Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / Relatos De Una BRUJA: Las Brujas Del Molino Viejo - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Los nombres, lugares y
- 0:15fechas que mencionaré, fueron cambiados por respeto a la familia.
- 0:20Lo que voy a contar ocurrió hace algunos años, cuando
- 0:24mi hermana mayor, Marisela, decidió regresar con su esposo y
- 0:28sus dos hijos al rancho donde crecimos. Ese lugar estaba
- 0:33a las orillas de un pueblo pequeño, rodeado de cerros
- 0:36y monte espeso. La casa le pertenecía a mi abuelo,
- 0:40y en el pueblo la conocían como el Molino Viejo,
- 0:44porque ahí había funcionado un molino de maíz, hacía más
- 0:48de 40 años. Cuando Marisela me contó que pensaban mudarse, le
- 0:54advertí que el rancho estaba en malas condiciones. Las paredes
- 0:59tenían humedad, el techo de lámina estaba vencido y el
- 1:03corral lleno de maleza. Pero ella decía que quería criar
- 1:07a sus hijos lejos del ruido de la ciudad, en
- 1:10un lugar tranquilo como el de nuestra infancia. Tomás, su esposo,
- 1:16era de carácter fuerte y acostumbrado al campo, así que
- 1:19no le costó trabajo aceptar la idea. Los dos planeaban
- 1:24restaurar la casa poco a poco, arreglar el molino y
- 1:27sembrar algo para mantenerse. Durante los primeros días todo marchó bien.
- 1:35Entre los vecinos los ayudó una señora llamada Doña Licha,
- 1:39una mujer de edad avanzada que conocía las historias de
- 1:43ese lugar. Ella les prestó herramientas, les llevó tortillas y
- 1:48se encargó de enseñarles por donde pasaba el arroyo para
- 1:52sacar agua limpia. Pero a la semana de instalarse, Marisela
- 1:57me llamó preocupada, decía que por las noches escuchaban pasos
- 2:01en el techo y murmullos cerca del corral donde dormían
- 2:05los animales. Tomás creía que eran tlacuaches o coyotes, pero
- 2:11los ruidos se repetían a la misma hora, poco después
- 2:14de la medianoche, y cada vez eran más claros, como
- 2:18si alguien caminara despacio sobre las láminas. Los perros no ladraban,
- 2:24sino que se escondían debajo de la carreta, y esa
- 2:27conducta los desconcertaba, porque no era normal en animales acostumbrados
- 2:32al monte. Una tarde, mientras Doña Licha estaba de visita,
- 2:38Marisela le comentó lo que pasaba, la mujer se puso
- 2:42seria y le dijo que ese terreno tenía historia. Contó
- 2:46que antes de que mi abuelo comprara el rancho, ahí
- 2:49vivían tres hermanas que fueron acusadas de brujería. La gente
- 2:54del pueblo decía que se reunían a medianoche en el
- 2:57molino para hacer pactos con el diablo. Cuando las descubrieron,
- 3:03la gente las persiguió y las golpeó hasta que desaparecieron,
- 3:06pero nadie supo si murieron o huyeron. Desde entonces, los
- 3:11mayores decían que en ese sitio se escuchaban risas de
- 3:15mujeres cuando había luna llena y que esas sombras siempre
- 3:19buscaban a los niños. Marisela se rió, pero por dentro
- 3:25se sintió inquieta. Aquella misma noche, mientras cenaban, un olor
- 3:30a grasa quemada comenzó a llenar la casa. Revisaron la estufa,
- 3:35el techo y la lámpara de gas, pero todo estaba normal.
- 3:40El olor era tan fuerte que el humo se metía
- 3:43hasta los cuartos. Tomás salió con una lámpara y caminó
- 3:47hacia el molino viejo. Al llegar, alumbró hacia el muro
- 3:51y se detuvo. A unos metros, vio tres aves grandes
- 3:57posadas en fila, quietas, como si lo observaran. Pensó que
- 4:02eran zopilotes, pero cuando les apuntó la luz directa, abrieron
- 4:06las alas y dejaron escapar gritos que no eran de animal.
- 4:11Tomás retrocedió y cerró la puerta de golpe. Dentro de
- 4:14la casa, Marisela escuchó los chillidos y vio que la
- 4:18llama del quinqué se apagó sin corriente de aire. Esa
- 4:23noche nadie pudo dormir. Los ruidos siguieron hasta casi el amanecer,
- 4:28y cuando salió el sol, encontraron tres plumas negras clavadas
- 4:33en el marco de la puerta. Tomás las quemó en
- 4:36el patio, pero el olor a grasa quemada volvió a sentirse.
- 4:42Dos días después, Marisela me llamó de nuevo y me
- 4:46dijo que los animales amanecían inquietos, que los caballos daban
- 4:50vueltas sin razón y que una gallina había aparecido sin
- 4:54cabeza junto a la entrada del corral. Esa fue la
- 4:58primera vez que la escuché llorar desde que era niña.
- 5:02Decidí ir a visitarlos el fin de semana para ver
- 5:05lo que pasaba. Llegué una tarde de sábado, el camino
- 5:10hacia el rancho estaba lleno de piedras y ramas secas.
- 5:15Al acercarme, noté que el molino seguía de pie, aunque torcido,
- 5:19con su rueda cubierta de óxido y maleza. La casa
- 5:24tenía un aire pesado, no por el abandono, sino por
- 5:27una sensación difícil de explicar, como si el aire estuviera quieto.
- 5:34Marisela me recibió con ojeras marcadas, me dijo que las
- 5:38últimas noches habían sido iguales, paso sobre el techo, un
- 5:42murmullo detrás de las paredes, y ese olor que se
- 5:45colaba sin venir de ningún lado. Me mostró la gallina muerta,
- 5:50que ya había comenzado a secarse. Tomás no creía en brujas,
- 5:55pero estaba cansado de no poder dormir, dijo que si
- 5:59eso seguía, llevaría un arma y se quedaría toda la
- 6:02noche afuera. Doña Licha pasó a saludar poco después, cuando
- 6:08vio la pluma quemada que Tomás había dejado sobre la mesa,
- 6:12se santiguó. Dijo que esas plumas no eran de ave común,
- 6:17sino de aves de oscuridad, como las llamaban los viejos,
- 6:21criaturas que las brujas usaban para vigilar sus antiguos lugares.
- 6:26La mujer les recomendó colocar tijeras abiertas detrás de cada
- 6:30puerta y un cuchillo bajo la cama de los niños,
- 6:34pero Tomás se rió. Esa noche, sin embargo, la burla
- 6:39se le borró del rostro. A las once, el viento
- 6:43comenzó a soplar tan fuerte que las láminas rechinaban, los
- 6:48perros del corral gemían y el molino empezó a girar solo,
- 6:52aunque no había agua ni corriente que lo moviera. La
- 6:56familia se reunió en la sala, yo sostuve la lámpara
- 6:59y vi por la ventana una silueta delgada pasar rápido
- 7:03junto al árbol. Tomás salió con la escopeta, pero no
- 7:07encontró nada. A la medianoche el ruido cesó, el aire
- 7:13volvió a la calma y todos pudimos descansar un poco.
