Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / El Hombre Que Se Enfrentó Al Nahual Y Sobrevivió Para Contarlo - Voces De La Noche
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- 0:05Speaker 2: Me acuerdo de esa semana, porque los animales empezaron a
- 0:08aparecer lastimados, de una forma que no coincidía con un
- 0:12coyote ni con un perro. Yo vivía en un rancho apartado,
- 0:17con un corral de alambre y una puerta de madera
- 0:20que siempre había aguantado. Tenía chivos, gallinas y un becerro.
- 0:26Mi rutina era la misma, revisar el cerco, dar de comer,
- 0:30llenar el bebedero, y dejar todo cerrado cuando caía la noche.
- 0:35La primera señal fue un golpe seco contra la cerca
- 0:39durante la noche, como cuando algo pesado se recarga y
- 0:43se despega. No salí, pero al amanecer fui directo al corral.
- 0:48Un chivo estaba tirado cerca del alambre, con el cuerpo
- 0:51de lado y las patas dobladas. No estaba destrozado, pero
- 0:56tenía el costado abierto con cortes largos, irregulares, hechos a jalones,
- 1:01como si algo lo hubiera agarrado y hubiera jalado la
- 1:05carne sin detenerse. Las marcas estaban profundas y la piel
- 1:09quedaba levantada en tiras. Me agaché y revisé el suelo,
- 1:14la tierra estaba revuelta en una franja corta, como de
- 1:18dos o tres jalones de arrastre, y después esa marca
- 1:21se cortaba de golpe. A partir de ahí ya no
- 1:25había surco de cuerpo, solo huellas. También había sangre en
- 1:30un tramo corto, con gotas grandes cerca del alambre, no
- 1:34regada por todo el corral. Eso me dejó claro que
- 1:37el chivo no corrió mucho, lo trabajaron ahí mismo. Seguí
- 1:41mirando alrededor y vi huellas de patas grandes marcadas profundo, separadas,
- 1:47con la tierra hundida por el peso. Esas huellas pasaban
- 1:51pegadas al cerco. A pocos pasos, casi encima de una
- 1:56de esas marcas, vi una pisada humana con talón y
- 1:59dedos marcados. La tierra estaba húmeda y la forma salió completa,
- 2:05no era una mancha, era un pie. Revisé el cerco
- 2:09con calma, buscando por dónde entró. El alambre estaba doblado
- 2:14hacia adentro en una sección, como empujado desde afuera. Una
- 2:19tabla de la puerta tenía raspaduras a media altura. En
- 2:23una punta del alambre encontré pelo oscuro atorado, lo tomé
- 2:27con los dedos y lo guardé en el bolsillo, porque
- 2:30se me hizo raro, pues no parecía de mis perros,
- 2:33era más grueso y áspero. Ese día aseguré lo que pude,
- 2:38cambié la tranca por una más firme, ajusté el alambre
- 2:41con pinzas y amarré un tramo extra, donde estaba doblado.
- 2:46Moví a los animales más al fondo, para que no
- 2:49durmieran pegados a la cerca. También revisé el terreno fuera
- 2:54del corral, pegado a la barda. Encontré de nuevo huellas
- 2:58de patas y entre ellas, marcas humanas más separadas, como
- 3:03si en ciertos pasos alguien cargara el peso distinto y
- 3:06clavara el talón. Después de revisar todo, saqué el chivo
- 3:11del corral para que los otros no lo olieran toda
- 3:14la mañana. Lo llevé a un borde del terreno y
- 3:17lo enterré con una pala, sólo para evitar moscas y enfermedades.
- 3:21Al volver, limpié el tramo de sangre con cubetas de
- 3:26agua y revisé otra vez los postes, porque si eso
- 3:29entró una vez, podía volver por el mismo punto. En
- 3:34un poste vi dos raspadas frescas, paralelas, como de garras,
- 3:38a una altura donde un perro no llega sin levantarse.
- 3:43Los perros se portaron raro desde temprano, no se acercaban
- 3:47al corral, se quedaban junto a la pared de la casa,
- 3:50mirando hacia el monte y luego hacia el alambre, tensos,
- 3:54sin ladrar como siempre. Las gallinas se juntaron en una
- 3:58esquina y los chivos se quedaban en el centro, inquietos,
- 4:02moviendo la cabeza como siguiendo algo que yo no veía.
- 4:05Al caer la noche dejé una lámpara a la mano
- 4:09y me quedé atento. Escuché el roce del alambre, despacio,
- 4:15como uñas jalando metal, y después un resoplido bajo del
- 4:18otro lado. Me acerqué con cuidado, con la lámpara apuntando
- 4:23hacia abajo y y cuando estuve a unos pasos alumbré
- 4:26directo al cerco. Vi dos puntos rojos a ras del suelo, fijos,
- 4:32como brasas. La luz le pegó al cuerpo y alcancé
- 4:36a ver un animal oscuro, con el lomo alto y
- 4:39el pelo pegado. Dio un paso, luego otro, y se
- 4:44paró en dos patas, apoyándose contra el alambre. Ahí le
- 4:48vi las manos agarrando el cerco, no eran patas con almohadillas,
- 4:53eran manos largas, con garras grandes, curvas, metiéndose entre el
- 4:58alambre y la tabla, como si buscara abrir un hueco.
- 5:02Le subí la luz para verlo mejor, los ojos seguían rojos, parejos,
- 5:07sin apagarse. Abrió la boca y vi colmillos enormes, largos
- 5:12de verdad, sobresaliendo hacia abajo. No ladró, solo sacó aire
- 5:18de entre dientes y siguió trabajando el cerco con calma.
- 5:22Esa manera de moverse me dejó claro que no era
- 5:25un animal común. En cuanto la luz le pegó de
- 5:29lleno en el pecho, bajó rápido a cuatro patas y
- 5:32se fue pegado a la barda, sin correr a lo loco,
- 5:35como si supiera cómo salirse sin mostrarme la cara. Me
- 5:40acerqué después. Encontré pelo reciente en el alambre y una
- 5:44marca en la tierra, como de algo pesado que se
- 5:47recargó y luego se impulsó. Apreté la tranca, Revisé cada
- 5:53amarre y volví a meter a los animales al fondo.
- 5:57Esa noche ya no regresó, pero para mí quedó cerrado
- 6:00lo principal, iba a volver. No estaba entrando por hambre
- 6:05como un coyote, estaba probando el corral e intentaba desestabilizar
- 6:10el cerco. Dejé preparado un foco más fuerte para la
- 6:14siguiente noche y me prometí no meterme al monte a oscuras.
- 6:19Mi objetivo pasó a ser verlo bien, cerca del corral
- 6:23y frenarlo ahí mismo al día siguiente amanecí con la
- 6:28misma idea fija revisar el corral antes de que el
- 6:31sol se levantara bien contar animales y ver si el
- 6:34cerco seguía parejo la tranca que había puesto la noche
- 6:39anterior estaba en su lugar pero el alambre del tramo
- 6:42donde lo vi apoyarse tenía una curvatura nueva como si
- 6:46lo hubieran tanteado otra vez cuando entré al corral Me
- 6:51di cuenta de inmediato de que algo faltaba en el ruido.
- 6:55Me hacía falta otro animal, y los que estaban ahí,
- 6:59estaban tensos y con miedo. Encontré a uno de los
- 7:03chivos herido y vivo, temblando, tirado cerca de la puerta.
- 7:08Respiraba rápido, pues le faltaba el aire. Tenía tres cortes
- 7:13largos en el costado, separados, profundos, como hechos por garras grandes.
- 7:20No eran mordidas pequeñas ni marcas de dientes pegadas una
- 7:24con otra. Los cortes iban en líneas, con la piel
- 7:28abierta y la carne expuesta. La sangre le escurría en
- 7:32gotas lentas y se le pegaba al pelo. Me agaché
- 7:36a verlo de cerca, y el chivo se movió apenas,
- 7:40como si el dolor lo reventara por dentro. Primero lo
- 7:43saqué del corral para que los demás no lo pisaran.
