2: congelados en el frío de ese refrigerador. A veces me
- 42:09Speaker 2: parece ver a don Alfredo en las calles, observándome desde lejos.
- 42:14Speaker 2: O imagino que, al morder un taco en cualquier puesto callejero,
- 42:17Speaker 2: sentiré otra vez ese sabor metálico, esa textura fibrosa que
- 42:21Speaker 2: se me grabó en la memoria. Ya no puedo comer
- 42:24Speaker 2: carne sin recordar el hedor que flotaba en ese taller,
- 42:27Speaker 2: sin ver la sangre espesa que goteaba de esas bolsas negras.
- 42:32Speaker 2: Me queda claro que en ciertos barrios hay secretos que
- 42:34Speaker 2: nunca salen a la luz. Nadie pregunta, nadie denuncia, todos
- 42:39Speaker 2: fingen que no pasa nada para que la vida continúe.
- 42:43Speaker 2: Yo aprendí que existen horrores que camuflan su rostro en
- 42:46Speaker 2: la cotidianidad detrás de un puesto de tacos bien sazonados
- 42:49Speaker 2: o de una carnicería humilde. Ahora vivo con la culpa
- 42:53Speaker 2: de no haber hecho más por detenerlos y con el
- 42:55Speaker 2: temor de que mi silencio me convierta en cómplice. Sin embargo,
- 43:00Speaker 2: mientras tenga latidos en el pecho, intentaré advertir a otros
- 43:03Speaker 2: de que, a veces, tras un antojo nocturno, se esconde
- 43:07Speaker 2: una oscuridad imposible de tragar. Prefiero huir que terminar en
- 43:11Speaker 2: uno de esos paquetes que alguien podría cocinar. Al fin
- 43:15Speaker 2: y al cabo, la curiosidad en esta ciudad puede costarte
- 43:18Speaker 2: algo más valioso que la vida, puede reducirte a un
- 43:21Speaker 2: bocado maldito. El vendedor de tamales. Me llamo Gabriel. Esta
- 43:34Speaker 2: es mi historia, y aunque pasaron más de 20 años, aún
- 43:38Speaker 2: no puedo narrarla sin sentir el escalofrío recorrer mi espalda.
- 43:42Speaker 2: No sé si alguien más podrá creerme, pero cada palabra
- 43:45Speaker 2: que escribiré es verdad, o al menos, mi verdad. Todo
- 43:49Speaker 2: comenzó cuando tenía un pequeño puesto de tacos en un
- 43:52Speaker 2: barrio antiguo de la Ciudad de México. Lo llamábamos la
- 43:56Speaker 2: colonia de las sombras, no porque fuera el nombre oficial,
- 43:59Speaker 2: sino porque siempre estaba en penumbra, como si la luz
- 44:02Speaker 2: se resistiera a entrar del todo. Trabajaba solo. Los clientes
- 44:07Speaker 2: eran constantes, siempre hambrientos y con prisa. Los tacos al
- 44:12Speaker 2: pastor y de suadero eran los más vendidos, y a
- 44:15Speaker 2: menudo cerraba pasada la medianoche. Recuerdo como las luces anaranjadas
- 44:19Speaker 2: de los faroles se reflejaban en el pavimento mojado después
- 44:22Speaker 2: de la lluvia, dándole a todo un brillo extraño y melancólico.
- 44:27Speaker 2: Las primeras semanas fueron normales. Había borrachos, obreros, estudiantes, incluso
- 44:33Speaker 2: algunos policías. Pero luego empecé a notar algo, raro. Una noche,
- 44:39Speaker 2: alrededor de la una de la madrugada, apareció un hombre
- 44:42Speaker 2: al final de la calle. Era alto y delgado, vestido
- 44:46Speaker 2: con un sombrero negro y una gabardina larga que parecía
- 44:49Speaker 2: demasiado vieja. Caminaba despacio, como si no tuviera prisa. Me
- 44:55Speaker 2: observó desde lejos, y aunque el resto de la calle
- 44:58Speaker 2: estaba desierta, no se acercó. Solo se quedó allí, quieto,
- 45:03Speaker 2: bajo un farol que apenas iluminaba su figura. Pensé que
- 45:07Speaker 2: era alguien que pasaba o tal vez un cliente indeciso.
- 45:10Speaker 2: Pero después de diez minutos de su inmovilidad, comencé a
- 45:13Speaker 2: sentirme inquieto. Decidí ignorarlo y me concentré en limpiar el carrito,
- 45:19Speaker 2: esperando que se fuera. No lo hizo. Al contrario, esa
- 45:24Speaker 2: noche cerré antes de lo habitual solo porque no podía
- 45:27Speaker 2: soportar más su mirada fija. Pasaron varias noches, y el
- 45:31Speaker 2: hombre volvió. Siempre hacía lo mismo, se quedaba quieto, observando,
- 45:36Speaker 2: pero jamás cruzaba la calle para acercarse. Sin embargo, lo
- 45:41Speaker 2: que me perturbó fue que, de alguna manera, aunque estuviera
- 45:44Speaker 2: bajo la sombra o a metros de distancia, siempre podía
- 45:47Speaker 2: sentir su mirada directamente en mí. No era como si
- 45:51Speaker 2: simplemente estuviera viendo el carrito, o los tacos, era a mí.
- 45:56Speaker 2: Lo hablé con otros vendedores ambulantes, pero ninguno lo había visto.
- 46:00Speaker 2: Según ellos, la calle a esa hora estaba vacía. Me
- 46:04Speaker 2: sentí un poco tonto, como si todo fuera mi imaginación,
- 46:08Speaker 2: pero algo en mí sabía que no era así. Poco después,
- 46:12Speaker 2: comenzaron las madrugadas con la mujer. La primera vez que
- 46:16Speaker 2: la vi, pensé que era una cliente más. Estaba vestida
- 46:20Speaker 2: de blanco, con un vestido sencillo que parecía anticuado, como
- 46:24Speaker 2: si fuera de otra época. No dijo nada. Se acercó
- 46:28Speaker 2: en silencio y señaló un taco. Se lo serví, y
- 46:32Speaker 2: ella pagó con una moneda. La miré mientras se alejaba
- 46:36Speaker 2: y noté que no llevaba zapatos. Me pareció extraño, pero
- 46:40Speaker 2: no le di mucha importancia. Sin embargo, cada noche a
- 46:44Speaker 2: partir de entonces regresaba. No importaba si llovía o hacía frío,
- 46:50Speaker 2: siempre llegaba a la misma hora, señalaba un taco y
- 46:53Speaker 2: se marchaba sin pronunciar palabra. Empecé a notar pequeños detalles
- 46:57Speaker 2: que no cuadraban. Nunca tocaba la comida directamente. La moneda
- 47:03Speaker 2: que me daba siempre estaba helada, como si la sacara
- 47:05Speaker 2: de un congelador. Y había algo más, cuando la veía
- 47:09Speaker 2: acercarse desde lejos, los sonidos de la noche parecían apagarse.
- 47:14Speaker 2: El ruido del tráfico disminuía, los perros dejaban de ladrar,
- 47:18Speaker 2: y todo se volvía inquietantemente silencioso. Pero la verdadera pesadilla
- 47:23Speaker 2: comenzó una madrugada. Era una noche lluviosa, de esas en
- 47:27Speaker 2: las que las gotas caen con fuerza y parecen amortiguar
- 47:30Speaker 2: cualquier otro sonido. Había tenido pocos clientes, y pensaba cerrar
- 47:35Speaker 2: temprano cuando la vi aparecer. Su vestido estaba completamente seco,
- 47:40Speaker 2: a pesar de que no llevaba paraguas ni abrigo. Se
- 47:44Speaker 2: acercó como siempre, y yo, con una mezcla de nerviosismo
- 47:47Speaker 2: y resignación, le serví su taco. Esta vez, cuando me
- 47:52Speaker 2: entregó la moneda, la sentí más fría que nunca. Fue
- 47:56Speaker 2: un frío que no sólo me heló la mano, sino
- 47:58Speaker 2: que pareció extenderse por todo mi cuerpo. Le di el cambio,
- 48:02Speaker 2: pero ella no lo tomó. Fue entonces cuando, por primera vez,
- 48:07Speaker 2: alcé la mirada directamente hacia su rostro. No sé cómo
- 48:11Speaker 2: describir lo que vi. No tenía ojos. Donde deberían estar
- 48:16Speaker 2: sus cuencas, había dos vacíos oscuros que parecían absorber la
- 48:20Speaker 2: poca luz que quedaba. Su piel era pálida, casi translúcida,
- 48:24Speaker 2: y su boca estaba cerrada en una línea rígida. El
- 48:28Speaker 2: miedo me paralizó. Mi cuerpo quería moverse, correr, gritar, pero
- 48:33Speaker 2: no podía. Ella extendió la mano, como esperando algo, y
- 48:38Speaker 2: fue entonces cuando me di cuenta de que su mano
- 48:40Speaker 2: era solo hueso. No había piel, ni carne, solo un
- 48:44Speaker 2: esqueleto frío y seco. Retrocedí bruscamente, y el carrito se tambaleó.
- 48:51Speaker 2: La moneda que me había dado cayó al suelo, pero
- 48:53Speaker 2: cuando intenté recogerla, ya no estaba allí. Miré de nuevo
- 48:57Speaker 2: hacia donde estaba la mujer, pero había desaparecido. La calle
- 49:02Speaker 2: estaba vacía y el silencio era ensordecedor. Ni siquiera la
- 49:06Speaker 2: lluvia parecía caer con el mismo ritmo. Dejé todo, los tacos,
- 49:11Speaker 2: el carrito, el dinero. No pensé en nada más que
- 49:15Speaker 2: en correr, alejarme de ese lugar. Al día siguiente, regresé
- 49:20Speaker 2: temprano en la mañana para recoger el carrito. Estaba tal
- 49:24Speaker 2: como lo había dejado, salvo por un detalle, sobre la parrilla,
- 49:28Speaker 2: donde había cocinado la carne, encontré una moneda vieja, oxidada,
- 49:32Speaker 2: como si hubiera estado enterrada durante años. Intenté contarle a
- 49:37Speaker 2: mis amigos y familiares lo que había sucedido, pero nadie
- 49:40Speaker 2: me creyó. Decían que cegaramente estaba cansado o que había
- 49:44Speaker 2: tenido una pesadilla despierto. No volví a vender tacos. Ni
- 49:49Speaker 2: en esa calle ni en ninguna otra parte. Con el tiempo,
- 49:53Speaker 2: intenté olvidar, convencerme de que tal vez mi mente me
- 49:56Speaker 2: había jugado una mala pasada. Pero los sueños no me dejaron.
