Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / NAHUALES Del Diablo: La Última Cacería De Humanos - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:06like y comparte, sin más, comenzamos. Crecí en un pueblo
- 0:15grande y antiguo del estado de Veracruz, levantado entre cañaverales,
- 0:19ríos anchos y montes espesos, que por la tarde se
- 0:23cubren de bruma. Las casas de adobe se acomodan a
- 0:27lo largo de calles empedradas que suenan bajo las llantas
- 0:30de los triciclos y el paso de las bestias. En
- 0:34el centro se alza una iglesia de muros gruesos y
- 0:37torre baja con campana gastada por procesiones de generaciones. Los domingos,
- 0:43el mercado ocupa media plaza con puestos de madera, sobre
- 0:48los tablones se apilan plátano macho, yuca, chayote, jaiba azul
- 0:52en tinas con hielo, queso fresco envuelto en hojas, piloncillo
- 0:57acomodado en conos. El olor a comal, a pescados recién
- 1:01sacados del río y a caña molida, se mezcla con
- 1:05la música que sale de una bocina vieja cuando se
- 1:08arma el fandango y la tarima recibe el taconeo de
- 1:11jaraneros que tocan sin prisa. Las fiestas patronales levantan castillos
- 1:17de pirotecnia, el torito recorre las calles y los niños
- 1:21corren cuidando la chispa. En temporada de zafra, las tolvas
- 1:26del ingenio pasan cargadas y el aire trae un olor
- 1:29dulzón a bagazo. Desde niño escuché historias que se repetían
- 1:36con el mismo tono con que se comparten los avisos importantes.
- 1:40Los viejos se sentaban junto a la sombra de los almendros,
- 1:43con sombrero ladeado y machete envainado, y contaban de hombres
- 1:47que hicieron pactos con el diablo para transformarse en bestias.
- 1:53No hablaban de fantasmas ni de luces lejaneras, describían cuerpos
- 1:57grandes cubiertos de pelaje oscuro, garras capaces de rajar una puerta,
- 2:02dientes amarillentos como machetes viejos, y ojos rojos que brillaban
- 2:07entre la maleza como brasas vivas. Decían que esos seres
- 2:11caminaban con paso pesado en los bordes de los cañaverales
- 2:15y que sus gruñidos eran tan graves que hacían callar
- 2:19a los perros del barrio. Aseguraban que podían cambiar de
- 2:23forma al caer la noche. Al principio tomé esas historias
- 2:29como advertencias para asustar a los chamacos. Mis tías contaban
- 2:33que conviene entrar temprano, que la calle después de cierto
- 2:37toque de campana ya no pertenece a la gente. Mis
- 2:40primos se reían y hacían apuestas sobre quién aguantaría más afuera.
- 2:46Crecí pensando que los rumores servían para mantener el orden,
- 2:50en un pueblo donde todos se conocen, y donde la
- 2:53oscuridad llega de golpe cuando las nubes cubren la luna,
- 2:56con el tiempo, los relatos dejaron nombres y fechas. aparecieron
- 3:02corrales con gallinas y puercos desangrados sin que el suelo
- 3:05mostrara arrastre, quedaban sólo marcas limpias en el cuello, como
- 3:10de colmillos que entran y salen con precisión, en la mañana,
- 3:14algunos vecinos encontraban pezuñas enormes impresas junto a la cerca,
- 3:18mezcladas con huellas alargadas que no parecían de hombre ni
- 3:22de bestia conocida, en la ribera del río, pescadores hallaban
- 3:27perros reventados de un costado, y a pocos metros, la
- 3:31tierra apisonada por algo pesado. La vida cotidiana siguió su curso,
- 3:37pero con modificaciones que se notan aunque nadie las diga
- 3:41en voz alta, las casas reforzaron puertas con travesaños de
- 3:45madera y clavos largos en los caminos que salen a
- 3:48los cañaverales. Los comités de barrio clavaron cruces de madera
- 3:52recién cortada y enterraron botellas con sal en la base
- 3:56de los postes. La campana de la iglesia sonó más
- 4:00temprano durante varios meses y los comerciantes empezaron a recoger
- 4:05los puestos antes de que cayera la tarde. El pregonero
- 4:10dejó de pasar en la noche y la patrulla quedó
- 4:12de adorno cuando entendieron que su sirena no espantaba nada.