- 7:47lo amarré bajo la sombra y le eché agua para
- 7:50limpiarle un poco la herida. No hice más, porque no
- 7:54tenía con qué curarlo bien. Luego regresé al suelo donde
- 7:59estaba tirado, y empecé a revisar con calma, como el
- 8:03día anterior. Ahí quedó la misma lógica, tierra revuelta en
- 8:08un tramo corto, con marcas de arrastre, y después el
- 8:11arrastre se cortaba. A partir de ese punto ya aparecían
- 8:16gotas separadas, como sangre de una herida. Las gotas iban
- 8:21hacia afuera del corral, pegadas a la barda, y se
- 8:24veían más espesas que la sangre del chivo muerto del
- 8:28día anterior, como si la herida fuera reciente. Seguí el
- 8:32rastro unos pasos fuera, sólo para ver la dirección. En
- 8:37la tierra húmeda vi de nuevo las huellas de patas grandes, profundas.
- 8:42Entre esas huellas, cada cierto tramo, se marcaban apoyos distintos,
- 8:48como si algo caminara cambiando la forma de pisar. No
- 8:52me quedé dando vueltas ahí, volví al corral, revisé el
- 8:56alambre amarre por amarre, ajusté la tabla raspada y dejé
- 9:00el foco más fuerte listo, el que había preparado la
- 9:03noche anterior. También dejé la lámpara de mano, porque ya
- 9:08había entendido que el ataque no era cosa de una
- 9:11sola madrugada. Esa noche me acomodé cerca, donde podía ver
- 9:16la puerta y el tramo de alambre más flojo. No
- 9:20me puse a perseguir nada, me quedé quieto, atento al
- 9:24sonido del cerco y al movimiento de los perros. Los
- 9:28perros se quedaron pegados a la pared de la casa,
- 9:31mirando hacia el monte. No se acercaron al corral, ni
- 9:35cuando escucharon el primer roce. El alambre sonó despacio, como
- 9:40metal jalado con uñas. Luego vino un resoplido bajo, del
- 9:45lado de afuera. Alumbré directo con la lámpara y prendí
- 9:49el foco para que el corral quedara claro. Ahí lo
- 9:53vi mejor que la primera vez. Era un cuerpo como
- 9:57de perro grande, oscuro, con el pelo enmarañado y pegado,
- 10:02como mojado o sucio. La parte delantera se veía más
- 10:06fuerte que la trasera. No caminaba con prisa, se movía
- 10:11pegado a la barda, revisando todo el corral. Los ojos
- 10:15eran rojos como brasas, y no era un brillo que
- 10:18se apagara cuando yo movía la luz, se veían rojos
- 10:22aun cuando la lámpara se iba a otro lado y regresaba.
- 10:25Se detuvo frente al tramo de alambre y volteó la
- 10:29cabeza hacia mí, directo, como si supiera que yo estaba
- 10:33ahí desde antes. Abrió la boca y se le vieron
- 10:37los colmillos enormes. sobresalían más de lo normal largos marcados
- 10:43y se alcanzaban a ver aún cuando cerraba un poco
- 10:46la mandíbula no hizo sonido de perro no ladró ni
- 10:51nada sólo sacó aire con fuerza como si bufara luego
- 10:56hizo lo mismo que me había dejado inquieto la noche
- 10:58anterior pero ahora con más calma se paró en dos
- 11:03patas y se apoyó contra el alambre vi las manos
- 11:07agarrando el cerco no como patas Eran manos largas, con
- 11:12garras grandes que entraban entre los huecos. Las garras no
- 11:16eran finas, eran gruesas, curvas, y raspaban el metal. Metió
- 11:22una mano entre la tabla y el alambre y jaló,
- 11:25como buscando el punto donde cede. Se bajó un poco,
- 11:30volvió a alzarse, y repitió la maniobra, como si ya
- 11:34hubiera aprendido a abrir la puerta. En ese momento no
- 11:38me quedé mirando, Le apunté la luz fuerte, directo a
- 11:41la cara para encandilarlo, y di un paso corto para pegarle.
- 11:46Traía un machete en la mano, porque no pensaba acercarme
- 11:50con las manos vacías. Le tiré el golpe al costado,
- 11:54del lado donde se me abrió el espacio cuando se levantó.
- 11:59Le pegué, y el cuerpo se le tensó y bajó
- 12:02de golpe a cuatro patas. Escuché el golpe contra el
- 12:06alambre y luego un sonido de carne, cuando se movió.
- 12:10Se fue rápido hacia el monte, pegado a la barda,
- 12:13sin dar vueltas. En el suelo quedaron gotas grandes de
- 12:18sangre más espesa, separadas, como rastro corto. Me quedé ahí,
- 12:24respirando fuerte, sin correr tras él. Marqué el lugar donde
- 12:29cayó la primera gota con una piedra para ubicarlo al amanecer.
- 12:34Revisé el cerco completo, todo el perímetro, para asegurarme de
- 12:38que no hubiera otra entrada. El alambre estaba doblado, la
- 12:43tabla raspada otra vez, y en una punta quedó pelo
- 12:47nuevo atorado, y lo guardé también. Cuando aclaró el día
- 12:51salí a seguir el rastro con luz. Las gotas iban
- 12:55hacia la orilla del monte y se perdían sobre las piedras.
- 13:00Volví a encontrarlas más adelante, en tierra blanda, como si
- 13:04se hubiera desviado para no dejar marca continua. El rastro
- 13:09se iba acercando a un camino que llevaba hacia Casas
- 13:12del Rumbo. Ahí se hacía difícil seguirlo, porque el suelo
- 13:17estaba duro y había muchas pisadas de gente y animales.
- 13:21Aún así, alcancé a ver una mancha fresca, en un
- 13:25punto donde la tierra estaba húmeda. No era una charca grande,
- 13:30era una señal de que algo se había recargado ahí.
- 13:34Ese mismo día, pero más tarde, Fui con cuidado hacia
- 13:38un borde del terreno donde se ve el monte sin meterse.
- 13:42Desde lejos lo vi entre los matorrales. Estaba más metido,
- 13:48pero se alcanzaba a distinguir el cuerpo oscuro, quieto. Caminaba raro,
- 13:53con pasos cortos, y en un momento volvió a alzarse
- 13:57en dos patas sólo para asomarse por encima de unas ramas.
- 14:01Lo vi de perfil, le vi el pecho levantado, las
- 14:06manos arriba y y la cabeza girando como buscando algo.
- 14:10Bajó otra vez y se perdió entre lo verde del monte.
- 14:14Regresé al rancho con la idea más clara que el
- 14:17día anterior. Ya no era sólo un ataque, era un
- 14:22animal que regresaba a revisar el corral, y que usaba
- 14:25las manos para trabajar el alambre. Esa noche lo esperaría
- 14:30de nuevo, pero ya no sólo para verlo y darle
- 14:33con el machete. Necesitaba herirlo bien, obligarlo a alejarse del
- 14:38rancho y cerrar esto antes de que me dejara sin animales.
- 14:43Esa noche dejé la vigilancia lista desde temprano. Revisé la tranca,
- 14:49apreté los amarres del alambre donde ya lo había visto
- 14:52meter las manos y clavé una estaca para que esa
- 14:56parte no se abriera con un jalón. Moví a los
- 14:59chivos al fondo y dejé el bebedero lejos del cerco
- 15:03para que no se acercaran por costumbre. Coloqué un foco
- 15:07apuntando hacia el tramo flojo, lo suficiente para que me
- 15:10diera luz sin dejarme cegado. También dejé la lámpara en
- 15:15la mano, porque el foco sólo me daba un cuadro
- 15:18fijo y yo necesitaba seguirlo si se movía. Me quedé
- 15:22donde podía ver la barda y el cerco al mismo tiempo.
- 15:27Los perros se pusieron cerca de la casa, atentos, sin
- 15:30meterse al corral. Yo ya conocía esa señal, Cuando ellos
- 15:35se quedaban así, pegados a la pared, era porque algo
- 15:39andaba afuera, a pocos metros, y ellos lo olían antes
- 15:43de verlo. Pasó un rato y el primer sonido fue
- 15:46el mismo de las otras noches, metal rozando despacio, como
- 15:51uñas arrastradas sobre alambre. Luego escuché el crujido de la
- 15:55tierra bajo el peso. Alumbré hacia la barda y ahí
- 15:59estaban los ojos rojos, como brasas, fijos en su punto.
