Latest / El Mural del Alma / Episodio 63 - Peleando juntos las batallas de la vida
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- Hola familia. Aquí estamos nuevamente con la cita de la reflexión en sus plataformas de podcast favorita. Esto es el mural del alma, una bienvenida muy especial para todos y todas. Mi nombre es David Fernando Higuera. Soy su anfitrión. Gracias por seguirnos en YouTube, en Facebook donde estamos como el mural del alma. Ya volvemos a Facebook después de algunos impases técnicos de distribución que nos tenían casi por un buen tiempo, más de dos años sin distribuir por Facebook. Pero bueno estamos ahí, Facebook, por YouTube, por todas las plataformas de podcast favorita. Reproduzcan estos episodios, divulguenlos Eso nos permite hacer mejor contenido y ustedes se lleven a su casa, el lugar de trabajo donde sea estas reflexiones con estilo propio. Muchas gracias por estar ahí del otro lado y gracias por creer en este proyecto que a ustedes y a mí no se edifica bienvenidos o hablemos de historias y de reflexiones profundas. Se dice que, en una batalla que dirigía el Duque de Wellington, una parte de su ejército estaba cediendo ante el enemigo, cuando de pronto un soldado vio al duque entre sus propios combatientes y el soldado gritó con voz extentoria y jubilosa. Aquí está el duque Dios lo Bendiga, y el mismo soldado, dirigiendo la palabra a uno de sus compañeros, le gritó a este más. Me gusta ver la cara del duque que a toda una brigada. Los demás soldados, al oír todo esto, volvieron sus rostros hacia el lugar donde estaba el Duque de Wellington. Al verlo, se reanimaron, recobraron la serenidad y el valor y decían el que nunca ha sido derrotado, ni lo será. Está con nosotros y pronto derrotaron al enemigo. Saben, nosotros enfrentamos las duras batallas de la vida. Yo pienso que en la vía no hay guerras, sino muchas batallas. A veces, en un día viene una batalla, en otras veces, en un día viene una batalla otra Y muchos y muchas la tormenta perfecta y en algunos momentos parecemos como que o por Dios, como que no doy más. Esta situación está tan complicada. Esta situación está acá, está difícil. Se me sale en las manos, el mundo me va a comer vivo, me rindo, me doy por vencido, no doy más. En su caso el mío. El mío es en cualquier cantidad de veces el de que les habla. Claro es que yo no soy perfecto ni soy el mero campeón. No yo también tengo mis duchas, como todos ustedes, quizá no igual, pero a veces en un nivel bajito, a veces inextremis. Bueno, muchas cosas nos pasan en la vida y creo que ustedes están de acuerdo conmigo cuando les puedo decir que la vida es dura, La vida no es fácil, la vida no es color de rosa. Todo con florecitas como con como que hay momentos buenos. Eso sí, eso sí, Les digo hay momentos maravillosos. Claro que sí, como les conté en un episodio anterior del mural del Alma y lo cerraba. Así me acordaba de una canción bañanata Gospell cuyo coro dice esta vida tiene cosas amargas y sabrosas. El que no se goza la vida, la vida se globosa. Un dicho por ahí otro que se lo escuchaba a mi papá el soldado, se hace la vida haciendo alusión a que todos tenemos que lucharla. En la vida tenemos luchas. Hay momentos que hombre tenemos que luchar solos, algunas circunstancias y algunos episodios de nuestra vida, pero hay otras ocasiones en las que siempre luchamos con una persona que está al lado. Puede ser nuestra pareja, nuestro cónyuge, pueden ser nuestros hijos, la familia entera, pueden ser nuestros padres, nuestros amigos. Y sepa una cosa. La vida siempre siempre nos va a deparar batallas muy duras. Y creo que esto es como en los videojuegos. No se acuerdan cuando nosotros jugamos los videojuegos, cuando bueno qué sé yo se me ocurre y no es publicidad al juego de moda a super Mario Bros se acuerdan en la vida on de los ochentas noventa, cuando uno cogía el control y jugaba con uno, jugaba solo, jugaba con su hermano, su amigo y uno haciendo el papel de Mario y el otro haciendo el papel de Luigi y enfrentando a los niveles. Si saben de la edición de videojuego de la cual me estoy refiriendo a la mera, a la original super Mario Bros, yo creo que alcanzaba a pasar de nivel uno al nivel cinco. Ese videojuego tiene ocho niveles y bueno se le han hecho modificaciones y todo este asunto como para ponerlo más heavy, más más pesado el asunto y más complejo. Ahora, con Internet, cada uno de nosotros puede ver cómo pasan los niveles finales ese enfrentamiento con el jefe final y bueno descubrían otros secretos. Uno en esa época que YouTube a no le tocaba bregar cómo derrotar a los diversos enemigos de turno y al jefe de jefes en ese momento. Entonces, entonces saben así es la vida. La vida no nos da como esas instrucciones de cierta forma de cómo enfrentar las cosas, pero les tengo noticias. Hay un manual que a veces lo usamos poco, casi nada, pero yo le invito a que lo usemos. Es el manual de instrucciones de la vida. Ser Manuel, de instrucciones de nosotros mismos. La Biblia, la escritura, las sagradas escrituras, la Biblia. Y ahí está su autor, el autor que está vivo desde el siglo y hasta el siglo Dios. Ahí, Dios, nos da instrucciones precisas de cómo lidiar con cada una de las