- 7:17Cuando amaneció, los animales estaban sueltos, el molino tenía tierra
- 7:22fresca en la base, como si alguien hubiera cavado, y
- 7:26el olor a grasa era más intenso que nunca. Esa mañana,
- 7:32mientras desayunábamos, Marisela me dijo que había soñado con tres
- 7:36mujeres paradas junto a su cama. Una de ellas tenía
- 7:40los ojos blancos y le dijo que el molino aún
- 7:43les pertenecía. Cuando se despertó, la ventana estaba abierta. Cuando
- 7:51llegué al rancho, el ambiente se sentía pesado, como si
- 7:55el aire no se moviera desde hacía días. El olor
- 7:59a humedad se mezclaba con uno más denso, parecido a
- 8:02la ceniza fría. Las gallinas estaban calladas, amontonadas en una
- 8:08esquina del corral, y el molino parecía tener marcas de uñas,
- 8:12sobre la madera, como si alguien hubiera intentado rascarla. Caminé
- 8:18despacio alrededor de la estructura y vi esas marcas recientes,
- 8:22eran profundas y paralelas, demasiado grandes para ser de un
- 8:26animal común. Marisela me contó que el pequeño Emilio, su
- 8:33hijo de tres años, se despertaba todas las madrugadas llorando.
- 8:38Decía que unas señoras lo miraban por la ventana, Tomás
- 8:42trataba de tranquilizarlo, diciéndole que eran sueños, pero el niño
- 8:46siempre señalaba la misma dirección, el lado del molino. Esa
- 8:51tarde me mostró la ventana del cuarto. Al acercarme, vi
- 8:55huellas de dedos marcadas en el marco, con tierra seca
- 8:59en las orillas, como si alguien hubiera apoyado las manos
- 9:02desde afuera. Eran delgadas y largas, pero lo que más
- 9:07me inquietó fue que estaban a la altura del rostro
- 9:10de un adulto. Decidimos quedarnos despiertos esa noche. Pusimos la
- 9:17lámpara de petróleo sobre la mesa y dejamos la puerta
- 9:21trancada con una pala. Los niños dormían en el cuarto contiguo,
- 9:26el silencio era tan profundo que se escuchaba como el
- 9:30viento movía las hojas secas del patio. Tomás se sentó
- 9:34junto a la ventana, yo me quedé cerca del pasillo
- 9:38y Marisela no paraba de mirar hacia el cuarto de
- 9:41los niños. A las dos de la madrugada, los perros
- 9:46comenzaron a ladrar con fuerza, como si algo estuviera cruzando
- 9:50el corral. Después se escuchó un quejido agudo, un sonido
- 9:55húmedo y corto, parecido al que hace un animal al
- 9:58desgarrar carne. Tomás agarró la lámpara y me dijo que
- 10:02lo acompañara. Afuera el aire era helado, caminamos hasta el
- 10:07molino y vimos algo moverse detrás. El haz de luz
- 10:12iluminó una figura encorvada, con el rostro cubierto por un
- 10:16cabello largo y gris. A su lado había otras dos más, agachadas,
- 10:21murmurando entre sí, en un tono bajo, como un canto
- 10:25sin palabras. El sonido era tan raro, que sentí la
- 10:31piel erizarse, las tres parecían revisar algo en el suelo,
- 10:35hasta que el niño, desde dentro de la casa, comenzó
- 10:39a llorar con fuerza. En ese instante, las figuras levantaron
- 10:44la cabeza al mismo tiempo. La luz de la lámpara
- 10:48se reflejó en sus ojos, que brillaron rojos, como brasas encendidas.
- 10:54Tomás lanzó una piedra con todas sus fuerzas, y el
- 10:57golpe provocó un chillido agudo que se extendió por el monte.
- 11:02Las figuras se movieron tan rápido, que apenas alcanzamos a
- 11:05verlas desaparecer entre los árboles. Regresamos corriendo a la casa,
- 11:12Marisela sostenía a los niños en brazos y temblaba, y
- 11:16el olor a grasa quemada volvió a llenar el aire.
- 11:20Intentamos dormir, pero el amanecer nos sorprendió sin cerrar los ojos.
- 11:26Al salir, encontramos tres marcas circulares en la tierra, justo
- 11:30frente al molino, eran negras, como si alguien hubiera quemado
- 11:34el suelo con aceite. Esa mañana llegó Doña Licha, le
- 11:40contamos lo ocurrido, y apenas vio las marcas, su rostro cambió.
- 11:46Dijo que era señal de trabajo oscuro, que las brujas
- 11:49usaban los molinos abandonados para hacer pactos. Explicó que las
- 11:54tres figuras que vimos eran las mismas hermanas de las
- 11:58que el pueblo hablaba desde hace décadas y que regresaban
- 12:02para reclamar el terreno. Nos aconsejó colgar tijeras abiertas detrás
- 12:07de las puertas y poner una olla con agua y
- 12:10sal bajo la cama del niño menor. Tomás seguía incrédulo,
- 12:16pero por precaución hicimos lo que la mujer indicó. Colgamos
- 12:21las tijeras en los marcos y llenamos la olla con
- 12:24agua limpia y un puñado de sal gruesa. Después de cenar,
- 12:29los niños se durmieron más tranquilos y el silencio de
- 12:32esa noche parecía distinto, como si algo estuviera esperando. A
- 12:38las tres de la mañana, el sonido del agua hirviendo
- 12:42nos despertó. Corrí al cuarto del niño y vi que
- 12:46la olla temblaba sobre el piso, sin fuego debajo. Las
- 12:50tijeras colgadas en la pared vibraban como si algo invisible
- 12:54las empujara. Marisela gritó desde su habitación que alguien estaba
- 12:59intentando abrir la puerta del cuarto. Tomás tomó la escopeta,
- 13:05pero cuando la empuñó, se escuchó una voz ronca afuera
- 13:08que pronunció el nombre del niño con claridad.« Emilio», dijo,«
- 13:15la voz venía del lado del molino». Sonaba quebrada, vieja,
- 13:20pero al mismo tiempo firme. Me asomé por la ventana
- 13:24y vi una silueta junto al árbol de mezquite, tenía
- 13:28los brazos extendidos y algo se movía en su espalda,
- 13:31como si fueran alas, la lámpara parpadeó y el aire
- 13:35se volvió más frío. Tomás abrió la puerta de golpe
- 13:40y apuntó con la escopeta, pero la figura ya no estaba.
- 13:44En el corral, las gallinas corrían en círculos. Nos quedamos
- 13:49afuera hasta que amaneció, vigilando con miedo cada rincón del terreno.
- 13:55Cuando el sol salió, el agua de la olla estaba
- 13:58completamente negra y el borde del recipiente tenía un polvo
- 14:02rojizo como ceniza. Doña Licha regresó más tarde y revisó
- 14:08todo con cuidado. Dijo que esa voz era una advertencia,
- 14:12que el niño estaba marcado y que las brujas no
- 14:15se detendrían hasta recuperarlo. Le pidió a Marisela que no
- 14:20saliera de noche y que no dejara que los niños
- 14:23se acercaran al molino. Nos recomendó además poner una cruz
- 14:28de ocote en la entrada y no apagar ninguna luz
- 14:31antes de la medianoche. Esa noche hicimos caso. Encendimos todas
- 14:39las lámparas, colgamos la cruz en la puerta y dejamos
- 14:42el agua nueva bajo la cama, pero mientras el reloj
- 14:45marcaba las dos, el molino empezó a crujir solo. Se
- 14:50escuchó un golpe seco, como si alguien hubiera empujado la
- 14:54rueda desde adentro. Los perros ladraron, pero después callaron de
- 14:59golpe y desde la ventana se veía una sombra moviéndose
- 15:03en círculos alrededor de la casa. El miedo era tan
- 15:08fuerte que no podíamos hablar, Marisela abrazaba a los niños,
- 15:12Tomás sostenía el arma y yo miraba como la lámpara titilaba.