- 16:05Se pegaba a la pared y avanzaba con pasos cortos,
- 16:08deteniéndose en los puntos donde el alambre ya estaba flojo,
- 16:12como si los recordara. Se acercó al cerco y volteó
- 16:16la cabeza hacia mí, directo, sin espantarse. La luz del
- 16:21foco le pegó de lado y alcancé a ver el
- 16:23cuerpo completo. Era como un perro grande y oscuro, pero
- 16:28el pecho se veía más ancho y los brazos delanteros
- 16:32parecían cargar más peso que el resto. Abrió la boca
- 16:36y se le vieron los colmillos, no era una boca
- 16:39de perro normal, esos colmillos sobresalían hacia abajo, largos y marcados.
- 16:45En ese momento, pensé que si él se lo proponía,
- 16:48ahí mismo me quitaba la vida, con sus garras enormes
- 16:52podía desgarrarme la piel. Pero no podía echarme para atrás
- 16:57en esos momentos, tenía que ser valiente y seguir con
- 17:00mi plan. Se levantó en dos patas con más claridad
- 17:04que las otras veces. Se apoyó contra el cerco como
- 17:09si fuera una persona sosteniéndose de una reja. Las manos
- 17:13se agarraron del alambre y las garras grandes entraron entre
- 17:17los huecos y jalaron. El metal se tensó y en
- 17:21ese movimiento los ojos rojos se quedaron clavados en mí.
- 17:26No los bajó ni un segundo. Ahí supe que estaba
- 17:29viendo si yo iba a acercarme o si me iba
- 17:32a quedar quieto. No le di espacio, le encandilé la
- 17:36cara con la lámpara otra vez y avancé sólo lo
- 17:39necesario para alcanzar el cuello. Traía el machete listo y
- 17:44ahora sí iba con más intención. Pero en el momento
- 17:48donde me abalancé sobre él, se movió y le pegué
- 17:51en el mismo lado donde ya lo había lastimado la
- 17:54noche anterior. pero aún así intente abrirle más la herida
- 18:00para que no pudiera volver. Sentí el golpe firme, como
- 18:04cuando pegas contra un tronco cubierto de cuero. El cuerpo
- 18:09se contrajó y bajó de golpe a cuatro patas. En
- 18:13el suelo cayeron gotas grandes de sangre espesa y soltó
- 18:17un alarido largo de dolor y ahí me quedó claro
- 18:20que la herida se le había abierto más. Intentó avanzar
- 18:24hacia el cerco otra vez, como si todavía quisiera meter
- 18:28las manos. En ese intento volvió a alzarse un segundo,
- 18:33con el pecho levantado, como si fuera a brincar un
- 18:36obstáculo con el cuerpo arriba. La postura fue de una
- 18:40persona por un instante, pues se le vio el torso erguido,
- 18:44los brazos arriba, la cabeza girando hacia mí. Luego cayó
- 18:49de nuevo en cuatro patas, se sacudió y se fue
- 18:52hacia el monte. Salí del corral y lo seguí a
- 18:55distancia corta, lo suficiente para confirmar hacia dónde se iba
- 18:59y para no perder la dirección. Lo vi alejarse entre
- 19:04los matorrales, con los ojos rojos bajando y subiendo entre ramas,
- 19:09cada vez más lejos. En el suelo quedaba el rastro
- 19:13en gotas, algunas caían grandes, otras más pequeñas, como si
- 19:17el paso lo obligara a apretar la herida y luego
- 19:20se le soltara. Cuando ya lo vi perderse, me regresé
- 19:24al rancho y me quedé cerca de la casa. La
- 19:28verdad no tenía sentido internarme al monte en la noche
- 19:32para seguirlo. Si se había ido herido, lo mejor era
- 19:36seguirlo con luz y con cabeza por la mañana. Al
- 19:40amanecer salí con cuidado y encontré el rastro donde había empezado,
- 19:45en la tierra húmeda. Las gotas se marcaban bien. En
- 19:50varias partes vi marcas de apoyo y como si se
- 19:53hubiera recargado un momento. Había manchas más anchas, y en
- 19:58una vi la marca de una mano arrastrada, no de pata,
- 20:01con cuatro líneas largas que parecían de garras. También noté
- 20:06que las gotas se hicieron más juntas, como si fuera
- 20:09perdiendo fuerza. Ya no eran gotas separadas por pasos largos,
- 20:14eran manchas cercanas, como de alguien que camina más corto
- 20:18y se detiene. Seguí así un buen tramo, sin prisa,
- 20:23cuidando por donde pisaba. El rastro se metió a una
- 20:27zona donde el monte se cerraba y el suelo se
- 20:30llenaba de piedras sueltas, ahí el rastro se volvió difícil.
- 20:35Volvía a aparecer en pequeñas manchas y luego se cortaba.
- 20:40Llegué a un punto donde ya no tenía sentido seguir solo,
- 20:43el terreno se hacía peligroso y cualquiera podía caer o
- 20:47quedar atorado entre las ramas. Me regresé con la dirección
- 20:51grabada en la cabeza. Pasaron unos días y la noticia
- 20:56llegó por gente del rumbo. Me lo dijeron directo, habían
- 21:00encontrado un cuerpo en el monte, no tan lejos del
- 21:03camino donde el rastro se había ido. Era un hombre conocido,
- 21:08por andar en pleitos y por moverse de noche por
- 21:11terrenos ajenos. Lo hallaron tirado entre piedras y ramas, con
- 21:16una herida abierta en el costado. Fui con cuidado a
- 21:20ver de lejos cuando lo sacaron. Me bastó una mirada
- 21:24para cerrar todo, la herida estaba del mismo lado donde
- 21:28yo le había pegado. No era un raspón, era una
- 21:32abertura mal cerrada, inflamada, con sangre seca alrededor. Las manos
- 21:38estaban arañadas, con cortadas largas, como hechas por alambre. Eso
- 21:44coincidía con lo que yo había visto, esas manos metiéndose
- 21:48entre la tabla y el cerco noche tras noche. Después
- 21:52de eso, los ataques se acabaron. Ningún animal volvió a
- 21:56aparecer con cortes así y el cerco dejó de amanecer doblado.
- 22:02Los perros volvieron a caminar por el patio sin quedarse
- 22:05pegados a la pared. Yo reforcé el corral de todos modos,
- 22:10por costumbre y por coraje, pero ya no tuve que
- 22:13salir con la lámpara a cada rato. Lo que se
- 22:17me quedó, fue la imagen exacta de esos ojos rojos
- 22:20frente al alambre, y de ese cuerpo parándose en dos patas,
- 22:24trabajando el cerco con calma, como alguien que sabe lo
- 22:27que hace. Eso fue lo que me dejó claro, que
- 22:31no era un animal normal, era alguien, era un abual,
- 22:35y esa semana me lo enseñó con hechos. Y sin
- 22:39saberlo me había enfrentado a un abual, y le había
- 22:42quitado la vida. Yo tenía 14 años, cuando lo vi por
- 22:54primera vez en el rancho de mi familia. Desde que
- 22:57era niño me repetían la misma regla, después de las 9
- 23:01de la noche nadie salía al patio, nadie iba al corral,
- 23:05nadie se acercaba a la bodega, ni caminaba por la
- 23:09parte de atrás de la casa. Esa regla no se discutía.
