Latest / Niebla en el bosque con Evelith von / La Bruja de la Capilla Abandonada: Nunca Salgas Solo - Historias De Terror - Voces De La Noche
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- 0:02Speaker 2: Buenos días queridos suscriptores, para más relatos como este, denle
- 0:07like y comparte, sin más, comenzamos. Crecí dentro del uniforme,
- 0:15pasé años con la espalda endurecida por el peso del chaleco,
- 0:19el fusil rozando el antebrazo, la lengua siempre con gusto
- 0:24a metal por el polvo de los caminos. Me destacaron
- 0:28en una región de montaña, donde los pinos cubren las
- 0:31laderas y el viento baja cargado de resina. Los caceríos
- 0:36se reparten en pendientes irregulares, casas de lámina o madera,
- 0:40gallineros cercados con malla, perros flacos que reconocen pasos antes
- 0:45que rostros. Llegamos a ese lugar a mitad de un
- 0:49año seco, el aire se partía al mediodía, pero al
- 0:53atardecer el frío bajaba con prisa y los cerros se
- 0:56cerraban como una mordida. En el pueblo se repetía una
- 1:00historia sobre una mujer que subía y bajaba por las
- 1:03veredas cuando el sol se escondía detrás de los pinos.
- 1:08Le decían bruja con una seriedad que me llamó la
- 1:11atención desde el primer día. Aprendí a reconocer la forma
- 1:16en que la gente evita un tema, en la tienda,
- 1:19el tendero contaba monedas con calma exagerada, cuando alguien mencionaba
- 1:24animales perdidos en los linderos. La señora que vendía pan
- 1:28movía la charola a otro lado, y decía que el
- 1:31maíz venía flojo ese año. Los hombres que bebían al
- 1:36fondo de la cantina, hablaban de cosechas o de caminos derrumbados,
- 1:40pero la conversación se cortaba cuando un viento corto hacía
- 1:44vibrar las láminas. Nadie decía su nombre, repetían que ahí
- 1:49arriba vivía una mujer con dedos muy largos, uñas que
- 1:53podían rasgar tu piel y dientes enormes, como si fueran colmillos.
- 1:58Escuché esas frases en distintas bocas y con el mismo tono,
- 2:02no lo tomé como chisme, pues había cansancio en esas voces,
- 2:06como si el relato cargara con años. Durante los primeros días,
- 2:12hicimos recorridos por veredas con tierra suelta, pasábamos junto a
- 2:17troncos ennegrecidos por fogatas viejas y cercas mal reparadas con
- 2:21alambre oxidado. En el cañón, el viento se estrellaba contra
- 2:26una pared de roca y regresaba con olor a agua estancada.
- 2:31Yo iba atento al terreno, a marcas de llanta, a
- 2:34huellas frescas de bota, aún así, me llegaban frases sueltas
- 2:39cuando cruzábamos por el centro del pueblo, que una mujer
- 2:42arrancó un guajolote del patio y lo cargó del cuello
- 2:45sin prisa, que un niño la vio en cuquillas comiendo
- 2:48hojas brillosas en la orilla del arroyo, que su sombra
- 2:52se estiraba de forma rara cuando la luna subía limpia.
- 2:56Empecé a guardar esas frases como marcas en el mapa.
- 3:02El primer avistamiento fue en la ladera que todos llaman
- 3:05la silla, por la forma de dos lomos que se
- 3:08unen en un hueco, subía con la respiración controlada, botas
- 3:12clavadas en tierra suelta, y me detuve a limpiar el
- 3:15sudor con la manga. A mi derecha se abría un barranco,
- 3:20donde el eco de los insectos se mezclaba con el
- 3:23chasquido de ramas secas. La vi parada al filo, encorvada,
- 3:28con el rebozo pegado al cuerpo por una racha de
- 3:31viento que levantó polvo, los dedos asomaban del tejido como ramas,
- 3:36eran demasiado largos, no era una idea. Se veían largos
- 3:41y duros, con uñas curvas, gruesas, de un color entre
- 3:45amarillo y tierra. Las piernas se le marcaban bajo la
- 3:49tela como maderos flacos, la piel tenía manchas oscuras en
- 3:53los extremos, sobre todo en las espinillas, y un brillo
- 3:56opaco en las rodillas que recordaba cuero reseco. El viento
- 4:01me trajo un olor a hojas molidas y a piedra húmeda.
- 4:06Ella giró apenas el rostro, era algo horrible y alcancé
- 4:09a distinguir una mirada sin brillo, amarilla en el borde,
- 4:13como si el ojo tuviera una luz ajena atrapada en
- 4:16el iris. Me escondí detrás de un pino, con el
- 4:21corazón sobre el esternón, no por miedo sino por una
- 4:25atención que me creció de golpe, medí la distancia, evalué
- 4:29rutas de salida y repasé el peso de mi equipo.
- 4:34Luego regresé la vista a la ladera, caminaba con pasos cortos,
- 4:38metiendo la punta del pie en la tierra antes de
- 4:41apoyar el talón. Las manos no colgaban sueltas, se mantenían adelantadas,
- 4:47dedos separados, uñas listas para abrirse camino entre las ramas.
- 4:53Una bandada de chanates se levantó y cruzó sobre ella,
- 4:56pero ella no reaccionó, y siguió con el mismo ritmo,
- 5:00al llegar a un tramo de piedras sueltas, se agachó
- 5:03y tomó un pedazo de madera húmeda. La levantó sólo
- 5:08con la mano derecha, la pieza estaba saturada de agua
- 5:11y pesaba, pero aún así la movió como si fuera corcho.
- 5:17Esto bastó para activar una curiosidad que en campaña suele
- 5:20salir cara, recorrí la cornisa desde arriba, calculé su ruta
- 5:25y busqué un punto desde el cual mantenerla a la
- 5:27vista sin exponerme. En la bajada mis botas soltaron grava
- 5:32y escuché como rebotaba contra piedras más grandes. Ella se
- 5:37detuvo un segundo, levantó la cabeza y olfateó, como una
- 5:41cabra que mide el aire. No volteó hacia mí, sólo siguió,
- 5:45y el rebozo se movía en ondas, y a cada
- 5:49ráfaga las uñas asomaban un poco más, casi del largo
- 5:52de dedos enteros. Pensé en historias de animales cazados sin arma,
- 5:57de puercos con el cuello abierto, en un corral sin
- 6:01huellas de cuchillo, emparejé esa idea con la fuerza que
- 6:05le vi en la mano, y todo comenzó a ajustar piezas.
- 6:11Esa tarde el cielo cambió de azul quemado, a un
- 6:14gris pálido en pocos minutos. Una nube se asentó sobre
- 6:18la punta del cerro, y la sombra bajó por la
- 6:21ladera como una cortina, la perdí de vista al cruzar
- 6:24un pliegue del terreno, apuré la marcha, y en el
- 6:28siguiente claro la vi de nuevo, parada junto a una
- 6:31enebrina que crece torcida. Tenía la espalda más recta, el
- 6:36rebozo caía hasta el barro y dejaba ver pies muy delgados,
- 6:40dedos separados, uñas oscuras que superaban el borde del dedo,
- 6:44como si hubieran crecido sin freno. Respiraba con la boca entreabierta,
- 6:50ahora se le notaban dientes cortos, gastados en las puntas,
- 6:54con un tono pardusco. Me quedó la impresión de masticación constante,
- 6:59de raíz dura de corteza, dio un paso hacia la
- 7:02maleza y se escurrió entre troncos, como si el cuerpo
- 7:06se adelgazara para pasar. Regresé al destacamento con la vista
- 7:12llena de esa figura, la memoria trabaja con olores y texturas.