- 15:18El sonido de paso se acercó hasta el porche y
- 15:20se detuvo justo afuera. La voz ronca volvió a decir
- 15:24el nombre del niño, pero esta vez más cerca, casi
- 15:28pegada a la puerta. No nos movimos, todo quedó en
- 15:33silencio por unos segundos, hasta que algo golpeó la lámina
- 15:37del techo. La lámpara se apagó de golpe, el niño
- 15:42despertó gritando y al mismo tiempo se escuchó un chillido
- 15:45tan fuerte que parecía venir del aire. Tomás encendió la
- 15:50lámpara y salimos al patio, pero ya no había nadie.
- 15:55Sólo el molino girando lentamente, aunque no había viento, y
- 15:59el agua de la olla hervía sola, como si dentro
- 16:02respirara algo vivo. Esa tarde el cielo se mantuvo cubierto
- 16:08con un viento que traía polvo y olor a tierra mojada.
- 16:13Nadie salió del rancho. Marisela permaneció dentro con los niños,
- 16:18y Tomás no se despegó del rifle, yo sentía que
- 16:21la tensión en el aire era distinta, como si todo
- 16:25lo que había pasado las noches anteriores, hubiera sido apenas
- 16:29el aviso de algo peor. A las seis llegó Doña Licha,
- 16:33con una bolsa de manta, en la que traía sal gruesa,
- 16:37velas benditas, una cruz de ocote y un manojo de
- 16:40hierbas secas. Dijo que esa noche se enfrentaría a lo
- 16:45que estuviera reclamando el molino y que si no lo hacíamos,
- 16:48el mal seguiría hasta cobrar la vida de alguien. Encendimos
- 16:54las velas en el centro de la sala, justo donde
- 16:57el piso tenía una grieta que comunicaba con el subsuelo
- 17:01del molino. El olor a cera y resina de ocote
- 17:05llenó el ambiente. Doña Licha nos explicó qué hacer si
- 17:10las cosas se salían de control. Nos repartió los objetos,
- 17:14a Tomás le dio un garrote empapado en alcohol, a
- 17:17mí la cruz encendida, y ella se quedó con la
- 17:20sal y las oraciones escritas en un papel que parecía
- 17:24muy viejo. A medianoche, el viento se detuvo de golpe,
- 17:29ni una hoja se movía. Se escuchó entonces, como algo
- 17:35golpeaba con fuerza las láminas del molino, levantándolas de a poco,
- 17:39como si alguien las arrancara desde adentro. El sonido era metálico, irregular,
- 17:46acompañado de un silbido que no parecía humano. Tomás me
- 17:50hizo una seña y salimos los tres. Marisela, desde la puerta,
- 17:55observaba con los niños en brazos. Al llegar al molino,
- 18:01la lámpara apenas alumbraba unos metros, el suelo estaba cubierto
- 18:06de ceniza y polvo. De pronto, el aire cambió de
- 18:10temperatura y se volvió helado. La cruz en mi mano
- 18:14empezó a chispear y una de las velas se apagó sola.
- 18:19Frente a nosotros, suspendidas a media altura, estaban tres siluetas
- 18:23de mujer. Flotaban en el aire, con el cabello largo
- 18:28y flotante, los brazos extendidos y los pies apenas visibles.
- 18:33No tocaban el suelo y la que estaba al centro
- 18:37lanzó un chillido tan fuerte que las velas restantes se
- 18:40apagaron al instante. El molino comenzó a moverse solo, su
- 18:46rueda giraba lentamente con un chirrido que se mezclaba con
- 18:50sus voces. Doña Licha alzó la mano y gritó una
- 18:54oración que apenas pude entender, mientras lanzaba puñados de sal
- 18:59al aire. El viento se levantó con tanta fuerza que
- 19:03la arena nos golpeaba la cara. Las figuras se agitaron
- 19:07y una de ellas cayó al suelo transformándose en un
- 19:11guajolote negro del tamaño de un perro. El animal temblaba
- 19:16y gritaba con voz humana, un grito largo y quebrado,
- 19:20como de mujer sufriendo. Tomás corrió y lo golpeó con
- 19:25el palo varias veces, pero el ave lo atacó con
- 19:28las garras, pero él siguió golpeando hasta que la cruz
- 19:31encendida cayó sobre el cuerpo. un olor horrible a carne
- 19:36quemada llenó el lugar. El guajolote ardió en segundos, y
- 19:40mientras se consumía, se escuchó un chillido que se perdió
- 19:44en el monte. Las otras dos figuras huyeron volando hacia
- 19:48el cerro, dejando tras de sí una línea de humo
- 19:52que olía a grasa rancia y madera podrida. Durante unos
- 19:57minutos nadie dijo palabra, el molino seguía girando sin viento
- 20:02y la luz de las velas parpadeaba sola, aunque nadie
- 20:05las había vuelto a encender. Doña Licha recogió un resto
- 20:10del ave quemada y lo envolvió en el trapo que traía.
- 20:14Dijo que no debíamos tocar nada, que la ceniza de
- 20:17una bruja quemada servía como rastro para las otras. Esa
- 20:23noche nadie durmió, nos quedamos dentro, rezando en voz baja
- 20:27y vigilando que el molino no se moviera otra vez.
- 20:32Al amanecer, el silencio era absoluto. El aire estaba frío
- 20:37y olía a humedad. Salimos con cuidado. Junto al molino,
- 20:44donde el guajolote había ardido, encontramos una prenda vieja de mujer,
- 20:48casi deshecha, y un collar con tres dientes humanos, amarrados
- 20:53con hilo negro. Nadie quiso tocarlo, así que Doña Licha
- 20:58lo cubrió con tierra y dijo que debíamos dejar todo así,
- 21:02sin remover nada. Con la luz del día, el rancho
- 21:07se veía distinto. El molino estaba ennegrecido por el humo
- 21:11y tenía marcas de quemadura. Marisela estaba decidida, dijo que
- 21:17no pasaría otra noche en ese lugar. Tomás, aunque intentó
- 21:22mostrarse tranquilo, no podía disimular el miedo. Doña Licha aseguró
- 21:28que las otras dos volverían a buscar venganza, que era
- 21:31mejor marcharse antes del siguiente anochecer. Pasamos la mañana empacando
- 21:37lo que se podía, los niños estaban pálidos, callados, sin
- 21:42ganas de comer. Tomás amarró los bultos en la camioneta
- 21:46y cuando dieron las cinco de la tarde, partieron rumbo
- 21:50a la ciudad. Yo me quedé un rato más, para
- 21:54ayudar a cerrar la casa, y antes de irse, Doña
- 21:57Licha encendió la última vela bendita en la entrada, y
- 22:01trazó con sal un círculo frente al molino, diciendo que
- 22:05así el mal no saldría de ahí. Cuando todo quedó
- 22:09en silencio, caminé hasta la rueda del molino. Todavía estaba tibia,
- 22:15como si dentro siguiera ardiendo algo, me pareció escuchar un murmullo,
- 22:20un eco suave, parecido a una risa lejana. No quise
- 22:25mirar más. Me subí a mi camioneta y dejé atrás
- 22:29el camino de tierra. Días después, Marisela me llamó desde
- 22:35la ciudad. Dijo que los niños dormían bien, que ya
- 22:39no había olores raros ni sueños extraños, pero que Tomás
- 22:43no hablaba. Desde la noche del enfrentamiento no había pronunciado
- 22:48palabra alguna, solo se levantaba, comía poco y pasaba las
- 22:52tardes mirando por la ventana. Semanas más tarde, un campesino
- 22:58del pueblo contó que el molino se había incendiado de madrugada.