- 23:14Mi abuela la decía en la cena y mi padre
- 23:16la repetía antes de cerrar la puerta. Si alguno preguntaba
- 23:21por qué, la respuesta siempre era la misma, ya era
- 23:25hora de entrar y de quedarse adentro. Durante mucho tiempo
- 23:29obedecí sin pensar demasiado. Luego empecé a crecer y la
- 23:34regla me empezó a molestar. Yo veía el rancho de
- 23:38día y no encontraba nada raro. Había trabajo desde temprano,
- 23:43gente entrando y saliendo, animales en su lugar, herramientas regadas,
- 23:48ruido en el patio y movimiento en la cocina. Todo
- 23:52era normal. En la noche cambiaba la rutina. Cerraban puertas,
- 23:57atravesaban la tranca y apagaban casi todas las luces. Nadie
- 24:03se quedaba afuera, ni los peones, ni los hombres que
- 24:06pasaban el día completo en el corral. Todos entraban antes
- 24:11de que la casa quedara cerrada. A mí eso me
- 24:14parecía exceso, pensaba que querían meternos miedo, para que no
- 24:19anduviéramos de curiosos. Una vez le pregunté a mi abuela
- 24:24por qué insistía tanto y me dijo que en ese
- 24:27terreno pasaban cosas desde antes de que yo naciera y
- 24:31que todavía no me tocaba saberlas. Le pregunté a mi
- 24:35padre y me contestó que esa regla existía por algo
- 24:38y que yo la iba a respetar mientras estuviera bajo
- 24:42su cuidado. no me dieron más. Yo me quedé con
- 24:46la idea de que estaban sosteniendo una historia vieja para
- 24:50mantener el orden. El día que desobedecí, estaba en el
- 24:54rancho por vacaciones. Había ido con mi padre para ayudarle
- 24:59en trabajos sencillos. Esa tarde llegó mi primo Ernesto, él
- 25:04era mayor que yo por tres años y tenía la
- 25:07costumbre de burlarse de todo. En la cena, Cuando mi
- 25:11abuela volvió a decir que nadie saliera, él bajó la
- 25:15voz y dijo que ya estaba harto de la misma advertencia.
- 25:19Dijo que sólo asustaban a los muchachos para que no estorbaran. Después,
- 25:25ya en el cuarto, me propuso salir un rato y
- 25:28ver qué había en realidad. No quería dar vueltas por
- 25:32todo el rancho, sólo quería asomarse al patio y llegar
- 25:36a la esquina de la bodega. Acepté porque yo también
- 25:40quería quitarme esa duda de encima. Esperamos a que la
- 25:44casa se quedara en silencio. No hablamos mucho, oíamos pasos
- 25:49de un cuarto a otro, el ruido de una silla arrastrándose,
- 25:53la puerta de la cocina, un vaso sobre la mesa,
- 25:56y después nada. Cuando ya no se oyó movimiento, abrimos
- 26:01la ventana del cuarto y salimos por ahí. Caímos al pasillo.
- 26:07Sentí el piso frío en las plantas de los pies,
- 26:10el aire estaba quieto y había olor a tierra húmeda
- 26:13y a pelo mojado. Lo primero que noté fue la
- 26:17ausencia de los perros. Siempre dormían cerca de la casa,
- 26:22pero esa noche no se oía ni uno. Caminamos pegados
- 26:26a la pared hasta la esquina. Ernesto se asomó primero,
- 26:31se quedó quieto y luego me hizo una señal con
- 26:34la mano. Yo pensé que iba a reírse y a
- 26:37decirme que no había nada. Me asomé y entonces lo vi.
- 26:43Estaba a unos metros entre el patio y el borde
- 26:46del corral. Tenía forma humana, pero no era un hombre.
- 26:52Era más alto, más ancho y estaba cubierto de pelo oscuro.
- 26:57Los brazos le colgaban demasiado, las piernas también eran largas
- 27:01y gruesas. Caminaba sobre dos patas y se movía con cuidado.
- 27:08Bajaba la cabeza, olía el suelo y luego volvía a levantarla.
- 27:13En una vuelta mostró el perfil y le vi la cara.
- 27:17Ahí se me acabó la idea de que todo era invento.
- 27:21La cabeza tenía rasgos humanos, pero deformados. La boca sobresalía
- 27:26y dejaba ver dientes largos y chuecos. No eran colmillos parejos.
- 27:32Eran dientes grandes, irregulares, salidos hacia adelante. Las manos terminaban
- 27:38en dedos largos con garras claras, los hombros eran anchos.
- 27:43El pecho subía y bajaba con fuerza y en un
- 27:47lado del torso se veía una cicatriz larga. La piel
- 27:51asomaba entre el pelo en algunas partes del cuello y
- 27:54del pecho. Yo me quedé inmóvil y Ernesto también. Nos
- 28:00pegamos más a la pared y seguimos mirando. Esa cosa
- 28:04pasó junto al bebedero, bajó la cara, olió el suelo
- 28:08y luego levantó la cabeza hacia el monte. Después soltó
- 28:12un sonido bajo. No era voz humana, no era ladrido,
- 28:17era un sonido corto, ronco y seco. En ese momento
- 28:21sentí el sudor en las manos y un vacío en
- 28:24el estómago. Ya no pensaba en descubrir nada. quería volver
- 28:29al cuarto y cerrar la ventana moví la mano para
- 28:33jalar a Ernesto pero la criatura giró la cabeza hacia
- 28:36nosotros se quedó quieta apuntó la cara directo a la
- 28:41esquina donde estábamos y después dio un paso luego otro
- 28:46yo le vi los ojos eran hundidos abiertos y fijos
- 28:50pero no tenían expresión humana Ernesto me agarró del brazo
- 28:55y empezamos a retroceder despacio sin dejar de verla. Yo
- 29:00caminaba viendo a la criatura, y no miré el suelo,
- 29:03así que le pegué a una cubeta con el pie,
- 29:06el golpe sonó fuerte en el silencio del patio. La
- 29:10reacción fue inmediata, la criatura se enderezó, abrió la boca
- 29:15por completo, enseñó todos los dientes y soltó un alarido corto.
- 29:20Luego vino hacia nosotros. Corrió sobre las dos piernas, se
- 29:25inquinó hacia adelante y abrió los brazos. Las garras iban
- 29:30al frente. Ernesto arrancó primero, me empujó hacia la ventana
- 29:35y me dijo que corriera. Yo salí detrás del pegado
- 29:39a la pared y escuché los pasos de la criatura
- 29:42a mis espaldas. Eran rápidos, pesados y seguidos. Llegamos al
- 29:49cuarto casi al mismo tiempo. Ernesto se metió por la ventana.
- 29:54Yo subí detrás, pero antes de entrar sentí un golpe
- 29:58en la pared a la altura de mi cabeza. Saltó yeso,
- 30:02pero alcancé a meterme y caí de lado sobre el piso. Afuera,
- 30:07esa cosa respiraba fuerte. Se quedó junto a la ventana,
- 30:12oí que olía el marco, y después arañó la pared.
- 30:17Las uñas rasparon el yeso con fuerza. Yo seguía en
- 30:21el suelo, sin poder levantarme del todo. Ernesto también estaba tirado,
- 30:27buscando aire. Ninguno habló, pues no hacía falta. Los dos
- 30:33entendíamos que habíamos visto algo real y que lo teníamos
- 30:36a unos pasos. La criatura no entró por la ventana,
- 30:41se movió hacia un lado y empezó a rodear la casa.
- 30:45Los pasos se alejaron por el pasillo. y en ese
- 30:48momento se oyó la voz de mi abuela desde el
- 30:50otro lado de la casa. Pegó un grito seco y
- 30:54gritó para despertar a los demás, gritó con fuerza y
- 30:58con coraje. Ahí entendí algo que me dejó frío en
- 31:02ese instante, ella no estaba adivinando, ella ya sabía lo
- 31:06que andaba afuera. Mi padre abrió la puerta del cuarto
- 31:10de golpe, traía la escopeta en una mano y la
- 31:13lámpara en la otra. Apenas nos vio tirados en el piso,
- 31:17entendió lo que había pasado. No preguntó nada, nos ordenó
- 31:23que nos pegáramos al suelo y que no saliéramos por
- 31:26ningún motivo. Detrás de él entró mi tío Julián con
- 31:31el machete ya en la mano. Mi abuela llegó después
- 31:35con una bolsa de tela. Los tres se movieron con
- 31:39rapidez y sin discusión. En ese instante entendí algo que
- 31:43me dejó frío y Ellos ya sabían qué hacer, porque
- 31:47no era la primera vez. Yo estaba junto a la
- 31:50cama y desde ahí alcanzaba a ver parte del patio
- 31:54por la puerta abierta. Mi padre se plantó en el
- 31:57umbral y levantó la lámpara, la luz recorrió el suelo,
- 32:01la pared y la esquina de la bodega. En ese
- 32:05momento una sombra cruzó por un lado y se perdió
- 32:08fuera del círculo de luz. Mi tío quiso avanzar, pero
- 32:13mi abuela lo frenó con una sola frase. Le dijo
- 32:17que no saliera de la luz. No levantó la voz,
- 32:21no dudó, solo abrió la bolsa y empezó a regar
- 32:24sal en la entrada y debajo de la ventana por
- 32:27donde habíamos entrado Ernesto y yo. Yo no entendía nada,
- 32:32pero me quedé callado. Ella actuaba con la seguridad de
- 32:36quien ha repetido eso otras veces. afuera se oyó un
- 32:40golpe seco contra la pared luego vino otro y después
- 32:44salió un gruñido largo mi padre no disparó se quedó
- 32:49inmóvil con la lámpara firme y mi tío apretó el
- 32:52machete con las dos manos Ernesto estaba a mi lado
- 32:57temblaba y respiraba por la boca yo también temblaba escuchaba
- 33:03mi respiración la de Ernesto y la de esa cosa
- 33:06afuera el sonido llenaba el cuarto Luego apareció. Se detuvo
- 33:12en la orilla de la luz y ahí la vi
- 33:14de frente otra vez y más cerca. Tenía el cuerpo
- 33:18cubierto de pelo, pero se le alcanzaba a ver la
- 33:21piel en partes del cuello, del pecho y de la cara.
