Latest / Reflexiones cristianas con José Ordóñez / 336 ¿Por qué atacas lo que no conoces? La historia de Fabrizio.
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- Fabricio es un menudo muchacho de contextura delgada que pocas veces se le ve por allí por el barrio. Solo tiene un selecto grupo de amigos con los que de vez en cuando se encuentra para ir a ver algún partido de fútbol o ir a nadar a la piscina del barrio. No ser tan social de aspecto menudo y casi raquítico, le ha traído como consecuencia el estigma de su familia en general, en especial el de su padre. Quiere, a pesar de que lo ama entrañablemente, no para de menospreciar el que su muchacho sólo piense en pasar tiempo frente al computador. No es que Fabrizio pase mucho tiempo en el computador, por lo menos no el que dice su papá. Parece que el viejo su padre, solo está enfocado en el tiempo según él, tiempo desperdiciado que su hijo le invierte a la pantalla digital. El señor adulto, criado en un adusto mundo de campo, parece no querer ver las otras tantas actividades que el muchacho hace desde que se levanta. Se preocupa porque tiene en su mente el hecho de que los verdaderos hombres trabajan de sol a sol para merecer el respeto de sus familias. Las épocas ya cambiaron viejo. Así le dice su esposa, intentando darle un poco de refrigerio a las ya candentes relaciones entre padre e hijo, pero el corpulento campesino parece no entenderlo. Ese muchacho ha debido ser como su hermano cuando lo dice se refiere a Gerardo, el hermano mayor de Fabricio, se dedica a ayudar a su papá en la finca. Gerardo se el que maneja el camión, negocia en la central de Abastos y hace los pagos y los cobros del dinero que al final de mes se distribuyen en los gastos de la casa. Por eso, Gerardo tiene una mejor reputación familiar que su hermano. Nadie se ha percatado de la importancia de Fabricio, quien es el encargado de pagar impuestos, llevar una tabla de exel para regular los gastos de la finca buscar nuevos proveedores que ahora se encuentran en la Internet y hasta sacar citas médicas para la familia. Esas son silenciosas labores que realiza Fabricio, que parece nadie ver inclusive. No se han dado cuenta que Fabrizio conecta a la familia con todos los nuevos andares de la sociedad moderna y que, gracias a él, mamá tiene instalado el sistema de audio de la cocina. Además, la familia duerme tranquila por el sistema de cámaras en la casa y en las tierras y así un sinnúmero de ventajas que aportan los aveces famélicos muchachos de la pantalla digital. Los acontecimientos de hoy están a punto de cambiar. Justo es el día en que Fabricio y su papá han tenido un considerable altercado porque su hijo no ayudó a subir los bultos al camión. Bueno para nada la mariquita sentada frente al computador. Esas han sido las duras palabras que le ha dicho su papá mientras, con un portazo a la puerta del camión se ha marchado mariquita frente a la mariquita que se dedica a una mariquita haciendo mm Ese es un término que usaba el papá del papá de Fabricio. Con ese maltrato verbal, el viejo intentaba hacer que sus hijos varones fueran mejores. Allí va el papá de Fabricio, manejando con mucho enojo su camión mientras baja al pueblo para hacer algunas compras en su mente Martilla. La idea de que Dios se equivocó le dio un hijo bueno y un hijo malo, un hijo que sirve para todo y un hijo que sirve para nada. Al final del día hay una tensa calma allí en la familia, todos comen en silencio. Parece que ni mirada se están cruzando entre unos y otros. Mamánton o conciliador, intentan varias oportunidades que haya una conversación amable, pero los ánimos aún están caldeados. Al día siguiente. Lo que el agreste cultivador, el papá de Fabrizio, no sabe es que en las compras del día anterior su tarjeta ha sido hackeada. Las cuentas se han vaciado, No habrá con qué pagar a los proveedores y, lo peor, aún su dinero ha ahorrado durante tanto tiempo se ha perdido. Le han hecho un