Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Bruja Del Cristal: La Maldición De Mi Familia - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Nací en Zacualpán, Nayarit,
- 0:16un pueblo minero rodeado de lomas y caminos empedrados que
- 0:20se hunden entre la neblina al amanecer. Desde hace varios
- 0:25años vivo en California, pero la historia que voy a
- 0:28contar ocurrió cuando tenía 13 años, una temporada que pasé en
- 0:33la casa de mi tía Abuela Rosa, en el barrio
- 0:36de San Francisco. Aquella mujer vivía sola desde hacía décadas,
- 0:41en una casona vieja con muros gruesos, techo de teja
- 0:45y corredores fríos, donde el eco de los pasos se
- 0:48prolongaba más de lo necesario. La casa tenía un olor
- 0:54persistente a humo de leña y hierbas secas, como si
- 0:57el tiempo se hubiese detenido en sus paredes. En el
- 1:01patio central, crecían bugambillas retorcidas y un limonero cargado, pero
- 1:06la tierra estaba tan dura, que el agua se escurría
- 1:10sin dejar huella. A un costado estaba el corral con
- 1:14un par de gallinas flacas, y un burro viejo que
- 1:17pasaba el día rascando el suelo con una pata. Desde
- 1:21ahí se alcanzaba a ver el barranco que rodeaba la
- 1:24parte baja del terreno, un sitio cubierto por matorrales que
- 1:28nunca dejaban pasar bien la luz. Mi madre me llevó
- 1:33ahí porque tenía que trabajar en Tepic por un mes
- 1:37y yo no quise irme con mis hermanos a casa
- 1:40de mis tíos. Decía que en la casa de la
- 1:43tía Rosa no había televisión ni juegos, pero a mí
- 1:47me gustaba ese ambiente antiguo con olor a madera y humo.
- 1:51Apenas llegamos, mi tía me recibió con su voz áspera
- 1:55y una mirada que parecía no acostumbrarse a la gente.
- 1:59Me dijo que podía andar libremente, pero debía cumplir tres reglas,
- 2:04no salir después de las ocho, no mirar hacia el
- 2:07barranco detrás del corral y no entrar nunca al cuarto
- 2:11del fondo, donde guardaba según ella, sus herramientas de trabajo.
- 2:17Esa frase me quedó dando vueltas, porque todos en el
- 2:21pueblo hablaban de que mi tía Rosa no era simple curandera.
- 2:25Decían que hacía trabajos con tierra de panteón, que sabía
- 2:29voltear males, y que en las noches la veían caminar
- 2:32con un farol hasta el arroyo. Mi madre no creía
- 2:36esas cosas, pero me advirtió que la respetara y no
- 2:40metiera las narices donde no me llamaran. Los primeros días
- 2:46fueron tranquilos. Me levantaba temprano a ayudarle a barrer el corredor,
- 2:51moler el nistamal y darle de comer al burro. En
- 2:55las tardes, mientras ella dormía la siesta en una mecedora,
- 2:59yo solía recorrer la casa. Me fascinaban los pasillos largos
- 3:04con puertas de madera viejas, algunas hinchadas por la humedad.
- 3:09La casa tenía más cuartos de los que yo imaginaba,
- 3:13pero casi todos vacíos. Sólo el del fondo permanecía cerrado
- 3:18con una traba gruesa y un candado negro. Cada vez
- 3:23que pasaba por ahí, me detenía un instante, por debajo
- 3:27de la puerta salía un hilo de aire más frío
- 3:30que el resto de la casa. Si me inclinaba, podía
- 3:34distinguir un leve olor a cera y a tierra mojada.
- 3:39A veces se me ocurría acercar el oído, y lo
- 3:41que escuchaba no se parecía al silencio, eran como pasos
- 3:45lentos o el roce de algo pesado arrastrándose, pero no
- 3:49me atrevía a quedarme mucho tiempo. Una tarde, vi pasar
- 3:55una sombra frente a esa puerta, pensé que era ella,
- 3:58pero al buscarla la encontré en el patio, echando maíz
- 4:02a las gallinas. Dijo que había sentido un aire raro
- 4:06adentro de la casa y me pidió que no anduviera curioseando.
- 4:11Esa noche me costó dormir, desde mi cuarto, quedaba al pasillo,
- 4:16podía ver como la rendija de la puerta del fondo,
- 4:19se iluminaba por momentos, como si dentro hubiera una vela encendida.
