Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Enfermera Fantasma Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Familia. También pueden encontrar el contenido en Spotify, Amazon Music y Apol Podcast. Les dejaré los enlaces en la descripción y en los comentarios. Sin más comenzamos. Los hospitales suelen ser centros de esperanza, sanación y vida, pero también suelen ser lugares marcados por la tragedia, el dolor y la pena. Dentro de estos espacios de paredes blancas quejidos y el sonar de los instrumentos metálicos durante todo el día y noche suelen suceder acontecimientos difíciles de explicar guiados por la razón. Se trata de fenómenos que escapan de la lógica. Hace algunos años, en un hospital de la ciudad de Querétaro, que en su momento fue símbolo del progreso y vanguardismo mexicano, fue el recinto donde, tras recibir una serie de pacientes víctimas de lo que, en palabras de los medios y autoridades, era un caníbal llevó a que aquel hospital cerrara a los pocos años de su fundación por el tormento que vivían los empleados y pacientes que acudían para tratar sus heridas y enfermedades. Todo comenzó un jueves por la mañana. Aún no amanecía del todo y la penumbra de la noche aún reinaba sobre los cielos, siendo las lámparas linternas y faros de las patrullas y ambulancias las únicas fuentes de luz que anunciaban una tragedia. Se trataba de un cadáver en estado de descomposición arrojado sobre un canal de agua para cultivo, encontrado por un campesino local, quien desde temprano se encontraba haciendo los preparativos para regar sus maizales. El hombre de unos cincuenta y tantos años. Había salido desde la madrugada de su hogar en compañía de su hermano para regar sus plantaciones antes de que el calor les dificultara la labor. Su hermano se había quedado deservando algunas parcelas donde la maleza había comenzado a crecer desenfrenadamente, mientras que el más grande había comenzado a recorrer los límites de sus tierras para cerciorarse de que no hubiera animales salvajes, tratando de alimentarse del maíz. Cuando en su camino se acercó al canal por donde corre el agua que el resto de productores utilizan para sus parcelas, Cuando éste se agachó para recoger un poco del agua y beberla al voltear la mirada, se percató de que había un cuerpo atravesado entre el canal. En un inicio pensó que se trataba de algún vecino que se había quedado dormido en una noche de copas, o que quizá estaba herido. El campesino se acercó para saber el estado de aquel hombre, pero éste se encontraba completamente inerte. De inmediato se dio cuenta por el aspecto de las manos, que el cuerpo llevaba algún tiempo en estado de descomposición, por lo que salió corriendo a buscar a su hermano entre los maizales para que éste fuera a buscar ayuda con las autoridades. Su hermano se montó a la camioneta y condujo velozmente hasta la Comisaría local para notificar del hallazgo al cuerpo de policía. Fue la Comisaría quien contactó al hospital para que éste les enviara una ambulancia, ya que, por lo que entendían, se trataba de un herido. Cuando el hombre las autoridades y para médicos acudieron al lugar donde se encontraba el campesino. Cuidando de que los coyotes o perros no comieran el cuerpo, procedieron a revisar el cadáver de inmediato. Se dieron cuenta de que de poco sería necesaria la ambulancia. Necesitarían un peritaje para proceder a levantar e identificar al difunto, por lo que ordenaron acordonar la zona mientras enviaban a las unidades requeridas para proceder. En aquel caso pasaron algunos minutos. Los policías tomaron notas sobre las respuestas de ambos campesinos sobre el cadáver, ya que necesitaban contar con las declaraciones, pero no encontraron ninguna pista ni dato que pudo servirles para identificar al muerto. Cuando por fin llegó el equipo de peritaje, procedieron a tomar fotografías de la escena y voltearon el cuerpo. En principio no se notaba nada extraño. No había huellas de violencia o tortura, sólo el aspecto repulsivo del cuerpo a causa de los gusanos y el clima, lo cual resultaba curioso porque el día anterior los granjeros también habían estado trabajando durante la mañana y parte del día en aquella zona y éstos no habían visto nada extraño. El análisis realizado en el momento sugería que el cuerpo había sido movido, ya que el estado de descomposición