- 7:18Me quedó el olor a resina tibia mezclada con tierra
- 7:21húmeda y ese amarillo quieto en el ojo. En la
- 7:25noche escuché a los perros del pueblo ladrar hacia el
- 7:27cerro en orden, como si un punto caminara y fuera
- 7:31encendiendo respuestas a su paso. Uno arrancaba en el borde norte,
- 7:36luego otro en la casa de la maestra, luego dos
- 7:39más en el corral del señor que vende leña. Dibujé
- 7:43ese avance sobre el mapa mental de la ladera y
- 7:46ubiqué un eje entre la silla y un arroyo que
- 7:49cruzamos a menudo. Me vi al día siguiente siguiendo ese eje.
- 7:56Las voces del pueblo se hicieron más precisas, un hombre
- 7:59me aseguró que la vio con un chivo colgando de
- 8:02un brazo, que las patas le pegaban en la cadera
- 8:05y ella caminaba sin prisa, una niña me dijo que
- 8:09su abuela la había mirado desde la ventana y que
- 8:12se le secó la leche a la vaca esa misma semana.
- 8:16Un pastor juró que encontró huellas con marcas de uñas
- 8:19abiertas en el barro, nadie daba detalles de su cara
- 8:22más allá de los ojos y de un gesto de
- 8:25la boca que dejaba ver dientes afilados. Se repetía la
- 8:29idea de los dedos alargados. Un viejo describió las manos
- 8:34con un movimiento de pinza, índice y medio por delante,
- 8:38anular y meñique como ganchos que rematan, no eran palabras sueltas,
- 8:42eran dibujos mentales. La obsesión llegó sin anuncio, me descubrí
- 8:49haciendo rutas que pasaban por la silla, aunque el destino
- 8:53no lo exigiera, afiné el oído a los pájaros que
- 8:56se callan de golpe cuando una presencia cruza su zona.
- 9:01Observé madrigueras cerradas con terrones recientes. Al rozar ramas, me
- 9:06quedaba con pedacitos de corteza en los nudillos y pensaba
- 9:10en esas uñas. El cuerpo guarda las medidas de lo
- 9:14que representa peligro o atracción. A mí se me grabó
- 9:18la forma de su paso y el amarillo del ojo,
- 9:21cada tarde pensaba en la ladera y en el filo
- 9:24del barranco. Me repetía que esa mujer no era una
- 9:28vieja perdida ni una sombra contada en la tienda. Vivía
- 9:32en esos cerros con dominio del terreno y una fuerza
- 9:36que no encajaba en su delgadez. Me propuse verla de cerca,
- 9:40medir su respiración, conocer el lugar donde se oculta cuando
- 9:45la noche cae y el viento baja con olor a
- 9:47agua y madera. Ahí empezó todo. El recuerdo de esa
- 9:54primera vez me hizo trazar rutas con precisión, revisé el
- 9:57mapa mental que había formado con cada recorrido, y marqué
- 10:01puntos donde los perros se callaban, donde el aire traía
- 10:05olor a hojas secas y donde el suelo mostraba ramas quebradas.
- 10:10Empecé a salir solo bajo cualquier pretexto, llevando el fusil
- 10:14cruzado en la espalda y una cantimplora atada al cinturón.
- 10:19Caminaba sin hacer ruido, poniendo la bota en la orilla
- 10:22de las piedras y apartando ramas con cuidado de no quebrarlas.
- 10:27Había escuchado que ella vivía en una cueva en una
- 10:30cañada poco transitada, pregunté disimuladamente a un carbonero que bajaba leña,
- 10:36solo dijo que en esa zona los animales se ponían nerviosos,
- 10:39y que las sombras no coincidían con las horas del día.
- 10:44No insistí, pero tomé su advertencia como señal. La primera
- 10:50vez que seguí esa pista, el monte estaba más cerrado
- 10:53que en otras partes, los árboles eran más altos y
- 10:57las ramas formaban una red sobre mi cabeza que apenas
- 11:00dejaba pasar el sol, el piso estaba cubierto de hojas
- 11:04húmedas y troncos podridos. El aire olía a agua estancada
- 11:09y a tierra recién removida. Encontré huellas pequeñas de venado,
- 11:14pero también marcas de algo más pesado, con los dedos
- 11:18abiertos y las uñas hundidas en el barro. Me incliné
- 11:22para medirlas, eran más largas que mi mano abierta, seguí avanzando,
- 11:27escuchando cada crujido, sintiendo que el ambiente se volvía más
- 11:31frío a cada paso. En algunos tramos, las ramas estaban
- 11:36arrancadas de raíz, como si algo hubiera pasado a la fuerza.
- 11:42Al llegar a una bajada pronunciada, vi como el arroyo
- 11:46cruzaba el monte, el agua corría lenta entre piedras negras
- 11:50con manchas brillantes como carbón mojado, bajé con cautela, cuidando
- 11:55de no resbalar. El sonido del agua se mezclaba con
- 11:58el zumbido de insectos. Crucé el arroyo y vi un claro,
- 12:03ahí estaba ella, sentada sobre una piedra plana, con el
- 12:07rebozo caído hasta la cintura, desenredando su cabello enmarañado con
- 12:11los dedos. Sus uñas eran gruesas, marrones y largas como
- 12:16cuchillas curvas. Sus brazos flacos se movían despacio, sin esfuerzo,
- 12:23el cabello le cubría casi todo el torso, pero se
- 12:26podía ver la piel grisácea de su cuello, marcada con
- 12:29manchas oscuras, su rostro parecía hundido. Los pómulos sobresalían y
- 12:34la boca estaba cerrada, dejando ver sólo el borde de
- 12:38unos dientes afilados, sus ojos eran lo que más impresionaba,
- 12:42reflejaban la luz tenue del bosque, brillaban como si guardaran
- 12:46un fuego apagado en el fondo. Me quedé quieto entre
- 12:51los arbustos, conteniendo la respiración, su presencia no se sentía pesada,
- 12:56como contaban los hombres del pueblo, era lo contrario, todo
- 13:00a su alrededor parecía calmarse. Las aves no huían, un
- 13:05conejo pasó a pocos metros sin mirarla, el aire dejó
- 13:09de mover las hojas. Era como si el bosque entero
- 13:13reconociera que ella estaba ahí. Sentí una atracción que no
- 13:18tenía sentido, sabía que debía regresar, pero mis pies no obedecían,
- 13:23de pronto ella levantó la cabeza y giró lentamente hacia
- 13:26donde estaba yo. Sus ojos brillaron al atraparme entre los arbustos.
- 13:33Dijo mi nombre en voz baja, sin alzarla, lo pronunció perfecto,
- 13:38con la cadencia de alguien que me conocía desde antes,
- 13:41pero nadie en ese pueblo sabía cómo me llamaba, así
- 13:44que me quedé helado, incapaz de moverme. Ella no se
- 13:50levantó ni se mostró agresiva, volvió a peinarse, como si
- 13:54esperara que yo hiciera el primer movimiento, el miedo no
- 13:58me paralizó, fue otra cosa, una especie de respeto, una
- 14:02certeza de que estaba frente a alguien que no pertenecía
- 14:05a las reglas del mundo que conocía. Retrocedí lentamente, cuidando
- 14:11de no romper ramas, caminé de regreso con el pulso acelerado.
- 14:16Esa noche no pude dormir, pues cada vez que cerraba
- 14:19los ojos veía a los suyos reflejando la luz y
- 14:22escuchaba su voz suave diciendo mi nombre. Regresé dos días después,
- 14:29sin avisar a nadie, fingiendo que iba a revisar una vereda,
- 14:33seguí el mismo camino, atento a las marcas del suelo,
- 14:37llegué al claro y la vi otra vez, esta vez
- 14:40de pie, recogiendo ramas secas. Caminaba sin hacer ruido, como
- 14:46si flotara sobre las piedras, se agachaba y sus dedos
- 14:49parecían garras que cortaban ramas sin esfuerzo, la observé durante
- 14:53una hora, escondido entre el follaje. Cuando se agachó a
- 14:58beber del arroyo, vi que sus pies eran largos, con
- 15:01uñas igual de gruesas que las de sus manos, su
- 15:04silueta era delgada, los hombros huesudos, pero se movía con
- 15:09una fuerza tranquila. Comencé a ir seguido, no siempre la encontraba,
- 15:15pero cuando lo hacía me quedaba escondido viéndola por horas,
- 15:19nunca parecía notar mi presencia, o quizá lo sabía y
- 15:23simplemente no le importaba, y empecé a notar detalles que
- 15:27nadie había mencionado. Los animales no huían cuando ella estaba cerca,
- 15:32vi un venado cruzar el arroyo a menos de dos
- 15:35metros de ella, una ardilla se subió a una rama
- 15:38que tocaba su hombro, el aire alrededor parecía más fresco,
- 15:43y el silencio del bosque se sentía natural, no tenso.