- 4:25Pasaron los días y cada detalle aumentaba mi curiosidad, notaba
- 4:29que mi tía entraba a ese cuarto, solo los domingos
- 4:33al caer la tarde, pero antes de hacerlo, se cubría
- 4:36la cabeza con un rebozo y llevaba una jarra de
- 4:39barro y un manojo de hojas. Siempre salía con el
- 4:44rostro pálido, sin hablar, y después se encerraba en su
- 4:47cuarto a rezar. Cuando yo le pregunté qué hacía ahí,
- 4:52me dijo que era mejor no saberlo, que no todo
- 4:55lo que se guarda en una casa vieja pertenece a
- 4:58los vivos. Una noche a finales de junio, el cielo
- 5:03se puso con nubes y llovió con fuerza, el viento
- 5:06azotaba las ramas contra los muros y el burro rebuznaba
- 5:10sin parar. Mi tía salió con un farol a atender
- 5:14a una mujer del barrio que había llegado empapada pidiendo
- 5:18ayuda para un parto. Me dijo que no saliera de
- 5:22la casa y que no abriera ninguna puerta. La vi
- 5:26alejarse por el camino de piedra con la lluvia golpeándole
- 5:29la espalda. El sonido de la tormenta llenó todo, los
- 5:34truenos hacían vibrar los cristales y el agua se filtraba
- 5:38por el techo. En el pasillo, la traba del cuarto
- 5:42prohibido empezó a moverse sola con los golpes del viento.
- 5:47El candado oscilaba y la madera rechinaba. Al principio me
- 5:51quedé quieta, mirando desde lejos, pero el sonido insistente me
- 5:56llevó a acercarme, había algo en esa oscuridad que parecía
- 6:00llamar mi atención, como si detrás del ruido hubiera una
- 6:03voz muy baja. Empujé la traba con la punta de
- 6:08los dedos, la madera cedió un poco, un hilo de
- 6:11aire frío me dio en la cara y me recorrió
- 6:14la espalda. El candado colgaba suelto, quizás no estaba bien cerrado. Afuera,
- 6:21los truenos sonaban como si cayeran sobre el tejado, me
- 6:25acerqué un poco más, y en ese instante, escuché un
- 6:29golpe seco dentro del cuarto, algo que se cayó o
- 6:32rodó por el piso. Me quedé inmóvil, el viento seguía
- 6:38soplando con fuerza y la puerta se movía apenas. Me
- 6:42invadió una mezcla de miedo y curiosidad, la misma que
- 6:46uno siente cuando sabe que no debe hacer algo, pero
- 6:49no puede evitarlo. Toqué el candado, lo levanté y la
- 6:54traba cedió del todo, la puerta se abrió lentamente, dejando
- 6:58salir un aire pesado y húmedo. Adentro, la oscuridad era completa,
- 7:05alcancé a distinguir sólo una silueta, una mesa con algo
- 7:09encima que brilló un segundo con la luz del relámpago,
- 7:13sentí el corazón en la garganta. Pensé en volver a cerrarla,
- 7:18pero algo, no sé qué, me empujó a dar un paso.
- 7:22El suelo crujió bajo mis pies y en el fondo
- 7:25del cuarto, detrás de una cortina vieja, escuché un suspiro largo,
- 7:30como si alguien acabara de despertar después de mucho tiempo.
- 7:36Apenas entraba la luz por una rendija en el techo
- 7:39y los relámpagos de afuera iluminaban el cuarto por breves segundos,
- 7:44como si alguien encendiera y apagara una lámpara. En la
- 7:48pared del fondo, había una mesa cubierta con una tela manchada.
- 7:54Encima se alineaban varios frascos de vidrio con líquidos oscuros,
- 7:58algunos con plumas, otros con trozos de plantas o figuras diminutas,
- 8:03que no logré distinguir bien. En una esquina había fotos antiguas,
- 8:08amarradas con hilos rojos, apiladas unas sobre otras. Me acerqué
- 8:15a la mesa con pasos lentos, en el centro había
- 8:18un recipiente de barro reseco, y en su interior una
- 8:21sustancia oscura, cuarteada, que parecía sangre seca. El olor era
- 8:27fuerte y metálico, como de carne o sangre, a un
- 8:30lado descansaban tres velas derretidas, con mechas torcidas como raíces,
- 8:35y sobre una tabla se veía un costal pequeño, atado
- 8:40con un listón. Lo abrí con cuidado y dentro encontré
- 8:44huesos envueltos en tela amarillenta tan delgada que se rompía
- 8:48con el roce de los dedos. El suelo estaba cubierto
- 8:53por una capa fina de polvo, pero se notaban huellas
- 8:57frescas como si alguien hubiera caminado ahí recientemente. En la
- 9:02pared colgaban ramas secas, amuletos hechos con cabello trenzado y
- 9:07collares con colmillos. Todo tenía un orden extraño, como si
- 9:11fuera un altar, aunque sin imágenes religiosas. Sobre una silla
- 9:17vieja descansaba una muñeca de trapo, el rostro estaba bordado
- 9:22con hilo negro y en el pecho tenía tres alfileres clavados.