habría iniciado tiempo atrás y de una noche para otra. Sería imposible que se encontrara en aquel estado. Pero no había huellas ni marcas de neumáticos sobre los caminos de barro salvo las que habían generado las patrullas y ambulancias. Para continuar con el caso tenían que identificar al difunto, pero no llevaba consigo su billetera ni ninguna otra cosa que permitiera fácilmente identificarlo. Así que hablaron con el hospital para utilizar la morgue para continuar con la investigación y buscar a sus familiares para poder continuar avanzando. En el caso, el hospital aceptó cooperar con el equipo y puso a su disposición sus instalaciones. Los granjeros, después de haber ido a realizar sus correspondientes declaraciones a la Comisaría, fueron dejados en paz. Las autoridades les pidieron ser discretos con el hallazgo para no levantar inquietudes o preocupaciones entre los pobladores, al menos hasta que pudieran tener algo concreto y realizar sus declaraciones oficiales. A pesar de eso, algunos periódicos locales se habían enterado de la noticia y habían comenzado a publicar notas al respecto, pero carecían de mayores detalles. Sólo algunos periodistas buscaron a ambos hermanos para tomar sus declaraciones, pero esto sólo dijeron lo que sabían. No tenían idea del resto de los detalles. Mientras los medios utilizaban el caso para llenar sus titulares y portadas del día, el equipo se encontraba trabajando en la morgue del hospital. Realizaron la autopsia para determinar posibles causas de muerte, ya que, al parecer, el hombre parecía tener una pequeña incisión en un costado del abdomen. Cuando expusieron sus órganos internos, se dieron cuenta de que hacía falta el páncreas al parecer había sido extirpado por alguien muy habilidoso, ya que las marcas apenas si eran visibles. Las primeras declaraciones del equipo encargado de la autopsia sugerían un posible caso de canibalismo o tráfico de órganos. También determinaron que el hombre llevaba muerto alrededor de un mes. Estas hipótesis fueron discutidas por las autoridades y es que les resultó muy sospechoso que no hubiera marcas de violencia ni traumatismos, lo que sugería que la víctima no había puesto resocia alguna a la extirpación, pero bajo qué circunstancias, a alguien se sometería a un procedimiento de esa naturaleza, quizá un hombre que requiriera de una intervención urgente y que terminó mal, pero hasta el momento no había nada concluyente. No pudieron encontrar muchas pistas respecto a la identidad del difunto. Difundieron en los medios las características más sobresalientes del difunto, como la estatura, el color de cabello, los dientes y el tono de piel, pero nadie reclamó el cuerpo. Parecía que se trataba de un completo desconocido, al menos en el Estado. Quizá habría sido originario de otra región, pero a pesar de ello, les resultaba confuso el modo en que el cuerpo había terminado en aquel canal. El cuerpo permaneció en el amor de un período considerable, ya que el equipo insistía en estudiar y analizar más a fondo los restos del oxiso, pero también se les ordenó detener sus procedimientos y darle un digno descanso, y toda la información que pudieron reunir sobre el caso se archivó en una carpeta de investigación que quedó sin resolver. Pasaron un par de años y nuevamente, el hallazgo de un cuerpo en estado de descomposición de un desconocido fue encontrado en los alrededores del Canal de Riego, cerca de la propiedad de otro campesino. Esta vez, el hijo del granjero fue quien se percató de que había una mujer tirada a orillas del canal. El infante se acercó para ver si la mujer se encontraba bien, pero al tocarla con una vara que llevaba consigo, se dio cuenta de que no se movía, por lo que asustado corrió a buscar su padre. El campesino acompañó a su hijo hasta el lugar donde había encontrado el cuerpo de la mujer y cuando se aproximaron lo suficiente para percatarse del cuerpo, el granjero tomó a su hijo en brazos y colocó su cabeza frente a su pecho para evitar que volviera a ver aquella escena. Se dio la vuelta con su hijo en brazo y llamó a las autoridades para que éstas acudieran al lugar y se llevaran a la mujer de su propiedad. Las autoridades arribaron a la propiedad del granjero. Éste les contó lo que su hijo le había comentado y lo que había hecho posteriormente. Temeroso de que