- 15:48Con el tiempo, dejé de preocuparme por cumplir todas las
- 15:52órdenes en el cuartel, salía sólo cuando debía estar patrullando
- 15:56con el grupo, con la excusa de revisar las rutas.
- 16:00Cada visita al claro me hacía sentir una calma que
- 16:03nunca había experimentado. Sabía que estaba jugando con fuego, que
- 16:08si alguien descubría mis movimientos habría consecuencias, pero aún así
- 16:13no podía dejar de buscarla. Un día llegué más temprano
- 16:19y ella estaba sentada en la misma piedra, pero sin reboso,
- 16:23su cabello caía hasta la cintura, grueso y enredado, sus
- 16:27brazos estaban cubiertos de cicatrices largas y manchas, y sus
- 16:32uñas estaban teñidas de tierra. Tenía los ojos fijos en
- 16:36el agua, me atrevía a dar un paso fuera de
- 16:39los arbustos. No dijo nada, pero giró lentamente la cabeza
- 16:44hacia mí, así que me quedé quieto, esperando una reacción,
- 16:48pero ella alzó una ceja, como si ya me hubiera
- 16:51visto antes de que yo llegara, y luego volvió a
- 16:54mirar el arroyo. Di otro paso y sentí que el
- 16:58corazón me latía en la garganta, me acerqué unos metros
- 17:02más hasta que pude escuchar su respiración, lenta, profunda, con
- 17:06un silbido leve al final de cada exhalación. Me senté
- 17:12en una roca a pocos pasos, sin dejar de mirarla,
- 17:15no levantó la vista, se peinaba otra vez, separando mechones gruesos,
- 17:21sentí que debía decir algo, pero las palabras no salieron.
- 17:26Me quedé viéndola, fascinado por cada movimiento, por la tranquilidad
- 17:30que transmitía a pesar de su aspecto. Sus dedos parecían
- 17:35herramientas hechas para desgarrar, pero los usaba con suavidad, esa
- 17:39contradicción me atrapó. Pasé así lo que parecieron horas, hasta
- 17:44que el sol comenzó a bajar. Cuando me levanté para irme,
- 17:48escuché que volvió a pronunciar mi nombre en el mismo
- 17:52tono que aquel día. No miré atrás y caminé con
- 17:55la certeza de que mi vida había cambiado, aunque no
- 17:59sabía por qué. Me tomó semanas reunir el valor para
- 18:04acercarme de verdad. Al principio sólo me sentaba en la
- 18:07roca frente al arroyo, mientras ella seguía con su rutina,
- 18:11peinando su cabello o recogiendo plantas. Cuando me miraba, sus
- 18:17ojos amarillos me dejaban clavado en el suelo. No parecía molesta,
- 18:22pero tampoco mostraba interés. Una tarde, mientras el cielo se nublaba,
- 18:28escuché su voz por primera vez dirigida a mí, me
- 18:31preguntó si iba a quedarme ahí mucho tiempo, con un
- 18:35tono seco, como si hablara con alguien que conocía desde siempre.
- 18:40Contesté que sólo estaba descansando, y no dijo más. Pasaron
- 18:45días así, intercambiando frases cortas, hasta que una noche en
- 18:50la que el viento bajaba frío me hizo una seña
- 18:52para que la siguiera, y caminé tras ella sin pensarlo.
- 18:58Subimos por una vereda estrecha que parecía sólo conocida por ella,
- 19:02las ramas estaban cortadas a la altura exacta para su paso,
- 19:06y las piedras acomodadas, de forma que no hacían ruido
- 19:10bajo nuestros pies. Caminamos entre pinos y arbustos hasta llegar
- 19:15a una abertura en la roca, camuflada por raíces secas,
- 19:19se agachó para entrar y yo la seguí. La cueva
- 19:23estaba iluminada por velas en recipientes de barro que lanzaban
- 19:27sombras largas, las paredes tenían símbolos tallados, espirales, cruces torcidas,
- 19:33figuras de animales con formas que no reconocí. Había frascos
- 19:38de vidrio llenos de raíces flotando en líquidos amarillos, huesos
- 19:42de aves colgados con cordones de fibra, pieles secas tensadas
- 19:46en marcos de madera. En el fondo, sobre una piedra plana,
- 19:51descansaba un cráneo humano pequeño, como de un niño, rodeado
- 19:56de flores secas. El aire tenía un olor fuerte a
- 20:01hierbas amargas y humo viejo, sentí que debía estar alerta,
- 20:05que cualquier soldado en mi lugar habría puesto la mano
- 20:08en el fusil. Pero la sensación no era de peligro,
- 20:13era de calma. Ella se movía como si cada objeto
- 20:17tuviera un significado importante, se sentó en un tapete hecho
- 20:21con piel de coyote y me indicó con la mano
- 20:23que me acercara, me quedé de pie unos segundos, hasta
- 20:27que ella sonrió apenas. Una mueca que dejó ver sus
- 20:30dientes largos y afilados, me senté frente a ella, con
- 20:34la espalda contra una roca fría. No hablamos mucho esa
- 20:39primera noche, pero su presencia me tranquilizaba. Con el tiempo,
- 20:45empecé a visitarla seguido, a veces llegaba en plena madrugada,
- 20:50me esperaba sentada en la entrada de la cueva, con
- 20:53los ojos brillando en la penumbra. Me ofrecía una infusión
- 20:57amarga que tenía sabor a tierra y a humo. Mientras bebía,
- 21:02ella me hablaba de la montaña como si respirara, como
- 21:05si fuera un ser vivo que conocía nuestros pasos, sabía
- 21:09que vereda se derrumbaría antes de que pasara. Podía decir
- 21:14cuando llovería con solo oler el viento, me contó que
- 21:17conocía las enfermedades de la gente sin verlos, que los
- 21:20dolores se le presentaban en sueños y que muchas veces
- 21:24había curado niños a escondidas, porque los padres no querían
- 21:28que la vieran entrar a sus casas. Sus palabras eran pausadas,
- 21:33cargadas de seguridad, yo solo la escuchaba fascinado. Su aspecto
- 21:39nunca dejó de impactarme, sus uñas eran tan largas que
- 21:43parecía imposible que pudiera preparar infusiones o trabajar con las
- 21:47plantas que recolectaba. Pero la vi partir ramas finas con
- 21:52delicadeza y amarrar pequeños paquetes de hierbas con una precisión
- 21:56que ningún cirujano lograría. Su cabello cubría gran parte de
- 22:01su cuerpo, y lo usaba como abrigo, tenía venas rojas
- 22:05alrededor de los ojos y piel gris en las manos,
- 22:08con cicatrices que parecían mordidas. A pesar de todo, nunca
- 22:14sentí repulsión, había belleza en la forma en que se movía,
- 22:17en como su mirada parecía atravesarme y leer cosas que
- 22:21no había contado a nadie. Las conversaciones se volvieron más largas,
- 22:27me hablaba de los animales del bosque, de las madrigueras
- 22:31que había visitado cuando era niña, de los lobos que
- 22:34aún rondaban las cumbres más altas y de los pueblos viejos,
- 22:38que habían desaparecido cuando llegó la carretera. Nunca me preguntó
- 22:43por qué estaba ahí ni qué hacía en el ejército,
- 22:46era como si lo supiera todo sin que yo dijera nada.