- 23:04Nadie supo cómo empezó el fuego, pero cuando fueron a verlo,
- 23:08la estructura estaba en ruinas y el suelo cubierto de
- 23:11ceniza y plumas negras. No encontraron rastros de animales ni
- 23:16señales de personas. Desde entonces, cada año, en la misma
- 23:23fecha del incendio, el viento sopla con un olor a
- 23:26grasa quemada que baja desde el cerro. Los perros del
- 23:30pueblo ladran mirando hacia arriba y los vecinos aseguran ver
- 23:34tres luces que flotan sobre el terreno donde estuvo el molino.
- 23:39Dicen que dos son las brujas que escaparon y la
- 23:42tercera es la que nunca volvió a levantarse. Yo no
- 23:47he regresado, pero a veces, cuando el aire se vuelve
- 23:51pesado y las lámparas parpadean en casa, recuerdo el sonido
- 23:55del molino girando solo y el chillido que escuché esa noche.
- 24:00no hay día que no piense en lo que vi.
- 24:03Si algún día alguien pasa por ese camino, que no
- 24:06se acerque a las ruinas, porque las brujas del molino
- 24:10viejo aún rondan, esperando que alguien vuelva a prender la
- 24:14cruz de Ocote. Estoy a unos días de cumplir 100 años,
- 24:28y aunque las manos ya no me responden como antes,
- 24:32todavía tengo la mente clara. Por eso le pedí a
- 24:36Felisa que escriba lo que le dicto. Ella cree que
- 24:39esto es una historia de familia, pero no, es una confesión.
- 24:45No me arrepiento de nada. Lo que hice, lo hice
- 24:49porque me correspondía. Nací marcada por la misma sangre maldita
- 24:54que corrió en las venas de mi madre, de mi
- 24:56abuela y de mi bisabuela, pues ninguna de nosotras tuvo elección.
- 25:02Venimos del valle de Tonacatepeque, un lugar escondido entre cerros,
- 25:07donde la niebla baja como si respirara, desde que tengo memoria,
- 25:11se decía que las parteras del valle también eran brujas.
- 25:16Nadie la señalaba abiertamente, pero todos sabían que donde nacía
- 25:20un niño, algo más debía morir. Mi madre, Dominga, fue
- 25:25la última partera de ese linaje y la más temida.
- 25:30La que ayudaba a traer vida y a quitarla en
- 25:32la misma noche. A mi bisabuela nunca la conocí, pero
- 25:38mi madre hablaba de ella con una mezcla de orgullo
- 25:41y miedo. Decía que era bruja de hueso y fuego,
- 25:44que preparaba maleficios con dientes de muertos recién enterrados y
- 25:49con grasa humana. Contaba que una vez arrancó los dientes
- 25:53de un niño que murió de espanto y los murió
- 25:56en un metate para lanzarlos en la puerta de una
- 25:59familia que la había traicionado. Tres días después, toda esa
- 26:05familia amaneció con la boca llena de gusanos. En el
- 26:09pueblo no hubo funeral, porque nadie se atrevió a tocar
- 26:13los cuerpos. De mi madre aprendí que la sangre es poder.
- 26:18Desde los cinco años me hacía quedarme inmóvil, mientras con
- 26:23un dedo mojado en sangre de gallina me dibujaba símbolos
- 26:26en la frente. Decía que si me movía, el espíritu
- 26:31se me metería por los ojos y no saldría jamás.
- 26:35Aprendí a no llorar, aprendí a quedarme quieta mientras el
- 26:39olor a sangre coagulada llenaba el aire y las velas
- 26:42goteaban en la tierra apisonada del cuarto. Una noche me
- 26:47llevó al patio y me hizo observar, como preparaba un
- 26:51agua de odio, como ella la llamaba. Sacó un frasco
- 26:55con un pedazo de piel seca, del tamaño de una moneda.
- 27:00Dijo que era de un niño muerto de fiebre, que
- 27:03la había guardado desde hacía años, lo disolvió en agua
- 27:06de río y se lo dio a beber a una mujer,
- 27:09que había llegado suplicando venganza contra su marido. Esa mujer
- 27:14regresó dos semanas después, con los ojos vacíos y el
- 27:18cuerpo encorvado, diciendo que el hombre ya no podía dormir
- 27:22ni hablar. Mi madre solo respondió que los hombres aprenden
- 27:26el miedo tarde. Esa fue mi primera lección, después de verla,
- 27:32esa noche tuve un sueño. Soñé con un hombre alto, delgado,
- 27:37de piel gris y con los ojos como fuego vivo.
- 27:42No caminaba, se deslizaba, me habló sin mover la boca,
- 27:46con una voz que sonaba dentro de mi cabeza. Me
- 27:50dijo que mi sangre estaba marcada desde antes de nacer
- 27:53y que pronto lo conocería de verdad. Cuando desperté, mi
- 27:58madre ya estaba junto a la cama, me acarició el
- 28:01cabello por primera vez en mi vida y me dijo
- 28:04que no tuviera miedo, que había visto al amo. A
- 28:09partir de entonces, supe que ya no era una niña común,
- 28:13pues mientras otras jugaban con muñecas, yo acompañaba a mi
- 28:17madre al río, donde enterraba frascos llenos de cabellos y uñas.
- 28:22Decía que cada frasco era una vida controlada, también la
- 28:26seguía al panteón, donde el sepulturero le dejaba abrir tumbas
- 28:30recientes a cambio de unas monedas. Mi madre decía que
- 28:34el olor del muerto fresco era el aroma de la
- 28:37obediencia y que un brujo sin olor a muerte no
- 28:40sirve para nada. En una de esas madrugadas, me hizo
- 28:46sostener una caja envuelta en manta, me ordenó no mirar,
- 28:50pero cuando ella se agachó, la curiosidad me ganó. Dentro
- 28:54había algo pequeño, como un muñeco, pero no era un muñeco.
- 29:00Era un bebé sin vida, con un listón rojo en
- 29:03el cuello, mi madre me vio y me abofeteó tan
- 29:05fuerte que me sangró la nariz. Dijo que nunca debía
- 29:10mirar a las ofrendas, que el diablo no soporta testigos.
- 29:15Pasaron los años y aprendí a no preguntar, pues mi
- 29:19madre decía que el poder se gana viendo y callando.
- 29:23Cuando cumplí doce años, me dijo que había llegado el
- 29:26momento de sellar mi destino. Esa tarde, el sol se
- 29:31ocultó temprano y el aire olía a copal y carne,
- 29:34en el patio había una olla de barro grande, rodeada
- 29:38de velas encendidas. Varias mujeres, todas cubiertas con mantos, murmuraban oraciones.
- 29:46Yo reconocía una de ellas, era la vieja Pascuala, la
- 29:50curandera del pueblo, me sorprendió verla ahí, porque todos creían
- 29:54que era una mujer santa. Mi madre me colocó frente
- 30:00a la olla y me ordenó mantener los ojos abiertos,
- 30:03las otras mujeres formaron un círculo, cantando en voz baja.
- 30:08Entonces trajeron algo envuelto en tela, mi madre lo tomó
- 30:12con cuidado, lo levantó hacia el cielo y dijo unas
- 30:15palabras que no entendí. La tela se movió, escuché un quejido,
- 30:21luego vi un brazo diminuto, blanco, que se asomó entre
- 30:24los pliegues. Era un bebé. El tiempo se detuvo, la
- 30:31verdad sentí un frío que me atravesó el pecho. Mi
- 30:35madre lo colocó sobre la olla, y una de las
- 30:38mujeres le cortó la muñeca con una navaja, la sangre
- 30:41cayó directo al fuego, y el olor me revolvió el estómago.