hubiera acusaciones o vinculaciones infundadas por parte de los medios, dio las respectivas declaraciones y se negó a hablar con los reporteros, que también acudieron al lugar. Al poco tiempo de que el peritaje llegara. Nuevamente, las autoridades realizaron su investigación sobre la identidad de la misteriosa mujer en las instalaciones del hospital de la región. El equipo forense estuvo un par de semanas estudiando los restos de la oxisa y nuevamente se dieron cuenta de que había una pequeña incisión en el cuerpo, pero esta vez en el pecho, cuando realizaron la autopsia correspondiente, se dieron cuenta de que había sido extirpado el corazón. Nuevamente comenzaron a crear conjeturas sobre el desceso de la desconocida que descansaba sobre la fría plancha de acero inoxidable. Las hipótesis iban desde robos asaltos, crímenes pasionales, ajuste de cuentas, canibalismo y los titulares periodísticos. No se hicieron esperar, echaron eco de las ideas que se les ocurrieron y les aseguraba una buena cantidad de impresos vendidos. Por su parte, las autoridades trataron de calmar a la ciudadanía y declararon que se trataba de un asesinato, pero que, al igual que la víctima anterior, no había podido ser identificada. El caso se volvió a archivar en un lócker con el resto de casos sin resolver por parte de las autoridades antes de que mandaran al crematorio. Los restos de la mujer sin corazón trasladaron a una enfermera proveniente de un hospital de la capital. Le habían realizado una propuesta laboral y la joven había aceptado. A pesar de que implicaba moverse hasta otro Estado de la República, la chica aceptó la oferta, ya que en aquellos años aquel hospital contaba con el equipo más nuevo y los doctores y enfermeras más capacitadas. Era difícil ingresar a laborar en aquel instituto, pero la joven se había esforzado desde que era estudiante por destacar en su labor la recién llegada. Ingresó al hospital el mismo día que los forenses llevaron consigo el cadáver de la mujer a la morgue para su autopsia y sus superiores la habían enviado a asistir al equipo que trabajaba con el cuerpo para la nueva enfermera. Se trataba de algo completamente nuevo, si bien había tratado a pacientes con diferentes problemas de salud. Era la primera vez que asistía en la morgue. Lo tomó de la mejor manera, ya que consideraba que podría aprender bastantes cosas de los forenses y también podría desarrollarse en otra rama. Lejos de los cuidados a los enfermos o pacientes en recuperación. La enfermera capitalina asistió en todo lo que los forenses entonces le pidieron. Ella estuvo presente cuando descubrieron que el corazón había sido extirpado y el equipo encargado de tal labor sólo dio muy buenas referencias del trabajo de la enfermera. Muchas palabras de agradecimiento y respeto fueron dirigidas a la nueva cara en el hospital. Aquella recepción sorprendió al resto de sus compañeras y fue el fruto de un celo profesional que llevó a que muchas de sus compañeras de trabajo le dieran un trato distinto e intentaran detener su desarrollo dentro del hospital. Le solían dar indicaciones a medias o incluso omitirlas. También dejaban que parte de sus responsabilidades las realizara a ella, con la intención de que la carga laboral la hiciera renunciar. Pero a pesar de todo eso, la joven estaba dispuesta a continuar trabajando en aquel instituto. El caso fue encarpetado y el cuerpo de la mujer, en calidad de desconocida, fue cremado un par de días después de haber realizado todas las investigaciones con la con ns respondientes, la enfermera pasó a encargarse del cuidado de los recién nacidos y también pedían su ayuda para el internado, donde asistía a todo tipo de personas que se encontraban bajo vigilancia cuidado o estaban programados para entrar a quirófano. Todos los pacientes que atendía aquella enfermera quedaban sumamente satisfechos con la atención y calidad con la que los asistía durante su estancia en aquellas frías habitaciones separadas sólo por cortinas. Pronto muchos enfermeros, administrativos y médicos comenzaron a mostrar interés en la enfermera, ya que era bastante joven y atractiva, pero ésta se regía bajo un código profesional bastante marcado. Ponía límites a sus pretendientes, ya que no estaba interesada en ninguno de ellos, ya que aceptar los coqueteos y propuestas de alguno de ellos