- 22:50Comencé a dejar pasar órdenes simples, inventaba excusas para no
- 22:55salir con mi pelotón o para patrullar rutas distintas. Mis
- 22:59ausencias empezaron a notarse, pero me importaba poco. Los vecinos
- 23:06comenzaron a hacer comentarios, decían que me habían visto salir
- 23:10al monte de noche y regresar al amanecer con la
- 23:13ropa húmeda, algunos insinuaban que tenía una mujer escondida. Los
- 23:19soldados de mi unidad se burlaban, decían que seguro había
- 23:22encontrado una ranchera bonita y que por eso desaparecía en
- 23:26las madrugadas, pero nunca respondí. Guardaba mi secreto como un arma,
- 23:32me sentía protegido por ella de una forma que no
- 23:35podía explicar, sabía que si alguien descubría dónde estaba mi atención,
- 23:40la historia de esa mujer sería usada en su contra.
- 23:45Recuerdo una noche de luna llena, en la que me
- 23:48senté a su lado mientras ella trituraba hojas en un
- 23:51cuenco de barro, su cabello me rozaba el brazo y
- 23:54sentí que el olor a humo y tierra ya era
- 23:57parte de mí. Me habló de una tormenta que llegaría
- 24:00en tres días. Describió el sonido que harían los árboles
- 24:05al caer, antes de que el viento soplara, cuando la
- 24:08tormenta llegó exactamente como dijo, comprendí que su conocimiento iba
- 24:13más allá, de lo que podía aprenderse con experiencia, había
- 24:17algo en ella que no podía explicarse con lógica. Me
- 24:22di cuenta de que estaba enamorado, una madrugada en que
- 24:25me quedé dormido sobre la piel de coyote, desperté con
- 24:29ella sentada junto a mí, mirándome en silencio. Sus dedos
- 24:34largos acariciaban una rama seca, no a mí, pero sentí
- 24:38que ese gesto contenía una ternura que nunca había recibido.
- 24:43No lo dije en voz alta, no hizo falta, y
- 24:46desde esa noche, cada vez que me adentraba en el monte,
- 24:50sentía que el bosque se abría para mí, que los
- 24:53animales guardaban silencio porque sabían quién me esperaba. Mis compañeros
- 24:59siguieron burlándose, decían que algún día me descubrirían con la
- 25:03novia oculta y me harían una fiesta de bromas, nunca
- 25:07sospecharon que la mujer que me tenía atrapado, era la
- 25:10misma que todos temían. El pueblo la veía como una amenaza,
- 25:16pero para mí se había convertido en el único refugio verdadero.
- 25:20Mientras los demás bebían en la cantina o jugaban cartas
- 25:24en el cuartel, yo buscaba el camino oculto entre raíces
- 25:28que me llevaba a su cueva. No me importaban las consecuencias.
- 25:33En esas montañas, bajo la mirada amarilla de esa mujer
- 25:37que todos llamaban bruja, encontré una calma que no conocía
- 25:41desde antes de portar el uniforme. Las habladurías del pueblo
- 25:47comenzaron a crecer con fuerza. Decían que las gallinas desaparecían
- 25:52de los corrales y que algunos borregos amanecían degollados en
- 25:56los linderos. Los vecinos aseguraban que habían visto a una
- 26:00mujer delgada, caminando por los caminos de terracería, con manchas
- 26:05oscuras en la ropa, que brillaban como sangre seca bajo
- 26:09el sol. Pronto las miradas se dirigieron hacia el monte,
- 26:13todos sabían quién vivía allá arriba, aunque nunca la habían nombrado.
- 26:19Las pláticas en la tienda cambiaron de tono, los hombres
- 26:22llevaban machetes cuando subían a cortar leña, y las mujeres
- 26:26ya no dejaban a sus hijos jugar en los arroyos.
- 26:31Yo escuchaba todo en silencio, pero mi cabeza ya cargaba
- 26:35imágenes que los demás desconocían. Una noche, mientras regresaba de
- 26:40la cueva, vi huesos frescos amontonados cerca de una roca,
- 26:44aún húmedos, eran de cabra, reconocí las pezuñas. Alrededor había
- 26:50ramas quebradas y marcas de garra sobre la tierra húmeda.
- 26:55Me quedé inmóvil, repasando cada detalle, sabía que esas pruebas
- 27:00no ayudaban a su reputación. Otro día, cuando el sol
- 27:04apenas se asomaba, la vi cargar un tronco tan grueso
- 27:07que a cualquiera le habrían hecho falta dos hombres para moverlo.
- 27:12Ella lo levantó con una sola mano, apoyándolo en el hombro,
- 27:16caminaba sin esfuerzo, como si no pesara nada, la verdad
- 27:20esa imagen me acompañó semanas enteras. Había también cosas que
- 27:27no podía explicar, al caer la tarde, cuando las sombras
- 27:30de los pinos se alargaban, noté movimientos extraños en el
- 27:34claro donde nos encontrábamos. Las ramas se agitaban en direcciones
- 27:38contrarias al viento, y de reojo veía figuras bajas cruzar
- 27:42entre los arbustos. Si volteaba, no había nada, y ella
- 27:48no parecía sorprenderse, seguía preparando infusiones o recogiendo hierbas, ajena
- 27:53a lo que me erizaba la piel. A pesar de eso,
- 27:57nunca sentí peligro viniendo de ella, pero aún así me
- 28:01mantenía alerta, pero no por miedo a ella, sino por
- 28:05el ambiente que se formaba a su alrededor. Nuestra relación
- 28:10dejó de ser curiosidad y se convirtió en confianza. Aprendí
- 28:14a diferenciar plantas para detener hemorragias y aliviar fiebre. Ella
- 28:19me mostró cómo colocar vendajes con tiras de corteza y
- 28:22hojas frescas, cómo reconocer venenos naturales y contrarrestarlos. Una vez
- 28:28me llevó a una cueva más profunda, donde guardaba raíces
- 28:32secas y frascos con líquidos oscuros. Me enseñó a preparar
- 28:37una pomada que sanó una herida en mi brazo en
- 28:40la mitad del tiempo que habría tomado en el hospital
- 28:43del cuartel. Esa noche, mientras untaba la mezcla sobre mi piel,
- 28:48sentí que sus dedos huesudos eran tan precisos como pinzas.
- 28:54La primera vez que me salvó la vida, fue en
- 28:57una patrulla, íbamos por un sendero estrecho cuando recordé sus palabras,
- 29:02me había dicho que no cruzara ese paso antes de
- 29:05la luna nueva, así que convencí a mis compañeros de
- 29:08tomar otro camino, con la excusa de que había visto
- 29:11huellas sospechosas. Esa noche nos enteramos de que un grupo
- 29:16armado había colocado una emboscada, justo en el sendero que evitamos,
- 29:21nadie supo como lo supe, pero yo tenía clara la razón,
- 29:25y desde entonces, mis visitas nocturnas se hicieron más constantes.
