Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / JAMÁS Le Voy A Contar Lo Que Pasó En Esa CASA Historias De Terror - Voces De La Noche
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- Hay una finca abandonada en el fraccionamiento los olivos. Aquí es un lugar que no es de mucho dinero. Es una colonia sencilla. Por eso mismo destaca mucho aquella casa abandonada a medio construir, que está en una de las callecitas que se encuentran al fondo del lugar. Ahí terminan las casas y comienzan unos predios baldíos seguidos de carretera fábricas y demás que nos llevan hasta la salida de la ciudad. Esa casa abandonada tiene lo particular de que está totalmente hecha, pero no tiene los terminados. Se ve como obra negra e incluso se ve material abandonado dentro y afuera de la casa. Conforme se fue llenando el lugar de personas. Se fueron preguntando de quién era aquella enorme casa que se estaba construyendo, pues es un espacio que cubre el doble del que tienen las pequeñas casas que se encuentran en ese lugar. Después de algún tiempo, los vecinos se pusieron de acuerdo para encontrar al dueño, pues algunas personas que usaban sustancias tóxicas o iban a hacer cosas allá para ocultarse. Eran un peligro para todos los que vivían ahí, principalmente para los niños que tenían que pasar por ahí tras un tiempo de búsqueda buscando razón de aquellos dueños. No se encontró a nadie en concreto, pero el encargado del lugar decía que mensualmente le pagaban por ir a revisar, que no se robaran nada de la construcción. Tiempo después habían puesto un cáncer alrededor para que nadie se metiera al lugar. No era sorpresa para nadie la noticia que corría entre los que vivíamos ahí cuando nos dijeron que aquella casa pertenecía a un grupo de personas que les gustaba vivir de dinero mal. Habido dejamos las cosas tal cual estaban y con la reja puesta alrededor, se acabaron nuestras preocupaciones. O eso pensamos hasta que comenzaron a conocerse otras historias sobre aquella casa. Aparte de los rumores sobre sus dueños. El lugar comenzó a hacer ser llamado por los niños del lugar como la casa de los gritos. Primero pensamos que era una broma, después que alguien le estaba haciendo más mala fama para que nadie se acercara ahí, Así que, sin saber lo que realmente pasaba una serie de vecinos, nos pusimos de acuerdo para poner algunas advertencias afuera del lugar, para que nadie se acercara, pues era lo mejor para proteger a los muchachos que comenzaron a intentar brincarla cerca para ver si captaban algún fantasma en la noche, los padres de familia que nos acomodamos para hacer todo ese movimiento y evitar que estuvieran haciendo tonterías los muchachos. Éramos diez cinco hombres y nuestras mujeres ellas eran las que se ponían a revisar durante el día que no hubiera nadie cerca. De ahí, como dije antes, muchos ya sabíamos que podría estar pasando con esa extraña casa. Por eso queríamos evitar que algo pasara así. Termináramos siendo acosados por personas de la llamada plaza. A partir de las observaciones que comenzamos a realizar fue que captamos algunas cosas que no nos esperábamos. Vimos algunas sombras e incluso al acercarnos. Nos dimos cuenta porque los chicos le llamaban la casa de los gritos. Cuando tuvimos el primer avistamiento de estas cosas fue una madrugada de un día entre semana que ya no recuerdo, roque estaba saliendo de su casa para ir a trabajar. Eran las cuatro de la mañana y cuando se subió a su carro al moverse apuntó la luz de los faros rápidamente a la casa. En ese momento me marcó despertándome. Me dijo que algo raro estaba pasando ahí, pero que iba a darse una vuelta para revisar si estaban algunas camionetas sospechosas o algo para saber si eran los usuarios de la casa o se había metido algún vagabundo ahí. Al final no había nada dentro y me quedé con aquella duda como era imposible poner alguna Cámara, porque si captábamos algo de aquella gente, podría ponerse mal el asunto. Decidí esperar un rato hasta la madrugada para ver si alcanzaba a ver algo y me sorprendí porque también alcancé a ver que alguien se movió en la oscuridad de un lado a otro en el lugar justo donde debiera estar una puerta en la entrada a la casa. Imaginé que las cosas podían estarse confundiendo. Quizás sólo debería ignorarlo pensé. El detalle es que no tenía manera de saber que estaba pasando ahí, como la idea era sólo vigilar de lejos para evitar que alguien de los vecinos se metiera en ese lugar para causar algún destrozo que pudiera molestar a los dueños. Lo dejamos así roque y yo a las semanas en el grupo de Whatsapp que habíamos formado los que estábamos vigilando. Comenzamos