- 4:17Las rafias que cubren los puestos del mercado amanecían rasgadas
- 4:21con cortes rectos sobre la lona. Las conversaciones tomaron un
- 4:27rumbo serio, los ancianos aseguraban que el pacto con el
- 4:31diablo no se firma con tinta, se sella con encargo
- 4:34y sangre. Decían que algunos hombres, por ambición o venganza,
- 4:40subieron a cuevas del cerro para ofrecer nombres a cambio
- 4:43de fuerza. A partir de ahí, cada cierto tiempo, la
- 4:48voz que manda el mal pide pago, no se trataba
- 4:51de hambre de animal, se trataba de oficio, salir en
- 4:54grupo a rondar casas y escoger a quienes fueron marcados.
- 4:59Los viejos hablaban de velas negras consumidas en la orilla
- 5:02de una cueva, de restos de animales clavados en estacas,
- 5:06como señales de territorio, y de árboles rasgados a la
- 5:10altura de un hombre montado a caballo. También decían que
- 5:15algunos regresaron con el pellejo abierto, por tres zarpazos paralelos,
- 5:19después de intentar seguir un gruñido entre la caña. La
- 5:25geografía del pueblo parecía hecha para esconder cosas, los montes
- 5:29suben con lomas pobladas de encino y jonote, los cañaverales
- 5:33forman pasillos que cambian con el viento, el río baja
- 5:37ancho y lento, con remansos donde el agua se queda
- 5:40quieta y crece la vegetación, y los manglares del tramo
- 5:43bajo se vuelven laberinto cuando cae la tarde. Caminos de
- 5:48terracería se pierden entre potreros y regresan a la carretera
- 5:52en ángulos raros. Por ahí, en las horas en que
- 5:56el calor afloja, se escuchan crujidos de caña cortada y
- 6:00pasos que se disimulan entre grillos. Un vecino de la
- 6:04colonia de arriba me contó que al filo de medianoche
- 6:08vio dos puntos rojos atravesar el cañal como si flotaran
- 6:12y que el perro que iba con él se echó
- 6:15panza abajo con la cola entre las patas. Lo dijo
- 6:18sin adornos, con esa seriedad que sólo tienen los hombres
- 6:22que se levantan antes del amanecer para trabajar. Mi familia
- 6:27ajustó hábitos, mi madre empezó a meter a la casa
- 6:31cualquier cubeta, costal o herramienta que quedara en el patio,
- 6:35mi padre aseguró el corral con varilla y amarró bien
- 6:38las puertas del gallinero. Mis tías colocaron ramos de pirul
- 6:42y albahaca en marcos de ventanas y pegaron una cruz
- 6:45de palma en el dintel. En la esquina, el comité
- 6:49clavó una cruz más grande, y un señor de la
- 6:52calle del fondo pasó a ofrecer esbotos pequeños con forma
- 6:56de corazón para colgar en la entrada. Las pláticas en
- 7:00la tienda giraban en torno a lo mismo, animales trabajados,
- 7:04niños que dejaron de jugar fuera después del atardecer, hombres
- 7:08que organizaron rondines con lámparas y machetes, y que aún así,
- 7:13regresaban con la sensación de que algo caminaba a su
- 7:16lado sin mostrarse. Una noche, durante la fiesta del santo,
- 7:22la tarima quedó sola antes de que apagaran la bocina,
- 7:25el castillo ardió con su propia luz y aún así,
- 7:29la gente se replegó hacia la iglesia. El sacristán, que
- 7:34nunca pierde el humor, recogió rápido y se encerró, esa
- 7:38imagen me quedó grabada, la plaza iluminada por cohetes y
- 7:42los puestos ya cubiertos, las jaranas guardadas, y el olor
- 7:46a pólvora que se mezclaba con el miedo. Desde la
- 7:50oscuridad del monte llegaba un rumor grave, continuo, como respiración
- 7:55grande escondida en el follaje, los perros no respondieron y
- 7:59las madres apuraron a sus hijos por las muñecas y
- 8:02nadie necesitó explicación. A partir de entonces, entendí que en
- 8:09mi pueblo las historias sobre Nahuales no pertenecían a las
- 8:13anécdotas para espantar niños, formaban parte del sistema de defensa
- 8:17de la comunidad. Se reforzaban puertas, se marcaban caminos con cruces,
- 8:23se guardaba la calle a ciertas horas y se encendían velas.
- 8:28Los ancianos mantenían la misma sentencia sin levantar la voz,
- 8:32esos seres no cazan por hambre ni por gusto, obedecen encargos.