- 29:32Mientras el pueblo reforzaba sus prejuicios, mi apego hacia ella crecía,
- 29:37comencé a comprender que no era sólo una mujer temida,
- 29:40sino alguien con un conocimiento que superaba cualquier lógica. Sabía
- 29:46leer el monte como si fuera un libro abierto, anticipaba
- 29:50movimientos humanos y naturales con precisión. A su lado aprendí
- 29:54más sobre sobrevivir en esas montañas que en todo mi
- 29:58entrenamiento militar. Los rumores sobre los animales muertos y las
- 30:02manchas de sangre aumentaban, pero yo veía a una persona
- 30:06que cuidaba su territorio y lo defendía con las mismas
- 30:10reglas que la naturaleza imponía. Recuerdo una noche lluviosa, en
- 30:16la que ella me llevó al centro de un claro,
- 30:19para enseñarme a escuchar la montaña, cerré los ojos y
- 30:22percibí el crujido de ramas lejanas, el goteo constante del
- 30:26agua en una roca hueca, y el ulular de un
- 30:29ave nocturna. Me dijo que el monte siempre hablaba, pero
- 30:34que la mayoría estaba sorda a su lenguaje, sus palabras
- 30:38tenían un peso que me hizo comprender que no estaba
- 30:41frente a alguien común. Sus ojos amarillos brillaban más que
- 30:46nunca bajo la luz de los relámpagos, me acerqué y
- 30:49por primera vez, sentí su mano sobre mi rostro. Su
- 30:53piel era fría, áspera, pero ese toque me transmitió una
- 30:57calma que no había sentido, ni siquiera en los momentos
- 31:01más seguros de mi vida. El ambiente en el pueblo
- 31:06se volvió hostil, se organizaban grupos para vigilar el monte
- 31:10y algunos hablaban de prender fuego a ciertas zonas, para
- 31:13ahuyentar lo que vivía ahí, yo sabía que se referían
- 31:17a ella. Hice lo posible por desviar las sospechas, pero
- 31:22cada día era más difícil, los vecinos me miraban raro,
- 31:26pues ya sabían que salía mucho al bosque, aunque no
- 31:29sabían exactamente adónde. Mientras tanto, ella nunca mostró miedo, decía
- 31:35que había vivido demasiado para preocuparse por el odio de
- 31:38quienes no entienden, y esa serenidad me hacía sentir protegido.
- 31:45Pasaron meses así, hasta que recibí la orden de trasladarme
- 31:49a otra región, la noticia me golpeó más que cualquier combate.
- 31:54Fui a buscarla para despedirme, la encontré en la entrada
- 31:58de su cueva, sentada sobre una piedra, descalza, con el
- 32:02cabello cayéndole como un manto oscuro. No hizo preguntas, sólo
- 32:07me miró fijo, con esos ojos que parecían tener siglos
- 32:11de historias guardadas, me acerqué y ella extendió su mano.
- 32:16La tomé, y sentí que el frío de su piel
- 32:19se quedaba pegado a la mía, no hubo palabras, pasamos
- 32:23la noche sentados, escuchando los sonidos del bosque. La madrugada siguiente,
- 32:30antes de partir, la vi por última vez, estaba en
- 32:33el mismo lugar, erguida, con la mirada clavada en mí,
- 32:37mientras bajaba por el sendero, sus pies desnudos parecían no
- 32:41hundirse en el barro. Esa imagen quedó grabada en mi memoria,
- 32:46con más fuerza que cualquier batalla. Nunca volví a verla,
- 32:52terminé mi servicio, me mudé a otra ciudad y traté
- 32:56de llevar una vida normal. Me casé, tuve hijos, pero
- 33:01nada llenó el vacío que dejó esa despedida, cada noche
- 33:04sueño con sus ojos amarillos mirándome desde la oscuridad. A veces,
- 33:10al caminar solo por calles desiertas, siento una presencia detrás
- 33:14de mí. No es miedo, es la certeza de que
- 33:18ella sigue ahí, observándome desde el borde de cualquier sombra,
- 33:22protegiéndome en silencio, como lo hizo desde aquel primer día,
- 33:26en que me llamó por mi nombre, sin que yo
- 33:29hubiera pronunciado palabra alguna. Me llamo Carlos y fui soldado.
- 33:45Pasé casi toda mi juventud dentro del ejército, recorriendo sierras
- 33:49y selvas en operaciones que pocos recuerdan ahora. Entré cuando
- 33:54apenas tenía 19 años, buscando una salida de la pobreza y
- 33:59con la ilusión de ganarme un nombre, lo que encontré
- 34:02fue un mundo duro, hecho de órdenes gritadas, botas rotas,
- 34:06hambre y noche sin dormir. El entrenamiento fue brutal, nos
- 34:13levantaban a las 4 de la mañana para correr kilómetros con
- 34:17el equipo completo, atravesando lodo y piedras que desgarraban los pies,
- 34:22aprendimos a cargar armas bajo lluvia torrencial, a caminar en
- 34:26silencio durante horas, a comer lo que encontráramos en el monte, iguanas,
- 34:31serpientes o raíces amargas. En el campo militar no había excusas,
- 34:37el que se quejaba recibía castigo inmediato, nos forjaban para
- 34:41soportar lo que fuera, porque las misiones a las que
- 34:44nos enviarían no eran entrenamientos, eran asuntos de vida o muerte.
- 34:51Me tocó operar en regiones inhóspitas, primero en la sierra,
- 34:55donde las montañas parecían no tener fin, y después en
- 34:59la selva, ese lugar donde el calor sofoca desde la
- 35:02primera hora del día, y el aire se siente pesado
- 35:05en los pulmones. Ahí aprendí a sobrevivir con lo mínimo,
- 35:10a recoger agua de los troncos huecos, a reconocer plantas venenosas,
- 35:15a orientarme por el canto de las aves. Lo que
- 35:19más me impresionó fue la soledad, porque en esos lugares
- 35:22uno podía caminar días, sin encontrar una sola persona, y
- 35:27sin embargo nunca se sentía del todo solo. En el
- 35:32ejército hablábamos poco de lo sobrenatural, los mandos no toleraban supersticiones,
- 35:38pero entre los soldados corrían historias que se susurraban en
- 35:42las noches de guardia. Los veteranos advertían que en la
- 35:45selva mexicana no sólo había hombres armados escondidos entre la maleza.
- 35:51Decían que había fuerzas que no pertenecían a este mundo,
- 35:54que desde antes de la conquista ya dominaban esas tierras
- 35:58y que jamás fueron expulsadas. Aseguraban que las montañas y
- 36:03los ríos tenían guardianes oscuros, que las brujas se aparecían
- 36:07como luces cerrantes y que algunos hombres pactaban para convertirse
- 36:12en abuales, mitad bestia, mitad humano. La primera vez que
- 36:18escuché algo así fue durante una operación en Chiapas. Marchábamos
- 36:23de noche, en completo silencio, con la orden de rodear
- 36:26un campamento. El terreno era complicado, con barrancos ocultos entre
- 36:31la maleza y el zumbido constante de los insectos. De pronto,
- 36:37uno de los soldados mayores empezó a contar en voz
- 36:40baja que años atrás un pelotón completo había desaparecido en
- 36:44esa misma zona. No encontraron ni cuerpos ni armas, solo
- 36:49hallaron huellas profundas en el suelo, como de un animal
- 36:53enorme que se movía erguido, yo intenté no darle importancia,
- 36:57pensando que era un cuento para asustar a los nuevos,
- 37:00pero las miradas serias de los demás me hicieron dudar.
- 37:06Con el tiempo entendí que esas historias eran advertencias, muchos
- 37:10compañeros juraban haber visto cosas extrañas, sombras moviéndose en los árboles,
- 37:15risas de mujeres cuando no había nadie cerca, huellas que
- 37:19aparecían alrededor de los campamentos, aunque nadie hubiera pasado por ahí.
- 37:25Algunos perros de los batallones se negaban a entrar a
- 37:28ciertos lugares, se echaban en el suelo temblando con el
- 37:32pelo erizado, y eso era más inquietante que cualquier relato.
- 37:38La misión que cambió mi vida, llegó en 1986, nos enviaron
- 37:43a una región selvática, donde según los reportes, había movimientos
- 37:48sospechosos de grupos armados, avanzamos con cautela, formando pequeños destacamentos,
- 37:54hasta que nos internamos tanto que la vegetación nos tragó.
- 37:59De día apenas entraba la luz del sol, y de
- 38:02noche la oscuridad era total, una negrura que ni las
- 38:05linternas lograban atravesar. Esa noche me tocó guardia, el calor
- 38:12era insoportable y el ruido de la selva nunca se detenía, insectos,
- 38:17aves nocturnas, crujidos de ramas que se partían a lo lejos,
- 38:21trataba de mantenerme firme, repasando mentalmente el procedimiento en caso
- 38:26de emboscada, cuando de pronto sentí una mirada fija sobre mí.