- 33:26La boca estaba medio abierta y los dientes le salían
- 33:29hacia adelante. No eran colmillos rectos, eran dientes grandes, disparejos
- 33:35y húmedos. Los brazos colgaban más abajo de lo normal
- 33:40y las manos terminaban en garras largas. Respiraba fuerte y
- 33:45no apartaba la vista de la puerta. Avanzó dos pasos
- 33:49y se frenó justo antes de la línea de sal.
- 33:53Bajó la cabeza, olió el suelo y soltó un gruñido corto.
- 33:58No cruzó, se movió hacia un lado y buscó otro punto.
- 34:03Volvió a acercarse y volvió a detenerse. Mi abuela empezó
- 34:08a rezar en voz baja, mi padre seguía apuntando y
- 34:11mi tío estaba listo para salir, pero no daba el paso.
- 34:16La criatura recorría la entrada con la vista y con
- 34:19el olfato. Medía el espacio, abría y cerraba los dedos
- 34:24y las garras pegaban entre sí y sacaban un sonido seco.
- 34:29Yo entendí en ese momento que todo estaba pasando por
- 34:32nuestra culpa. Si Ernesto y yo no hubiéramos salido, Esa
- 34:37cosa no habría llegado hasta la ventana del cuarto. Vi
- 34:41la escopeta, el machete, vi la cara de mi padre,
- 34:45y pensé en una sola cosa, alguien iba a morir ahí.
- 34:50No pensé en cuentos ni en supersticiones, pensé en una
- 34:53muerte real, en el piso de la casa, a unos
- 34:57metros de mí. Entonces se oyó otro ruido, esta vez
- 35:01desde el monte. Fue un gruñido más grave, más largo
- 35:05y más lejano. La criatura del patio levantó la cabeza
- 35:10de golpe y respondió con otro sonido. Mi padre apretó
- 35:14la quijada y dijo en voz baja que ya había
- 35:17llegado el otro. Mi tío soltó una grosería, mi abuela
- 35:22cerró la mano sobre el rosario. Yo no sabía quién
- 35:26era ese otro, pero bastó verles la cara para entender
- 35:29que la situación acababa de empeorar. La criatura giró hacia
- 35:34el fondo del patio y salió de la luz en
- 35:36dos brincos. Después se oyó el golpe de la cerca
- 35:40y enseguida un choque de cuerpos. El ruido fue brutal,
- 35:45se oyó tierra revuelta, golpes secos, gruñidos, ramas quebrándose y
- 35:50un chillido que se cortó de golpe. Los perros empezaron
- 35:55a ladrar desde lejos. Mi padre le hizo una seña
- 35:59a mi tío y los dos salieron hacia la parte
- 36:02de atrás. mi abuela se quedó en la puerta rezando
- 36:06y mirando hacia el fondo yo me arrastré para asomarme
- 36:10mejor no vi toda la pelea pero alcancé a ver
- 36:14movimiento junto a la cerca rota la lámpara alumbraba poco
- 36:19hasta allá aún así vi huellas grandes en el patio
- 36:24marcas de arrastre y gotas de sangre que iban hacia
- 36:27el fondo no era una sola mancha eran varias separadas
- 36:32y frescas La sangre brillaba con la luz. Mi abuela
- 36:37me vio inclinado en la puerta y me jaló del
- 36:40hombro con fuerza, me arrastró hasta la cocina y me
- 36:43metió debajo de la mesa. A Ernesto lo metió conmigo
- 36:47y nos dijo que no saliéramos hasta que ella hablara.
- 36:52No le respondimos y nos quedamos ahí. Debajo de la
- 36:56mesa el tiempo se volvió raro. Yo solo escuchaba y
- 37:00afuera siguieron los gruñidos. Luego sonó un disparo. Pasaron unos
- 37:06segundos y sonó otro. Después se hizo un silencio pesado.
- 37:12Seguían los grillos y el ruido del campo, pero la
- 37:15pelea ya había terminado. Ernesto tenía la cara blanca, yo
- 37:21sentía las piernas duras y los brazos helados. Pensé en
- 37:25lo que había visto en el patio y no encontraba
- 37:28una explicación normal. No era un perro, No era un hombre,
- 37:33y no era un animal que se hubiera metido por casualidad.
- 37:38Era otra cosa, y mi familia la conocía desde antes.
- 37:43Mi padre tardó en volver, pero cuando por fin entró,
- 37:46traía la camisa rota y sangre en una mano. Mi
- 37:50tío venía detrás con una cuerda arrastrando por el suelo.
- 37:55Los dos respiraban con esfuerzo. Mi abuela les preguntó si
- 37:59seguía vivo, mi padre respondió que sí, pero por poco.
- 38:04Luego dijo un nombre. Dijo Santiago. Yo me quedé quieto,
- 38:10pues Santiago era hermano de mi abuelo. Vivía en un
- 38:14cuarto aparte detrás de la bodega, trabajaba solo casi todo
- 38:18el tiempo. Hablaba poco y entraba a la casa solo
- 38:22cuando era necesario. Yo lo conocía desde niño y Siempre
- 38:27lo vi apartado de todos, seco para hablar y duro
- 38:30para mirar, pero nunca lo relacioné con lo que acabábamos
- 38:34de ver. Mi padre y mi tío salieron otra vez
- 38:37por la puerta trasera. Volvieron cargando una cobija pesada, la
- 38:43subieron entre los dos y la acomodaron sobre la mesa
- 38:46de la cocina. La tela venía manchada de sangre, mi
- 38:50abuela la abrió por un lado. Entonces lo vi. Era Santiago.
- 38:56No tenía pelo en el cuerpo y no tenía garras,
- 38:59era un hombre viejo, flaco, herido, con la ropa rota
- 39:04y el pecho cubierto de sangre. Respiraba con dificultad. En
- 39:09el costado tenía heridas largas y profundas y en una
- 39:13pierna traía otro desgarro. Tenía tierra en el cuello, sangre
- 39:18en la barba y una mano cerrada con fuerza sobre
- 39:21la cobija. Abrió los ojos un momento y volvió a cerrarlos.
- 39:27Yo no sentí alivio al ver lo humano, sentí otra cosa.
- 39:31Sentí vergüenza. Salía a escondidas para demostrar que todos exageraban.
- 39:38Horas antes me burlaba en silencio de la regla de
- 39:41la casa, ahora tenía enfrente a un hombre de mi familia, malherido,
- 39:46sacado del mismo lugar donde dos criaturas acababan de pelear
- 39:50en la oscuridad. Nadie me explicó nada en ese momento,
- 39:54pero no hacía falta... yo ya había visto demasiado Santiago
- 39:59estaba en esa mesa y la criatura del patio había
- 40:03desaparecido la sangre venía del fondo del rancho mi familia
- 40:09actuaba con una rutina vieja y yo entendí desde esa
- 40:13noche que la regla de cerrar la casa no era
- 40:16un capricho era una defensa lo acostaron sobre la mesa
- 40:21de la cocina y ahí entendí que los mayores ya
- 40:24habían pasado por noches así Mi abuela abrió el botiquín,
- 40:28mi padre y mi tío le quitaron la camisa a
- 40:31Santiago y empezaron a limpiarle la sangre. Tenía heridas profundas
- 40:36en el costado y en una pierna. Eran tajos largos
- 40:41y rectos. Santiago abría los ojos por momentos y apretaba
- 40:46la mandíbula. Mi abuela nos sacó a Ernesto y a
- 40:49mí al corredor, nos dejó sentados contra la pared mientras
- 40:53ellos seguían adentro. Desde ahí oíamos pasos, agua cayendo en
- 40:58una cubeta y frascos abriéndose. Pasó un rato antes de
- 41:02que mi padre saliera a hablarnos. Se sentó frente a
- 41:06nosotros y nos pidió que contáramos todo desde el principio.
