Latest / El Mural del Alma / Episodio 73 - Las cosas pequeñas
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- Esto es el mural del alma familia. Bienvenidos a este tiempo de reflexiones con estilo propio. Mi nombre es David Fernando y que era suizo anfitrión. Como digo siempre. Gracias por acompañarnos en todas las plataformas de podcast y también en Facebook y en YouTube, plataformas como, por ejemplo, Deaser, Spotify, Apple Podcast, Google Podcast outbol Igh Heart y otras que no me acuerdo deser Spotify. Bueno, en todas las principales plataformas estamos conectados con ustedes para compartir esas reflexiones con estilo propio. Gracias por compartirlas y gracias por los comentarios. Yo me topé por YouTube y ya desde hace un año, pues alguien dejó un comentario positivo super chévere creo que se llama Gabriel. Si no me falla la memoria, a quien le agradezco si está escuchando este podcast excelente. Eso motiva a que con continuemos con esta la hora y bueno, yo voy a ponerme en la tarea de estar muy atento a todos los canales, sobre todo a YouTube y Facebook, para que podamos interactuar, recibir el feedback y poderles contestar lo más pronto posible y pues, por supuesto, recibir también comentarios, sugerencias y demás bienvenidos a un episodio más hablemos de historia. En esta reflexión de hoy, el gran artista Miguel Ángel tardó mucho tiempo en dar los últimos toques a una de sus obras más famosas. Cierto amigo que lo visitaba casi todos los días le preguntaba siempre qué has hecho hoy, a lo cual el maestro contestaba hoy. He perfeccionado ese detalle en la mano. He mejorado la sombra en aquella arruga, he arreglado la luz y en aquella parte del vestido, etcétera. Pero esas son vagatelas. Dijo un día el visitante. Ciertamente contestó Miguel Ángel. Pero la perfección se hace de vagatelas. Y la perfección no es una vagatela. La vida de la persona y la vida de un creyente, pues está hecha de pequeños detalles, las pequeñas cosas del día a día. No hay cosa tan pequeña que no merezca nuestra atención. Puede parecer una vagatela, pero no olvidemos que de esas vagatelas está hecha la vida y la vida no es una vagatela. Fernando, qué es eso de vagatela. Bueno, Amigos, según el diccionario, vagatela es una cosa de o cómo decirles una cosa o asunto de poco valor o importancia. Eso es una vagatela. Según el día, para que ustedes lo tengan presente a veces nosotros consideramos a ciertas cosas pequeñeces, cosas pequeñas, poco relevantes, sin importancia alguna. Incluso nosotros, cuando esperamos algo de Dios, inclusive cuando le pedimos algo a Dios, siempre nos imaginamos que solamente Dios se supedita a las cosas grandes y enormes y que de pronto no está como empeñado en hacer cosas pequeñas, como que el tiempo de Dios es como más valioso como para que haga pequeñeces. No no simplemente Dios también es Dios de las cosas pequeñas, de las vagatelas de esas cosas como insignificantes. Quiero enseñarle algo muy breve en este episodio. Primero, valore las cosas sencillas de la vida, las cosas que para ustedes de pronto son pequeñeces, pero que son de peso. Por ejemplo, el hecho de despertar cada mañana, el hecho de poder respirar, el hecho de poder vestirse, el hecho de poder comer, el hecho de poder trabajar, de poder estudiar. Mucha gente no puede tener esa ventaja que usted sí la tiene. Demos gracias a Dios por esas cosas que son como que eh, eh, perdón, que haga el gesto, como insignificantes. Pero no demos gracias a Dios cuando nosotros somos agradecidos con Dios en las cosas pequeñas, Dios nos va a sorprender con cosas grandísimas. Sí, sí, señor, eso es así y téngalo. Por cierto, no subestime las cosas pequeñas, porque, como esta reflexión cerraba, la vida está llena de vagatelas o de cosas quizás insignificantes, de cosas pequeñas. De eso se trata la vida. Las pequeñas cosas hacen grandes. Cierto, totalmente así que familia. Sí, esperamos de Dios cosas grandes. Eso es absolutamente verdad. Eso es absolutamente cierto. Pero en las cosas pequeñas también sí. Yo siempre digo o sea, wow, la lluvia no le gusta a muchas personas, a unas personas sí, pero a otras personas no les gusta. Pero sabe hay que dar gracias a Dios por la lluvia, porque la lluvia, por ejemplo, por citar una cuestión de ejemplo, la lluvia es necesaria para nutrir la tierra. Ahora hay gente que dice no que sol tan tremendo. Ese sol es insoporratable. No lo soporto. Demos gracias a Dios por el sol. Sí, Ahora guardemos nuestro corazón de pensar que las pequeñeces son irrelevantes, como como el proverbista en el proverbio cuatro veintitrés dice en una versión de la vida, voy a buscar una que sea muy muy clara dice por sobre todas las cosas cuida tu corazón. Repito, por sobre todas las cosas, cuida tu corazón, porque de él procede la vida. Guardemos nuestro corazón de la arrogancia, del orgullo, de la altivez, de la soberbia. Guardemos nuestro corazón de incluso cuando alcancemos la fama y la gloria, de decir, yo lo hice no, como les dije en otro episodio del mural, recordemos que todo viene de Dios. Démosle el crédito a Dios. Eso es así. De eso, se trata de esto y ya cuidemos el corazón y disfrutemos de las cosas pequeñas de la vida. Disfrutémoslas, no las subestimemos, no subesti no sobestememos a la persona que que que uno en su en su cómo decirlo, en su ideal dice no esta persona como que no cualifica no. Él tiene cositas cada uno y nosotros tiene talentos, virtudes y capacidades únicas. No lo despreciemos ni lo subestimemos. De eso también quiero hablar, cuando me refiero al término de lo sencillo, como que las vagatela. No simplemente disfrutemos las cosas pequeñas y valoremos lo que las personas tienen, porque eso que ellos tienen suma para hacer un mundo mejor. Así que esta fue una corta reflexión que les quería compartir el día de hoy en este espacio del mural del alma. Gracias por seguirnos y por compartir de este material con todo el que quieras. Siéntanse en la libertad de hacerlo. Mi nombre David Hernández Guera. Nos encontramos en otro episodio más para seguir escribiendo juntos aquí en el mural del alma,