- 38:31No escuché pasos, no vi movimiento claro, pero el instinto
- 38:35me decía que había algo más ahí. Levanté el rifle
- 38:40y apunté hacia la espesura, conteniendo la respiración, la sensación
- 38:45no se fue, al contrario, creció. Era como si algo
- 38:49se ocultara a escasos metros, esperando el momento de moverse,
- 38:54los segundos se hicieron eternos, y lo único que logré
- 38:57distinguir fue una sombra enorme que cruzó entre los árboles.
- 39:01No era humano por la forma en que se movía,
- 39:04demasiado rápido y demasiado alto para un hombre. Disparé un
- 39:09par de veces, pero el sonido del fusil se perdió
- 39:12entre los ruidos de la selva y no alcancé a darle,
- 39:16los demás despertaron alarmados, y cuando les conté lo que
- 39:19había visto, no hicieron preguntas, solo se miraron entre ellos,
- 39:24como si ya esperaran que tarde o temprano algo así ocurriera.
- 39:30Esa madrugada entendí que ni las armas ni el entrenamiento
- 39:34servían contra lo que habitaba en la oscuridad, podría enfrentar
- 39:37a un enemigo con uniforme, con fusil, con estrategia, pero
- 39:42no a lo que se arrastraba en la selva, observando
- 39:45desde los rincones más profundos de la selva. Lo que
- 39:49sentí en ese momento no fue miedo común, fue un
- 39:52presentimiento de que la guerra más dura no era contra hombres,
- 39:56sino contra fuerzas que no comprendíamos, y desde entonces supe
- 40:00que mi vida ya no sería la misma. Nos enviaron
- 40:05en patrulla hacia un sector de la selva que los
- 40:07propios guías locales evitaban, eran hombres acostumbrados al monte, curtidos
- 40:13por la vida dura en comunidades aisladas, pero esa vez
- 40:16se negaron a seguirnos después del atardecer. Recuerdo a uno
- 40:21de ellos, un viejo de rostro arrugado, que nos dijo
- 40:24que en esa parte la oscuridad no pertenecía a los hombres,
- 40:28los oficiales no aceptaron excusas y avanzamos solos. Desde el
- 40:33inicio se notaba distinto, el aire era más pesado, las
- 40:38ramas parecían cerrarse sobre nosotros y el suelo estaba lleno
- 40:41de huellas viejas que no logramos identificar. Al internarnos más,
- 40:48dimos con un grupo de chozas abandonadas, estaban cubiertas de maleza,
- 40:53pero todavía se mantenían en pie, lo extraño eran los
- 40:57símbolos pintados en las paredes con pintura roja, algunos en
- 41:01forma de cruces torcidas, otros como círculos incompletos llenos de marcas.
- 41:07Dentro de las chozas encontramos restos de vasijas quebradas y
- 41:11manchas que parecían sangre vieja, afuera, colgados en las ramas,
- 41:15había muñecos de trapo con agujas clavadas, algunos con la
- 41:20tela quemada en la cara. El ambiente era sofocante, como
- 41:24si el calor aumentara solo ahí. Uno de los soldados
- 41:29pateó un costal semienterrado y de adentro rodaron huesos pequeños,
- 41:33huesos de animales mezclados con plumas negras y cabellos humanos.
- 41:39La visión nos dejó tensos, nadie decía nada, pero todos
- 41:43teníamos la misma idea, aquello era brujería. Los más jóvenes
- 41:48fingían que no creían, pero los veteranos se mantenían callados,
- 41:53observando alrededor con recelo, como si esperaran que alguien saliera
- 41:57de entre la maleza. Decidimos establecer el campamento cerca de ahí,
- 42:04porque el oficial aseguraba que la zona era estratégica, esa
- 42:08noche el calor era insoportable y el silencio pesaba más
- 42:12que en cualquier otra parte de la selva. Apenas encendimos
- 42:16un fuego pequeño, los perros que llevábamos comenzaron a inquietarse.
- 42:22Primero gimieron bajo, luego ladraron con furia hacia los matorrales,
- 42:27el pelo se les erizó y retrocedieron como si algo
- 42:30los empujara. Tratamos de calmarlos, pero se negaban a avanzar,
- 42:35se echaban en el suelo temblando, eso nos puso nerviosos,
- 42:40porque los animales de servicio estaban entrenados para soportar de todo.
- 42:46Minutos después, escuchamos lo que nunca olvidaré, risas de mujeres, claras, repetidas,
- 42:53como si estuvieran escondidas a unos metros de nosotros, no
- 42:57eran gritos ni alaridos, eran carcajadas tranquilas, burlonas. Saltamos de
- 43:03inmediato con las armas listas, pero no había nada, revisamos
- 43:08con lámparas entre los arbustos y sólo encontramos ramas moviéndose
- 43:12con el viento, pero el sonido seguía, a veces a
- 43:15la derecha, a veces a la izquierda, como rodeándonos. Esa
- 43:22madrugada nos turnamos para mantener la guardia, pero nadie pudo
- 43:26dormir bien, uno de mis compañeros, Ramírez, despertó gritando. Cuando
- 43:32fuimos a verlo, tenía el uniforme abierto y el pecho
- 43:35lleno de moretones, como si lo hubieran golpeado con fuerza,
- 43:39estaba pálido, sudando frío, y juraba que había visto a
- 43:43una mujer anciana sentada sobre él, mirándolo con ojos oscuros.
- 43:49Decía que no podía moverse ni gritar, hasta que ella
- 43:52desapareció al escuchar nuestros pasos. Algunos se burlaron nerviosos, pero
- 43:58al revisar su cuerpo todos vimos las marcas, no eran
- 44:02simples moretones, tenían la forma de dedos hundidos en la piel.
- 44:08Ese incidente nos alteró a todos, los oficiales ordenaron reanudar
- 44:12la marcha antes del amanecer, convencidos de que permanecer en
- 44:16ese sitio era peligroso. Avanzamos rápido, tratando de dejar atrás
- 44:22las chozas y los símbolos, pero la sensación de que
- 44:25nos observaban seguía, cada cierto tiempo se escuchaban ramas quebrarse,
- 44:30y el sonido de pasos que nunca alcanzábamos a ver.
- 44:35En la selva uno aprende a distinguir entre el movimiento
- 44:38de un animal y el de una persona, y aquello
- 44:41no era ni lo uno ni lo otro. Durante la caminata,
- 44:46noté que algunos soldados se persignaban en silencio, otros mascullaban
- 44:51rezos mientras apretaban el fusil, yo mismo trataba de mantener
- 44:55la mente fría, pero no podía sacarme de la cabeza,
- 44:59la imagen de los muñecos de trapo colgados y las
- 45:02risas en la oscuridad. Me convencí de que los pobladores
- 45:06tenían razón al no entrar después del atardecer, esas tierras
- 45:10estaban dominadas por fuerzas que no entendíamos. Cuando descansamos al mediodía,
- 45:17encontré cerca del campamento un montículo de tierra removida. Lo
- 45:23pateé y dentro había restos frescos de animales, cabras pequeñas
- 45:27y gallinas con el cuello torcido, apenas cubiertas con hojas. Encima,
- 45:34habían dejado un collar de huesos ensartados con hilos rojos.