batallas de la vida. Cuando el escuadrón de soldados está en el fragor de la batalla y vea a su máxima autoridad, llámense un sargento, un teniente, alguien que está ahí, pues se sienten seguros y todos con equipos, se sienten seguros y dispuestos con la moral en alto para hacerle frente al enemigo. Entonces la buena noticia es que, aunque pensemos que él nos abandonó, no es cierto. Él, Dios, siempre ha estado ahí, incluso en los momentos más duros y difíciles. Hay circunstancias muy complicadas, como la muerte de un ser querido u otras cosas, pero a veces es madurez y formación personal, y a veces no entendemos las cosas y el por qué Dios las permite. Pero es para que nosotros maduremos y veamos la vida con una perspectiva más madura, más diferente. En uno de los apartes de la escritura de la Biblia en mateo veintiocho veinte, por ejemplo, Jesús les dijo a sus seguidores. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin, y esa es una promesa muy bonita para todos nosotros. Él siempre y cuando leemos el permiso de entrar a nuestra vida y ser el que la gobierne. Nuestro dueño, nuestro señor muy Guie, él dijo que él estaría con nosotros. Jesús, en otra ocasión también decía miren ustedes tendrán acciones en este mundo Si a usted le dijeron otra cosa de que todo con Dios iba a ser bonito. Eso es mentira. Jesucristo dijo que en el mundo todo el que cree en él tendrá problemas. Pero Jesús no juega a los dados y dicen no vaya mi hijito. Vaya mi hijito. Usted enfrentes a la vida mientras yo estoy sentado y mitrónogo gobernando el universo. No él dijo confíen en mí yo he vencido y qué quiere decir eso Fernando, que, como el señor Jesús venció todo mal, nosotros tenemos también esa victoria. Él está con nosotros. Él no nos deja la ver el camino, Él no nos deja solos en el fragor de las batallas de la vida. Él prometió estar con nosotros. Sabe qué cosa tan bonita o sea con Dios, el mundo es más llevadero. Sí, de pronto no se acaban las guerras, no se acabarán las violaciones, los secuestros. Hay tantas cosas malas que están pasando en el mundo, pero por lo menos, cada uno de nosotros, con Dios, hace que la vida sea algo llevadera, algo como que paleable. Eso es como, por ejemplo, bueno. No sé qué se me ocurre ir a un camino largo, no a pie un camino de qué sé yo tres kilómetros, diez kilómetros a pie, sino que yo tengo como una bicicleta, un vehículo de transporte para yo moverme y que, a pesar de que el camino es largo, pues es más llevadero porque, pues de alguna manera voy como si voy a decir, quizás me canso, pero por lo menos me estoy impulsando y estoy ganando algo de tiempo que caminando. O lo mismo si voy en un vehículo, entonces con Dios es igual. O sea, siempre siempre vamos a tener problemas en la vida, circunstancias pruebas, batallas que hay que librar. Como le digo, hay batallas que o hay niveles donde con nuestros seres queridos podemos sacarlas adelante. Pero casi siempre las batallas son individuales, son personales y no sabemos qué hacer. Hay situaciones que a uno como ser humano, se le escapan de las manos y yo qué hago. Fernando, no sé qué hacer. Bueno, Dios sí sabe y es uno decirle mira a Dios. Yo no sé qué hacer en esta situación y uno tiene que sintonizar los oídos con Dios meditando en la Biblia. Bueno, hay varias maneras y decir Mira, sabes qué Dios. Yo voy a escuchar tu vos. Ayúdame, acompáñame, pero no solamente un Dios que me rescata de los problemas. No hagámoslo a nuestro amigo. Démosle gracias por el día a día. Démosle gracias porque estamos vivos. Démosle gracias porque respiramos. Sí, hay enfermedad, pero por lo menos mientras haya aliento en los pulmones y, como dice el dicho, mientras hay vida, hay esperanza. Las batallas de la vida no son están esperando. Hoy estamos quizás librando una mañana otra. Pero sepa una cosa y con esto termino. No estamos solos. Pareciera en algunos momentos que las batallas son tan duras que pareciera que entre comillas Dios nos abandonó. Pero no es cierto. Dios está ahí al lado nuestro, quizás en algún momento detrás de nosotros. Como diciendo mi hijo, Hágale impulsese. Usted puede. Usted es capaz. Yo lo formé. Yo sé usted que está hecho. Vamos con toda usted puede. Vamos arriba adelante, no aflojes, no tires la toalla. Yo te hice, yo te amo, hijo, Yo te amo, hija. Vamos con toda tú. Puedes tú siempre puedes. Con esa motivación quién no se come el mundo hombre, con esa motivación que viene de Dios, quien no se come el planeta entero y lucha por los sueños, por los de uno y por los de la familia, por ese proyecto que uno quiere buscar y que no es fácil. Nada en el en la vida es fácil mi gente, Nada en la vida es al gratinada. En la vida tú es sacrificado, todo es luchado, pero vale la pena disfrutar esta aventura que es vivir un día a la vez, y sobre todo cuando Dios está en el barco, cuando Dios está en la guagua, cuando Dios está en el bus ah hombre, por más dura que sea, la vida es más llevadera, porque él prometió estar con nosotros para siempre y por siempre. Este fue otro episodio más del moral del alma, mi gente, mi nombre David, Fernando y Guera nos encontramos en el próximo episodio para seguir escribiendo juntos. Por acá, Gracias por acompañarme Chach