- 50:02Speaker 2: En ellos, veía a la mujer, siempre en silencio, mirándome
- 50:06Speaker 2: con esas cuencas vacías. A veces, veía al hombre del
- 50:10Speaker 2: sombrero negro junto a ella, observándome desde lejos. Despertaba con
- 50:15Speaker 2: el corazón latiendo con fuerza, empapado en sudor. Pasaron los
- 50:20Speaker 2: años y me mudé de ciudad. Intenté comenzar de nuevo,
- 50:24Speaker 2: con otro trabajo, otra vida. Pero en las noches más oscuras,
- 50:29Speaker 2: cuando el viento sopla con fuerza y parece arrastrar susurros,
- 50:32Speaker 2: todavía pienso en esa calle, en el carrito de tacos
- 50:35Speaker 2: y en la mujer de blanco. A veces, cuando cierro
- 50:39Speaker 2: los ojos, todavía puedo sentir el peso de su mirada,
- 50:42Speaker 2: fija en mí, como si me estuviera buscando. No sé
- 50:46Speaker 2: quién era, ni qué quería. Tal vez fue un espíritu,
- 50:50Speaker 2: una aparición, o algo peor. Pero lo que sí sé
- 50:54Speaker 2: es que, desde entonces, no puedo pasar por un puesto
- 50:57Speaker 2: de comida callejera sin sentir un nudo en el estómago.
- 51:01Speaker 2: Porque aunque intentemos ignorarlo, hay cosas en este mundo que
- 51:04Speaker 2: no podemos explicar, y a veces, lo más aterrador es
- 51:08Speaker 2: que no necesitan explicación. El carnicero del mercado Nunca fui
- 51:21Speaker 2: alguien que creyera en cosas fuera de lo común. Siempre
- 51:24Speaker 2: he sido pragmático, de mente dura. Pero lo que viví
- 51:28Speaker 2: hace años en el mercado de Toluca me cambió para siempre.
- 51:32Speaker 2: Cada vez que pienso en ello, siento un escalofrío recorrer
- 51:35Speaker 2: mi espalda, como si algo invisible me rozara la piel.
- 51:39Speaker 2: Era el verano de 1997. Mi familia y yo vivíamos en
- 51:44Speaker 2: una pequeña casa al sur del mercado. Mis abuelos, que
- 51:48Speaker 2: ya estaban retirados, solían contarnos historias mientras cenábamos. La mayoría
- 51:54Speaker 2: eran cuentos del pueblo, rumores y exageraciones, o eso pensaba yo.
- 51:59Speaker 2: Pero había una historia que mi abuelo repetía con un
- 52:01Speaker 2: tono distinto, más grave, más real. Era sobre un puesto
- 52:06Speaker 2: de carnitas en el mercado, famoso por su sabor único.
- 52:10Speaker 2: Según él, ese puesto había nacido de un pacto oscuro.
- 52:14Speaker 2: Mi abuelo afirmaba que, cuando era joven, vio al dueño
- 52:17Speaker 2: del puesto hablando con algo que no era humano, una
- 52:20Speaker 2: sombra con ojos rojos, que lo vigilaba desde la esquina
- 52:23Speaker 2: más oscura de la cocina. Yo siempre reía nerviosamente al
- 52:28Speaker 2: escuchar la historia. No creía en esas cosas, aunque admito
- 52:32Speaker 2: que nunca dejé de sentir curiosidad. Años después, por circunstancias
- 52:37Speaker 2: de la vida, terminé trabajando en ese mismo mercado. Era
- 52:41Speaker 2: un lugar bullicioso, lleno de aromas a comida recién hecha
- 52:45Speaker 2: y del bullicio de comerciantes que gritaban sus ofertas. En
- 52:49Speaker 2: ese entonces, yo ayudaba en un puesto de frutas. Todo
- 52:53Speaker 2: iba bien, hasta que un día el destino me llevó
- 52:55Speaker 2: al puesto de carnitas. Había pasado junto a ese lugar
- 52:59Speaker 2: cientos de veces. El aroma a carne recién frita llenaba
- 53:03Speaker 2: el aire, mezclándose con el olor del maíz de las
- 53:06Speaker 2: tortillas calientes. Pero aquel día, al pasar por el puesto,
- 53:11Speaker 2: sentí algo extraño. Era como si alguien me estuviera observando.
- 53:16Speaker 2: Al girar la cabeza hacia la cocina del lugar, vi
- 53:19Speaker 2: una figura. Era un hombre de mediana edad, con un
- 53:23Speaker 2: delantal manchado de grasa, que removía la carne en una
- 53:26Speaker 2: olla enorme de cobre. Nada raro, excepto que no estaba solo.
- 53:32Speaker 2: Había algo más en la penumbra detrás de él. No
- 53:35Speaker 2: era una persona, de eso estoy seguro. Era una sombra,
- 53:40Speaker 2: más oscura que el entorno, con bordes difusos pero definida
- 53:43Speaker 2: en su forma. Lo que me congeló fue que parecía
- 53:46Speaker 2: moverse independientemente de la luz. Y los ojos. Dios, nunca
- 53:52Speaker 2: olvidaré esos ojos. Eran dos puntos rojos brillantes, como carbones encendidos,
- 53:58Speaker 2: que se clavaron directamente en los míos. Fue solo un segundo,
- 54:03Speaker 2: pero sentí que el aire abandonaba mis pulmones. Me quedé inmóvil,
- 54:07Speaker 2: incapaz de apartar la vista. Cuando parpadeé, la sombra había desaparecido.
- 54:14Speaker 2: Esa noche no pude dormir. Me decía a mí mismo
- 54:17Speaker 2: que había sido una ilusión, una combinación del calor, el
- 54:21Speaker 2: cansancio y mi imaginación. pero en el fondo sabía que
- 54:24Speaker 2: había visto algo más. Y lo peor es que ese
- 54:28Speaker 2: no fue el final. Al día siguiente, mi curiosidad pudo
- 54:32Speaker 2: más que mi miedo. Durante mi descanso, me acerqué al
- 54:36Speaker 2: puesto y pedí un taco. Mientras esperaba, observé al hombre
- 54:40Speaker 2: que cocinaba. Tenía un semblante cansado, ojeras profundas y un
- 54:45Speaker 2: brillo extraño en los ojos. La gente parecía adorarlo, hablaban
- 54:50Speaker 2: maravillas de sus carnitas. Pero al mirar más de cerca,
- 54:54Speaker 2: noté algo extraño. Había un rincón del puesto que nadie pisaba,
- 54:58Speaker 2: una esquina oscura donde parecía acumularse una penumbra más densa
- 55:02Speaker 2: de lo normal. Una señora mayor, que comía cerca de mí,
- 55:06Speaker 2: me habló al ver mi curiosidad. Sin siquiera mirarme, dijo.«
- 55:11Speaker 2: Dicen que este puesto está maldito. Que aquí pasan cosas
- 55:15Speaker 2: que no deberían pasar. Pero a nadie le importa mientras
- 55:19Speaker 2: la comida sea buena». No le respondí. Apenas pude terminar
- 55:25Speaker 2: mi taco. Había algo en el ambiente que hacía que
- 55:28Speaker 2: cada mordida me supiera metálica, como si estuviera comiendo algo
- 55:32Speaker 2: más que carne. Me fui rápidamente, pero esa noche fue
- 55:36Speaker 2: peor que la anterior. Esa madrugada soñé con la sombra.
- 55:41Speaker 2: Estaba en el puesto, como si fuera un cliente más,
- 55:43Speaker 2: pero no comía ni hablaba. Solo estaba allí, quieta, mirando.
- 55:49Speaker 2: En mi sueño, el hombre del puesto la alimentaba. Sacaba
- 55:53Speaker 2: trozos de carne humeante y los colocaba en un plato.
- 55:57Speaker 2: La sombra se inclinaba sobre la comida y, aunque no
- 56:00Speaker 2: tenía boca, parecía devorarla. Cuando terminó, giró su rostro hacia
- 56:05Speaker 2: mí y me susurró algo, algo que no entendí pero
- 56:08Speaker 2: que me despertó con un grito. Estaba sudando, con el
- 56:12Speaker 2: corazón a punto de salirse del pecho. Esa mañana me
- 56:16Speaker 2: prometí a mí mismo que no volvería a pasar cerca
- 56:18Speaker 2: de ese lugar. Pero el mercado es un laberinto de tentaciones,
- 56:22Speaker 2: y mi curiosidad, una cruel aliada. Durante los días siguientes,
- 56:28Speaker 2: empecé a notar cosas que antes me habían pasado desapercibidas,
- 56:31Speaker 2: el carnicero siempre estaba solo, nadie trabajaba con él, y,
- 56:35Speaker 2: aunque el lugar estaba lleno de clientes, nadie se quedaba
- 56:39Speaker 2: mucho tiempo. Además, el rincón oscuro parecía más grande cada
- 56:43Speaker 2: vez que lo veía. Una noche, mientras cerraba el puesto
- 56:47Speaker 2: de frutas, escuché un ruido fuerte, como si algo metálico
- 56:51Speaker 2: hubiera caído. Venía del puesto de carnitas. No había nadie
- 56:56Speaker 2: más en el mercado, la mayoría de los comerciantes se
- 56:59Speaker 2: había ido horas antes. Mi primer instinto fue ignorarlo, pero
- 57:04Speaker 2: algo me empujó a acercarme. La curiosidad puede ser una maldición.
- 57:09Speaker 2: Cuando llegué, el lugar estaba oscuro, pero algo me llamó
- 57:13Speaker 2: la atención. La olla de cobre estaba sobre el piso,
- 57:16Speaker 2: y el carnicero estaba inclinado sobre ella, recogiendo algo. Me
- 57:21Speaker 2: escondí detrás de unos sacos de maíz y observé. Lo
- 57:25Speaker 2: que vi me heló la sangre. El carnicero hablaba con
- 57:28Speaker 2: la sombra. Estaba allí, más grande que nunca, ocupando todo
- 57:33Speaker 2: el rincón. Sus ojos rojos brillaban como antorchas. No entendía
- 57:38Speaker 2: lo que decían, pero susurros oscuros llenaban el aire. Entonces,
- 57:43Speaker 2: el hombre sacó algo de un saco junto a él
- 57:46Speaker 2: y lo lanzó a la olla. No era carne, parecía
- 57:49Speaker 2: un hueso humano. Mi estómago se revolvió. De repente, la
- 57:55Speaker 2: sombra se giró hacia donde yo estaba escondido. Fue como
- 57:58Speaker 2: si hubiera sentido mi presencia. Me quedé petrificado, incapaz de moverme.