- 45:39Se lo mostré a Manuel, mi compañero de confianza, y
- 45:42me dijo en voz baja que no lo tocara. son ofrendas, murmuró,
- 45:48y no son para nosotros, lo dejamos ahí, temiendo que
- 45:52un error pudiera costarnos caro. Lo más inquietante fue, que
- 45:58a medida que avanzábamos, comenzamos a encontrar esas señales con
- 46:02más frecuencia, piedras acomodadas en forma de círculos, ramas dobladas
- 46:07en arcos, montículos de tierra fresca. Era como si alguien
- 46:12nos marcara el camino, como si supieran exactamente por dónde
- 46:16íbamos a pasar. Los guías locales no exageraban, había algo
- 46:21que dominaba ese lugar, algo que nos seguía. Esa noche,
- 46:27de nuevo los perros se negaron a moverse, se echaban
- 46:30con el hocico entre las patas, gimiendo como nunca los
- 46:34había escuchado, el oficial insistía en que siguiéramos el plan,
- 46:38pero nosotros ya sabíamos que estábamos en un territorio que
- 46:42no nos pertenecía. Cada ruido en la oscuridad nos hacía
- 46:46apretar el gatillo, y el eco de las risas regresaba
- 46:50cuando menos lo esperábamos. Fue en ese momento cuando empecé
- 46:55a creer que no solo lidiábamos con enemigos de carne
- 46:59y hueso. Lo que rondaba la selva tenía otra naturaleza.
- 47:04Puede que fueran brujas, puede que fueran espíritus antiguos, pero
- 47:09lo cierto es que estaban ahí, vigilando, jugando con nosotros
- 47:13como si fuéramos intrusos en su territorio. y comprendí que
- 47:17los pobladores no eran ignorantes, ellos lo sabían bien, había pactos,
- 47:23había respeto por esas fuerzas, y nosotros con nuestra soberbia militar,
- 47:27habíamos cruzado un límite que no debimos cruzar. nos asignaron
- 47:34otra misión días después cuando todavía seguíamos tensos por lo
- 47:38que habíamos vivido en las chozas abandonadas el objetivo era
- 47:42explorar un sector profundo de la selva donde según los
- 47:45informes se habían detectado movimientos extraños Algunos decían que eran
- 47:51cazadores furtivos, otros que había campamentos clandestinos, a nosotros ya
- 47:56no nos sorprendía nada, sabíamos que en esas tierras lo
- 47:59humano y lo sobrenatural, se mezclaban de maneras que ni
- 48:03los oficiales querían aceptar. Avanzamos durante horas bajo un calor insoportable,
- 48:11hasta que llegamos a un claro que parecía preparado a propósito,
- 48:15en el centro había un círculo de piedras grandes, acomodadas
- 48:19con demasiada precisión para ser casualidad. Entre ellas se encontraban
- 48:24velas negras, algunas aún encendidas, aunque era pleno día. El
- 48:30olor a cera derretida y humo viejo impregnaba el aire,
- 48:33dentro del círculo había plumas regadas, restos de animales sacrificados
- 48:38y pedazos de tela manchados. El silencio era absoluto, ni
- 48:43insectos ni aves se escuchaban. Los oficiales ordenaron revisar el perímetro,
- 48:50pero todos sabíamos que aquello era un altar, lo inquietante
- 48:54fue que las velas seguían ardiendo, lo que significaba que
- 48:58alguien había estado ahí recientemente. El ambiente se sentía cargado,
- 49:04como si nos observaran desde los árboles, y nadie quiso
- 49:07quedarse demasiado tiempo. Armamos el campamento unos metros más lejos,
- 49:13en un terreno menos abierto, aunque todos sabíamos que no
- 49:17serviría de nada si lo que rondaba decidía volver. Al
- 49:23caer la noche, nos encontramos de nuevo con la oscuridad
- 49:26total de la selva, apenas se distinguían las siluetas de
- 49:30los árboles contra la luz de la luna, fue entonces
- 49:33cuando lo escuchamos, un aullido grave que resonó como un
- 49:37trueno lejano. No era un lobo, tampoco un perro común,
- 49:42sonaba profundo, casi humano, y cada vez que se repetía
- 49:46sentíamos que venía más cerca. Los perros que llevábamos se
- 49:50encogieron contra el suelo, gimiendo y aullando del miedo, esa
- 49:55fue la señal de que algo se acercaba. De pronto
- 50:00lo vimos, de entre la maleza emergió una figura enorme,
- 50:04negra como la sombra más densa. Caminaba erguido sobre dos patas,
- 50:09con el cuerpo cubierto de un pelaje áspero y el
- 50:12hocico alargado, mostrando colmillos largos y filosos, y sus brazos
- 50:17eran largos y terminaban en garras enormes, que brillaban con
- 50:21la luz de la luna. Con los ojos amarillos, que
- 50:25parecían brasas encendidas, no se movía como un animal cualquiera,
- 50:30avanzaba despacio, midiendo cada paso, consciente de que nos tenía
- 50:34rodeados por el miedo. Los oficiales dieron la orden de
- 50:40abrir fuego, disparamos en ráfaga, el sonido de los fusiles
- 50:44retumbó en el claro, pero las balas parecían no detenerlo,
- 50:48el monstruo retrocedía un instante y volvía a avanzar, gruñendo
- 50:53con un rugido que helaba la sangre, era como disparar
- 50:56contra una sombra sólida, inmune al plomo. De entre los
- 51:02árboles se escucharon carcajadas, risas de mujeres que parecían burlarse
- 51:07de nosotros, mezclándose con el rugido del nahual, se sentían cerca, rodeándonos,
- 51:13aunque no veíamos a nadie. Era como si la selva
- 51:16entera estuviera viva, aliada con esa criatura. Algunos soldados comenzaron
- 51:22a temblar, otros disparaban sin mirar, consumiendo cargadores enteros, el
- 51:27caos era total. El animal avanzó de golpe hacia nosotros,
- 51:33derribando a uno de los muchachos con una sola embestida,
- 51:36yo apenas alcancé a reaccionar, tenía la bayoneta calada en
- 51:41el fusil y cuando lo tuve encima, lancé una estocada desesperada.
- 51:46La hoja se hundió en su costado, y el chillido
- 51:49que lanzó no era animal, era un alarido humano, desgarrador,
- 51:54como si alguien gritara desde lo más profundo de su ser.
- 51:58El sonido nos paralizó. Era un sonido aterrador y demoníaco.
- 52:04La bestia retrocedió tambaleándose, el aire se llenó de un
- 52:08olor fétido, mezcla de sangre y tierra mojada, se retorció,
- 52:12mirándonos con rabia, y de pronto se lanzó hacia la maleza.
- 52:17Los arbustos se agitaron violentos, y el aullido se perdió
- 52:21en la distancia, las risas también se apagaron, dejando un
- 52:25silencio brutal. Nos quedamos quietos, respirando con dificultad, apuntando a
- 52:32todas partes aunque ya no había nada, el soldado que
- 52:36había sido derribado estaba inconsciente, con marcas de garras en
- 52:40el pecho pero vivo, los demás estábamos en shock. pues
- 52:44nadie podía explicar cómo una criatura tan grande había escapado
- 52:48después de recibir tantos disparos y un golpe directo de bayoneta,
- 52:52los oficiales ordenaron mantener posición, pero sabíamos que esa noche
- 52:57ya estaba perdida. Dormir era imposible, y cada crujido de
- 53:02ramas nos hacía apuntar de nuevo. Al amanecer, recogimos el
- 53:08campamento con prisa, el ambiente seguía cargado, como si lo
- 53:13que habíamos enfrentado aún nos vigilara desde lejos, avanzamos hacia
- 53:17una comunidad cercana para buscar apoyo. Fue ahí donde encontramos
- 53:22la prueba, que terminó de confirmar lo que todos temíamos.
- 53:27En una choza apartada estaba un hombre del pueblo, tendido
- 53:31en un catre, cubierto con trapos. Tenía el rostro desencajado
- 53:36por el dolor y en el costado mostraba una herida fresca,
- 53:40idéntica al corte que yo le había hecho al Nahual
- 53:43con la bayoneta. Algunos soldados no pudieron contener la sorpresa,
- 53:49murmuraban que era imposible, que debía ser coincidencia, pero no
- 53:54lo era, pues el hombre herido era conocido en la
- 53:57zona como un curandero extraño. Alguien al que muchos señalaban
- 54:01de brujo, no había duda, lo que enfrentamos en el
- 54:04claro no era un simple animal, era ese mismo hombre
- 54:08transformado en bestia. Los pobladores no parecían sorprendidos, ninguno se
- 54:14alarmó al verlo herido. Al contrario, lo miraban con respeto
- 54:18y miedo, entendimos entonces que no era la primera vez
- 54:22que algo así ocurría, para ellos. El brujo era parte
- 54:26de su mundo, alguien que había hecho un pacto que
- 54:29lo ligaba a la selva y a sus fuerzas oscuras,
- 54:32y nosotros sólo habíamos interrumpido lo que llevaba años sucediendo.