- 30:46El humo se levantó denso, formando una figura. Era el
- 30:51mismo hombre del sueño, sólo que ahora estaba de pie, tangible,
- 30:55con los ojos encendidos. Mi madre se arrodilló y me
- 30:59hizo inclinar la cabeza. Mírale los pies, me susurró, es
- 31:06la señal de que existe. Vi las patas negras, hendidas
- 31:11como las de una cabra, hundiéndose en la tierra sin
- 31:14dejar sombra. Esa noche, el fuego no se apagó hasta
- 31:20el amanecer y el bebé nunca volvió a llorar. Desde
- 31:26ese día, mi madre me dijo que ya era una
- 31:28de ellas, que el diablo me había aceptado y que
- 31:31mi destino estaba sellado con sangre inocente. Yo no sentí remordimiento,
- 31:37sólo una extraña paz, como si algo dentro de mí
- 31:41se hubiera completado. Ahora, tantos años después, entiendo que esa
- 31:47noche fue el inicio de todo, mi madre me dio
- 31:50el poder, pero también la condena. El valle nunca volvió
- 31:55a ser igual, pues los animales nacían deformes, las cosechas
- 31:59se secaban, y cada luna llena se escuchaban gritos que
- 32:03salían del cerro, nadie sabía de dónde venían, pero yo sí.
- 32:09Eran los niños que entregamos, y todavía los escucho. Aún
- 32:15recuerdo aquella noche con la claridad de un castigo, mi
- 32:18madre me llevó al cerro, donde las brujas del valle
- 32:22se reunían cuando la luna estaba llena y el viento
- 32:25soplaba caliente, como si la tierra respirara fuego desde abajo.
- 32:30Subimos por un sendero cubierto de espinas, con los pies descalzos,
- 32:34y yo cargaba una olla envuelta en un trapo rojo.
- 32:39No me habló en todo el camino, sólo me ordenó
- 32:42que no mirara atrás, porque los muertos del valle seguían
- 32:46a las brujas cuando caminaban al altar. El lugar estaba
- 32:51marcado por el tiempo, en el centro había un círculo
- 32:54de piedras negras, todas cubiertas de hollín y grasa seca,
- 32:59a un lado se levantaba un árbol sin hojas, con
- 33:02las ramas torcidas como brazos pidiendo ayuda. En su tronco,
- 33:07las marcas parecían letras grabadas con cuchillo. En medio del
- 33:12círculo ardían brasas humeantes que olían a resina y a
- 33:15carne vieja, me ordenó quedarme de pie dentro del círculo
- 33:19y no hablar hasta que me lo indicaran. Las demás
- 33:24llegaron poco después, eran siete mujeres cubiertas con mantos oscuros,
- 33:29con los rostros casi ocultos. Caminaban lento, sin ruido, moviendo
- 33:35los brazos al mismo ritmo, cada una traía una vela
- 33:39negra encendida, se colocaron alrededor de las brasas y empezaron
- 33:43a cantar una oración en una lengua que no conocía.
- 33:48Las voces eran graves, roncas, como demoníacas, yo no entendía
- 33:53las palabras, pero sentía que cada una pesaba en el aire.
- 33:59Entonces el fuego cambió de color, las llamas se doblaron
- 34:02hacia adentro y del humo se formó una sombra. Tenía
- 34:07forma de hombre, pero sin rasgos, sólo una silueta que
- 34:10parecía hecha de humo espeso. No era la primera vez
- 34:15que lo veía, pero sí la primera vez que lo sentía.
- 34:19El aire se volvió pesado y el corazón me latía
- 34:22tan fuerte que lo escuchaba en los oídos. Me pareció
- 34:27que el suelo se hundía bajo mis pies. De la
- 34:31sombra salió una voz profunda, que no sonaba como una palabra,
- 34:36sino como un trueno dentro del pecho. Dijo,« Quiero una
- 34:40vida que no le pertenezca». Mi madre se inclinó y
- 34:43le ofreció un costal pequeño que había llevado en las manos.
- 34:48Me hizo un gesto con la cabeza para que lo tomara.
- 34:51Cuando lo abrí, sentí el calor de un cuerpo vivo.
- 34:55Era un bebé envuelto en manta, dormido, sin saber lo
- 34:59que le esperaba. No lloró, ninguno de los dos lo hicimos.
- 35:06Las mujeres empezaron a verter su sangre en una olla
- 35:09que hervía en medio del círculo, mi madre me ordenó
- 35:12que sostuviera al bebé sobre las brasas mientras cantaban. El
- 35:17humo subía con un silbido agudo, el calor me quemaba
- 35:20las manos, pero no me moví. Sentí que el corazón
- 35:25del niño latía muy rápido y luego se detuvo. El
- 35:29humo se volvió espeso, y dentro de él, la sombra sonrió.
- 35:35Desde ese momento, entendí que la inocencia era la moneda
- 35:39más valiosa del infierno, mi madre me abrazó por primera
- 35:43vez después de muchos años, y me dijo que ya
- 35:46era su igual, que el amo me había aceptado. Esa
- 35:50noche regresamos al pueblo sin hablar, el cielo estaba negro
- 35:54y ni los grillos hacían ruido. Al amanecer, mi madre
- 35:58me dio un frasco de vidrio con un líquido espeso
- 36:01y oscuro, me dijo que lo guardara junto a mi cama,
- 36:04que con eso aprendería a volar. Con el tiempo supe
- 36:10que aquel líquido era lo que las brujas llamaban aceite negro,
- 36:14hecho con grasa humana, ceniza de cruz y azufre. Cuando
- 36:19lo untábamos en la piel, el cuerpo se hacía liviano
- 36:22y los huesos parecían flotar, no volábamos como dicen los cuentos,
- 36:26sino que el espíritu salía del cuerpo, dejando el cuerpo
- 36:30dormido e inmóvil. Aprendí a hacerlo sin ayuda, primero por curiosidad,
- 36:36luego por necesidad, pues el diablo no pedía rezos, pedía
- 36:40servicio continuo, y el mío era traerle niños. Lo hacía
- 36:47cada luna llena, me disfrazaba de partera y tocaba las puertas,
- 36:51con la excusa de ayudar a las mujeres embarazadas, las
- 36:54gentes confiaban en mí, porque mi madre había sido partera también.
- 37:00Nadie sospechaba, les daba té de manzanilla con algo más,
- 37:04polvo de adormidera y hojas secas de datura. Cuando dormían,
- 37:09me llevaba al recién nacido, nunca dejaba rastros. Al amanecer,
- 37:15todos creían que el niño había muerto por causas naturales.
- 37:21El diablo siempre cobraba al amanecer. Cuando dejaba el cuerpo
- 37:24en el cerro, el aire se llenaba de risas de mujer.
- 37:29Las otras brujas decían que eran los espíritus recibiendo su pago.
- 37:33Yo solo escuchaba el viento, pero sabía que cada vez
- 37:36que un bebé moría, mi poder crecía. Con los años,
- 37:42el pueblo empezó a enfermar, los animales nacían con dos cabezas,
- 37:47las vacas abortaban, y los campos se secaban antes de tiempo.
- 37:52Las mujeres temían parir de noche, y las más viejas
- 37:55rezaban mirando al cerro, nadie se atrevía a decir mi nombre,
- 38:00pero todos sabían que algo andaba mal. Una madrugada, unos
- 38:06hombres borrachos tocaron mi puerta, gritaban que yo era la
- 38:09culpable de la sequía, que había matado a los niños.