a recibir mensajes de uno u otro integrante donde grababan cosas que no eran sólo sombras de personas. Uno de los videos captaba una pequeña luz opaca casi como un estero. La gris que se ocultaba en una pared como atravesándola se veía nítida, pero no muy creíble, porque la luz del atardecer no dejaba ver bien no captado. Otro de ellos había tomado una foto de sus hijos jugando fútbol en la calle y al fondo se alcanzaba a ver una cara que miraba oculta desde el espacio del balcón en la segunda planta. Como aquello no era normal, no sabíamos cómo actuar, así que los rumores de que estaba embrujada se hicieron más grandes. Las personas comenzaron a alejarse más. Eso fue bueno. Y llevó a que algunos valientes se dedicaran a vandalizar el lugar para demostrar que ellos habían entrado a aquella casa embrujada. Los otros padres del grupo comenzaron a preocuparse porque sus hijos también habían sido vistos alrededor de la casa buscando grabar algo o captar algo para hacerse famosos en las redes. Como mis hijos eran más pequeños, tenían nueve y cinco años, no me preocupé, pero o por la insistencia del grupo, comenzamos a hacer algunas revisiones de grupos donde se subía información de la colonia o incluso los mismos perfiles de nuestros hijos o de otros vecinos, para saber qué estaba pasando. Tras unos días, nos sorprendió ver que había un perro dentro de la finca y más me sorprendió saber que uno de los integrantes del grupo que formamos nos dijo que él ya había contactado a los dueños y habían tomado la medida de poner vigilancia para que nadie se volviera a meter a la casa. Al recibir el mensaje a telos cabos, era obvio que podrían estarnos usando para mantener vigilada la casa. Así que decidí salirme de aquel grupo. No iba a arriesgarme y lo mejor fue que nadie dijo nada cuando les comenté que ya no veía necesidad de permanecer al pendiente de aquella casa, porque el perro se iba a encargar de alejar a la gente. Alejado del asunto, mis hijos fueron los que me dijeron que todos los de la escuela les habían n h o s a n o s o n o ns perrito había amanecido muerto a causa de la sombra que vivía ahí. Una señora había pasado temprano con sus niños para llevarlos a la escuela y encontró al perro tirado en una esquina de la reja. Estaba arañado el espacio en la tierra. Además, era insoportable el olor de aquel animal. Tras todo eso del perro, se comenzaron a presentar casos de muertes de animales dentro del lugar, a pesar de que no se volvió a poner un perro de vigilancia ahí. Siempre podíamos encontrar animales como pájaros o gatos que terminan yendo a morir a ese lugar por una razón que no entendía nadie. Como imaginé que todo aquello de la casa embrujada podría ser una tapadera para otras cosas, dejé de prestar la importancia y, a pesar de su fama, como pasa siempre, poco a poco, se dejó de lado el tema de la casa hasta que fue olvidada por los chicos del lugar. Al final, aquella obra negra era un desastre por la basura acumulada, las paredes estaban llenas de grafino, el abandono y el movimiento hacia que al pasar por ahí siempre hubiera un aroma desagradable entre la basura o sudor. Era raro incluso el aroma, pero no había más que investigar de la casa de los gritos. Era obvio para mí que aquello siempre había pretendido pasar por una casa embrujada para beneficio de algunas personas. Al pasar algunos meses, fue mi esposa la que me comentó que la casa tenía algo extraño. Le daba miedo cuando estaba cerca de ese lugar. Ella es una de esas personas que no les gustan las cosas de miedo. Se asusta de todo e incluso mis hijos la hacen blanco de sus juegos, por lo asustadiza que es. Por eso me sorprendió que ella mencionara aquella casa tras decirme que la noche anterior, cuando regresaba de la casa de susy después de ir a pagar el número de la Rifa, alcanzó a escuchar que se estaban quejando muy despacio, así que se comenzó a mover hacia el sonido, pues alguien podría estar herido con miedo. Agarró una piedra grande que estaba suelta en alguna parte de un jardín y comenzó a buscar el sonido, pero jamás encontró que era concretamente. Sólo sabía que el sonido venía después de regañarla por estar yendo a buscar a oscuras un sonido de quejidos. Le dije mis sospechas que segaramente en esa casa cometían crímenes los de la plaza, pero los ocultaban con toda la historia de la casa embrujada. Esperaba que aquello se quedara como una historia que mencionara al momento de una reunión con cervezas, pero la realidad es que me invocaré poco a poco con aquella casa, a pesar de que buscaba alejarme de ella pensando en mi familia. Tengo muchos años trabajando de