- 9:27En su mano, una pequeña cruz de metal oxidado, esa
- 9:31muñeca me produjo un miedo distinto, uno que no se
- 9:35siente con la vista, sino con el cuerpo entero. Al
- 9:40girar hacia la otra esquina, vi un espejo ovalado cubierto
- 9:44con un pañuelo negro. El marco era de madera tallada
- 9:48con figuras de serpientes y flores marchitas. Lo observé varios
- 9:53segundos sin moverme, pensando en lo que mi tía había dicho,
- 9:57que ahí guardaba sus herramientas. No entendía por qué cubrir
- 10:02un espejo si no era para esconder algo. Dudé unos momentos,
- 10:07y la tormenta afuera seguía golpeando las tejas, y los
- 10:12relámpagos cruzaban las rendijas, iluminando por momentos el pañuelo. Sentía
- 10:18un impulso que no sabía de dónde venía, una necesidad
- 10:21por ver qué había debajo. Me acerqué, extendí la mano
- 10:26y levanté la tela. El espejo reflejó la habitación con nitidez,
- 10:32pero mi cara no aparecía completa, en lugar de mi reflejo,
- 10:37se veía una versión envejecida de mí, con la piel
- 10:40gris y las mejillas hundidas. Parpadeé varias veces creyendo que
- 10:45era una ilusión, pero esa figura siguió mirándome con una
- 10:49expresión vacía. Entonces escuché una respiración detrás de mí. Lenta, profunda,
- 10:58como si alguien estuviera exhalando muy cerca de mi nuca,
- 11:01me quedé inmóvil y el corazón me golpeaba en el pecho.
- 11:06Sentía el aire moviéndose, frío, recorriéndome el cuello, la verdad
- 11:11no quise girar, pero el espejo me obligaba a ver
- 11:14lo que no quería ver. En el reflejo, desde la
- 11:19esquina del cuarto, apareció la figura de una mujer. Tenía
- 11:24el cabello blanco, largo, enredado sobre los hombros, y los
- 11:28ojos hundidos, oscuros. No se movía, solo me miraba, y
- 11:34cada vez que la luz de un relámpago iluminaba el cuarto,
- 11:37su silueta parecía avanzar un poco más. El aire se
- 11:43volvió tan helado que me dolía respirar, la superficie del
- 11:47espejo comenzó a empañarse desde dentro, no desde afuera, como
- 11:51si algo respirara al otro lado del vidrio. Detrás de mí,
- 11:56la respiración se hizo más fuerte, hasta convertirse en un gemido.
- 12:01Quise correr, pero mis piernas no respondían. Un trueno estremeció
- 12:07el techo, y ese sonido me devolvió la movilidad. Corrí
- 12:11hacia la puerta y en el intento tropecé con la mesa.
- 12:15Los frascos cayeron y se rompieron en el suelo, y
- 12:18un líquido espeso se esparció, mezclándose con la cera derretida
- 12:22y el polvo. La muñeca rodó hasta el rincón y
- 12:26quedó mirando hacia arriba con los alfileres clavados en el pecho.
- 12:32Empujé la puerta y la cerré con fuerza justo cuando
- 12:36escuché los pasos de mi tía en el pasillo. Alcancé
- 12:40a poner la traba antes de que la hoja del
- 12:43portón se abriera sola por la corriente. Me quedé jadeando,
- 12:48con el corazón acelerado, mirando la rendija por donde se
- 12:51escapaba todavía el olor a cera. Mi tía entró a
- 12:56la casa empapada, dejando un rastro de agua por el corredor,
- 13:00me vio pálida, temblando, y no necesitó preguntar, me tomó
- 13:05del brazo con fuerza y me llevó hasta la cocina.
- 13:09Su rostro se endureció de inmediato. Dijo con la voz
- 13:13cortada que no debí tocar ese espejo, porque en él
- 13:17estaba encerrado el espíritu de su madre, una mujer que
- 13:20practicó la brujería y nunca quiso descansar. Sus palabras me
- 13:26dejaron sin voz, no me gritó, ni me explicó más.