- 58:05Speaker 2: Su mirada me atravesó, y por un momento, juré que
- 58:08Speaker 2: el suelo bajo mis pies comenzó a temblar. Entonces, escuché
- 58:12Speaker 2: un grito desgarrador. Era el carnicero. No sé qué pasó,
- 58:17Speaker 2: pero la sombra se abalanzó sobre él, envolviéndolo por completo.
- 58:22Speaker 2: Cerré los ojos y recé, algo que no hacía desde niño.
- 58:26Speaker 2: Cuando los abrí, no había rastro del hombre, ni de
- 58:29Speaker 2: la sombra. Sólo la olla, con un olor nauseabundo que
- 58:33Speaker 2: se mezclaba con el metal quemado. Corrí hasta mi casa,
- 58:37Speaker 2: sin mirar atrás. No hablé con nadie de lo que
- 58:40Speaker 2: había visto, pero desde ese día, evité el mercado. Semanas después,
- 58:46Speaker 2: escuché que el puesto de carnitas había cerrado. Nadie sabía
- 58:50Speaker 2: qué había pasado con el carnicero. Algunos decían que se
- 58:54Speaker 2: había mudado, otros, que había muerto. Nadie preguntaba mucho, el
- 58:59Speaker 2: negocio había perdido su atractivo. A veces me pregunto si
- 59:03Speaker 2: todo fue real, si mi mente me jugó una mala pasada.
- 59:08Speaker 2: Pero en mis pesadillas sigo viendo esos ojos rojos, mirándome
- 59:11Speaker 2: desde las sombras. Y cuando paso cerca de un mercado,
- 59:15Speaker 2: siempre me llega ese olor metálico, como un recordatorio de
- 59:18Speaker 2: que hay cosas en este mundo que no deberían ser vistas,
- 59:21Speaker 2: y secretos que es mejor dejar enterrados. No sé qué
- 59:26Speaker 2: era esa sombra, pero estoy seguro de una cosa, no
- 59:29Speaker 2: era de este mundo. El taco maldito. Era una noche
- 59:41Speaker 2: húmeda en Ciudad de México, de esas en las que
- 59:43Speaker 2: el pavimento brilla bajo las luces amarillentas de los faroles.
- 59:48Speaker 2: Los puestos de comida llenaban la calle con el aroma
- 59:50Speaker 2: reconfortante del pastor, el cilantro fresco y el carbón encendido.
- 59:55Speaker 2: Siempre me habían fascinado esas noches, aunque sabía que los
- 59:59Speaker 2: puestos ambulantes eran un mundo aparte, lleno de historias extrañas
- 1:00:02Speaker 2: que nunca te contaban del todo. Pero aquella noche, esa
- 1:00:07Speaker 2: noche se convirtió en algo que no olvidaré jamás, algo
- 1:00:10Speaker 2: que todavía me persigue en sueños y me deja despierto
- 1:00:13Speaker 2: en la oscuridad, preguntándome si algún día podré escapar de
- 1:00:16Speaker 2: lo que vi. Todo empezó con mi tío Miguel. Él
- 1:00:20Speaker 2: tenía uno de los puestos más populares del barrio, un
- 1:00:23Speaker 2: carrito de tacos al pastor que heredó de mi abuelo,
- 1:00:26Speaker 2: situado en una esquina concurrida cerca del mercado. Miguel era
- 1:00:30Speaker 2: un hombre robusto, siempre sonriente, y sus tacos eran legendarios.
- 1:00:35Speaker 2: el secreto está en la piña solía decir mientras cortaba
- 1:00:39Speaker 2: la carne con movimientos rápidos y precisos dejando caer jugosos
- 1:00:43Speaker 2: trozos en las tortillas yo tenía 17 años en ese entonces
- 1:00:47Speaker 2: y ayudaba en el puesto por las noches después de
- 1:00:50Speaker 2: la escuela nunca pensé que algo tan cotidiano podría tornarse
- 1:00:54Speaker 2: en una pesadilla esa noche parecía igual que cualquier otra
- 1:01:00Speaker 2: La clientela habitual venía y se iba, parejas compartían tacos
- 1:01:03Speaker 2: de pie, y los trabajadores nocturnos pedían órdenes para llevar.
- 1:01:07Speaker 2: Hacía calor, y el olor del carbón mezclado con la
- 1:01:11Speaker 2: carne especiada era casi hipnótico. Estaba ocupado con los pedidos
- 1:01:16Speaker 2: cuando lo vi por primera vez. Un hombre flaco, increíblemente flaco,
- 1:01:21Speaker 2: casi como si la piel se le pegara a los huesos.
- 1:01:24Speaker 2: Vestía ropa desgastada, y su rostro tenía algo, algo que
- 1:01:28Speaker 2: no sabría describir. No se veía sucio, pero había algo
- 1:01:32Speaker 2: en su mirada, algo inquietante que te hacía querer apartar
- 1:01:35Speaker 2: la vista. No dijo nada al principio, solo se acercó
- 1:01:39Speaker 2: lentamente y se plantó frente al carrito. Miguel fue el
- 1:01:43Speaker 2: primero en notar su presencia.«¿ Qué te sirvo, amigo?», preguntó
- 1:01:48Speaker 2: mi tío, con su habitual tono amable. El hombre finalmente habló,
- 1:01:53Speaker 2: con una voz que parecía salir de un pozo profundo.«
- 1:01:57Speaker 2: Tres tacos», dijo, casi en un susurro. No levantó la mirada,
- 1:02:02Speaker 2: solo señaló con un dedo huesudo hacia la parrilla. Miguel
- 1:02:06Speaker 2: asintió y comenzó a preparar los tacos. Era algo tan
- 1:02:10Speaker 2: rutinario que ni siquiera lo cuestioné, pero había algo en
- 1:02:13Speaker 2: el ambiente que se sentía diferente. Pesado. Como si el
- 1:02:18Speaker 2: aire hubiera cambiado, volviéndose más denso. El hombre tomó los
- 1:02:23Speaker 2: tacos sin decir nada y comenzó a comer, lento pero constante.
- 1:02:27Speaker 2: Lo que me pareció extraño de inmediato fue cómo comía.
- 1:02:31Speaker 2: Mordía con movimientos mecánicos, sin pausa, como si estuviera siguiendo
- 1:02:35Speaker 2: un ritmo invisible. Terminé de atender a otros clientes y,
- 1:02:40Speaker 2: por curiosidad, me quedé observándolo. Para cuando pensaba que terminaría,
- 1:02:45Speaker 2: los tacos seguían ahí, como si no se acabaran nunca.
- 1:02:49Speaker 2: Lo más extraño era que Miguel tampoco parecía notarlo. No
- 1:02:53Speaker 2: sé si estaba distraído o si simplemente no quería meterse
- 1:02:56Speaker 2: en problemas, pero seguía con su trabajo como si nada.
- 1:03:00Speaker 2: Pasaron unos minutos y el hombre seguía comiendo. Los clientes
- 1:03:05Speaker 2: se fueron yendo poco a poco, hasta que solo quedamos él,
- 1:03:08Speaker 2: Miguel y yo. Fue entonces cuando Miguel se dirigió a él,
- 1:03:12Speaker 2: algo irritado.« Oye, ya llevas rato aquí». Si vas a
- 1:03:17Speaker 2: pedir más, dime, pero no te quedes ocupando espacio, Sally.
- 1:03:23Speaker 2: El hombre se detuvo. Por primera vez levantó la mirada
- 1:03:26Speaker 2: y sentí un escalofrío recorrer mi espina dorsal. Sus ojos
- 1:03:31Speaker 2: no eran normales. No tenían iris ni pupilas. Eran completamente negros,
- 1:03:38Speaker 2: como si fueran dos pozos sin fondo. Quise decir algo,
- 1:03:42Speaker 2: advertirle a mi tío, pero las palabras se quedaron atrapadas
- 1:03:45Speaker 2: en mi garganta. El hombre sonrió, una sonrisa fina y
- 1:03:50Speaker 2: tensa que no llegó a sus ojos, y luego simplemente
- 1:03:53Speaker 2: se dio la vuelta y comenzó a alejarse, deslizándose entre
- 1:03:56Speaker 2: las sombras. Esa misma noche, Miguel comenzó a sentirse mal.
- 1:04:02Speaker 2: Primero fue un mareo, luego náuseas. Pensamos que era algo pasajero,
- 1:04:07Speaker 2: quizás el calor o un resfriado, pero al día siguiente
- 1:04:10Speaker 2: no podía levantarse de la cama. Su piel estaba pálida,
- 1:04:14Speaker 2: casi grisácea, y sus ojos tenían ojeras profundas como si
- 1:04:18Speaker 2: no hubiera dormido en días. Lo llevamos al hospital, pero
- 1:04:22Speaker 2: los doctores no encontraban nada fuera de lo común. Estrés, dijeron,
- 1:04:27Speaker 2: aunque sabíamos que no podía ser eso. Miguel era el
- 1:04:31Speaker 2: hombre más relajado que conocía. En menos de una semana,
- 1:04:35Speaker 2: su salud se deterioró a un punto que daba miedo.
- 1:04:39Speaker 2: Apenas podía hablar y su cuerpo parecía más frágil con
- 1:04:42Speaker 2: cada día que pasaba. Antes de que muriera, me llamó
- 1:04:46Speaker 2: a su lado. Su voz era apenas un susurro, pero
- 1:04:49Speaker 2: sus palabras me quedaron grabadas como una marca indeleble.« No
- 1:04:54Speaker 2: lo dejes volver», me dijo, con un temblor en la
- 1:04:57Speaker 2: voz que nunca antes había oído en él. Sus manos
- 1:05:00Speaker 2: temblaban mientras apretaba las mías. Después de eso, cerró los
- 1:05:05Speaker 2: ojos y nunca los abrió de nuevo. El funeral fue sencillo,
- 1:05:09Speaker 2: pero el ambiente estaba cargado de una sensación de inquietud.
- 1:05:14Speaker 2: La familia trataba de buscar explicaciones, quizás fue algo que comió,
- 1:05:18Speaker 2: tal vez una enfermedad rara, pero en mi interior sabía
- 1:05:21Speaker 2: que había algo más. Algo que no quería aceptar. Pasaron
- 1:05:26Speaker 2: los meses, y yo heredé el puesto. Me costó volver
- 1:05:30Speaker 2: a abrirlo, pero era nuestra fuente principal de ingresos, así
- 1:05:33Speaker 2: que no tuve opción. Durante un tiempo todo fue normal,
- 1:05:37Speaker 2: aunque nunca pude sacudirme esa sensación de que algo me vigilaba.
- 1:05:42Speaker 2: Era como si el aire alrededor del carrito estuviera siempre
- 1:05:45Speaker 2: más frío de lo que debería. Luego, una noche, él volvió.