- 8:38Cada cierto tiempo, el diablo les exige víctimas humanas como
- 8:42pago por el poder que les concedió, y las patrullas,
- 8:46las sirenas y los candados sirven de poco, cuando el
- 8:49nombre de alguien ya salió de una boca que pactó
- 8:52en el cerro. Tenía 12 años cuando vi por primera vez
- 8:57a una de esas criaturas, la noche estaba pesada, sin viento,
- 9:02y la luna apenas se asomaba entre las nubes, me
- 9:05había levantado para ir al baño, y desde la ventana
- 9:09que daba al patio, vi movimiento entre las sombras. Creí
- 9:13que era un perro grande buscando comida, pero cuando mis
- 9:17ojos se acostumbraron a la penumbra, lo vi completo. Tenía
- 9:22el lomo arqueado, cubierto de un pelaje oscuro y espeso
- 9:25que brillaba con la luz débil de la luna, su
- 9:28cuerpo era muy grande, las patas delanteras eran musculosas y
- 9:32terminaban en garras largas, que raspaban el suelo de tierra,
- 9:37el sonido era igual al de un machete arrastrándose sobre piedra.
- 9:41Cuando levantó la cabeza vi sus ojos, dos brasas encendidas
- 9:45que parecían flotar en medio de ese cuerpo enorme. Sus
- 9:50fauces se abrieron y mostraron dientes amarillentos, largos y gruesos
- 9:54como machetes viejos. De ellos caían hilos de saliva mezclados
- 9:59con sangre fresca que goteaba en el suelo. Su respiración
- 10:05ronca llenaba todo el patio, un resoplido grave que salía
- 10:09de su pecho enorme, avanzó dos pasos, y cada pisada
- 10:12sonó como si alguien dejara caer una piedra grande. Me
- 10:17quedé inmóvil, conteniendo el aire, mientras lo veía olfatear el viento,
- 10:22levantar la cabeza y gruñir. Ese sonido fue suficiente para
- 10:26que el perro de mi vecino, un animal bravo acostumbrado
- 10:30a cuidar ganado, se quedara mudo. La criatura giró hacia
- 10:35la cerca y en un salto la pasó sin esfuerzo,
- 10:38perdiéndose entre los arbustos, me quedé temblando, con las manos frías,
- 10:43convencido de que si hubiera hecho el menor ruido, me
- 10:46habría encontrado. Al día siguiente, el rumor se expandió, en
- 10:53la colonia del río, una familia lloraba la desaparición de
- 10:56dos niños, dijeron que se levantaron en la madrugada por
- 11:00un ruido en el corral, y cuando salieron ya no
- 11:03encontraron a los menores. En el patio quedaron huellas enormes
- 11:08que partían hacia el monte, mezcladas con rastros de arrastre,
- 11:12pero no había sangre. Los hombres del pueblo organizaron una batida,
- 11:17se armaron con machetes, escopetas viejas y lámparas de mano,
- 11:21y subieron a los cañaverales. Cuando regresaron, lo hicieron con
- 11:27el rostro pálido y las camisas desgarradas, contaron que las
- 11:31balas no les hicieron nada, que vieron a la bestia
- 11:34recibir disparos y seguir corriendo, como si no la hubieran tocado.
- 11:39Uno de ellos traía unos zarpazos en el hombro, la
- 11:43camisa estaba empapada de sangre. Las historias crecieron rápido, en
- 11:49menos de una semana, varios vecinos hallaron cabras colgadas de
- 11:53los árboles, amarradas con sus propias tripas, como si alguien
- 11:57quisiera dejar un mensaje. Perros guardianes aparecían destripados sin señales
- 12:03de pelea, algunos gallineros amanecían con todas las aves muertas.
- 12:09La gente comenzó a cerrar ventanas con tablas, y los
- 12:13más viejos pusieron altares en las entradas, la iglesia sonaba
- 12:17su campana antes de la puesta del sol, un repique
- 12:20lento que anunciaba el toque de queda. Nadie caminaba después
- 12:25de esa hora, los niños dejaron de ir solos a
- 12:28la tienda, y hasta los hombres que acostumbraban tomar en
- 12:31la esquina, comenzaron a encerrarse temprano. Los rumores se mezclaban
- 12:38con miedo real, decían que había más de una criatura,
- 12:41que se movían en grupo y que las huellas encontradas
- 12:45en los patios no eran de un solo animal. En
- 12:48las calles polvorientas, los vecinos mostraban las marcas con una lámpara,
- 12:53pisadas ondas con forma de pezuña, otras alargadas con garras.