- 41:11Quería saber dónde estábamos y en qué momento esa cosa
- 41:14corrió hacia nosotros. Le contamos todo y no nos interrumpió.
- 41:21Cuando terminamos, bajó la cabeza y se quedó callado. Mi
- 41:25abuela salió detrás de él y dijo que ya no
- 41:28tenía sentido seguir escondiéndolo. Lo primero que aclaró fue que
- 41:33Santiago era familia directa, pues era hermano menor de mi abuelo.
- 41:38Ese terreno también era suyo. No vivía en ese cuarto
- 41:43por trabajo ni por lástima. Luego dijo lo que yo
- 41:47no esperaba escuchar. Dijo que el Nahual que habíamos visto
- 41:51junto al patio era él. Yo no respondí, y Ernesto tampoco.
- 41:57Mi padre siguió hablando, y dijo que desde muchos años
- 42:00atrás entraba otro Nahual al rancho. Rondaba la casa, se
- 42:05acercaba al ganado y volvía del monte. Al principio pensaron
- 42:10en animales, después pensaron en brujería, y luego dejaron de
- 42:15buscar otra explicación. Le pregunté quién les había dicho que
- 42:19era un Nahual. Mi padre respondió que primero lo dedujeron
- 42:24por lo que vieron y por los rastros, después una
- 42:26persona del pueblo les confirmó que eso existía. Entonces pregunté
- 42:32por qué Santiago estaba metido en eso. Mi abuela me respondió.
- 42:37Dijo que Santiago tomó una decisión cuando entendió que el
- 42:41otro no iba a dejar el rancho en paz. Dijo
- 42:44que hizo un pacto con el diablo para poder volverse
- 42:48lo mismo que entraba del monte. Lo hizo para defender
- 42:52la tierra y a la familia. Mi padre añadió que
- 42:56ellos lo supieron por los años. Santiago desaparecía de noche,
- 43:00volvía herido y salía cada vez que llegaba ese sonido.
- 43:05También dijo que ese pacto no le dio control completo.
- 43:09Le dio fuerza y resistencia, pero lo fue dejando peor.
- 43:14Por eso Santiago vivía aparte y por eso hablaba poco.
- 43:19Mi tío salió de la cocina y dijo que, si
- 43:21Ernesto y yo no hubiéramos salido esa noche, la pelea
- 43:25se habría dado lejos del patio. Yo no contesté. Le
- 43:30pregunté a mi padre por qué nunca nos dijeron la verdad.
- 43:34Me respondió que un muchacho no carga una cosa así
- 43:37sin que le cambie la vida. También me dijo que
- 43:41yo habría querido verlo con mis propios ojos. No pude negarlo,
- 43:46esa noche salí por terquedad. Antes del amanecer me dejaron
- 43:50entrar a la cocina. Santiago seguía vivo, pero estaba muy débil.
- 43:57Tenía la respiración corta. Mi abuela le cambiaba las vendas,
- 44:02yo me acerqué. Santiago abrió los ojos y me pidió agua.
- 44:08Se la di, tomó poco, y después me dijo que
- 44:11no volviera a salir cuando cerraran la casa. Dijo que
- 44:15el otro seguía vivo. Santiago murió tres días después. Mi
- 44:21familia no hizo velorio abierto, lo enterraron dentro del terreno,
- 44:25lejos de la casa. Nadie habló de eso fuera de
- 44:29la familia, y desde entonces, cada vez que voy al rancho,
- 44:33entro antes de que cierren la puerta. Vi a esa
- 44:37cosa correr sobre dos piernas, las marcas en la pared,
- 44:41vi la sangre en el patio, y vi a Santiago
- 44:44en la mesa, herido. Eso fue lo que pasó esa noche,
- 44:48lo demás me lo dijeron mi abuela y mi padre.
- 44:52Yo lo cuento igual, sin agregar nada, lo que sí
- 44:55aseguro es esto, el Nahual que cuidaba el rancho era
- 44:59un hombre de mi familia. Según ellos, hizo un pacto
- 45:03con el diablo para defender la casa del otro que
- 45:06venía del monte. Yo estuve ahí, salí cuando no debía
- 45:11y entendí por qué esa puerta se cerraba siempre igual.
- 45:22Recuerdo bien la llegada a la base porque el camino
- 45:25fue más largo de lo esperado. Avanzamos por una brecha
- 45:29estrecha abierta a golpes de machete y maquinaria ligera hasta
- 45:34que el monte se cerró por completo alrededor. La base
- 45:38estaba instalada en una zona selvática de Chiapas en un
- 45:42claro irregular donde la tierra aún mostraba raíces expuestas y
- 45:46troncos cortados a medias. No era una instalación definitiva Eran
- 45:51carpas grandes, estructuras metálicas ligeras, un cerco simple y un
- 45:56área delimitada para vehículos, descanso y guardia. Desde el primer
- 46:03día la rutina quedó establecida, turnos claros, recorridos alrededor del perímetro,
- 46:09salidas cortas para verificar puntos cercanos y vigilancia constante durante
- 46:14la noche. La base funcionaba, el equipo estaba completo y
- 46:19el ambiente era serio, sin tensión innecesaria. Nadie hablaba de
- 46:25amenazas concretas, ni de problemas previos en la zona. La
- 46:31selva rodeaba todo a pocos metros, y más allá del cerco,
- 46:34la vegetación se cerraba de inmediato. Árboles altos, hojas anchas,
- 46:40llanas colgando y un suelo blando que se hundía con facilidad.
- 46:46Durante el día, el calor se acumulaba entre las carpas,
- 46:49y por la noche, la humedad empapaba la ropa y
- 46:52hacía que el metal se enfriara rápido. Los primeros cambios
- 46:58aparecieron en los recorridos. En zonas donde no se había
- 47:03abierto paso, comenzaron a marcarse líneas en la maleza. No
- 47:08eran caminos definidos, pero sí trayectos repetidos. La vegetación estaba aplastada,
- 47:15inclinada siempre en la misma dirección, como si algo pesado
- 47:19hubiera pasado varias veces por ahí. Esos trayectos no coincidían
- 47:24con nuestras rutas ni con el movimiento habitual de animales conocidos.
- 47:31Al poco tiempo aparecieron huellas cerca del perímetro, siempre afuera
- 47:35del cerco, nunca dentro. Eran grandes, profundas, con bordes irregulares.
- 47:43Algunas parecían humanas en forma general, pero demasiado largas y anchas.
- 47:49Otras mostraban dedos más separados de lo normal y el
- 47:52peso que marcaban en el suelo era mayor al de
- 47:55cualquier persona cargada con equipo. Las huellas no se dispersaban,
- 48:01formaban semicírculos alrededor de la base a distancias similares. Durante
- 48:08los recorridos nocturnos comenzaron los sonidos. Pasos pesados entre los
- 48:13árboles ramas gruesas doblándose y golpes secos contra los troncos.
- 48:19No eran ruidos constantes, aparecían en momentos específicos, casi siempre
- 48:25cuando el turno estaba cambiando o cuando alguien salía del cerco,
- 48:29para una revisión rápida. Las linternas no alcanzaban a mostrar nada,
- 48:35pues la vegetación absorbía la luz y devolvía sólo sombras cortadas.
- 48:42Una madrugada, al revisar el perímetro, encontramos un poste del
- 48:46cerco torcido hacia adentro. No estaba roto, pero el metal
- 48:51estaba doblado, como si lo hubieran empujado con fuerza desde afuera.
- 48:56A pocos metros, la tierra mostraba huellas recientes, todavía húmedas.