tremendo robo en la tarde, al enterarse en medio del colapso familiar, buscará afanosamente a su hijo. Sí, a la mariquita sentada frente al computador, le pedirá a Fabricio que saque a la familia del enorme problema en el que se ha metido en menos de veinticuatro horas. Fabricio habrá recuperado el dinero, habrá blindado a la familia de los posibles ataques posteriores y conducido el dinero del ahorro familiar a posiciones más seguras. Entonces su papá no tiene problema en reconocer su grande error. Parece ser que Dios, a través de lo sucedido, le ha enseñado que los padres no pueden atacar aquello que desconocen que Dios, como dice el apóstol Pedro, nos hizo con una multiforme gracia de talentos distintos unos de otros. La Biblia nos narra una historia parecida. No es un chico que está frente a un computador, está frente a unas singles ovejas. Por lo menos así llama a ese arte. Su hermano eliaf cuidar unas simples ovejas. El arte de ser pastor tan desdeñado y tenido en poco por aquellos días trabajo de condición elemental es que para ese trabajo no se necesita mucho. Pocos valoran el hecho de que si no existieran esos elementales trabajadores de la sociedad, esta perdería en gran manera la leche de las cabras, la leche de las ovejas, las pieles que luego en encurtido y secado, podrían convertirse en ropa, en ceres para las casas, herramientas y hasta artefactos para la guerra. Si no existiera el pastor tras la oveja, no habría lana tar y un vasto sistema económico que equilibra el clan compuesto por cientos o miles de familias. Pero don Isaí, el padre de David, cree que tiene un hijo raro que solo sirve para un elemental trabajo. Por fortuna piensa él es el menor. Los otros siete sí salieron normalitos. Están en el campo de batalla enfrentando a los enemigos de Israel. Bueno poca importancia. Tiene uno comparado con otros siete. Lo que desconoce el señor Isaí es que los seres humanos siempre miramos lo que está frente a nosotros. Pero Dios, Dios mira el corazón y, como Dios conoce la pureza del corazón humano, sabe que ese pequeño pastorcillo a veces hincado en el piso escribiendo cánticos mientras no deja de mirar de reojo a la más indefensa de sus ovejas. Se habrá de convertir en uno de los más grandes líderes de la historia de la humanidad, así como el papá del pequeño Fabricio. Hay muchos padres de familia que aún parece no conocer que Dios está al control de la vida de sus hijos, que cada uno de los talentos que los muchachos y las muchachas las niñas y los niños tienen son un sutil y hermoso regalo que proviene del cielo, que no puedes valorar a un hijo por encima de otro solo porque te parece que hace cosas raras que no puedes señalar con el dedo a cada uno de tus hijos para decir tú te vas a dedicar a esto y tú a esto y yo quiero que tú hagas esto, que los hijos tienen áreas en donde les va bien y otras tantas en donde, a diferencia de sus hermanos, no son tan dúctiles, no tienen tanta facilidad, pero que Dios tiene una muy multiforme gracia manifestada en cada ser humano. Y esa multiforme gracia y manera de conducirnos como personas singulares es la que hace fuerte a las familias que tengas un hijo fuerte y otro que es más inteligente, que tengas una niña a la que a veces ves como muy rara dedicada a cosas que no entiendes y otra que parece demostrarte que cuando crezca va a ser tu orgullo. Al terminar este podcast, le preguntó a los padres de familia, a las mamás también por qué atacas lo que no conoces, porque sientes que las cosas particulares que tiene tu hijo son un ataque para ti detente un momento lee el salmo ciento treinta y nueve y allí encontrarás que el cielo decidió oponer un hermoso lenguaje en la vida de tu hijo en cada particularidad de su proceder, así como terminó pensándolo el papá de Fabricio cuando aquella noche acomodó la cabeza y la almohada. Dios me ha regalado unos maravillosos hijos que hablan un lenguaje particular en su manera de ser que tengas un lindo día