- 54:39Regresamos al destacamento con más preguntas que respuestas, los oficiales
- 54:43redactaron un informe frío, sin mencionar nada sobrenatural, como si
- 54:48hubiéramos encontrado a un civil común herido en la selva.
- 54:53Pero los que estuvimos ahí sabíamos la verdad, habíamos visto
- 54:57al Nahual de frente, habíamos escuchado las risas de las
- 55:00brujas en la oscuridad, y comprobado que las balas no
- 55:04servían contra él. Esa misión me marcó más que cualquier
- 55:09enfrentamiento armado, fue la confirmación de que en la selva
- 55:13no sólo combatíamos a hombres, ahí vivían fuerzas viejas, más
- 55:17antiguas que el ejército mismo, y nosotros apenas habíamos rozado
- 55:22sus dominios. Me retiré del ejército después de más de 10
- 55:27años de servicio, había participado en múltiples operaciones, enfrentado emboscadas,
- 55:34soportado hambre y marchas interminables, pero nada de eso me
- 55:38dejó la misma huella, que lo que vivimos en aquella selva.
- 55:42Puedo contar anécdotas de combates, de noches heladas en la sierra,
- 55:46de días enteros sin probar bocado, pero lo que se
- 55:50quedó grabado en mí no fueron las balas ni las
- 55:53órdenes gritadas. Fueron los alaridos humanos saliendo de la garganta
- 55:57de una bestia y las risas de las brujas que
- 56:00se burlaban en la oscuridad. Eso, más que cualquier guerra,
- 56:05fue lo que me marcó. Nunca volví a ver a
- 56:09la mayoría de los compañeros que estuvieron conmigo en esa misión,
- 56:14con los años me fui enterando de lo que les pasó.
- 56:17Unos desertaron poco tiempo después, incapaces de seguir cargando con
- 56:22lo que vieron, se fueron a trabajar de albañiles, choferes
- 56:26o campesinos, pero ninguno volvió a hablar del ejército. Otros
- 56:31murieron jóvenes, algunos en accidentes extraños, otros enfermos de manera repentina,
- 56:38como si algo los hubiera alcanzado desde aquella selva y
- 56:41no los hubiera soltado. Cada vez que recibía noticias me
- 56:46invadía la misma certeza, ninguno de nosotros salió intacto. Yo
- 56:52seguí un tiempo más, pero ya no era el mismo, marchaba,
- 56:56cumplía con las órdenes, disparaba cuando había que hacerlo, pero
- 57:00en el fondo estaba en otra parte. Cada guardia nocturna
- 57:04me llevaba de regreso a ese claro con velas negras.
- 57:08Cada ruido entre los árboles me recordaba la figura del
- 57:12Nahual avanzando en dos patas, con ojos amarillos ardiendo en
- 57:15la oscuridad. Cuando los superiores me dieron la opción de
- 57:19retirarme con una pensión modesta, no lo dudé, sabía que
- 57:24no podía seguir viviendo entre armas y junglas sin perder
- 57:27la cordura. La vida civil fue un alivio y una
- 57:32condena al mismo tiempo, dejé el uniforme, pero no las memorias,
- 57:37no hay noche en que no recuerde los gritos, los
- 57:40rostros de mis compañeros tensos bajo la luz de la luna,
- 57:44la sensación de que no éramos dueños de esas tierras
- 57:47aunque lleváramos fusiles. A veces sueño que vuelvo a despertar
- 57:52en la selva, con la respiración pesada del Nahual a
- 57:55mis espaldas y me levanto bañado en sudor. Lo más
- 58:00difícil es vivir con la certeza de que lo sobrenatural
- 58:03se esconde en lo más profundo de México, yo lo vi,
- 58:07lo enfrenté, nadie puede convencerme de que fue una alucinación
- 58:11o un invento del cansancio. Sé lo que mis ojos
- 58:15vieron y lo que mis oídos escucharon. A veces pienso
- 58:19que esos lugares son guardianes de secretos muy antiguos, más
- 58:23viejos que la patria y que el ejército, y que nosotros,
- 58:27por órdenes que jamás entendimos, nos metimos en territorios que
- 58:31no debíamos pisar. Lo poco que he contado a mi
- 58:36familia lo digo a medias, disfrazando los detalles para no
- 58:40parecer un loco, les digo que en la selva hay
- 58:43cosas que no se pueden explicar, que la gente de
- 58:46los pueblos no inventa cuando habla de brujas o de nahuales.
- 58:50Ellos me escuchan, pero sé que no comprenden el peso
- 58:53de lo que digo, y no pueden, porque no estuvieron ahí,
- 58:57con el fusil en las manos temblando, disparando contra algo
- 59:01que no era ni hombre ni animal. Hoy vivo tranquilo
- 59:06en un pueblo pequeño, lejos del bullicio de las ciudades,
- 59:10trabajo en lo que puedo, cultivo un poco de tierra,
- 59:13pero el pasado siempre me alcanza, cada madrugada, cuando los
- 59:18perros del vecindario comienzan a ladrar todos al mismo tiempo.
- 59:22Siento el mismo escalofrío que me recorrió aquella noche en
- 59:25la selva, no importa si estoy en mi cama o
- 59:28en la sala, el cuerpo reacciona igual. Los músculos se tensan,
- 59:33la respiración se acelera y me quedo escuchando, esperando escuchar
- 59:37de nuevo. Un rugido grave o una risa femenina oculta
- 59:41entre los árboles. Sé que a muchos les cuesta creer,
- 59:47algunos me dicen que fueron cuentos para asustar a los
- 59:50jóvenes soldados, otros que la selva estaba llena de alucinaciones
- 59:54por el cansancio y el calor, pero yo no necesito
- 59:57convencer a nadie. cargar con el recuerdo es suficiente, cuando
- 1:00:02cierro los ojos, todavía puedo ver la silueta del Nahual
- 1:00:06retrocediendo herido, soltando un grito humano antes de desaparecer en
- 1:00:10la maleza, y puedo sentir que, aunque murió aquel brujo
- 1:00:14o desapareció, las fuerzas que lo rodeaban siguen vivas, vigilando.
- 1:00:21Los verdaderos enemigos de mi vida no fueron los hombres
- 1:00:25armados ni los combates que peleé, no fueron las balas
- 1:00:28silbando ni las explosiones que me sacudieron el cuerpo, fueron
- 1:00:32esas fuerzas oscuras, que nunca pudimos derrotar y que nos
- 1:00:36acompañaron de regreso sin que los oficiales lo reconocieran. Esos
- 1:00:41enemigos no se acaban con tiros ni con disciplina militar,
- 1:00:45se quedan en la mente, en los sueños, en los
- 1:00:48ruidos de la madrugada. Han pasado décadas desde aquel enfrentamiento
- 1:00:54en la selva, el mundo cambió, los batallones se renovaron,
- 1:00:58pero yo sigo siendo el mismo joven que tembló aquella
- 1:01:02noche con la bayoneta clavada en el cuerpo de algo demoníaco.
- 1:01:07Desde entonces vivo con el silencio de lo que nadie
- 1:01:10quiere aceptar y sé que aunque me retire, aunque me
- 1:01:13haga viejo, esas sombras seguirán caminando a mi lado, invisibles,
- 1:01:18recordándome que hay guerras que nunca terminan. Relatos anónimos.