- 49:03No había marcas de arrastre ni de pelea, solo el
- 49:06cerco deformado y el suelo hundido. Días después, una caja
- 49:12con equipo que se había dejado junto a una carpa
- 49:15apareció movida, no estaba volcada ni dañada. Había sido arrastrada
- 49:20varios metros, dejada justo en el límite de la maleza. Alrededor,
- 49:26el suelo mostraba marcas de algo que se había detenido
- 49:29ahí un momento y nadie del turno reconoció haberla movido.
- 49:35Los soldados locales empezaron a cambiar sus recorridos. No lo
- 49:40decían de forma directa, pero evitaban ciertos puntos y cuando
- 49:45se les asignaba una ruta, proponían otra. Decían que el
- 49:50terreno era complicado, que el suelo cedía o que la
- 49:53vegetación engañaba. En los mapas improvisados, esos puntos comenzaban a
- 49:59quedar siempre fuera del trazo final. Una noche, durante mi
- 50:05turno de guardia, escuché pasos claros a pocos metros del cerco.
- 50:11No eran rápidos, se movían despacio, con peso. Las hojas
- 50:16se aplastaban una por una y el sonido se detuvo
- 50:19justo frente a mí, separado sólo por la malla y
- 50:22la oscuridad, apunté la linterna y la luz me mostró troncos,
- 50:27ramas y una silueta baja que se movió hacia atrás
- 50:29y se retiró caminando. Al día siguiente encontramos marcas nuevas
- 50:37en ese mismo punto. La tierra estaba removida, había huellas
- 50:42de manos grandes, con dedos largos, apoyadas como si alguien
- 50:46se hubiera inclinado para observar para adentro. A la altura
- 50:51del cerco, varias hebras metálicas estaban raspadas como si algo
- 50:55las hubiera tocado con fuerza. Los animales comenzaron a aparecer
- 51:01muertos cerca de la base. No dentro, siempre afuera. Perros
- 51:07de comunidades cercanas pequeños mamíferos y aves grandes. Los cuerpos
- 51:13mostraban desgarres limpios, huesos expuestos y marcas profundas en el
- 51:18cuello y el torso. No había restos dispersos, los dejaban completos, acomodados,
- 51:25visibles desde el cerco. En una salida corta, uno de
- 51:31los soldados locales se detuvo en seco, señaló el monte
- 51:34y dijo que ahí nos siguiéramos. No explicó más, Solo
- 51:39se quedó quieto, mirando entre los árboles. A unos metros,
- 51:44vi una figura moverse entre la vegetación. Era alta, encorvada,
- 51:50con una forma que no correspondía a ningún animal que
- 51:53yo conociera. Caminaba erguida unos pasos y luego apoyaba las
- 51:58manos en el suelo para avanzar. Regresamos a la base
- 52:04sin hablar y esa noche, los sonidos se repitieron desde
- 52:07distintos puntos. No se acercaron al mismo lugar dos veces,
- 52:12solo rodeaban y marcaban presencia. Dejaban huellas nuevas cada vez.
- 52:21Al amanecer, al revisar el perímetro completo, entendí el patrón.
- 52:26Las marcas no eran al azar, medían nuestras distancias, nuestros
- 52:31tiempos y nuestros recorridos. El monte ya conocía la forma
- 52:36de la base mejor que nosotros. Ahí comenzó todo. El
- 52:42recuerdo continúa con una salida corta, una patrulla de rutina
- 52:46que se hacía casi todos los días para revisar puntos cercanos.
- 52:52No era una exploración profunda ni un avance largo, era
- 52:56una ruta de rutina. Éramos pocos, con el equipo justo,
- 53:01siguiendo la misma ruta que ya conocíamos. Yo iba con
- 53:06el grupo, salimos de la base y avanzamos hacia una
- 53:09zona donde el terreno se abría un poco antes de
- 53:12volver a cerrarse con vegetación espesa en plena selva de Chiapas.
- 53:19Desde los primeros metros noté que el suelo estaba más
- 53:22marcado que otras veces. Las huellas recientes corrían en paralelo
- 53:27a nuestro paso, profundas, largas, repetidas y como si algo
- 53:32pesado se hubiera desplazado junto a nosotros sin cruzarse. No
- 53:37eran rastros antiguos, el lodo aún estaba fresco. Pero seguimos avanzando, atentos,
- 53:44revisando el entorno, con el arma lista y la vista
- 53:48fija en el monte. El primer Nahual se dejó ver
- 53:52entre los árboles, estaba a varios metros, parcialmente cubierto por
- 53:57la vegetación. El cuerpo era grande y encorvado, con los
- 54:02brazos largos que casi tocaban el suelo. El pelo le
- 54:06cubría la espalda y parte del rostro, y tenía una
- 54:10mirada muy aterradora, con los ojos de un color rojizo.
- 54:14Giró la cabeza hacia nosotros y se internó entre la
- 54:18maleza con un movimiento seguro, sin apuro. Seguimos avanzando, no
- 54:23cambiamos la ruta. A los pocos pasos apareció otro Nahual
- 54:28del lado contrario, moviéndose entre hojas y troncos marcando presencia
- 54:34más adelante surgió un tercero y luego otro más cerrando
- 54:38el paso por detrás el grupo se cerró de inmediato
- 54:44nadie dio la orden y el monte dejó de sentirse
- 54:47amplio cada intento de avance encontraba una figura desplazándose para
- 54:53cortar otro ángulo las rutas se fueron cerrando sin necesidad
- 54:58de bloqueos visibles Los nahuales no atacaban todavía, se movían alrededor,
- 55:05midiendo distancias, forzándonos a agruparnos. Uno de los soldados se
- 55:11quedó unos pasos atrás, al revisar una marca en el suelo.
- 55:16Cuando volteé, ya no estaba con nosotros. Un golpe seco
- 55:21sonó a la derecha, fuerte, seguido de un ruido húmedo.
- 55:26Corrimos hacia ahí y lo encontramos arrastrado fuera del sendero,
- 55:30El cuerpo estaba torcido en una posición imposible. El cuello
- 55:35abierto de lado a lado y la sangre empapaba la tierra.
- 55:39No hubo señales de forcejeo largo, el ataque fue directo
- 55:43y preciso. Ahí empezó el ataque abierto. Un Agual salió
- 55:50de frente y se lanzó contra uno de los nuestros,
- 55:52el impacto lo estrelló contra un tronco con un sonido seco,
- 55:57como madera partiéndose. Otro Nahual apareció por el costado y
- 56:02jaló a un segundo soldado hacia la maleza. Disparamos y
- 56:06las balas impactaron en los cuerpos, se notaba el golpe
- 56:10en la carne, pero no se detenían. Entraban, golpeaban y
- 56:15se retiraban de inmediato para volver desde otro punto. El
- 56:21monte se volvió una trampa cerrada, pues los ataques eran cortos,
- 56:26coordinados y siempre desde ángulos distintos. Nos obligaban a girar,
- 56:31a cubrir varios frentes al mismo tiempo. Se escuchaba su
- 56:36respiración pesada y el sonido de uñas clavándose en troncos
- 56:40y tierra. No gritaban. Se movían con fuerza y control.
- 56:48Uno de los soldados cayó herido grave, un tajo profundo
- 56:51le cruzaba el pecho desde el hombro hasta las costillas.
- 56:56El aire le salía con dificultad en respiraciones cortas. Lo
- 57:01cargamos entre dos, mientras los demás intentaban abrir paso, pero
- 57:05cada paso pesaba más. El suelo se hundía bajo el
- 57:09peso y la vegetación cerraba el camino. Los nahuales seguían
- 57:14moviéndose alrededor, visibles entre los árboles, marcando el ritmo de
- 57:19la retirada. Intentamos avanzar con disparos, buscando espacio, pero solo
- 57:26conseguíamos segundos. Las figuras se apartaban y reaparecían más adelante.