- 13:31Solo me obligó a dormir en su cuarto esa noche
- 13:34y me advirtió que no volviera a mencionar lo ocurrido,
- 13:38ni una sola vez. Mientras me acomodaba en una colchoneta
- 13:42junto a su cama, la escuché rezar en voz baja
- 13:45durante más de una hora, con las manos apretando un
- 13:48rosario que parecía no terminar nunca. La tormenta cesó entrada
- 13:54la madrugada, todo quedó en silencio, solo el golpeteo de
- 13:58las gotas cayendo del techo. No sé en qué momento
- 14:02me quedé dormida, pero algo me despertó. Sentí un tirón
- 14:07leve en el cabello, como si alguien lo estuviera peinando
- 14:11con los dedos. Abrí los ojos y vi que el
- 14:14espejo de la cómoda reflejaba mi cara, y detrás de mí,
- 14:18muy cerca, la misma mujer del cuarto, con los ojos
- 14:22hundidos y una sonrisa demoníaca que parecía forzada. No grité,
- 14:29pero el cuerpo no me respondió, y la sonrisa se
- 14:32mantuvo unos segundos y luego desapareció, igual que un reflejo
- 14:36que se apaga, al cerrarse una puerta, pero la verdad
- 14:40me quedé mirando el espejo hasta que amaneció. Los días
- 14:45que siguieron a aquella noche fueron los peores de mi vida,
- 14:49me enfermé sin explicación. Tenía fiebre alta, mareos y una
- 14:54sensación constante de agotamiento, como si algo me succionara la
- 14:58fuerza desde adentro. Apenas podía mantenerme en pie y los
- 15:03sueños eran tan reales que despertaba empapada en sudor. En ellos,
- 15:09la mujer del espejo aparecía a los pies de mi cama,
- 15:12peinándome el cabello y repitiendo palabras que no alcanzaba a entender.
- 15:19Mi tía decía que la bruja estaba probando su fuerza,
- 15:23que debía resistir para que no me reconociera. Pasaba las
- 15:27tardes sirviendo hierbas en una olla grande y el vapor
- 15:31llenaba el cuarto con un olor fuerte a eucalipto y ruda.
- 15:36Me untaba ungüentos en la frente y en el pecho,
- 15:39mientras murmuraba oraciones entrecortadas. A veces lloraba, aunque trataba de
- 15:45que yo no la viera. Decía que su madre había
- 15:48intentado volver, y que si no se hacía el remedio
- 15:51a tiempo, el espíritu terminaría fijándose en mí. Después de
- 15:57una semana de fiebre, escuché el sonido del motor de
- 16:01una camioneta. Era mi madre, venía por mí, preocupada porque
- 16:06la tía no había dado señales en días. Cuando me vio,
- 16:11su expresión cambió, me abrazó con fuerza y exigió que
- 16:15empacara mis cosas. Pero mi tía se negó, le dijo
- 16:19que no podía dejarme ir hasta terminar el trabajo, que
- 16:22todavía había peligro. Discutieron largo rato en el corredor, yo
- 16:28escuchaba desde la habitación, sin fuerzas para moverme. Mi madre
- 16:34no quiso oír más, me cargó lo poco que llevaba,
- 16:38me subió a la camioneta y nos fuimos. Recuerdo que
- 16:41al alejarnos, miré por la ventanilla y vi a mi
- 16:45tía parada en la puerta, con el rebozo cubriéndole la cabeza.
- 16:50No levantó la mano ni se despidió, solo miraba fijo,
- 16:54como si supiera que algún día volvería. Pasaron los años,
- 16:59volví a la escuela, y con el tiempo, la fiebre
- 17:03y las pesadillas desaparecieron. Aún así, el recuerdo del espejo
- 17:08me acompañó siempre, cada vez que me miraba en uno,
- 17:12sentía la necesidad de hacerlo sólo lo necesario, sin quedarme
- 17:16demasiado tiempo frente al reflejo. Había aprendido a evitar esa
- 17:21sensación de estar siendo observada desde el otro lado. A
- 17:26los 28 años, ya viviendo en California, recibí la noticia de
- 17:31que mi tía Rosa había muerto. Me dolió, pese a todo,
- 17:36mi madre viajó al entierro, pero yo no pude acompañarla
- 17:39por trabajo. Un año después, decidí regresar sola al pueblo,
- 17:45sentía que debía cerrar ese capítulo. Quería ver la casa
- 17:50por última vez y quedarme con algo que me recordara
- 17:53los años de infancia. Sacualpan seguía igual, las calles empedradas,
- 17:59el polvo fino cubriendo los arbustos, las minas abandonadas en
- 18:04el cerro. Al llegar al barrio de San Francisco, me
- 18:08encontré con la casona todavía en pie, estaba vacía, pero
- 18:13el nuevo dueño, un hombre mayor que me reconoció por
- 18:16el apellido, me permitió entrar. La puerta rechinó igual que
- 18:22antes y el olor a humo seguía impregnado en las paredes,
- 18:25aunque más tenue. Caminé por los pasillos, recordando cada rincón
- 18:31y la habitación donde dormía estaba intacta, con las marcas
- 18:35del tiempo en el techo. Avancé hasta el fondo y
- 18:39ahí estaba, la puerta prohibida, la traba seguía en su sitio,
- 18:43pero vieja y carcomida, lo dudé un momento, pero aún así,
- 18:48la empujé. El aire que salió del cuarto era seco,
- 18:53con olor a polvo acumulado, todo estaba cubierto de una
- 18:57capa gruesa de ceniza gris, como si nadie hubiera entrado
- 19:00en décadas. Las mesas, los frascos y las velas estaban
- 19:05en el mismo lugar, pero quebrados, gastados, irreconocibles. Sólo el espejo,
- 19:12en medio de la pared, permanecía intacto. No tenía una
- 19:17sola mancha, como si alguien lo hubiera limpiado hace poco.