- 1:05:51Speaker 2: Era exactamente igual que la primera vez, el mismo andar lento,
- 1:05:55Speaker 2: la misma expresión vacía. Mi corazón se detuvo al verlo,
- 1:05:59Speaker 2: pero esta vez me armé de valor. Sabía que no
- 1:06:02Speaker 2: podía permitir que las cosas se repitieran.« Aquí no se
- 1:06:06Speaker 2: sirve a gente como tú», le dije, mi voz temblando
- 1:06:09Speaker 2: más de lo que quería admitir. El hombre no respondió.
- 1:06:14Speaker 2: Solo me miró con esos ojos negros y sonrió, una
- 1:06:17Speaker 2: sonrisa que no tenía nada de humano. Sentí que algo
- 1:06:21Speaker 2: dentro de mí se rompía en ese momento, como si
- 1:06:23Speaker 2: toda la luz del mundo se hubiera apagado. Intenté mantener
- 1:06:27Speaker 2: la calma, pero mi cuerpo temblaba. De repente, el hombre
- 1:06:32Speaker 2: extendió su mano y pude ver algo en ella, una
- 1:06:35Speaker 2: pequeña moneda negra, tan oscura que parecía absorber la luz.«
- 1:06:40Speaker 2: Esto es todo lo que tengo», dijo, con esa voz cavernosa.
- 1:06:44Speaker 2: Me negué a tomarla. Le dije que se fuera, que
- 1:06:48Speaker 2: no quería problemas, pero él solo permaneció ahí, inmóvil, como
- 1:06:52Speaker 2: una sombra imposible de borrar. Fue entonces cuando ocurrió algo
- 1:06:56Speaker 2: que jamás podré explicar. El hombre levantó la moneda y
- 1:07:00Speaker 2: la dejó caer sobre el carrito. El sonido que hizo
- 1:07:04Speaker 2: al caer no fue el de metal sobre metal, sino
- 1:07:06Speaker 2: algo más profundo, algo que resonó en mi pecho como
- 1:07:10Speaker 2: un latido invertido. Luego, sin decir más, se dio la
- 1:07:14Speaker 2: vuelta y desapareció en la oscuridad, dejando tras de sí
- 1:07:17Speaker 2: un olor extraño, como a tierra mojada y sangre. Esa
- 1:07:21Speaker 2: noche no pude dormir. Cada vez que cerraba los ojos,
- 1:07:25Speaker 2: veía su rostro, sus ojos negros y esa sonrisa retorcida.
- 1:07:30Speaker 2: Cuando desperté por la mañana, algo estaba mal. El carrito,
- 1:07:34Speaker 2: el carrito estaba cubierto de un moho extraño, una sustancia
- 1:07:38Speaker 2: negra y viscosa que no podía quitar, no importa cuánto
- 1:07:41Speaker 2: lo limpiara. Y el olor seguía ahí, impregnando cada rincón
- 1:07:46Speaker 2: de mi ser. Cerré el puesto y nunca volví a abrirlo.
- 1:07:51Speaker 2: La gente del barrio comenzó a hablar, a murmurar sobre
- 1:07:53Speaker 2: lo que había pasado. Algunos decían que el hombre era
- 1:07:57Speaker 2: un espíritu, un Nahual, una presencia que venía a reclamar algo.
- 1:08:02Speaker 2: Otros hablaban de una maldición, de un pacto oscuro que
- 1:08:05Speaker 2: mi familia había hecho sin saberlo. Lo único que sé
- 1:08:09Speaker 2: es que desde entonces, el puesto de tacos se convirtió
- 1:08:12Speaker 2: en un lugar que todos evitaban. Nadie se atrevía a
- 1:08:15Speaker 2: pasar por esa esquina después del anochecer, y los pocos
- 1:08:18Speaker 2: que lo hacían juraban escuchar murmullos, risas suaves y el
- 1:08:22Speaker 2: sonido de una moneda cayendo. A veces pienso en Miguel,
- 1:08:26Speaker 2: en sus últimas palabras. Me pregunto si podría haber hecho
- 1:08:30Speaker 2: algo diferente, si podría haber evitado todo esto. Pero lo
- 1:08:34Speaker 2: que más me aterra es saber que el hombre sigue ahí,
- 1:08:37Speaker 2: rondando los puestos del barrio, buscando su próxima víctima. Y
- 1:08:41Speaker 2: cada vez que escucho el sonido de una moneda cayendo,
- 1:08:44Speaker 2: cierro los ojos y rezo, porque sé que algún día
- 1:08:47Speaker 2: podría ser yo. El puesto de las sombras El aire
- 1:08:59Speaker 2: nocturno en las calles de León tenía un olor peculiar,
- 1:09:02Speaker 2: una mezcla de humo, fritura y tierra húmeda. Las luces
- 1:09:06Speaker 2: amarillentas de los postes apenas iluminaban las banquetas y las
- 1:09:10Speaker 2: sombras se movían con vida propia. Era una época difícil
- 1:09:14Speaker 2: para todos y los puestos de comida callejera eran un
- 1:09:17Speaker 2: refugio para quienes buscábamos llenar el estómago con poco dinero.
- 1:09:22Speaker 2: Había un lugar en particular que siempre me intrigó. En
- 1:09:26Speaker 2: una esquina olvidada, rodeada de casas viejas y fachadas carconidas
- 1:09:29Speaker 2: por el tiempo, se encontraba el puesto de garnachas de
- 1:09:32Speaker 2: una anciana que todos conocían como Doña Matilde. Su presencia
- 1:09:37Speaker 2: era constante, casi como una figura fija en el paisaje.
- 1:09:41Speaker 2: Nadie recordaba cuando había comenzado a vender allí, pero siempre
- 1:09:45Speaker 2: estaba sola, con su cabello recogido en un moño apretado,
- 1:09:48Speaker 2: su mirada cansada y sus manos rápidas para voltear tortillas
- 1:09:52Speaker 2: o servir los platos. Decían que sus garnachas eran las mejores,
- 1:09:56Speaker 2: aunque yo no me atrevía a probarlas hasta esa noche.
- 1:10:00Speaker 2: Era tarde, quizás las once de la noche, cuando me
- 1:10:03Speaker 2: acerqué al puesto por primera vez. El hambre me venció
- 1:10:07Speaker 2: después de un largo día de trabajo en la fábrica.
- 1:10:10Speaker 2: Doña Matilde estaba allí, como siempre, bajo la tenue luz
- 1:10:14Speaker 2: de un foco que colgaba sobre su cabeza. Su semblante
- 1:10:18Speaker 2: lucía agotado, pero su sonrisa, aunque tenue, era amable.¿ Va
- 1:10:23Speaker 2: a cenar, joven? Me preguntó con voz rasposa. Asentí y
- 1:10:28Speaker 2: me senté en un taburete improvisado, hecho con un tronco viejo.
- 1:10:33Speaker 2: El aroma de las garnachas me envolvió, y por primera
- 1:10:36Speaker 2: vez en mucho tiempo, sentí un poco de consuelo. Mientras comía,
- 1:10:41Speaker 2: noté que Doña Matilde luchaba con una olla pesada, sus
- 1:10:44Speaker 2: brazos temblaban, y su respiración era entrecortada. Sin pensarlo, me
- 1:10:49Speaker 2: ofrecía a ayudar. No, no es necesario, respondió al principio,
- 1:10:55Speaker 2: pero luego se dio con un leve gesto de la mano.
- 1:10:58Speaker 2: Pasé el siguiente par de horas ayudándola a recoger el puesto.
- 1:11:02Speaker 2: El tiempo parecía transcurrir más lento de lo normal. La
- 1:11:06Speaker 2: calle estaba desierta y el único sonido era el chisporroteo
- 1:11:10Speaker 2: del aceite aún caliente en el comal. Fue entonces cuando
- 1:11:14Speaker 2: lo dijo. No debería estar aquí, ya me fui hace
- 1:11:17Speaker 2: mucho tiempo. Sus palabras eran extrañas, pero pensé que quizás
- 1:11:22Speaker 2: era una expresión de cansancio. Sin embargo, algo en su
- 1:11:26Speaker 2: tono hizo que un escalofrío me recorriera la espalda. La
- 1:11:30Speaker 2: miré fijamente, pero ella continuó doblando un mantel como si
- 1:11:34Speaker 2: nada hubiera pasado. Decidí no decir nada y terminé de ayudarla.
- 1:11:39Speaker 2: Cuando me despedí, sus últimas palabras fueron un susurro apenas audible.« Gracias, hijo,
- 1:11:46Speaker 2: pero no vuelvas». Al día siguiente, algo me inquietaba profundamente.
- 1:11:52Speaker 2: Las palabras de Doña Matilde resonaban en mi mente y
- 1:11:55Speaker 2: la sensación de frío inexplicable no se disipaba. Decidí regresar
- 1:12:00Speaker 2: al puesto esa noche, no solo por curiosidad, sino también
- 1:12:03Speaker 2: para ver si necesitaba ayuda nuevamente. Cuando llegué a la esquina,
- 1:12:08Speaker 2: el puesto no estaba. La calle estaba vacía, como si
- 1:12:12Speaker 2: nunca hubiera existido. Pregunté a un vecino que barría la
- 1:12:16Speaker 2: banqueta cercana. Su expresión cambió de inmediato al escuchar el
- 1:12:20Speaker 2: nombre de Doña Matilde.¿ Doña Matilde? Joven, ella murió hace años.
- 1:12:27Speaker 2: Era buena gente, pero un día simplemente dejó de venir
- 1:12:30Speaker 2: al puesto. Dicen que se enfermó y falleció sola en
- 1:12:34Speaker 2: su casa. Me quedé helado. Intenté argumentar que la había
- 1:12:39Speaker 2: visto la noche anterior, que había hablado con ella, que
- 1:12:42Speaker 2: incluso la había ayudado con sus cosas. Pero el hombre
- 1:12:46Speaker 2: solo negó con la cabeza. Eso es imposible. Tal vez
- 1:12:50Speaker 2: te confundiste con otra persona. La incredulidad me consumía. Decidí
- 1:12:56Speaker 2: investigar más. Fui a la casa donde decían que vivía,
- 1:13:00Speaker 2: una casucha vieja al final de una calle oscura. La
- 1:13:04Speaker 2: puerta estaba sellada con tablas, pero en las paredes exteriores
- 1:13:07Speaker 2: aún colgaban flores secas, restos de un altar improvisado. Una
- 1:13:12Speaker 2: anciana que pasaba por allí me detuvo.¿ Qué buscas aquí?
- 1:13:17Speaker 2: Preguntó con un tono grave. Le expliqué lo sucedido. Su
- 1:13:22Speaker 2: rostro palideció y sus ojos, llenos de arrugas, se clavaron
- 1:13:26Speaker 2: en los míos. Hijo, lo que viste no era ella.