- 38:13Entraron con antorchas, dispuestos a quemarme viva, la verdad no
- 38:18tuve miedo. Agarré una jarra de barro con sangre fresca
- 38:23que tenía junto al fogón y la lancé al suelo,
- 38:25el líquido se desparramó en círculos, formando una mancha que
- 38:30se movía sola. Les dije que si daban un paso más,
- 38:34esa sangre lo seguiría. Salieron corriendo, pero no llegaron lejos,
- 38:41pues esa misma noche, tres de ellos murieron. Uno amaneció
- 38:46con la lengua negra, otro con los ojos abiertos y secos,
- 38:50y el tercero dentro del río, sin señales de lucha,
- 38:54desde ese día, nadie volvió a tocar mi puerta. El
- 38:59pueblo se hundió en el miedo, las madres se encerraban
- 39:02con sus hijos y los hombres me evitaban en el camino,
- 39:06las viejas murmuraban mis rezos al revés, pero no servía
- 39:10de nada, pues la tierra ya me pertenecía. En el
- 39:15valle se contaron veinte nacimientos ese año, sólo tres niños
- 39:19cumplieron su primer cumpleaños, los demás fueron míos, y el
- 39:23diablo me recompensó, porque desde entonces mi sombra no envejeció.
- 39:30Cuando cumplí 70 años, el miedo cambió de dueño, la gente
- 39:34del pueblo, que antes se agachaba al verme pasar, decidió enfrentarme.
- 39:40Decían que la sequía, las muertes de los niños y
- 39:43la enfermedad del ganado eran mi culpa. Yo ya no
- 39:47salía de casa, vivía sola entre frascos de vidrio con
- 39:51restos secos y velas negras consumidas. pero el odio de
- 39:55los vivos siempre encuentra fuego, y una noche llegaron con antorchas,
- 40:00gritando mi nombre, pero no buscaban explicación, querían justicia. Quemaron
- 40:07mi casa con todo dentro, yo logré salir, pero mi
- 40:11madre que aún vivía, no corrió la misma suerte. La
- 40:15arrastraron al patio y la ataron al tronco del mezquite viejo,
- 40:19vi como el fuego le lamía las piernas hasta que
- 40:22dejó de gritar. El olor a carne quemada se mezcló
- 40:26con el humo del copal que yo había encendido unas
- 40:29horas antes. No hice nada por salvarla, no podía, pues
- 40:35el diablo me lo había prohibido desde el primer pacto.
- 40:40Esa misma noche, cuando el pueblo dormía, creyendo que el
- 40:44fuego había purificado la maldición, él vino por mí. No
- 40:48entró por la puerta ni por la ventana, la oscuridad
- 40:51del cuarto se volvió espesa, como si alguien respirara dentro
- 40:55de las paredes, y su voz llenó la habitación. El
- 41:00pacto no termina con la muerte del maestro. Yo sabía
- 41:06lo que significaba, el trato debía renovarse, y me explicó
- 41:10que para continuar con mi poder, debía entregarle tres almas inocentes,
- 41:15pero no cualquiera, tenían que ser del mismo linaje, mi sangre,
- 41:20mi familia, tres bebés nacidos de la misma raíz. Pasaron
- 41:26los meses y no hubo duda, las hijas de mis
- 41:28sobrinas quedaron embarazadas casi al mismo tiempo, como si el
- 41:32destino las hubiera ofrecido sin pedirlo. Yo comprendí la señal,
- 41:38el diablo las había elegido. Durante los partos fingí ayudar
- 41:43como partera, igual que mi madre lo hacía. En cada nacimiento,
- 41:48apartaba al recién nacido bajo el pretexto de limpiarlo, les
- 41:52daba a las madres de con semillas de datura para
- 41:55que durmieran, luego salía por la puerta trasera y caminaba
- 41:59al baldío detrás de la iglesia. A los tres los
- 42:04enterré en el mismo lugar, uno junto al otro, con
- 42:07una manta distinta, blanca, roja y negra. Lo hice durante
- 42:12noches diferentes, para que el pueblo no sospechara, cada uno
- 42:17representaba una ofrenda, el cuerpo, la sangre y el silencio.
- 42:22Cuando el tercero quedó bajo tierra, el suelo tembló como
- 42:26si respirara. Desde entonces, cada año, al llegar el invierno,
- 42:31el terreno exhala vapor antes del amanecer, como si esos
- 42:35pequeños cuerpos aún tuvieran vida. pero hubo algo que no planeé.
- 42:43Uno de los bebés era el gemelo de mi nieta Felisa,
- 42:46la misma que ahora me escucha dictar esto, nadie sabe
- 42:49que tuvo un hermano. La partera que atendió el parto
- 42:54murió días después, y su cuerpo fue hallado con la
- 42:57lengua cortada. Dicen que fue castigo divino, yo sé que no.
- 43:03Fui yo, era el precio de guardar silencio. Con el
- 43:08paso del tiempo, mi cuerpo empezó a secarse, la piel
- 43:12se me volvió dura, agrietada, y el olor a grasa
- 43:15quemada me seguía a todas partes, el mismo que salió
- 43:19del cuerpo de mi madre cuando ardió viva. Los perros
- 43:23me evitaban, los espejos me negaban reflejo y mis uñas
- 43:26crecieron negras, mis ojos se hundieron, ya no podía dormir.
- 43:31Cada vez que cerraba los párpados, veía el cerro, las brasas,
- 43:36las piedras negras y las manos de las brujas moviéndose
- 43:39en círculo. No temo a morir, he visto morir a todos,
- 43:44a las que me enseñaron, a las que me acompañaron,
- 43:47a las que intentaron huir del pacto, la verdad del
- 43:51infierno no me asusta, me espera como quien recibe a
- 43:54una sirvienta vieja que cumplió su deber. Sé que cuando
- 43:59mi hora llegue, el diablo no me castigará, sólo me
- 44:02devolverá al lugar de donde vine. Me ha hablado en
- 44:06sueños y me lo ha dicho con claridad, tú no
- 44:09morirás sola, morirás rodeada de tus actos. Le pedí a
- 44:14Felisa que no deje que nadie toque mi cuerpo cuando muera,
- 44:18nadie debe acercarse antes del amanecer, si alguien lo hace,
- 44:22se lo llevará conmigo. No quiero que me entierren en
- 44:26Campo Santo ni que recen por mí, pues no serviría
- 44:30de nada. el diablo vendrá por lo que le pertenece,
- 44:33y cuando lo haga, la tierra temblará una vez más.
- 44:37A veces, en las madrugadas, escucho el llanto de los
- 44:43tres bebés, no es culpa ni castigo, es el recordatorio
- 44:47del poder que aún me sostiene con vida. Sé que
- 44:51cuando me vaya, el don no morirá conmigo, por eso
- 44:54le agradezco a mi nieta por escribir esto, no para
- 44:58pedir perdón, sino para dejar memoria, para que el pueblo
- 45:02recuerde que el mal no muere, solo cambia de forma.
- 45:07Cada linaje guarda una bruja, aunque lo niegue, en cada
- 45:11pueblo hay una niña que hereda el don sin saberlo,
- 45:14y cuando cumpla la edad, el diablo se lo recordará,
- 45:17pues así fue conmigo, así será con ella, o con
- 45:21la que venga después. He sentido su sombra en la
- 45:26esquina del cuarto estos últimos días, ya no falta mucho,
- 45:29el aire huele a humo y a tierra, y me
- 45:32arde la espalda como si tuviera brasas debajo de la piel,
- 45:36es la señal de que él está cerca. Si mañana
- 45:41no despierto que nadie me llore, que cierren la puerta
- 45:44y esperen hasta que salga el sol, y si escuchan
- 45:47risas o golpes, que no entren, pues no es mi
- 45:50alma la que grita, es la que viene por mí.