chofer cambio de turno seguido, pues hay tres turnos a rolar en la empresa. Así que, coincidentemente, en la temporada en que mi esposa me mencionó lo que había escuchado, comencé a tener el turno de tarde, el cual me hacía llegar a mi casa entre las doce y la una de la mañana, pues terminaba a las once el turno me dejaba el transporte del siguiente chofer en turno a las puertas de los olivos. Tenía que caminar para llegar al fondo, donde estaba mi casa era una caminata tranquila, porque casi siempre había alguien tomando o haciendo algo afuera de su casa. A aquellas horas, muchos de los vecinos eran trasnochadores y además había venta de comida en algunos puestos entre calles, así que siempre había iluminación o compañía. Llegué saludando al de la taquería. Me pasé rápido por las calles porque me urgía llegar a mi casa al baño, pero se me olvidó cuando iba pasando por la casa abandonada porque escuché claramente un grito. La sangre se me bajó a los pies. Imaginé que alguien estaba siendo atacado o algo por el estilo. Esperé unos minutos para ver si escuchaba un grito. Escuché algunos quejidos leves y me convencí de que algo malo estaba pasando. Me fui de un lado a otro de la cuadra, mirando detenidamente para ver si estaba pasando algo en alguna de las casas colindantes, pero parecía que nadie había escuchado nada. Eran como la una de la madrugada. Especialmente mi calle se vaciaba a esa hora porque nadie pasaba por ahí, ya que era una calle cerrada. De nuevo escuché el sonido del grito, pero ahora era diferente, como si fueran varias personas las que lloraban o gemían. Me temblaron las piernas. Pensaba que los dueños de aquella casa estaban lastimando a alguien, pero no se divisaba alguna luz. Tampoco se veía abierta la puerta del cáncer. Lo había algún carro cerca como para pensar que alguien había bajado y entrado al lugar. Justo cuando estaba pensando eso, los perros comenzaron a ahullar poco a poco ladraron hasta que muchos se unieron al desastre colectivo, terminando en aullidos e incluso quejidos de gatos. Llegué a mi casa corriendo y me me r metí al baño, pero no por la necesidad. Me había aterrado escuchar aquellos perros y, sobre todo, la pequeña visión que se había divisado a lo lejos entre las paredes de aquella casa. Maloliente. Vi cómo se desplazaba una sombra pequeña como la del tamaño de mi hijo, el más grande había corrido de un lado a otro, dejándose mirar en el espacio donde tendría que estar la puerta. Verdaderamente sentí terror aunque no creía en cosas sobrenaturales. Pensaba que había algún niño encerrado ahí por las causas de aquellos dueños, pero era imposible. La sombra era humana, pero al mismo tiempo, no es algo que no puedo explicar, algo raro. Pienso en una figura tipo humana, pero que no tiene nada de rostro o forma en los dedos como si estuviera borrosa y al mismo tiempo pudieras ver claro que es de un negro horrible, muy profundo. Aquella noche no cené bien. Tampoco puse atención a la televisión y dormí mal porque que me perseguía el recuerdo de lo que vi. Mi esposa siempre ha sido muy especial para ese tipo de cosas. De inmediato se dio cuenta que algo me pasaba, así que, en un momento que se despertó en medio de la madrugada, me vio despierto mirando a las cortinas de la ventana, los perros habían comenzado a aullar De nuevo. Se me erizó la piel y me hizo brincar de susto cuando ella me habló, porque no sabía que estaba despierta. Me preguntó si tenía algo, pero como no quería preocuparla, le conté lo de la casa. A pesar de que me parecía una tontería. Ella me dijo que ya me lo había dicho. Ahí pasaba algo y no eran los señores que vendían pastillas o esas cosas en la zona. Me dijo que iba a preguntar con las vecinas de la casa si pasaba algo así. Seguro ellas iban a saber. A pesar de su miedo, decidió preguntar para ver si podía tranquilizarme, porque yo necesitaba respuestas de lo que había visto aquella noche. Al día siguiente, de nuevo llegué tarde, pero me fui por la otra banqueta porque no quería mirar de nuevo al interior del lugar. Me daba terror que ahora aquella sombra pudiera mirarme. Mi esposa estaba asustada cuando me dijo que ya había investigado sobre lo que vi Se sirvió un té de tila, porque para ella era algo que la calmaría para poder dormir. Pero tenía que decirme lo que había pasado después de que me salí del grupo para cuidar aquella casa peligrosa. La casa se le olvidó a la gente, pero poco a poco se comenzó a rodear de misterios porque los animales morían adentro y los vecinos, para evitar más olores fétidos, arrojaban desde arriba de la reja calorías. Había llamado muchas veces a protección