- 12:59Nadie tenía dudas de que algo rondaba cada noche, algunos
- 13:03aseguraban que los nahuales se movían como hombres cuando querían
- 13:06pasar desapercibidos, que podían caminar erguidos, y que en las
- 13:11cuevas del cerro, había ropa manchada de sangre junto a
- 13:14restos humanos. Una noche, mientras cenábamos, escuchamos el aullido de
- 13:21los perros en cadena, era un sonido desesperado, no de advertencia,
- 13:26sino de terror. Mi padre apagó la lámpara y nos
- 13:30pidió silencio, afuera se escuchó el crujido de la tierra
- 13:34bajo pisadas pesadas. Los perros dejaron de ladrar uno por uno,
- 13:39y a lo lejos, un grito humano rompió el silencio,
- 13:43un grito ahogado que se apagó de golpe. Al amanecer,
- 13:48nos enteramos de que un muchacho que cuidaba el cañal
- 13:50no volvió a su casa, encontraron su sombrero cerca de
- 13:54un árbol desgajado y huellas de sangre en las hojas,
- 13:57el comisario organizó otra búsqueda, pero regresaron sin cuerpo. El
- 14:04ambiente del pueblo cambió por completo, los puestos del mercado
- 14:08ya no se montaban de noche, las fiestas patronales se
- 14:12suspendieron y las visitas entre vecinos dejaron de existir después
- 14:16de las seis. En las puertas, la gente colgó ramos
- 14:20secos de albahaca, ajo y pirul, y los curanderos pintaron
- 14:24símbolos en las bardas con cal y carbón. Las calles
- 14:28parecían abandonadas, cuando el sol apenas empezaba a esconderse, solo
- 14:33se escuchaba el croar de los sapos y el viento
- 14:36entre los árboles. Cada familia vivía pendiente de cualquier ruido,
- 14:41mis padres ponían sillas detrás de la puerta como trancas
- 14:45improvisadas y mis abuelos dormían con escapularios en el cuello.
- 14:51Una tarde, ayudé a un vecino a cargar leña y
- 14:54me enseñó marcas en su corral, arañazos profundos en los troncos,
- 14:59como si garras largas hubieran pasado varias veces por ahí,
- 15:02me dijo que desde hace semanas sentía que lo vigilaban,
- 15:06que escuchaba respiraciones pesadas cerca de su ventana y que
- 15:10el ganado estaba inquieto. Esa misma noche se escucharon pisadas
- 15:15alrededor de su casa, y al amanecer, una de sus
- 15:19vacas apareció muerta sin gota de sangre en el cuerpo.
- 15:23El rumor de que los Nahuales estaban alimentándose para cumplir
- 15:27órdenes del diablo, comenzó a sonar fuerte, decían que el
- 15:31pueblo estaba marcado, que esos seres no cazaban al azar
- 15:35y que pronto vendrían por una persona. Mis noches se
- 15:40llenaron de miedo, dormía con los ojos abiertos, esperando escuchar
- 15:45los pasos en el patio, cada crujido me ponía el
- 15:48corazón en la garganta. A través de la ventana, veía
- 15:52como la neblina cubría los techos y se movía como
- 15:55si tuviera vida propia, los árboles parecían manos retorcidas, y
- 16:00entre las sombras a veces distinguía pares de ojos brillando
- 16:03a lo lejos. Nadie en el pueblo dormía tranquilo, había
- 16:08una sensación de que el peligro estaba adentro, no afuera.
- 16:13Las calles vacías, los candados reforzados y el silencio absoluto
- 16:17eran señales de que algo había tomado el control del pueblo,
- 16:21y todos sabíamos que era cuestión de tiempo, antes de
- 16:25que esas bestias decidieran quién sería el siguiente. Entendí que
- 16:30las historias sueltas tenían puntos de unión, me propuse seguirlos
- 16:35con paciencia, empecé por los viejos que se sientan frente
- 16:38a la tienda al caer la tarde. Me aceptaron porque
- 16:42crecí aquí y porque ya sabían que mi casa huele
- 16:45a café desde temprano. Les llevé pan y escuché, dijeron
- 16:50que en este pueblo hay apellidos que cargan fama vieja,
- 16:54no lo contaban como chisme, lo decían como quien repite
- 16:57una regla aprendida. Aseguraron que ciertas familias mantuvieron tratos con
- 17:03gente de monte y que en el cerro, por encima
- 17:06de los cañaverales, existen cuevas donde se han encendido velas
- 17:10negras desde hace generaciones. Contaron que ahí se hicieron promesas
- 17:16con sangre para ganar fuerza, proteger parcelas y cobrar agravios.