serían la fuente de muchos comentarios que desprestigiarían la reputación que se había labrado gracias a su trabajo. Pasaron algunos años y nuevamente, en las inmediaciones de un pozo de agua fue encontrado otro cadáver. Igual que la vez anterior, se trataba de una mujer no mayor de treinta años, cuyo cuerpo fue encontrado por una vecina de la comunidad mientras acudía al pozo por agua para lavar la ropa y cocinar. Esta vez, no sólo algunos órganos internos habían sido removidos, sino también le habían cortado la lengua. Pero nuevamente no había rastros de violencia o agresiones. Con aquel tercer caso, un periódico planteó la idea de que se trataba de algún asesino en serie. El modus operandi era idéntico al de los dos casos documentados anteriores, pero no había sido el único, pues algunos de los vecinos más veteranos de la zona aseguraban que cada cierto número de años solían encontrar a personas muertas y que antes no existían registros sobre los desaparecidos, así que sólo la memoria de los dos testigos podían dar testimonio de sus palabras. Con aquella publicación, la población comenzó a entrar en pánico, ya que aquel asesino serial podría ser cualquiera de ellos, su esposo, pareja, hijo o vecino. Nadie se sentía seguro en ningún lugar. Las personas dejaban de salir en cuanto la noche aparecía por el temor a que en alguna calle o camino fueran detenidas y su cuerpo lo encontraran cerca de algún canal o fuente de agua. No había ningún nombre en particular para dirigirse al supuesto asesino en serie, pero lo que sí había era un fuerte temor por parte de la población a ser víctimas de quien fuera aquella persona que llevaba años asesinando impunemente. La policía se mostraba incapaz de resolver el caso de los asesinatos y la credibilidad y confianza en el cuerpo de seguridad se terminó por irse al fondo cuando un informante anónimo se puso en contacto con un periódico y les comentó que los investigadores no hacían absolutamente nada por intentar resolver los casos. Sólo los habían archivado y dedicaban sus días a pasear en sus unidades o acudir a casas de citas en horarios laborales. Aquellas declaraciones causaron fuertes indignaciones por parte de todos los vecinos, ya que la institución encargada de brindar seguridad no era más que la madriguera de un montón de incompetentes, complacas y armas que se dedicaban a perder el tiempo, en vez de seguir la pista sobre los asesinatos que llevaban ya años ocurriendo. En su defensa, el cuerpo de seguridad se defendió argumentando que esas investigaciones les tomaban tiempo y recursos con los que no contaban. Nadie tomó bien aquellas excusas y algunos vecinos comenzaron a organizar patrullas para recorrer la zona. Este suceso causó muchos problemas con las autoridades municipales y estatales, ya que aquellas personas que habían asumido la seguridad no no no se encontraban capacitados ni formados para hacer frente a ese tipo de problemas. Hubo algunos enfrentamientos entre los policías del Estado y la nueva policía civil recién formada, de los que resultaron algunos heridos de bala para ambos bandos. Uno de los integrantes de la policía civil fue llevado al famoso hospital donde fue atendido por la enfermera estrella. El joven no era mayor de treinta años. Se mantenía en buena forma debido a su trabajo en la granja de su familia y había aprendido a manejar armas de fuego gracias a las temporadas de casa en las que participaba con el resto de sus parientes. Presentaba una herida de bala en la pierna derecha, por lo que era necesario extraer la bala y valorar el daño causado al tejido músculo y hueso. Durante toda su estancia. En aquel hospital fue atendido por la joven enfermera, de la cual se enamoró. Solía hacerle la plática a la joven y ésta también llegó a sentirse atraído por el paciente. Cuando le dieron el alta al joven, éste le pidió que fuera su novia. La joven rechazó dicha propuesta, ya que no quería involucrarse sentimentalmente con uno de sus tantos pacientes. El joven insistió, pero ésta lo rechazó todas las veces, a pesar de que había despertado sentimientos por él. El joven visitó a la enfermera algunas ocasiones, llevándole flores e invitándola a salir, pero ésta continuó en su negativa. Sus compañeras y pacientes, que eran testigos de aquella situación, apoyaban al joven. A pesar de eso, la