civil para advertir el foco de infección a causa de tanto animal muerto, pero jamás iban así que los vecinos pensaron lo mismo que yo seguro, tenían trato para no meterse con esa casa. Como mis hijos estaban con nosotros. Habían comenzado a escuchar lo que decíamos dejando de lado las caricaturas que estaban viendo. Por primera vez vi a mi esposa con portarse dura con los niños, pues en cuanto se dio cuenta de que la estaban escuchando, ella los mandó castigados a sus cuartos sin darles oportunidad de nada. Me dijo que lo que me iba a decir los niños no podían escucharlo dejó la tele encendida para que no se escuchara lo que me contaba. Le dijeron que el vecino de la casa derecha se había tenido que mudar porque los ruidos de golpes en la pared que conecta a su casa con aquella casa eran insoportables. El vecino de la casa izquierda había tenido un problema con su hijo desde hacía tiempo. Ese niño padecía de una enfermedad que le dejaba con la mente de un niño de cinco años, a pesar de que él ya tenía alrededor de doce o trece años. El niño estaba necio a querer entrar en la casa. También pasa pasa a la or mucho tiempo llamando a alguien o hablando desde la ventana diciendo cosas incoherentes. Ese niño se paraba en su cama. Abría la ventana que daba a la parte trasera de la casa, pero de la cual también se podía ver parte de la casa de al lado. Justo hacía una semana que el niño había sufrido un accidente por la noche. El niño había tenido unos ataques raros, o eso dijo su mamá. Su necedad lo había llevado a tomar una escalera mientras nadie lo veía, y se había subido a sentarse en la barda de su casa, que le permitía mirar la casa. De al lado. Sus pies colgaban de la barda, mientras él cantaba al no escucharlo en mucho rato. Su mamá fue a buscarlo por todos lados en la casa y justo cuando estaba pensando que se había salido sin permiso, fue que vio su silueta sentada en la barda. La luz del patio estaba prendida, la escalera estaba bien colocada en la pared El muchacho se reía divertido de algo que ella no entendía, pero como tenía que bajarlo de ahí lo más pronto posible, le gritó. El niño la miró. Luego discutió de alguna forma con ella que sacada de sus casillas, le dijo que lo iba a castigar. Estaban en eso cuando vio cómo una mano salió de la nada del otro lado de la barda y empujó al muchacho, que afortunadamente rodó hacia el interior de su jardín cayendo de lado. El chico no murió ni tuvo un accidente mortal, pero su brazo izquierdo se había quebrado cuando cayó de lleno en ese lado del cuerpo. La señora Coco le había contado esto a mi mujer, pues ella sabía de primera mano la información por la mamá del pobre niño accidentado. Mi esposa me pidió que dejara de interesarme por la casa. También me dijo que iba a vigilar bien a Germán, el más grande de los niños, para evitar que fuera a buscar lo que fuera a esa casa. Estábamos discutiendo si realmente creer en aquella historia o r pues yo no había escuchado nada ni había habido algún reporte en los grupos vecinales, así que podía la señora Coco estar inventándole cuentos a mi esposa sólo para divertirse. Pasamos un buen rato entre discusiones y platica, porque no lográbamos ponernos de acuerdo con lo que íbamos a hacer. Además, ella estaba totalmente asustada hasta me dijo que se quería ir de ahí. En ese momento unos gritos nos sacaron un susto. Salía a ver que era y los vecinos estaban saliendo poco a poco a ver algo que estaba pasando a la otra cuadra de donde yo vivía. Le dije a ella que se fuera al cuarto de los niños y cerrara en cuanto supiera algo, le iba a mandar un mensaje para que no se quedara con el pendiente. Aún traía yo el uniforme del trabajo. Cuando salí. Todos estaban en pijama. Eran alrededor de las dos de la mañana. Cuando una persona alcanzó a escuchar los gritos de auxilio que venían de la casa de los gritos, salió a buscar a dos a rudos adolescentes estaban pidiendo que los ayudaran a subir por la reja para salir. De ahí También decían que uno de los que venía con ellos algo lo había tirado desde arriba de las escaleras. Sin terminar, los chiquillos gritaban, lloraban e imploraban ayuda. Por eso todos salieron a ver lo que estaba pasando. Las patrullas llegaron luego una ambulancia porque el chico que se había caído estaba realmente grave. Le avisé a mi esposa que había sido un accidente de unos chiquillos que iban a buscar asustarse y ella se quedó más tranquila. Jamás. Le voy a decir que entre las personas que estábamos ahí viendo lo que pasó, varios vimos que una sombra como de un niño se asomó por la ventana a medio construir de la planta de arriba. Relato anónimo