- 17:22No me quedé en palabras, subí con dos amigos de
- 17:26confianza hasta el borde del cerro, por un sendero que
- 17:29usan los cortadores para bajar carga, no llevamos armas, solo
- 17:33lámparas y agua. A mitad de la loma, el monte
- 17:38se cerró, y los encinos se apoyan unos en otros
- 17:41y dejan huecos por donde pasa uno a la vez.
- 17:45Encontramos una oquedad en la piedra, húmeda por dentro, con
- 17:49hollín pegado al techo. En el suelo había restos de
- 17:53cera derretida, nudos de hilo negro, plumas quemadas y huesos chicos, limpios,
- 17:59acomodados en cruz. En la pared, a la altura de
- 18:03la cara, observé un trazo hecho con carbón, una figura
- 18:07de tres puntas rematadas con garras y debajo, una línea
- 18:11ondulada que parecía señalar hacia el pueblo. Mis amigos no
- 18:15quisieron entrar más, tomé una foto con el teléfono y
- 18:19guardé un trozo de cera, que olía a resina y grasa.
- 18:24Al salir, un murmullo corto nos alcanzó desde lo profundo
- 18:28de la cueva, no era viento, pero bajamos en fila
- 18:31sin detenernos. Regresé con esa evidencia, se la mostré a
- 18:37un tío que trabajó de rondín en la zafra y
- 18:40conoce el cerro. Dijo que ese lugar sirve de altar
- 18:44desde hace décadas, recordó que cuando era joven, los perros
- 18:48se negaban a acercarse y que halló velas consumidas en
- 18:51épocas de sequía, cuando nadie sube sin necesidad. En la tienda,
- 18:56un anciano agregó que vio hombres del pueblo entrar a
- 19:00esas cuevas con costales al hombro y salir sin ellos.
- 19:05No aseguró nombres, sólo asentó que después de esas noches
- 19:08se resolvieron pleitos por riego, cercos y lindes de terreno.
- 19:14La idea se repetía, el poder obtenido no salía gratis,
- 19:18venía atado a encargos que no admiten excusas. Mientras tanto,
- 19:25los nahuales dejaron más marcas, en las bardas de varias
- 19:28casas aparecieron señales hechas con barro rojo, tres líneas verticales
- 19:33y una horizontal cruzando a la altura media. En los
- 19:37corrales amanecían cadáveres de gallinas acomodados de espaldas, con las
- 19:42alas abiertas, como si alguien marcara territorio. En una parcela,
- 19:48colgaron una cabra de las patas traseras con alambre a
- 19:51la vista de la carretera, vi esa escena con mis
- 19:54propios ojos. La sangre ya estaba seca, y las moscas
- 19:59formaban una nube, en el tronco del que colgaba, alguien
- 20:03raspó con garras a la altura de un hombre. No
- 20:07era obra de un perro ni de una persona desocupada,
- 20:11pues el corte entraba hondo en la madera. Las noches
- 20:15trajeron otro patrón, no era casualidad que los pasos rodearan
- 20:20siempre las mismas casas, a tres cuadras de la mía,
- 20:23una familia empezó a dormir en el cuarto sin ventanas,
- 20:27porque escuchaba respiraciones pegadas al cancel. En la colonia de
- 20:32la Ribera, una mujer juró que vio dos pares de
- 20:35ojos rojos bajo un árbol de tamarindo, fijos en su puerta.
- 20:40El comisario pidió calma, pero la calma no sirve cuando
- 20:44alguien siente que lo nombraron, los ancianos repitieron la frase
- 20:48que ya nadie cuestiona, el diablo elige y las bestias ejecutan.
- 20:53El pueblo sabe que cuando ese trámite se cumple, el
- 20:57resto sólo puede resistir. Yo empecé a notar detalles que
- 21:03antes se me escapaban, a cualquier hora del día, al
- 21:06cruzar la plaza, recibía miradas rápidas y cabezas bajas. Un
- 21:11vecino me llamó aparte para advertirme que me cuidara al anochecer.