- 1:13:31Speaker 2: El alma de Doña Matilde no ha encontrado descanso. Dicen
- 1:13:35Speaker 2: que a veces regresa a su puesto porque murió con deudas,
- 1:13:38Speaker 2: con remordimientos. Pero no deberías acercarte a esas cosas. Es
- 1:13:43Speaker 2: mejor dejarlo así. Intenté seguir con mi vida, pero las
- 1:13:48Speaker 2: noches se volvieron inquietas. Soñaba con el puesto, con el
- 1:13:52Speaker 2: sonido del aceite hirviendo, con la figura de Doña Matilde
- 1:13:55Speaker 2: de pie bajo la luz amarillenta. Pero en mis sueños,
- 1:13:59Speaker 2: su rostro no era el mismo. Era más pálido, casi translúcido,
- 1:14:03Speaker 2: y sus ojos oscuros parecían pozos sin fondo. Finalmente, no
- 1:14:09Speaker 2: pude más. Decidí regresar a la esquina, convencido de que
- 1:14:13Speaker 2: todo había sido una confusión o tal vez un malentendido
- 1:14:16Speaker 2: que mi mente había exagerado. Pero al llegar, el puesto
- 1:14:20Speaker 2: estaba allí nuevamente. Era imposible. Había pasado más de una
- 1:14:26Speaker 2: semana y aquella noche el vecino y la anciana me
- 1:14:28Speaker 2: aseguraron que nadie usaba ese lugar. Sin embargo, el comal
- 1:14:33Speaker 2: brillaba con grasa fresca y el humo ascendía en espirales lentas.
- 1:14:38Speaker 2: Doña Matilde estaba de pie, mirándome, como si supiera que volvería.
- 1:14:43Speaker 2: No tenía fuerzas para correr. Algo más fuerte que el
- 1:14:47Speaker 2: miedo me hizo caminar hacia ella. Su sonrisa era la misma,
- 1:14:51Speaker 2: pero ahora me parecía extrañamente vacía.—¿ Va a cenar, joven?—
- 1:14:57Speaker 2: me preguntó, como si nada hubiera pasado. No respondí. Me
- 1:15:02Speaker 2: senté en el mismo tronco, incapaz de apartar la mirada
- 1:15:06Speaker 2: de sus manos. Al verlas, noté algo que no había
- 1:15:09Speaker 2: percibido antes, sus uñas estaban negras, y su piel, aunque arrugada,
- 1:15:14Speaker 2: parecía manchada, como si estuviera quemada en algunas partes. El
- 1:15:19Speaker 2: sudor frío comenzó a correr por mi frente. Esta vez,
- 1:15:23Speaker 2: no había más clientes, ni sonidos de la ciudad. Solo
- 1:15:27Speaker 2: estábamos ella y yo. Cuando me sirvió las garnachas, sentí
- 1:15:31Speaker 2: un olor diferente, metálico, como a sangre. Miré el plato
- 1:15:36Speaker 2: con asco, pero ella solo se quedó allí, mirándome, esperando
- 1:15:40Speaker 2: que comiera.« Come, hijo, no tienes que pagar», dijo con
- 1:15:44Speaker 2: voz más grave de lo normal. Quise levantarme, pero mis
- 1:15:49Speaker 2: piernas no respondían. Mis manos temblaban mientras llevaba el primer
- 1:15:53Speaker 2: bocado a la boca. El sabor era extraño, amargo y
- 1:15:57Speaker 2: dulce a la vez, y sentí náuseas casi al instante.
- 1:16:01Speaker 2: Cuando levanté la vista, doña Matilde ya no estaba frente
- 1:16:04Speaker 2: a mí. Había desaparecido. Corrí, dejando el plato y mis
- 1:16:09Speaker 2: pertenencias atrás. Esa noche no dormí. Al día siguiente, decidí
- 1:16:15Speaker 2: buscar respuestas. Fui al archivo municipal y pedí registro sobre
- 1:16:20Speaker 2: Doña Matilde. Lo que encontré me dejó sin aliento. Doña
- 1:16:25Speaker 2: Matilde había sido acusada de algo horrible años atrás. Según
- 1:16:29Speaker 2: los rumores, utilizaba carne humana para preparar sus garnachas. Personas
- 1:16:34Speaker 2: desaparecían cerca de su puesto y aunque nunca se encontraron
- 1:16:38Speaker 2: pruebas concluyentes, la comunidad la rechazó. Murió en soledad, con
- 1:16:43Speaker 2: su nombre manchado por sospechas y odio. Sentí que mi
- 1:16:47Speaker 2: pecho se cerraba. Recordé el sabor metálico de las garnachas
- 1:16:51Speaker 2: y el olor peculiar.¿ Había comido algo que no debería?¿
- 1:16:56Speaker 2: Era todo una alucinación o un retorcido juego de mi mente?
- 1:17:00Speaker 2: Esa noche, por curiosidad enfermiza, decidí regresar a la esquina
- 1:17:04Speaker 2: una vez más. Pero el puesto ya no estaba, ni
- 1:17:08Speaker 2: había rastro de él. Solo quedaba la sombra de la
- 1:17:11Speaker 2: farola proyectada en el suelo, como una marca permanente de
- 1:17:15Speaker 2: algo que nunca debió ocurrir. Desde entonces, cada vez que
- 1:17:19Speaker 2: paso por un puesto callejero, siento ese olor extraño, como
- 1:17:23Speaker 2: un recuerdo que se niega a desaparecer. La figura de
- 1:17:27Speaker 2: Doña Matilde me persigue en mis sueños y sus palabras
- 1:17:30Speaker 2: resuenan como un eco interminable. No deberías estar aquí, ya
- 1:17:34Speaker 2: me fui hace mucho. El último cliente Mi nombre es
- 1:17:47Speaker 2: Pedro y desde que era joven me he dedicado a
- 1:17:50Speaker 2: trabajar en ferias y puestos ambulantes. Hay algo fascinante en
- 1:17:54Speaker 2: la vida itinerante, las luces, el bullicio de la gente
- 1:17:57Speaker 2: y el aroma constante de comida recién preparada. Nunca imaginé
- 1:18:02Speaker 2: que algo tan simple como vender comida podría marcarme para siempre,
- 1:18:06Speaker 2: pero lo que ocurrió en un puesto de pozole en
- 1:18:08Speaker 2: Aguascalientes me dejó cicatrices que no he podido borrar. Era
- 1:18:13Speaker 2: una feria grande, de esas que congregan a cientos, si
- 1:18:16Speaker 2: no miles, de personas cada noche. Mi puesto de pozole
- 1:18:20Speaker 2: siempre atraía clientes. La receta era de mi abuela y
- 1:18:24Speaker 2: la preparación era cuidadosa, como si estuviera alimentando a mi
- 1:18:28Speaker 2: propia familia. En esa feria, todo parecía ir bien al principio,
- 1:18:33Speaker 2: buenas ventas, muchas risas y algunas charlas triviales con los clientes.
- 1:18:38Speaker 2: Hasta que una noche apareció ella. Era una mujer mayor,
- 1:18:42Speaker 2: con un rostro inexpresivo pero no desagradable. Llevaba un rebozo
- 1:18:47Speaker 2: oscuro que apenas dejaba ver su cabello canoso. Sus ojos,
- 1:18:51Speaker 2: sin embargo, eran lo que más recuerdo, hundidos, cansados, como
- 1:18:56Speaker 2: si cargara con un peso que la doblaba desde adentro.
- 1:18:59Speaker 2: Se acercó al puesto sin prisa y me pidió un
- 1:19:02Speaker 2: plato de pozole.¿ Quiere algo más? Pregunté, mientras servía un
- 1:19:07Speaker 2: tazón humeante. Ella negó con la cabeza, tomó el plato
- 1:19:11Speaker 2: con manos temblorosas y fue a sentarse a una de
- 1:19:14Speaker 2: las mesas cercanas. No le di mucha importancia. Al final,
- 1:19:19Speaker 2: muchos clientes van y vienen, y cada uno tiene su
- 1:19:22Speaker 2: propia historia. Pero algo en su presencia me dejó inquieto.
- 1:19:27Speaker 2: Había algo fuera de lugar en ella. A la noche siguiente,
- 1:19:31Speaker 2: la misma mujer apareció de nuevo, vestida igual, con el
- 1:19:35Speaker 2: mismo rebozo y la misma expresión melancólica. Me pidió otro pozole,
- 1:19:40Speaker 2: idéntico al del día anterior. Sentí un escalofrío recorrerme. Tal
- 1:19:45Speaker 2: vez era la coincidencia, o tal vez como su voz
- 1:19:48Speaker 2: parecía apagarse en el aire, como si estuviera hablándome desde lejos.
- 1:19:53Speaker 2: Esta vez decidí observarla con más atención. Noté que sus
- 1:19:57Speaker 2: movimientos eran lentos, casi torpes, y que su rostro parecía
- 1:20:01Speaker 2: más pálido que la noche anterior. Cuando terminó de comer,
- 1:20:05Speaker 2: se levantó con dificultad, me dio las gracias en un
- 1:20:08Speaker 2: tono apagado y desapareció entre la multitud. Al tercer día,
- 1:20:13Speaker 2: ella volvió. Para ese punto, yo ya estaba ansioso por verla,
- 1:20:18Speaker 2: aunque no sabía por qué. Era como si su presencia
- 1:20:21Speaker 2: me llamara, como si necesitara comprender algo que no podía explicar.
- 1:20:26Speaker 2: Cuando se acercó al mostrador, no pude contenerme y le pregunté.— Disculpe,¿
- 1:20:32Speaker 2: se encuentra bien? Fue entonces cuando me miró fijamente. Sus ojos,
- 1:20:38Speaker 2: vacíos y oscuros, parecían perforarme el alma. Su respuesta me
- 1:20:42Speaker 2: dejó paralizado. Este es mi último pozole, porque me enterraron ayer.
- 1:20:48Speaker 2: Se alejó con su plato antes de que pudiera reaccionar.
- 1:20:52Speaker 2: Me quedé congelado, incapaz de moverme o decir algo. La
- 1:20:56Speaker 2: feria seguía viva a mi alrededor, pero yo no podía
- 1:20:59Speaker 2: escuchar nada, como si el mundo hubiera sido cubierto por
- 1:21:03Speaker 2: un velo opaco y frío. Esa noche no pude dormir.