- 45:55Ahora deja de escribir Felisa, el aire cambió y huele
- 45:59a él, dile al mundo que el diablo siempre cumple.
- 46:04Nota de Felisa Mi abuela murió dos días después de
- 46:09que terminamos de escribir esto, la encontramos en su cama,
- 46:13con la boca llena de tierra y una marca negra
- 46:16en el pecho, como una mano, y la casa olía
- 46:19a grasa quemada. A la semana siguiente, tres mujeres de
- 46:25la colonia perdieron a sus bebés recién nacidos, pero nadie
- 46:29supo quién los robó. Esa noche en Tejupilco, Estado de México,
- 46:42nos reunimos alrededor de una fogata, mis primos del Distrito
- 46:46Federal y mis sobrinos disfrutaban del fuego en la oscura noche.
- 46:52Cerca de la una de la madrugada, uno de ellos
- 46:55vio luces en un cerro frente al pueblo, y todos
- 46:58nos sorprendimos al ver luces que parecían danzar en la distancia.
- 47:04Empezaron los murmullos de que eran brujas, y salimos de
- 47:07la casa para ver lo que decían, en el monte,
- 47:10las luces parpadeaban misteriosamente, generando incertidumbre. Algunos decían que eran
- 47:17ocho luces, otros que eran diez. La fogata se apagó
- 47:21y decidí llevar a todos a la casa, temiéndolo desconocido.
- 47:28La atención se centró en la antigua casa al lado
- 47:30de la iglesia tenebrosa. Este hogar centenario, alguna vez de
- 47:36una anciana, tenía su propia leyenda, la presencia de una wal,
- 47:40yo no escuché esta historia, la viví. Intenté atrapar a
- 47:45la bestia para poner fin a su acecho, y así
- 47:48se desenvuelve este relato. La casa de la viejita, aunque
- 47:54común en apariencia, esconde su propia leyenda, construida hace más
- 47:58de 30 años, de adobe, con piso de tierra y estructura
- 48:03de madera, permanece en ruinas. La última residente, una anciana
- 48:08olvidada por sus hijos, falleció, dejando la casa desierta, los
- 48:13lugareños la evitan, llamando la morada de una bruja. Después
- 48:19del avistamiento en el cerro, mis sobrinos propusieron explorar la casa,
- 48:24aunque todos dudaron, finalmente aceptaron, caminaron lentamente, nerviosos, y una
- 48:30nube oscureció el sol, sumando un ambiente sombrío. Al llegar,
- 48:37se asomaron por una puerta vieja, cerrada con cadena y candado,
- 48:41la madera rota permitía mirar, la tensión aumentaba mientras exploraban,
- 48:46la oscuridad y el misterio rodeaban la escena, revelando una
- 48:50historia que trascendía las apariencias de la estructura en ruinas.
- 48:56Para el espanto de mis sobrinos, al asomarse al cuarto principal,
- 49:01descubrieron que no estaba vacío, la luz del sol se filtraba,
- 49:05iluminando una anciana en una silla mecedora. Como una rata nerviosa,
- 49:10la figura empezó a escarbar frenéticamente el piso con sus
- 49:14ancianas manos, creando un hueco en la tierra. Escarbaba rápido,
- 49:21como un perro cavando un agujero, al completar el hueco,
- 49:25se levantó ligeramente y empezó a frotarse un pie, desde
- 49:29la rodilla hasta el tobillo, a una velocidad inhumana, como
- 49:33si intentara arrancarse esa parte de su pierna. Finalmente, logró
- 49:38quitarse la pierna y la puso en el hueco, repitió
- 49:42el mismo proceso con el otro pie, manifestando una desesperación palpable.
- 49:49Toda esa situación pasó en unos pocos segundos, quizás diez,
- 49:53pero fueron momentos de terror para mis sobrinos. Asustados, corrieron
- 49:58y gritaron al entrar a la casa. Cada uno contó
- 50:02lo que vio y sintió, pero yo, como adulto, al
- 50:05principio no les creí y pensé que era producto de
- 50:09la imaginación. Pero mi escepticismo cambió al atardecer, cuando oímos
- 50:16un estruendo sobre la casa, seguido de un aleteo que
- 50:19resonó en toda la vivienda, salimos para investigar, sin anticipar
- 50:23lo que veríamos, y un olor horrible a muerte y
- 50:26carne podrida nos golpeó al salir. En la azotea, vimos
- 50:33un pájaro negro enorme, casi del tamaño de un humano,
- 50:36de pie y mirando a los muchachos que jugaban cerca,
- 50:40les grité que entraran rápidamente, y todos obedecieron al sentir
- 50:44nuestra atención. El pájaro negro, como un ser de pesadilla,
- 50:50se elevó y con garras de águila agarró a uno
- 50:53de mis sobrinos, antes de desaparecer en la oscuridad de
- 50:56la noche sobre los cerros. La escena quedó grabada en
- 51:00mi mente como un recuerdo tormentoso, reproduciéndose lentamente. Las negras
- 51:07plumas envolvían a esa criatura, que parecía una viejecita pero
- 51:12con el cuerpo deformado en una mezcla de pájaro, chorreando
- 51:15sangre en lugar de sudor. El fétido olor que dejó
- 51:19manchando la casa con chorros de sangre delineaba el rastro
- 51:23de aquel ave horripilante. Entramos apresuradamente a la casa, armándonos
- 51:29con escopetas, balas, machetes y hasta un martillo, el padre
- 51:34del joven atacado estaba pálido, furioso, aterrorizado y angustiado, entre
- 51:39gritos desesperados. Mis primos y yo salimos corriendo, siguiendo el
- 51:46rastro de sangre de la criatura, dejamos a algunos resguardando
- 51:50la casa, mientras otro primo joven hacía guardia, adentrarnos en
- 51:55el oscuro bosque se volvía aún más inquietante, con la
- 51:58luz de la luna apenas penetrando entre las ramas, creando
- 52:02un ambiente de temor palpable. Los ruidos misteriosos en el
- 52:08bosque nos hicieron titubear, pasos, risas lejanas y el crujir
- 52:12de ramas quebrando se resonaban en la oscuridad, manteniéndonos como
- 52:16espectadores asustados, finalmente, reunimos el coraje para adentrarnos, temblorosos pero
- 52:23impulsados por la adrenalina. Encontramos un sendero apenas visible entre
- 52:29las hojas y corrimos, entre los árboles, vimos una sombra
- 52:33negra corriendo. Los gritos lejanos de mi sobrino nos llevaron
- 52:39a cambiar de dirección, corriendo hacia la fuente de los lamentos,
- 52:43la sombra en la distancia era una artimaña del Nahual,
- 52:47tratando de librarse de nuestra persecución. Desorientados en el bosque,
- 52:52regresamos y encontramos un claro entre los árboles, desde donde
- 52:56observamos la cima del cerro. Corrimos hasta la cima, exhaustos,
- 53:02y al llegar, notamos que estábamos en el lugar donde
- 53:06la noche anterior habíamos visto las brujas en forma de
- 53:09bolas de fuego, un claro indicio de rituales se reveló
- 53:12ante nosotros. Pasto quemado, velas negras y telas rojas. El
- 53:19olor a quemado y descomposición era fuerte, y en el centro,
- 53:23la ropa empapada en sangre decoraba el lugar con un
- 53:26color rojo intenso, visible en la oscuridad. Miramos desde el
- 53:32borde del cerro y vimos una pequeña cabaña más abajo,
- 53:36con una luz tenue en las ventanas. Necesitábamos bajar, aunque
- 53:40perderíamos de vista la casa donde teníamos a los niños.