- 21:16Dijo que a su esposa le comentaron que escucharon mi
- 21:19nombre en un rezo torcido allá arriba, donde las cuevas.
- 21:24Explicó que no lo inventaba, repitió lo que oyó. Volví
- 21:29a casa con esa frase clavada en mi cabeza, y
- 21:32para rematar mi puerta amaneció con marcas de garra a
- 21:35la altura del pecho. Pasé la yema de los dedos
- 21:39por los surcos y sentí astillas, mi madre se llevó
- 21:42la mano a la boca, y mi padre clavó las
- 21:45tablas por dentro y movió la cama para que topara
- 21:48con la pared. Mi abuela colocó una cruz de palma
- 21:51nueva y esparció sal en la entrada, el patio y
- 21:54el saguán. Esa tarde me senté a ordenar lo que sabía,
- 22:00las marcas en las bardas habían aparecido en un trazo,
- 22:03que si uno lo unía en un mapa sencillo, encerraba
- 22:07varias cuadras, incluyendo la nuestra. Los ataques a animales coincidían
- 22:12con las noches cercanas a luna oscura. Las rondas de
- 22:16hombres armados servían para darse valor, pero regresaban con la
- 22:20sensación del mismo vacío, los nahuales avanzan sin miedo a
- 22:24lámparas ni machetes. El maestro de la primaria, que guarda
- 22:29recortes viejos, me enseñó una nota amarillenta de hace años,
- 22:34hablaba de hechos extraños ocurridos en temporada de zafra, con
- 22:38imágenes de corrales vacíos y testimonios sin nombres, pero el
- 22:42patrón era el mismo. La vigilancia sobre mí se volvió evidente,
- 22:48en la madrugada escuché que alguien raspó la lámina del
- 22:51techo con paciencia, después oí pasos que se acercaron a
- 22:55mi ventana y se detuvieron. A través de la rendija
- 22:58me llegó un susurro con mi nombre, pronunciado lento y
- 23:02sin plisa. No era voz de mujer ni de hombre,
- 23:05era áspera y ronca, como lija, me quedé inmóvil y
- 23:10con el corazón dándome golpes. En eso, mi madre apretó
- 23:14un rosario y mi padre se paró detrás de la
- 23:17puerta con el machete en la mano, nadie habló, las
- 23:20paredes retuvieron cada respiración y el susurro volvió a repetirse,
- 23:25esta vez como un aviso, después, las pisadas se alejaron
- 23:29hacia la calle. Al amanecer, los vecinos me miraron como
- 23:35si mi cara contara todo, en la tienda, la señora
- 23:39del mostrador me cobró sin verme directo, afuera, dos hombres
- 23:43evitaron cruzar palabra, un niño me señaló y su madre
- 23:46le bajó la mano. Entendí el mensaje, cuando el diablo
- 23:51fija un nombre, el pueblo baja la mirada porque sabe
- 23:54que el pleito no se arregla con comisaría ni con
- 23:57fe de bautismo. Esa tarde, mi casa quedó en guardia,
- 24:02trancas en puertas y ventanas, cubetas de agua junto al umbral,
- 24:06sal en las esquinas, velas en la mesa. Nadie durmió,
- 24:11cada crujido nos mantuvo alertas. Mi madre murmuró oraciones conocidas,
- 24:17mi padre vigiló en silencio con la navaja abierta, y
- 24:21yo mantuve la vista en la puerta, convencido de que
- 24:24mi nombre ya estaba en la lista de arriba, escrito
- 24:27con la misma cera negra que vi en la cueva.
- 24:31Sabía que quedarme, o irme, ya no era un asunto
- 24:35de voluntad, era un plazo, y la noche siguiente empezaría
- 24:39a correr. Esa tarde entendí que el plazo ya estaba corriendo,
- 24:45revisé la puerta marcada, las tablas clavadas por dentro y
- 24:49la cruz de palma nueva, mi nombre se había repetido
- 24:52en el susurro de la madrugada y en las miradas
- 24:55de la gente. Decidí irme antes de que la lista
- 24:58se cumpliera, no lo dije en voz alta, quise evitar
- 25:02llantos y preguntas. Aguardé hasta la medianoche, cuando la casa
- 25:07quedó quieta, preparé un morral con dos mudas, una chamarra ligera,
- 25:12una navaja de mango de madera, tortillas envueltas en un trapo,
- 25:16un pedazo de queso, dos botellas con agua y los
- 25:20billetes que mi madre guardaba para emergencias. Dejé el dinero
- 25:25de la venta del maíz en una lata de galletas
- 25:28para que no hiciera falta al día siguiente. Me persigné
- 25:32frente al santo de la mesa, apagué la vela y
- 25:35escuché afuera, el viento movía las hojas del almendro como
- 25:39si pasaran dedos por las ramas. Salí por el patio trasero,
- 25:45me volteé hacia la puerta una sola vez y memoricé
- 25:48la barda, los hilos colgando del tendedero, el cántaro junto
- 25:52al regadero. Crucé el corral y brinqué la cerca por
- 25:56el punto donde la varilla se dobló durante la última tormenta.