- 1:21:07Speaker 2: Me quedé despierto en mi pequeño cuarto, tratando de darle
- 1:21:10Speaker 2: sentido a lo que había oído.¿ Era una broma cruel?¿
- 1:21:15Speaker 2: O tal vez un malentendido? Pero la forma en que
- 1:21:18Speaker 2: lo dijo, con esa calma helada y esa mirada insondable,
- 1:21:22Speaker 2: me hacía pensar que había algo más. Al día siguiente,
- 1:21:26Speaker 2: traté de encontrar información. Pregunté a otros vendedores si conocían
- 1:21:31Speaker 2: a la mujer. Nadie recordaba haberla visto, lo que era
- 1:21:35Speaker 2: extraño considerando que había venido tres noches seguidas. Uno de
- 1:21:39Speaker 2: los músicos ambulantes me comentó que, a veces, las almas
- 1:21:43Speaker 2: de los muertos rondaban por las ferias, atraídas por la
- 1:21:46Speaker 2: música y las luces. Me reí nerviosamente, pero la idea
- 1:21:51Speaker 2: se me quedó grabada. Esa noche, contra mi voluntad, volví
- 1:21:55Speaker 2: a abrir el puesto. Parte de mí esperaba verla otra vez,
- 1:21:59Speaker 2: aunque sabía que no debía desear algo así. pero ella
- 1:22:03Speaker 2: no vino. En su lugar, ocurrió algo peor. Mientras servía
- 1:22:08Speaker 2: pozole a unos jóvenes, sentí un aire helado que se
- 1:22:11Speaker 2: coló por la parte trasera del puesto. Era extraño, porque
- 1:22:15Speaker 2: la noche era cálida y no había viento. Volté, pero
- 1:22:20Speaker 2: no había nada. Entonces, la luz de uno de los
- 1:22:23Speaker 2: focos parpadeó, y por un breve instante me pareció ver
- 1:22:26Speaker 2: una sombra cruzar detrás de las mesas. Sacudí la cabeza,
- 1:22:31Speaker 2: tratando de calmarme. Es el cansancio, pensé. Pero luego, mientras
- 1:22:37Speaker 2: lavaba algunos platos, escuché un ruido detrás de mí, el
- 1:22:41Speaker 2: sonido de una silla arrastrándose. Cuando me giré, vi que
- 1:22:45Speaker 2: una de las mesas estaba ocupada. Era ella. Estaba sentada, inmóvil,
- 1:22:51Speaker 2: con el plato vacío frente a ella. El rebozo le
- 1:22:55Speaker 2: cubría parte del rostro, pero sus ojos seguían fijos en mí.
- 1:22:59Speaker 2: Me quedé paralizado. Quería correr, gritar, cualquier cosa, pero mis
- 1:23:05Speaker 2: piernas no respondían.¿ Quiere otro pozole? Logré balbucear, como si
- 1:23:11Speaker 2: eso pudiera romper la tensión. Ella no respondió. Lentamente, se
- 1:23:17Speaker 2: levantó y comenzó a caminar hacia mí. Cada paso resonaba
- 1:23:21Speaker 2: como un eco en mi cabeza. Cuando estuvo a unos metros,
- 1:23:25Speaker 2: pude ver su rostro con claridad. Su piel era grisácea,
- 1:23:29Speaker 2: casi translúcida, y sus ojos, sus ojos estaban completamente vacíos,
- 1:23:34Speaker 2: como dos pozos oscuros. Intenté retroceder, pero tropecé con una
- 1:23:39Speaker 2: caja y caí al suelo. Desde mi posición, la vi
- 1:23:42Speaker 2: inclinarse hacia mí. Sentí un frío aterrador, como si la
- 1:23:47Speaker 2: muerte misma estuviera respirando sobre mí.« Gracias», susurró, antes de
- 1:23:52Speaker 2: desaparecer frente a mis ojos. Cuando desperté, estaba en el
- 1:23:56Speaker 2: suelo del puesto. La feria había terminado, y todo estaba oscuro.
- 1:24:02Speaker 2: Pensé que tal vez había soñado todo, hasta que vi
- 1:24:05Speaker 2: el plato vacío en la mesa donde ella había estado.
- 1:24:08Speaker 2: No pude explicarlo, pero algo en mí sabía que no
- 1:24:11Speaker 2: había sido una alucinación. Los días siguientes fueron un tormento.
- 1:24:17Speaker 2: Cerré el puesto y traté de evitar las ferias, pero
- 1:24:20Speaker 2: no podía dejar de pensar en lo que había ocurrido.
- 1:24:23Speaker 2: Pregunté en los pueblos cercanos si alguien sabía de una
- 1:24:26Speaker 2: mujer mayor que hubiera fallecido recientemente. Finalmente, un hombre mayor
- 1:24:31Speaker 2: me dio una respuesta que confirmó mis peores temores. Hace
- 1:24:35Speaker 2: unos días enterraron a una señora en el panteón del barrio.
- 1:24:39Speaker 2: Vivía sola, y dicen que murió de hambre. No tenía
- 1:24:43Speaker 2: familia ni nadie que la ayudara. Pobrecita. El escalofrío que
- 1:24:49Speaker 2: sentí en ese momento fue indescriptible. Sabía que era ella.
- 1:24:54Speaker 2: Había venido a mi puesto buscando la comida que no
- 1:24:56Speaker 2: pudo tener en vida. Pero,¿ por qué a mí?¿ Por
- 1:25:01Speaker 2: qué tres noches seguidas? Desde entonces, no he vuelto a
- 1:25:05Speaker 2: trabajar en ferias. Los olores, los ruidos y las luces
- 1:25:09Speaker 2: me traen recuerdos que prefiero no revivir. Pero hay algo
- 1:25:13Speaker 2: que me atormenta más que cualquier otra cosa. A veces,
- 1:25:16Speaker 2: en la quietud de la noche, siento el mismo frío
- 1:25:19Speaker 2: que aquella vez. Y, en ocasiones, creo escuchar su voz,
- 1:25:23Speaker 2: apenas un susurro en el viento. Gracias. Lo que viví
- 1:25:28Speaker 2: en aquel puesto de pozole cambió mi vida para siempre.
- 1:25:32Speaker 2: No sé si fue una prueba, una maldición, o simplemente
- 1:25:35Speaker 2: el resultado de estar en el lugar y momento equivocados.
- 1:25:39Speaker 2: Pero una cosa es segura, no importa cuánto tiempo pase,
- 1:25:43Speaker 2: no puedo olvidar su rostro ni la certeza de que,
- 1:25:45Speaker 2: incluso en la muerte, las almas tienen hambre de lo
- 1:25:48Speaker 2: que la vida les negó. El sabor de la muerte
- 1:26:00Speaker 2: Nunca pensé que una simple caminata nocturna cambiaría mi vida
- 1:26:03Speaker 2: para siempre. Vivo en Puebla, una ciudad conocida por sus
- 1:26:07Speaker 2: mercados llenos de vida, color y sobre todo, comida deliciosa.
- 1:26:12Speaker 2: Desde pequeño me encantaban los puestos callejeros, esos lugares donde
- 1:26:16Speaker 2: el aroma del maíz nixtamalizado y los chiles asados te
- 1:26:19Speaker 2: envolvía como un abrazo. Pero después de aquella noche, mi
- 1:26:23Speaker 2: relación con ellos cambió para siempre. Era un miércoles cualquiera,
- 1:26:28Speaker 2: alrededor de las 10 de la noche. Salí del trabajo más
- 1:26:32Speaker 2: tarde de lo normal, cansado y hambriento. Al caminar por
- 1:26:36Speaker 2: las calles desiertas, me crucé con el famoso mercado de
- 1:26:39Speaker 2: San Esteban, conocido por su pozole, tacos y caldos. Aunque
- 1:26:44Speaker 2: a esa hora casi todos los puestos estaban cerrados, había
- 1:26:48Speaker 2: uno que seguía abierto, un pequeño puesto de pozole al
- 1:26:51Speaker 2: final de la calle, iluminado por un parpadeante foco amarillo.
- 1:26:55Speaker 2: Había oído rumores sobre ese lugar, historias que parecían exageraciones,
- 1:27:00Speaker 2: pozole tan delicioso que te hacía soñar con él durante días,
- 1:27:03Speaker 2: pero también extrañas leyendas sobre clientes que enfermaban tras comer ahí.
- 1:27:08Speaker 2: Nunca le di importancia a esos cuentos, el hambre no
- 1:27:11Speaker 2: conoce supersticiones. El olor era irresistible, un aroma robusto de maíz,
- 1:27:17Speaker 2: carne y especias que se sentía casi vivo. El vapor
- 1:27:21Speaker 2: se elevaba en volutas blancas, como si un hechizo invisible
- 1:27:24Speaker 2: envolviera el lugar. Me acerqué sin dudar, y lo primero
- 1:27:28Speaker 2: que noté fue la dueña. Era una mujer de aspecto extraño,
- 1:27:32Speaker 2: mayor pero robusta, con cabello gris desordenado y ojos pequeños
- 1:27:36Speaker 2: que brillaban como si escondieran un secreto. No dijo nada
- 1:27:40Speaker 2: cuando llegué, solo me miró y señaló una de las mesas.
- 1:27:44Speaker 2: Mientras esperaba mi plato, observé el puesto con más detenimiento.
- 1:27:49Speaker 2: Había algo inquietante en el ambiente, el puesto era demasiado viejo,
- 1:27:53Speaker 2: con una lona desgastada y ollas ennegrecidas por el tiempo.
- 1:27:58Speaker 2: Todo estaba limpio, pero daba la sensación de que el
- 1:28:00Speaker 2: lugar no pertenecía a esa calle, como si hubiera estado
- 1:28:04Speaker 2: allí desde siempre, esperando. Cuando la mujer trajo el plato,
- 1:28:08Speaker 2: me lo dejó frente a mí con un movimiento brusco.
- 1:28:12Speaker 2: No habló, pero su mirada fija me puso incómodo. El
- 1:28:16Speaker 2: pozole tenía un aspecto impecable, el caldo rojizo brillaba con
- 1:28:19Speaker 2: una intensidad casi sobrenatural, los granos de maíz eran perfectos
- 1:28:23Speaker 2: y los trozos de carne estaban tiernos, casi deshaciéndose. El
- 1:28:28Speaker 2: primer bocado fue un deleite absoluto. Nunca en mi vida
- 1:28:32Speaker 2: había probado algo tan delicioso. El equilibrio entre lo picante
- 1:28:36Speaker 2: y lo salado era perfecto y la carne tenía un
- 1:28:39Speaker 2: sabor tan rico y profundo que parecía derretirse en mi lengua.