- 57:33Retrocedimos sin perder al herido, pero en una zona un
- 57:36poco más abierta, noté que otro más faltaba. No lo
- 57:41vimos caer y no escuchamos su grito, simplemente dejó de
- 57:45estar con nosotros. Seguimos avanzando hacia la base y los
- 57:51nahuales ya no atacaban de frente. Caminaban paralelos a nuestro
- 57:56movimiento y a cierta distancia, observando. Algunos avanzaban erguidos, otros
- 58:03apoyando manos y pies sobre el suelo. Sus cuerpos mostraban
- 58:08una mezcla clara de rasgos humanos y animales. El pelo
- 58:12cubría partes del torso y la cara, y los ojos
- 58:15reflejaban la poca luz que lograba entrar entre los árboles.
- 58:21Llegamos al punto donde el terreno comenzaba a despejarse, y
- 58:25ahí se detuvieron. Los Nahuales no avanzaron más, solo se
- 58:30quedaron en el límite de la vegetación, observando, como si
- 58:34ese punto marcara algo para ellos. No cruzaron, y no
- 58:39intentaron cerrar el último tramo, solo se quedaron ahí, mirando
- 58:44como regresábamos. Entramos a la base incompletos, un muerto confirmado,
- 58:51uno desaparecido, y un herido grave. Nadie nos siguió hasta
- 58:56el cerco, el monte se cerró detrás de nosotros y
- 58:59los sonidos se apagaron de golpe. El herido sobrevivió esa noche,
- 59:05pero quedó marcado para siempre. Días después, el cuerpo del
- 59:10primero apareció cerca del sendero por donde habíamos pasado. Estaba entero,
- 59:16sin equipo, colocado de forma visible, como si lo hubieran
- 59:20dejado ahí a propósito. Esa misma noche, uno de los
- 59:26soldados locales, nos dijo lo que eran sin rodeos, y
- 59:30lo dijo en voz baja, con seguridad y sin explicar nada.
- 59:35Nos dijo que eran abuales, que ellos ya habían tenido
- 59:38advertencias sobre ellos, y nos relataron algunas historias sobre ellos
- 59:43y los ataques, similares en otros lugares. El miedo me
- 59:47recorrió el cuerpo por completo. Nadie pidió aclaraciones y nadie discutió,
- 59:55pero desde ese momento dejó de tratarse de huellas, figuras
- 59:59o animales. Lo que nos atacó tenía nombre, control del
- 1:00:04terreno y conocía cada uno de nuestros movimientos. Después del ataque,
- 1:00:10la base dejó de salir al monte. Los recorridos se
- 1:00:15suspendieron y el perímetro se convirtió en el único límite operativo,
- 1:00:19las órdenes que llegaban eran parciales, siempre tarde, enfocadas en
- 1:00:24resistir y esperar indicaciones más claras. Se reforzó la guardia,
- 1:00:30se reorganizaron turnos y se concentró el equipo útil en
- 1:00:33el centro del campamento. La selva quedó afuera, cerrada y observando.
- 1:00:41Las noches cambiaron de inmediato. Los nahuales comenzaron a acercarse
- 1:00:46con regularidad, no aparecían todos juntos ni atacaban de golpe.
- 1:00:52Se mostraban desde distintos puntos, primero a distancia, luego cada
- 1:00:57vez más cerca. Caminaban alrededor del cerco, visibles entre los árboles,
- 1:01:03marcando trayectorias claras. Golpeaban L.S. estructuras externas, doblaban láminas y
- 1:01:10arrancaban tablas sueltas. Los vehículos que habían quedado fuera del
- 1:01:16perímetro aparecieron dañados, con puertas arrancadas y cofres abiertos a
- 1:01:20la fuerza. Los golpes no eran al azar, siempre afectaban
- 1:01:25lo que servía para moverse o comunicarse. En una madrugada,
- 1:01:31un generador instalado fuera del cerco apareció destruido. Los cables
- 1:01:36estaban arrancados y el cuerpo metálico tenía marcas profundas, como
- 1:01:41si lo hubieran golpeado con algo pesado en repetidas veces.
- 1:01:46El ruido había sido claro durante la noche, pero nadie salió.
- 1:01:51Al amanecer, el daño era evidente. La base comenzó a
- 1:01:56quedarse sin energía en tramos largos. Las figuras ya no
- 1:02:01se escondían, se detenían frente al cerco, a pocos metros, observando.
- 1:02:08Algunos se apoyaban en cuatro extremidades, otros se quedaban erguidos,
- 1:02:12con el torso inclinado hacia adelante. El pelo les cubría
- 1:02:17partes del cuerpo y la cara, los ojos reflejaban la
- 1:02:20luz de las linternas, y sus respiraciones se escuchaban claras,
- 1:02:24lentas y controladas. El ataque final llegó cuando se intentó
- 1:02:30evacuar de forma parcial. La orden fue mover a los
- 1:02:34heridos y al personal no esencial, por una ruta corta
- 1:02:38que ya se conocía. El plan era simple y rápido.
- 1:02:43Preparar los vehículos, abrir paso y salir en grupos pequeños.
- 1:02:49pero los Nahuales entraron en el momento exacto. Fue un
- 1:02:55ataque masivo ni caótico, y fue directo. Entraron por puntos
- 1:03:00específicos del cerco, donde las estructuras ya estaban debilitadas. Dos
- 1:03:06de ellos derribaron una sección metálica con facilidad, otros se
- 1:03:10metieron por el área de vehículos. Atacaron primero radios, generadores
- 1:03:16y armas almacenadas, y el campamento se desorganizó en segundos.
- 1:03:23Uno de los nahuales se lanzó contra un soldado que
- 1:03:26intentaba subir a un vehículo. Lo arrancó de la puerta
- 1:03:30y lo estrelló contra el suelo. Otro atacó a dos
- 1:03:34más que cargaban equipo médico, los golpes eran precisos, dirigidos
- 1:03:39a inmovilizar o separar. No había movimientos innecesarios, cada entrada
- 1:03:44dejaba a alguien fuera de combate. Los disparos se mezclaron
- 1:03:50con gritos y el sonido de metal retorciéndose, aunque las
- 1:03:53balas impactaban, pero los nahuales seguían avanzando. Entraban, golpeaban y
- 1:04:00se retiraban para volver desde otro ángulo. En minutos, la
- 1:04:05base dejó de funcionar como punto defensivo y el cerco
- 1:04:09ya no existía como límite. Vi caer a varios, algunos
- 1:04:15fueron arrastrados hacia la selva, Otros quedaron inmóviles en el suelo,
- 1:04:19con heridas abiertas y huesos expuestos. No hubo tiempo de
- 1:04:24contar pérdidas, todo se redujo a moverse o quedarse. Tomé
- 1:04:30la decisión de salir por una ruta que ya había
- 1:04:33recorrido en días anteriores. No fue improvisación, ya conocía ese
- 1:04:39tramo del monte, sabía donde el suelo se mantenía firme
- 1:04:42y en donde la vegetación se abría lo suficiente para
- 1:04:46avanzar rápido. me uní a un grupo reducido que se
- 1:04:50movía en la misma dirección. La huida fue directa, sin
- 1:04:55disparos innecesarios y sin detenerse. El monte nos rodeó de inmediato,
- 1:05:01los sonidos de la base quedaron atrás. Escuchábamos movimientos paralelos,
- 1:05:07ramas doblándose, pasos pesados acompañando el avance. Pero los nahuales
- 1:05:13no atacaron al grupo en ese tramo, se mantenían a distancia,
- 1:05:17visibles en ciertos puntos, marcando el camino. En una zona baja,
- 1:05:24uno del grupo tropezó y cayó, y aunque intentamos levantarlo,
- 1:05:29un agual apareció de entre los árboles y lo jaló
- 1:05:31hacia la maleza con una fuerza seca. No hubo gritos largos,
- 1:05:36y no hubo tiempo de reaccionar, así que seguimos avanzando,
- 1:05:41tratando de mantenernos con vida. Llegamos a un punto donde
- 1:05:46el terreno se abría y la vegetación se hacía menos densa.
- 1:05:51Ahí los sonidos comenzaron a alejarse, los nahuales se detuvieron
- 1:05:55en el límite del monte, no cruzaron, y se quedaron observando,
- 1:06:00como si ese espacio marcara el final para ellos. Seguimos
- 1:06:05caminando hasta que el cuerpo ya no respondía igual, y
- 1:06:09horas después, encontramos un camino de terracería y continuamos hasta
- 1:06:14un punto seguro. Éramos pocos, cansados, heridos y sin equipo completo.