- 26:01El aire olía a caña molida y lodo fresco, tomé
- 26:04el callejón que baja a la ribera, cada paso hundía
- 26:07el huarache en la tierra húmeda. Llevaba la navaja en
- 26:11la bolsa del pantalón y el morral cruzado al pecho,
- 26:15evité las calles principales para no topar a nadie. A
- 26:19esa hora, los perros suelen ladrar a todo, pero esa
- 26:23noche se quedaron callados, el silencio pesaba, sólo el croar
- 26:27de los sapos y el rumor del río acompañaban el camino.
- 26:33A la altura del tamarindo grande escuché el primer rugido,
- 26:36vino desde el cañaveral con un arrastre grave, como pecho
- 26:40ancho expulsando aire caliente, me pegué a la barda y
- 26:44contuve la respiración. El rugido se repitió más cerca y
- 26:49lo siguió un resoplido ronco. El olor llegó antes que
- 26:53las pisadas, sangre fresca y pelo húmedo, entonces apreté el
- 26:58morral y me eché a correr por la vereda que
- 27:00sale a los potreros. Las ramas me cortaban la cara
- 27:04y los antebrazos, la camisa se enredó en una espina
- 27:08y la jalé sin detenerme, detrás, las pisadas pesadas golpeaban
- 27:12el suelo con un ritmo parejo. No tropezaban y avanzaban
- 27:17como si conocieran el terreno mejor que cualquiera. Crucé el
- 27:22vado del arroyo y el agua fría me subió por
- 27:25las pantorrillas, así que seguí cuesta arriba hacia la carretera vieja,
- 27:30por ahí el cañaveral crujía con un movimiento que no
- 27:33produce el viento. En eso alcancé a ver dos pares
- 27:36de ojos encendidos entre las hojas que no parpadeaban y
- 27:40me siguieron a la misma distancia, midiendo mis fuerzas. Saqué
- 27:45la navaja sin abrirla, de poco serviría como arma, pero
- 27:49me sostuvo la idea de tenerla en la mano, apreté
- 27:52el paso, y ya la respiración me ardía en el
- 27:55pecho y me dolían las sienes. Los rugidos subían y
- 27:59bajaban con la loma, como si hablaran entre sí. Llegué
- 28:04al poste de luz donde empiezan los potreros, la carretera
- 28:08quedaba a dos kilómetros, elegí el trazo más recto y
- 28:11corrí con todo, atrás sonaron zarpazos en troncos y el
- 28:15chasquido de ramas gruesas al partirse. Oí el golpe de
- 28:20un cuerpo al caer y volver a levantarse, a la izquierda,
- 28:24un cerco de alambre vibró por un impacto, me imaginé
- 28:27garras enganchadas soltándose de un tirón. El olor a hierro
- 28:32se mezcló con el de la caña y un resoplido
- 28:35me alcanzó la nuca. Sentí el aire caliente en la
- 28:39espalda y me lancé barranca abajo para cortar camino, rodé
- 28:43entre piedras y hojarasca, me levanté aturdido y seguí con
- 28:46el tobillo ardiendo. Al acercarme a la carretera, la noche
- 28:52aclaró un poco, el cielo tomó un tono promiso por
- 28:56el amanecer que venía, en eso escuché un camión lejano
- 28:59y me guié por ese ruido, salía la cinta asfáltica
- 29:03con las rodillas negras de tierra. Miré a ambos lados,
- 29:08pero la bruma cubría los carrizos de la orilla y
- 29:11un rugido se apagó detrás de mí, como si hubiera
- 29:14topado con el claro y dudara entre cruzar o esperar
- 29:17mi vuelta al monte. Me puse en medio de la
- 29:20carretera y levanté los brazos en cuanto vi luces. El
- 29:25camión de redilas redujo de golpe, el chofer me miró
- 29:28por la ventanilla, así que le pedí que me llevara
- 29:31al siguiente cruce, señalé mis bolsillos y levanté los billetes.