- 53:44Pero mi sobrino podía estar ahí. Antes de decidir, risas
- 53:50y pasos entre los árboles nos mantuvieron alerta, mis piernas
- 53:54temblaban mientras sostenía mi arma, apuntando desesperadamente, y la ansiedad
- 54:00me paralizó, uno de mis primos me arrastró y corrimos.
- 54:05Los pasos se acercaban rápidamente, rompiendo hojas y ramas, aunque
- 54:10no veíamos nada, la sensación de ser alcanzados nos aceleraba
- 54:14el corazón, provocando gritos y un paso más rápido, a
- 54:18pesar del cansancio. Al llegar a la cabaña, entramos sin preocuparnos, momentáneamente,
- 54:26la cabaña pareció segura, revisamos rápidamente con las armas apuntando,
- 54:32pero estaba vacía, sólo iluminada por una vela. De repente,
- 54:38la puerta se cerró y escuchamos golpes en el techo
- 54:41y pasos, disparamos ansiosamente, pero sólo veíamos sombras afuera, como
- 54:47si esperaran, estábamos al borde de la muerte, enfrentándonos a
- 54:51entidades inexplicables. Sombras pasaban por las ventanas, pero no se
- 54:58atrevían a entrar, los pasos y las sombras cesaron de repente,
- 55:02y todo quedó en silencio, el padre del muchacho abrió
- 55:06la puerta, pero no vio nada. La noche se volvió
- 55:11más densa y la cabaña se sumió en un silencio
- 55:14opresivo y el padre del joven, con la mirada llena
- 55:18de incertidumbre, cerró la puerta lentamente, como si temiera que
- 55:22el más mínimo ruido pudiera desencadenar algo indescriptible. Nos encontrábamos
- 55:29en un limbo entre la realidad y lo desconocido, atrapados
- 55:33en una red de sombras y misterios que se cerraba
- 55:36a nuestro alrededor. Las armas temblaban en nuestras manos, mientras
- 55:41buscábamos cualquier señal de peligro, pero la cabaña seguía envuelta
- 55:46en un silencio inquietante. De repente, un susurro tenue se
- 55:52filtró a través de las grietas de la madera, palabras
- 55:55indescifrables que se deslizaban como serpentinas de la oscuridad, los
- 55:59cabellos en la nuca se erizaron, mientras intentábamos comprender el
- 56:04origen de aquel murmullo ancestral. La vela parpadeaba, y fuera,
- 56:10en la penumbra, percibimos movimientos sigilosos, sombras que se contorneaban
- 56:15en la periferia de nuestra visión, la presión en el
- 56:18aire se intensificó, como si algo esperara pacientemente el momento
- 56:23adecuado para manifestarse. La decisión de bajar hacia la cabaña
- 56:29nos perseguía como un eco de inseguridad. Sabíamos que enfrentábamos
- 56:33algo más allá de nuestra comprensión, algo que jugaba con
- 56:37nosotros como marionetas en la penumbra. La posibilidad de perder
- 56:42a nuestro sobrino y a los niños en la casa,
- 56:45aunque temporalmente olvidada, se cernía sobre nosotros como una sombra
- 56:49más oscura. Decidimos explorar la cabaña con cautela, cada paso
- 56:56resonando en la madera crujiente, buscamos pistas, signos de lo
- 57:00que había sucedido ahí. En una esquina, encontramos un antiguo
- 57:05libro con páginas amarillentas y escrituras en un idioma olvidado.
- 57:12A medida que ojeábamos las páginas, descubrimos relatos de criaturas ancestrales,
- 57:18rituales prohibidos y pactos oscuros, las palabras cobraban vida y
- 57:22podíamos sentir la presencia de algo más allá de las
- 57:26letras impresas. Una ráfaga de viento hizo que las velas
- 57:29parpadearan y el libro se cerró con un estruendo. De repente,
- 57:36la cabaña vibró con un sonido aterrador, como si la
- 57:39tierra misma protestara contra nuestra intrusión, las sombras se agitaron
- 57:43en un frenesí, y una risa inhumana llenó la habitación,
- 57:47nos quedamos paralizados, con la certeza de que estábamos en
- 57:51el epicentro de fuerzas que desafiaban la lógica y la realidad.
- 57:57El padre del joven, con la mandíbula apretada y los
- 58:01ojos llenos de determinación, tomó el libro en sus manos
- 58:04y murmuró palabras y al hacerlo, las paredes de la
- 58:08cabaña parecieron estremecerse, y el susurro ancestral se intensificó. El
- 58:15silencio regresó abruptamente, como si el universo mismo aguardara el
- 58:19desenlace de esta confrontación entre lo terrenal y lo desconocido,
- 58:24estábamos en el epicentro de un misterio que se expandía,
- 58:27y la cabaña, ahora imbuida de un aura sobrenatural, aguardaba
- 58:32en silencio, como un testigo mudo de lo que aún
- 58:35estaba por venir. El padre del joven, con el libro
- 58:40en sus manos y las palabras antiguas aún resonando en
- 58:43el aire, se volvió hacia nosotros con una mirada de
- 58:47comprensión y despedida, en ese momento, las sombras que envolvían
- 58:51la cabaña se condensaron en una figura etérea, que emergió
- 58:55del suelo como humo negro. La figura tomó forma, revelando
- 59:01una presencia ancestral, que parecía fusionar lo humano con lo sobrenatural,
- 59:06era un Agual, pero no como los temidos por el pueblo,
- 59:10sino una entidad que exudaba sabiduría antigua y una extraña paz.
- 59:15Las plumas que lo envolvían brillaban con una luz tenue
- 59:19y su mirada reflejaba la profundidad de los siglos. El
- 59:24Nahual se acercó al Padre, y en lugar de hostilidad,
- 59:28transmitió una conexión comprensiva, habló en un idioma antiguo que
- 59:32resonaba en nuestras mentes, traduciendo historias de antiguos pactos y
- 59:37equilibrios cósmicos. La sangre derramada no era más que un
- 59:41reflejo distorsionado de un antiguo ritual de protección. Con un
- 59:47gesto sereno, el Nahual extendió las alas de plumas negras
- 59:51y desapareció en una espiral de sombras. La cabaña, una
- 59:55vez impregnada de energía oscura, se iluminó con una luz
- 59:58tenue y serena, como si la presencia ancestral hubiera purificado
- 1:00:03el lugar. Nos quedamos boquiabiertos, asimilando la inesperada revelación, y
- 1:00:10decidimos regresar a la casa, dejando atrás la cabaña. Al llegar,
- 1:00:15encontramos a los niños a salvo, durmiendo tranquilamente como si
- 1:00:19no hubiera ocurrido nada. La historia, lejos de encontrar una
- 1:00:25resolución convencional, se transformó en un misterio más profundo, nos
- 1:00:30quedamos con la certeza de que el Nahual, en lugar
- 1:00:33de ser una fuerza maligna, era un guardián de secretos ancestrales,
- 1:00:38que buscaba restaurar el equilibrio perdido. El bosque, una vez
- 1:00:44envuelto en sombras amenazadoras, se convirtió en un santuario donde
- 1:00:48la magia y la realidad coexistían en armonía, la noche,
- 1:00:52aunque cargada de susurros y misterios, se despegó como un
- 1:00:56lienzo donde los límites entre lo terrenal y lo divino
- 1:01:00se desvanecían en la inesperada trama de la existencia. Relatos
- 1:01:07anónimos