- 19:23Me acerqué con cautela, por reflejo natural, miré mi cara
- 19:27en el cristal. Al principio me vi a mí misma,
- 19:31con los años marcados, el cabello recogido y el rostro cansado.
- 19:36Pero en cuestión de segundos, la imagen cambió, esa ya
- 19:40no era yo. En el reflejo se veía mi tía Rosa,
- 19:44con el cabello trenzado y la mirada serena, sonreía, con
- 19:49una sonrisa leve de despedida. Di un paso al frente,
- 19:54sintiendo un nudo en la garganta, quise tocar la superficie,
- 19:58pero cuando mi mano estuvo a unos centímetros, la figura
- 20:02se transformó. La sonrisa desapareció, el rostro se estiró y
- 20:08donde antes estaba mi tía, apareció la mujer de cabello blanco,
- 20:12la del espejo de mi niñez. Sus ojos hundidos se
- 20:16abrieron más y levantó una mano, como si quisiera salir.
- 20:23Retrocedí de inmediato, el espejo empezó a vibrar y en
- 20:26su superficie se formaron grietas que crecían desde el borde
- 20:30hacia el centro, como si algo golpeara desde dentro. Un
- 20:35sonido hueco llenó la habitación, parecido a una respiración atrapada
- 20:39en un frasco. Sentí el corazón en la garganta y
- 20:43corrí hacia la puerta. En el momento en que crucé
- 20:47el umbral, escuché un golpe seco, como si el cristal
- 20:51se hubiera resquebrajado por completo. Salí a la calle sin
- 20:56mirar atrás, caminé sin rumbo, sin detenerme hasta llegar a
- 21:01la plaza. El aire del atardecer me pareció más pesado
- 21:05que nunca, no volvía a acercarme a esa casa, ni
- 21:09siquiera cuando el nuevo dueño me buscó días después, para
- 21:12devolverme una bufanda que olvidé. Unas semanas más tarde, mi
- 21:18madre me llamó por teléfono, sonaba alterada. Me dijo que
- 21:23en el panteón del pueblo, alguien había desenterrado la tumba
- 21:27de la bisabuela, la madre de mi tía Rosa. Los
- 21:31trabajadores del ayuntamiento encontraron el ataúd abierto y vacío. Nadie
- 21:37supo quién lo hizo ni cuándo, sólo sabían que la
- 21:40tierra había sido removida recientemente. No dormí esa noche, me
- 21:46quedé sentada frente al espejo del tocado en mi habitación
- 21:50en California. Por un momento pensé en cubrirlo, igual que
- 21:54hacía mi tía, pero no lo hice, quería comprobar que
- 21:58nada de eso seguía conmigo. Me miré unos segundos, tratando
- 22:03de convencerme de que todo había quedado atrás. Pero mientras
- 22:09observaba mi reflejo, la luz del pasillo parpadeó y detrás
- 22:13de mi rostro, vi un movimiento leve. No quise mirar
- 22:18dos veces, me levanté, apagué la lámpara y cubrí el
- 22:21espejo con una sábana. Desde entonces, nunca más he tenido
- 22:26un espejo sin cubrir en mi casa. y aunque intento
- 22:32no pensarlo, hay noches en que el sueño me traiciona,
- 22:35siento el mismo tirón suave en el cabello, igual que
- 22:39aquella madrugada en casa de mi tía. No me atrevo
- 22:43a abrir los ojos, sé que si lo hago, la
- 22:45encontraré ahí, con su sonrisa demoníaca, esperando del otro lado
- 22:50del cristal. Relato anónimo