- 29:35Él asintió con la barbilla y subí por la parrilla
- 29:39lateral y me acomodé entre costales vacíos. En cuanto avanzamos,
- 29:45el cerro quedó atrás con su borde cubierto de neblina,
- 29:48vi la línea de encinos donde se esconden las veredas
- 29:51y juré no volver, me lo dije con claridad y
- 29:54sin promesas adornadas, si regreso, me entrego. El camión tomó
- 30:00velocidad y entró a la recta donde amanece primero, el
- 30:04sol apenas pintó la orilla del cielo cuando crucé la
- 30:07última mirada hacia el pueblo. Memoricé techos, cultivos, el río
- 30:13como una cinta opaca. Cerré los ojos para guardar ese
- 30:17plano por si alguna vez me preguntan la ruta. Cuando
- 30:21abrí los ojos, el cerro ya no se veía, solo
- 30:25quedaba la vibración del motor y el olor a diésel.
- 30:30En la terminal del cruce me cambié a un autobús
- 30:32de pasajeros, me senté atrás, junto a la ventana, vi
- 30:37subir gente con bolsas, niños dormidos en hombros, un señor
- 30:41con un gallo envuelto en un costal. Nadie me conocía,
- 30:45el autobús salió y cortó el aire húmedo de la mañana,
- 30:49a cada kilómetro sentí que me quitaba un peso del cuello,
- 30:53pero el pecho siguió apretado. Los dedos me temblaban, me
- 30:58miré los brazos y las marcas de las ramas sangraban
- 31:01lo suficiente para manchar la camisa, apreté la navaja con
- 31:05la mano izquierda hasta que el pulso se calmó. Pasaron
- 31:10años y no crucé de regreso, supe del pueblo por
- 31:13voces sueltas en mercados y centrales de camiones, decían que
- 31:17la gente se fue por pedazos. primero los de la ribera,
- 31:21luego los de la loma, las casas quedaron con puertas
- 31:25abiertas y techos vencidos, los potreros se llenaron de maleza.
- 31:30El mercado se mudó tierra adentro, el ingenio bajó la
- 31:34molienda y al último, cerró. Los corredores nocturnos ya no
- 31:39pasaron frente a la iglesia porque no quedó quien esperara,
- 31:42y los pocos que se quedaron hablan en voz baja,
- 31:45mencionan nombres y luego los tragan como si hubieran dicho demasiado.
- 31:52La carretera que pasa junto al cerro quedó señalada por
- 31:55traileros y taxistas, aseguran que en la curva del kilómetro
- 31:59marcado por un poste sin lámpara, aparecen ojos rojos dentro
- 32:03del carrizal. Algunos tocan el claxon tres veces antes de cruzar,
- 32:08otros prefieren dar vuelta larga por el libramiento de tierra,
- 32:11aunque pierdan tiempo y gasolina. Un chofer contó en la
- 32:16fonda que oyó pisadas alrededor de la caja cuando se
- 32:19detuvo a cambiar una llanta, no vio cuerpos, pero sintió
- 32:23respiraciones pegadas a la lona. Otro juró que, a medianoche,
- 32:29algo raspó la lámina del techo de su tráiler de
- 32:32punta a punta, quiso bajar con una lámpara, pero el
- 32:36reflejo de dos ojos sobre el parabrisas lo dejó clavado
- 32:39al asiento. Vivo lejos y trabajo donde el sol cae
- 32:44distinto y el aire no huele a caña, aún así,
- 32:47cuando los perros aúllan en cadena, el pecho se me
- 32:51tensa igual que aquella noche. Guardo un morral armado por costumbre,
- 32:56dos mudas, agua, una daga y dinero. Cierro a doble
- 33:01vuelta y me siento de espaldas a la pared, no
- 33:04abro si tocan en la madrugada, me sostengo con la
- 33:07idea de que el camino se alarga mientras uno respira.
- 33:11Pero el pensamiento que vuelve siempre es sencillo y no
- 33:14necesita adorno, esas bestias siguen ahí, obedecen encargos, y al
- 33:19diablo no se le escapa nadie. Relato anónimo