- 1:28:44Speaker 2: No pude evitar comer con avidez, como si algo en
- 1:28:47Speaker 2: ese plato despertara una hambre más profunda de lo que
- 1:28:49Speaker 2: podía entender. Mientras comía, empecé a notar algo extraño. Las
- 1:28:55Speaker 2: pocas personas que estaban sentadas a mi alrededor, un par
- 1:28:58Speaker 2: de hombres mayores y una mujer con un niño, no
- 1:29:01Speaker 2: hablaban ni siquiera se miraban entre ellos. Comían en silencio,
- 1:29:06Speaker 2: con movimientos mecánicos. Era como si el ambiente del lugar
- 1:29:10Speaker 2: nos envolviera en una especie de trance. Entonces, sucedió algo
- 1:29:15Speaker 2: que me hizo detener el tenedor en el aire. Una
- 1:29:18Speaker 2: anciana apareció en la entrada del puesto, una figura encorvada
- 1:29:21Speaker 2: con un rebozo negro que le cubría casi todo el rostro.
- 1:29:25Speaker 2: Caminó lentamente hasta mi mesa, como si estuviera deslizándose. Cuando llegó,
- 1:29:31Speaker 2: levantó un poco la cabeza y me miró directamente. Sus
- 1:29:35Speaker 2: ojos eran lechosos, casi blancos, y había algo en ellos
- 1:29:38Speaker 2: que me paralizó. Sin decir nada, se inclinó hacia mi
- 1:29:43Speaker 2: plato y lo olfateó profundamente. Luego murmuró, con una voz
- 1:29:47Speaker 2: que sonaba como hojas secas arrastradas por el viento. Esto
- 1:29:51Speaker 2: no está hecho para los vivos. Antes de que pudiera reaccionar,
- 1:29:56Speaker 2: la anciana se dio la vuelta y desapareció en la noche.
- 1:29:59Speaker 2: Nadie en el puesto pareció notarlo. Ni la dueña, ni
- 1:30:03Speaker 2: los otros comensales. Era como si yo hubiera sido el
- 1:30:07Speaker 2: único testigo. Intenté retomar mi comida, pero el sabor, antes delicioso,
- 1:30:13Speaker 2: se volvió pesado y extraño, como si estuviera comiendo algo muerto.
- 1:30:18Speaker 2: Dejé el plato a medio terminar, pagué rápidamente y salí
- 1:30:21Speaker 2: de allí con una sensación de opresión en el pecho.
- 1:30:25Speaker 2: Esa noche, el verdadero horror comenzó. Llegué a casa sintiéndome extraño,
- 1:30:30Speaker 2: como si una sombra me estuviera siguiendo. Aunque me lavé
- 1:30:34Speaker 2: las manos y el rostro, no podía quitarme el olor
- 1:30:37Speaker 2: del pozole. Se había impregnado en mi piel, como si
- 1:30:41Speaker 2: fuera parte de mí. Cuando finalmente me acosté, el sueño
- 1:30:45Speaker 2: no llegó fácilmente. Cada vez que cerraba los ojos, veía
- 1:30:49Speaker 2: los granos de maíz flotando en el caldo, pero no
- 1:30:52Speaker 2: eran maíz, eran ojos humanos, mirándome fijamente desde la profundidad
- 1:30:56Speaker 2: del plato. Me desperté sobresaltado varias veces durante la noche,
- 1:31:01Speaker 2: cubierto de sudor frío. Por la mañana, supe que algo
- 1:31:05Speaker 2: estaba mal. Tenía fiebre alta, el cuerpo me dolía, y
- 1:31:09Speaker 2: un extraño sabor metálico inundaba mi boca. Traté de ignorarlo,
- 1:31:14Speaker 2: pensando que tal vez había comido algo en mal estado,
- 1:31:17Speaker 2: pero mientras pasaban las horas, los síntomas empeoraban. Comencé a
- 1:31:22Speaker 2: tener visiones fugaces, veía la figura de la anciana en
- 1:31:25Speaker 2: los espejos, en las ventanas, incluso en las sombras de
- 1:31:28Speaker 2: mi propia casa. Decidí regresar al mercado para buscar respuestas.
- 1:31:34Speaker 2: Cuando llegué al lugar, el puesto estaba cerrado. Pregunté a
- 1:31:38Speaker 2: algunos comerciantes cercanos, pero sus respuestas me desconcertaron aún más.
- 1:31:44Speaker 2: Uno de ellos, un hombre mayor con voz temblorosa, dijo
- 1:31:47Speaker 2: que el puesto había estado ahí desde siempre, pero que
- 1:31:50Speaker 2: nadie sabía a quién lo atendía realmente. Otro me advirtió
- 1:31:54Speaker 2: que dejara de hacer preguntas, hay cosas que es mejor
- 1:31:57Speaker 2: no saber. Esa noche, los sueños se volvieron más intensos.
- 1:32:03Speaker 2: En mi mente, estaba sentado de nuevo en el puesto,
- 1:32:06Speaker 2: frente al plato de pozole. Pero esta vez, el caldo
- 1:32:09Speaker 2: burbujeaba como si estuviera hirviendo vivo, y de las profundidades
- 1:32:13Speaker 2: del plato emergían huesos, dientes y pedazos de piel humana.
- 1:32:18Speaker 2: La anciana estaba ahí, mirándome desde el otro lado de
- 1:32:21Speaker 2: la mesa, sus ojos lechosos llenos de algo que sólo
- 1:32:24Speaker 2: puedo describir como odio. Desperté gritando, con el cuerpo empapado
- 1:32:29Speaker 2: en sudor y el estómago revuelto. Fue entonces cuando recibí
- 1:32:33Speaker 2: una llamada que me dejó helado. Era un amigo que
- 1:32:36Speaker 2: trabajaba en el hospital local. Me dijo que varias personas
- 1:32:40Speaker 2: habían llegado esa misma noche con los mismos síntomas que yo,
- 1:32:44Speaker 2: fiebre alta, alucinaciones, dolores intensos. Todos habían comido en el
- 1:32:49Speaker 2: mismo puesto. Lo que más me inquietó fue lo que
- 1:32:52Speaker 2: me dijo al final, uno de los pacientes murió esta madrugada.
- 1:32:57Speaker 2: Cuando lo abrieron, encontraron algo extraño en su estómago, trozos
- 1:33:01Speaker 2: de carne que no parecían de ningún animal, ni de
- 1:33:03Speaker 2: algo natural. Mi fiebre continuó subiendo, y las visiones se
- 1:33:08Speaker 2: volvieron insoportables. La anciana aparecía cada vez más cerca, susurrándome
- 1:33:13Speaker 2: palabras que no entendía, pero que sentía profundamente. Era como
- 1:33:18Speaker 2: si mi cuerpo estuviera siendo reclamado por algo. Finalmente, decidí
- 1:33:23Speaker 2: hacer algo desesperado. Recordé una iglesia abandonada al otro lado
- 1:33:28Speaker 2: de la ciudad, conocida por ser un lugar donde la
- 1:33:30Speaker 2: gente iba a limpiarse de cosas malas. Llegué tambaleándome, casi arrastrándome.
- 1:33:37Speaker 2: El lugar estaba oscuro y frío, con velas esparcidas por
- 1:33:40Speaker 2: el suelo. Me arrodillé frente al altar y recé como
- 1:33:44Speaker 2: nunca antes. Fue entonces cuando escuché su voz. No la
- 1:33:49Speaker 2: de Dios, sino la de la anciana, resonando en cada
- 1:33:52Speaker 2: rincón de la iglesia. Esto no está hecho para los vivos.
- 1:33:57Speaker 2: Algo me golpeó el pecho con fuerza, como si un
- 1:33:59Speaker 2: peso enorme hubiera sido arrancado de mí. Desperté al día siguiente,
- 1:34:04Speaker 2: tirado en el suelo, con el cuerpo débil pero libre
- 1:34:07Speaker 2: de fiebre. Las visiones habían desaparecido y el olor a
- 1:34:11Speaker 2: pozole ya no me perseguía. No volví a saber nada
- 1:34:15Speaker 2: del puesto ni de la anciana. Los rumores dicen que
- 1:34:18Speaker 2: la mujer del puesto cerró y desapareció poco después de
- 1:34:21Speaker 2: esa noche. Algunos creen que era una bruja, otros piensan
- 1:34:26Speaker 2: que el pozole estaba maldito, preparado con ingredientes que jamás
- 1:34:29Speaker 2: deberían usarse. Yo, por mi parte, dejé de comer en
- 1:34:34Speaker 2: puestos callejeros. A veces, al pasar cerca de un mercado,
- 1:34:38Speaker 2: aún creo oler ese aroma, dulce y picante, llamándome desde
- 1:34:42Speaker 2: las sombras, pero ya no caigo en la tentación, no puedo.
- 1:34:46Speaker 2: Porque sé que algunas comidas no están hechas para los vivos.
- 1:34:57Speaker 2: El puesto de tacos. Me llamo Esteban y soy originario
- 1:35:02Speaker 2: de un pequeño pueblo en el norte de México. Crecí
- 1:35:06Speaker 2: entre los olores de la carne asada y el chisporroteo
- 1:35:08Speaker 2: de la grasa en el comal. Mi familia tenía un
- 1:35:12Speaker 2: puesto de tacos en la esquina de una plaza concurrida,
- 1:35:14Speaker 2: y desde que tengo memoria, mi vida giró en torno
- 1:35:17Speaker 2: a las noches bajo el toldo raído, sirviendo comida a extraños.
- 1:35:22Speaker 2: Era una rutina pesada, pero familiar, casi reconfortante. Hasta que
- 1:35:27Speaker 2: algo ocurrió. Esto pasó hace años, cuando yo tenía apenas 16.
- 1:35:34Speaker 2: Era una noche como cualquier otra, aunque recuerdo que el
- 1:35:37Speaker 2: aire estaba inusualmente frío para la época. Había menos clientes
- 1:35:41Speaker 2: de lo habitual, y la plaza se sentía inquietantemente silenciosa.
- 1:35:46Speaker 2: Mi padre y yo atendíamos el puesto solos esa noche,
- 1:35:49Speaker 2: mi madre estaba enferma en casa y mi hermano menor,
- 1:35:52Speaker 2: demasiado pequeño para ayudar. Todo comenzó con un cliente peculiar.
- 1:35:58Speaker 2: Era un hombre alto, de aspecto andrajoso, con un sombrero
- 1:36:01Speaker 2: que ocultaba la mayor parte de su rostro. Se acercó
- 1:36:05Speaker 2: lentamente al puesto, arrastrando los pies como si le costara caminar.
- 1:36:10Speaker 2: Pedí su orden, pero no respondió. Solo levantó una mano
- 1:36:14Speaker 2: huesuda y señaló el comal. Preparé un taco de carnitas
- 1:36:18Speaker 2: y se lo tendí. No dijo nada, solo dejó unas
- 1:36:22Speaker 2: monedas sobre el mostrador y se alejó. Algo en su
- 1:36:25Speaker 2: andar me dio escalofríos, parecía que sus piernas no se
- 1:36:28Speaker 2: doblaban del todo, como si sus movimientos fueran antinaturales. Mi
- 1:36:34Speaker 2: padre no le dio importancia, pero yo me quedé inquieto.