enfermera no aceptó ninguna de las propuestas ni invitaciones por parte del joven enamorado. Pasó el tiempo y el joven desistió de conseguir el amor de la enfermera, hasta que en una ocasión, a la joven le tocó asistir un parto que se había complicado. Entró al quirófano a ayudar al médico. Después de algunas horas de trabajo, lograron hacer que la mujer pariera, pero la madre del recién na nacido murió al poco tiempo. La enfermera fue la responsable de trasladar al recién nacido al área neonatal, mientras el médico a cargo informó al pariente de la mujer. Mientras la enfermera salía de la sala neonatal cansada por el ardo trabajo, se encontró con el padre de la criatura. Era su pretendiente que había rechazado hace algún tiempo, Ninguno de los dos pudo decir más que las condolencias. El hombre estuvo al pendiente de su hijo hasta que éste pudo dejar el hospital. La enfermera trató de evitar el contacto con el hombre por el temor a su propia reacción y en su medida, lo logró. Cuando se dio cuenta de que el infante ya había abandonado el recinto, volvió a sentir cierta tranquilidad, aunque muy en el fondo sentía mucho arrepentimiento y angustia, aunque no sabía exactamente por qué. A los pocos días ingresó otro cadáver al Amorgue y los servicios de la enfermera fueron requeridos por los forenses debido a su experto y trabajo previo. Cuando entró a la habitación para asistir dicho procedimiento, se percató de que el cuerpo que descansaba frente a ella se trataba del padre del bebé intentó mantener la compostura y asistir al equipo hasta que éstos terminaron de realizar el procedimiento. Al parecer, había sido víctima de un aparente asalto al que había puesto resistencia, pero, al igual que al resto de cuerpos, le habían mutilado algunas partes. Aquel caso fue diferente, ya que esta vez el cuerpo no se encontraba cerca de alguna zona con agua ni en estado de descomposición, por lo que parecía ser un imitador intentando hacer pasar el asesinato como una víctima del asesino en serie. A partir de aquel día, la enfermera comenzó a asumirse en una profunda y silenciosa depresión, dormía mal, se mostraba de mal carácter y cada vez más distraída su rendimiento y comentarios positivos de su trabajo comenzaron a volverse quejas cada vez más continuas ante sus superiores, hasta que en una ocasión, debido a que se encontraba cubriendo el turno nocturno, ya que su compañera no se había presentado, olvidó suministrar un medicamento a un paciente que se encontraba delicado, por lo que ante aquella falta fue señalada directamente de ser la responsable de la muerte de aquel paciente. La enfermera renunció a su trabajo, se recluyó en su casa, mientras todo el juicio procedía hasta que un día mientras la buscaron para presentarse ante el tribunal, ésta decidió quitarse la vida tomando una dosis letal de antidepresivos. Su caso causó mucho revuelo, ya que la muerte acechaba aquella región. Conforme pasó el tiempo, sucesos paranormales comenzaron a suceder en el famoso hospital había pacientes que agradecían el buen trato de una enfermera sonriente, que describían con las mismas características de la enfermera que se había quitado la vida. Algunos medios y enfermeras comenzaron a reportar avistamientos de una mujer desconocida, atendiendo a los pacientes con una siniestra sonrisa. Los pacientes también comentaban haber avistado o haber sido atendidos por dicho espectro fantasmal. La situación se volvió cada vez más tensa, ya que solían desaparecer medicamentos e instrumentos médicos, hasta que cierto día ocurrió una verdadera tragedia en el área neonatal en una noche donde sólo un par de enfermeras hacían guardia y éstas visitaban al resto de pacientes, ya que cada vez menos personas optaban por atenderse en aquel hospital por las historias que se contaban y los directivos redujeron su plantilla. Los bebés y recién nacidos que se encontraban en la habitación murieron inexplicablemente de asfixia. Cuando las enfermeras volvieron a la habitación, se percataron de que todos los infantes habían fallecido y no pudieron explicar cómo había ocurrido eso. S O solo constan ante los tribunales haber visto deambulando a una enfermera, pero nadie pudo constatar dicha afirmación y desde entonces los vecinos del hospital escuchan llantos gritos y lamentos. Relato escrito y adaptado por Lis Rayón