- 1:36:38Speaker 2: Había algo en él, algo que no encajaba, como si
- 1:36:41Speaker 2: no perteneciera a ese lugar ni a ese momento. La
- 1:36:45Speaker 2: noche continuó sin más incidentes, al menos al principio. Alrededor
- 1:36:50Speaker 2: de las once, cuando ya estábamos recogiendo las mesas y
- 1:36:53Speaker 2: guardando los ingredientes, vi a una niña parada frente al puesto.
- 1:36:57Speaker 2: Era pequeña, no más de siete años, con un vestido
- 1:37:01Speaker 2: blanco sucio y deshilachado. Su cabello oscuro le caía enmarañado
- 1:37:05Speaker 2: sobre el rostro. No parecía acompañada por nadie.—¿ Quieres algo, niña?—
- 1:37:12Speaker 2: preguntó mi padre, preocupado. Ella no respondió. Solo me miró
- 1:37:18Speaker 2: directamente a mí, con unos ojos oscuros que reflejaban el
- 1:37:21Speaker 2: brillo de las lámparas de la plaza. Sentí un escalofrío
- 1:37:25Speaker 2: que me recorrió todo el cuerpo. No había nada particularmente
- 1:37:29Speaker 2: aterrador en ella, pero había algo, incorrecto. Algo que no
- 1:37:34Speaker 2: podía definir, pero que me apretaba el pecho como un
- 1:37:37Speaker 2: peso invisible. Mi padre se encogió de hombros y me
- 1:37:40Speaker 2: dejó a cargo mientras él se iba al baño. Decidí
- 1:37:44Speaker 2: atender a la niña. Me agaché un poco para estar
- 1:37:47Speaker 2: a su altura y le pregunté con suavidad.¿ Tienes hambre?
- 1:37:52Speaker 2: Ella sintió, pero no dijo nada. Tomé un taco de
- 1:37:56Speaker 2: los pocos que quedaban y se lo ofrecí. Cuando extendió
- 1:37:59Speaker 2: la mano para tomarlo, noté que sus dedos estaban increíblemente delgados,
- 1:38:04Speaker 2: casi huesudos, como si no hubieran tocado comida en días.
- 1:38:08Speaker 2: Pero lo más extraño fue que, al contacto, su piel
- 1:38:11Speaker 2: estaba helada. No como una persona con frío, sino como
- 1:38:16Speaker 2: si no hubiera vida en ella. Me miró una vez
- 1:38:19Speaker 2: más y murmuró algo que no pude entender. Sonaba como
- 1:38:23Speaker 2: un susurro entre dientes, pero no eran palabras reconocibles. De repente,
- 1:38:28Speaker 2: apretó mi muñeca con una fuerza que no correspondía a
- 1:38:31Speaker 2: su tamaño. Sentí sus uñas clavarse en mi piel mientras
- 1:38:35Speaker 2: me decía, con una voz que no parecía la suya.«
- 1:38:39Speaker 2: No debiste haberlo visto». Solté un grito ahogado y retrocedí,
- 1:38:43Speaker 2: tirando el taco al suelo. Ella desapareció. No caminó, no corrió,
- 1:38:49Speaker 2: simplemente no estaba más allí. La plaza estaba vacía, salvo
- 1:38:54Speaker 2: por el sonido del viento que arrastraba las hojas secas.
- 1:38:57Speaker 2: Cuando mi padre regresó, intenté explicarle lo que había pasado,
- 1:39:02Speaker 2: pero me miró como si estuviera loco. Esa noche, cuando
- 1:39:06Speaker 2: regresamos a casa, el aire se sentía más pesado de
- 1:39:09Speaker 2: lo normal. La calle estaba oscura y las sombras parecían
- 1:39:13Speaker 2: moverse con vida propia. Intenté dormir, pero cada vez que
- 1:39:18Speaker 2: cerraba los ojos veía el rostro de la niña, sus
- 1:39:20Speaker 2: ojos oscuros, su piel cadavérica y escuchaba esas palabras susurradas
- 1:39:25Speaker 2: que aún no podía descifrar. Los días siguientes fueron extraños.
- 1:39:30Speaker 2: En el puesto, los clientes comenzaron a disminuir. Algunos de
- 1:39:35Speaker 2: los habituales dejaron de venir sin explicación. Mi padre decía
- 1:39:39Speaker 2: que era cosa de la temporada, pero yo sabía que
- 1:39:42Speaker 2: no era así. Había algo en el aire, algo que
- 1:39:45Speaker 2: no podía ignorar. Los perros de la plaza, que siempre
- 1:39:50Speaker 2: me rodeaban buscando sobras, comenzaron a desaparecer. Una noche, encontré
- 1:39:55Speaker 2: uno muerto cerca del puesto, con el cuerpo retorcido como
- 1:39:59Speaker 2: si algo lo hubiera aplastado desde dentro. Poco después, mi
- 1:40:03Speaker 2: madre empezó a enfermarse. Primero fue una fiebre ligera, luego náuseas,
- 1:40:08Speaker 2: y después, algo más. Decía que sentía que algo la
- 1:40:12Speaker 2: estaba observando. Se quejaba de pesadillas horribles, una niña de
- 1:40:17Speaker 2: cabello enmarañado la miraba desde el pie de su cama,
- 1:40:20Speaker 2: susurrando palabras que no podía entender. Yo intenté convencerme de
- 1:40:25Speaker 2: que todo era coincidencia, pero en el fondo sabía que
- 1:40:28Speaker 2: no lo era. Algo había cambiado desde esa noche en
- 1:40:31Speaker 2: el puesto. Algo oscuro se había adherido a nuestra familia,
- 1:40:35Speaker 2: como una sombra que no podíamos sacudirnos. Una noche, poco
- 1:40:40Speaker 2: antes de cerrar el puesto, vi al hombre del sombrero
- 1:40:43Speaker 2: otra vez. Estaba parado en la esquina, inmóvil, mirando directamente
- 1:40:48Speaker 2: hacia mí. Sentí un pánico irracional. Mi padre estaba ocupado
- 1:40:53Speaker 2: en el fondo, lavando los trastes, así que yo estaba
- 1:40:56Speaker 2: solo en el mostrador. Quise gritarle, pero mi voz no salió.
- 1:41:02Speaker 2: El hombre levantó una mano y señaló hacia el comal,
- 1:41:05Speaker 2: el mismo gesto que había hecho la primera vez. Esta
- 1:41:09Speaker 2: vez no le preparé nada. Me quedé inmóvil, observándolo con
- 1:41:13Speaker 2: el corazón latiendo a toda velocidad. Entonces, dio un paso
- 1:41:17Speaker 2: hacia adelante, y algo en su movimiento me hizo dar
- 1:41:20Speaker 2: un grito ahogado, no era un paso normal. Sus piernas
- 1:41:25Speaker 2: parecían alargarse y doblarse en ángulos imposibles, como si su
- 1:41:28Speaker 2: cuerpo no estuviera hecho para moverse como el de un humano.
- 1:41:32Speaker 2: Corrí hacia mi padre y le dije que teníamos que
- 1:41:35Speaker 2: cerrar de inmediato. Cuando regresé a la barra, el hombre
- 1:41:39Speaker 2: ya no estaba. Pero en el suelo, donde había estado parado,
- 1:41:43Speaker 2: había un rastro oscuro, como de grasa o sangre, que
- 1:41:46Speaker 2: se extendía hacia la calle. Esa noche, cerramos temprano. Las
- 1:41:52Speaker 2: cosas empeoraron rápidamente después de eso. Mi madre tuvo que
- 1:41:56Speaker 2: ser internada en el hospital. Los doctores no podían explicar
- 1:42:00Speaker 2: qué tenía. Mi padre empezó a tener pesadillas parecidas a
- 1:42:04Speaker 2: las de mi madre, y el puesto, que había sido
- 1:42:06Speaker 2: el sustento de nuestra familia por generaciones, comenzó a venirse abajo.
- 1:42:12Speaker 2: La comida se echaba a perder sin razón, los utensilios
- 1:42:15Speaker 2: desaparecían o se rompían, y los clientes dejaron de venir
- 1:42:18Speaker 2: casi por completo. Una noche, mientras dormía, me despertó un
- 1:42:23Speaker 2: ruido proveniente del patio trasero. Me levanté, nervioso, y fui
- 1:42:28Speaker 2: a investigar. Lo que vi me dejó sin aliento, la
- 1:42:32Speaker 2: niña del vestido blanco estaba allí, parada junto a la
- 1:42:35Speaker 2: mesa donde mi padre preparaba la carne. Me miró directamente,
- 1:42:39Speaker 2: con esos ojos vacíos, y dijo. Te lo advertí. Antes
- 1:42:44Speaker 2: de que pudiera reaccionar, se lanzó hacia mí con una
- 1:42:47Speaker 2: velocidad inhumana. Sentí un golpe frío en el pecho y
- 1:42:51Speaker 2: caí al suelo. Cuando me levanté, estaba solo. La mesa
- 1:42:56Speaker 2: estaba volteada y la carne que mi padre había dejado
- 1:42:59Speaker 2: marinando estaba cubierta de gusanos. No puedo explicar exactamente qué
- 1:43:04Speaker 2: ocurrió después de esa noche. Mi padre decidió cerrar el
- 1:43:08Speaker 2: puesto definitivamente y nos mudamos a otro pueblo. Pero el
- 1:43:12Speaker 2: sentimiento de ser observado nunca me abandonó. A veces, cuando
- 1:43:17Speaker 2: estoy solo, puedo sentir una presencia detrás de mí, fría
- 1:43:21Speaker 2: y pesada, como el aire antes de una tormenta. He
- 1:43:25Speaker 2: intentado olvidar, pero algunas noches, cuando cierro los ojos, escucho
- 1:43:29Speaker 2: el sonido del viento arrastrando hojas y, entre susurros, una
- 1:43:33Speaker 2: voz que dice. No debiste haberlo visto. Si te gustaron
- 1:43:41Speaker 2: los relatos, nos gustaría que nos apoyaras con un like
- 1:43:44Speaker 2: o un comentario, ya que eso nos ayudaría bastante. Y
- 1:43:49Speaker 2: si no estás suscrito o suscrita, te invito a que
- 1:43:51Speaker 2: lo hagas para que no te pierdas lo mejor de
- 1:43:53Speaker 2: oscuros relatos de la noche. Sin más, gracias por escucharnos.
- 1:43:59Speaker 2: Hasta el próximo relato.